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Punto Cero

versão On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero v.05 n.01 Cochabamba jul. 2000

 

TELEVISIONI FAMILIA Y ESCUELA:

INTERACCION PARA LA PRODUCCION DE SENTIDO

 

Luis Mérida Cabrera

 


Cuando la televisión se introduce en la sociedad, se convierte en una importante fuente de información y de conocimiento; los cuales pro­porcionan emociones, entre­tención y una serie de sen­timientos y conflictos que se desarrollan en la pantalla en forma continua. La atracción que provoca es tan grande que ha logrado que los niños dediquen mucho tiempo a la recepción de este medio.

Actualmente, Bolivia es el séptimo país de Centro y Sud América en poseer la mayor cantidad de habitantes por televisor (5.6 habitantes por televisor).1

Hoy, la TV es una fuente primaria de noticias, informa­ciones y entrete­nimiento para innu­merables familias y forma parte de sus actitudes y modelos de comportamiento2.

De esta manera, la tele­visión se introduce a la sociedad como una importante agencia de

socia­lización, hoy en día converti­da en uno de los medios más importantes, constituyén­dose sin duda, en un medio de contacto con el mundo: sin embargo la comunicación que nos proporciona es sesgada, por cuanto nunca podemos conocer la realidad tal cual es, sino como la construyó el comu­nicador que tuvo a su cargo ese trabajo. Esta construcción está elaborada a partir de su con­texto cultural, su formación ideológica, sus valores, su Inserción política y de otros factores externos que de una u otra manera tienen una influencia en la elaboración de la información.

Hay quienes consideran a la televisión como perniciosa y ne­gativa y que, ante la posibilidad de caer en su poder omnipo­tente, es mejor evitarla; al contrario, hay personas que no llegan a plantearse a la televisión como problema.

Sabernos que los medios y sus mensajes no son omnipo­tentes, que sus influencias son mediadas por una cantidad de variables, factores, instituciones, etc., de índole individual y colectiva; es por eso que, apoyados en una metodología con per­spectiva fenomenológica y un estudio comparativo de casos, profundizamos el estudio de la recepción de televisión en los niños y la influencia de la familia y la escuela como mediadores y productores de sentido, basándonos principalmente en teorías como la de la Recepción Activa o Recepción Critica.

Un estudio realizado en Argentina con dos mil niños estu­diantes, señala que la televisión no es la culpable del bajo rendimiento escolar y como consecuencia de este trabajo de investigación. José Luis de Imaz en el prólogo sostiene:

.., la televisión Argentina -mal que nos pese a los intelectuales- no es siempre "la" responsable del bajo rendimiento escolar, ni de la escasa ilustración, o de la pobreza de vocabulario que emplean los niños, o de su proclividad por las escenas de violencia. No, desde ese punto de vista la televisión no tiene tanta autonomía de vuelo, a por lo menos no podría ser imputable de lo que ocurra en los medios sociales más pobres y depri­midos, ni en las familias peor constitu­idas.3

La televisión se ha instalado en la sociedad y ha legitimado su presencia como una institución de comunicación social con una creciente ramificación en los hogares de todo el mundo, confor­mando una parte importante del saber cotidiano.

A la televisión no se la puede ver como una cosa sobrenatural, es un producto social; lo que sucede con la televisión es el reflejo de los hechos y de la propia dinámica de la sociedad que la produce.

La programación, independientemente a su intencionalidad, educar, entretener o informarnos muestra modelos de sociedad, de hombre, de mujer, de vida cotidiana y de relaciones sociales que contienen una determinada valoración ética social. y son producto de las representaciones simbólicas de la propia reali­dad.

Se constata que la familia y la escuela, como grupos sociales, actúan como mediadores en el proceso de recepción televisiva. Los padres, compañeros del niño, realizan una acción mediadora ante las emisiones televisivas. Estas mediaciones pueden centrar sus intereses en programas y personajes, destacar actitudes o valores considerados positivos o negativos, atenuar el impacto de emociones violentas o de terror, pero también reorientar o ampli­ficar el sentido propuesto por el significado del mensaje televisi­vo.

Confirmamos que los grupos sociales y sus prácticas apare­cen como importantes fuentes elaboradoras de significados, capaces de fortalecer o debilitar la credibilidad de los mensajes masivos.

El habitat cul­tural del niño sirve de "back­ground" diferencial en su organi­zación de la recepción televisi­va. Los mensajes de los medios son materia prima para que el recep­tor conozca deter­minadas formas de ver el mundo, la televisión  ofrece un marco de referencia común a los miembros del grupo y consti­tuye un eje temático para las actividades grupales.

El niño se enfrenta a la programación cotidiana de la tele­visión comercial con una serie de guiones que ha asimilado de sus experiencias anteriores, y de las enseñanzas de sus edu­cadores. La producción de sentido de los receptores es el resulta­do de un "juego de mediaciones" particulares, en cada caso de acuerdo con los factores antes mencionados.

La recepción de televisión no es unívoca, ya que depende de muchos factores externos e internos; la semantización que hace­mos de los mensajes televisivos estará mediada por la interac­ción de los grupos sociales como la escuela y la familia, básica­mante.

Los niños que pertenecen a distintos niveles socio-económicos y culturales reflejan su propia realidad a través de la selección que hacen de un determinado tipo de programas y personajes; es decir, los niños de distintas clases sociales se ven proyectados en sus preferencias televisivas.

Los grupos sociales pri­marios como la familia y la escuela tienen una gran importancia, porque son dos ejes donde los niños se inter­relacionan con la sociedad y van creando sus guiones para luego negociarlos con la televisión.

La influencia familiar

La comunicación de la familia puede ser estimulada o entorpecida por la tele­visión, pero independiente­mente de su efecto, son los miembros de la familia quienes deciden esa acción.

Ver televisión en com­pañía de otros enriquece las posibilidades de la comuni­cación verbal o no verbal, y el tiempo de ver televisión fue observado como uno de los pocos momentos de la rutina diaria en los cuales los miembros de la familia se disponen a compartir "algo".

"La televisión interrumpe la comunicación familiar", es un argumento muy escuchado. Es cierto que un aparato de televisión colocado en el comedor, puede ser un ele­mento perturbador. Pero, también es cierto que es un miembro de la familia quien toma la decisión de colocar el televisor en ese sitio (en otros casos no tiene otra alternativa debido al espa­cio), y de ponerlo a funcionar en un momento específico.

En el presente trabajo de investigación, pudimos com­probar la gran influencia del grupo familiar en la produc­ción de sentido de los niños. En la medida en que la acti­tud de los miembros de la familia sea más crítica y acti­va frente a la televisión, se podrán lograr mejores rela­ciones familiares.

El problema, en conse­cuencia, no está en el mayor o menor tiempo de recepción de programas televisivos, ni siquiera en los llamados mensajes "maquiavélica­mente" elaborados; sino en si la televisión genera o no, formas novedosas y creativas de comunicación y diálogo familiar

El mensaje televisivo no llega a todos de igual forma: situaciones personales o gru­pales inciden en una recep­ción diferencial, al mismo tiempo que establece un marco de referencia común, en primer lugar con el grupo más próximo.

La influencia de la escuela

Quien haya podido ver el juego infantil habrá compro­bado que los programas tele­visivos ofrecen a los niños un marco para el juego grupal convirtiéndose en elemento principal para la estruc­turación del juego. En este sentido, la recepción va más allá de lo inmediato; la expe­riencia televisiva puede generar un eje común para llevar a cabo actividades de grupo.

El uso de la televisión no se queda en el hecho de ver la pequeña pantalla, sino que se repite, se disfruta de nuevo, en compañia, en el parque o en la escuela, sobre todo con los amigos.

Es muy importante, la mediación de la familia y la escuela corno comunidades de legitimación del apren­dizaje de los niños, porque los niños aprenden de la tele­visión, y lo hacen incluso sin saberlo.

La televisión, la escuela y la familia, como instancias primarias de socialización, viven en una constante inter­acción en el proceso de pro­ducción de sentidos de los niños.

La escuela tiene que asumir su tarea de ayudar a los niños a ser mucho más activos y críticos frente a la tele­visión. Es necesario que la escuela no le de la espalda a la tele­visión, que no la satanice ni la ignore.

Es necesario la aplicación de programas y proyectos de edu­cación para la comunicación, tanto a nivel escolar, familiar e institucional, como se está realizando en otros paises vecinos en mi trabajo conjunto de capacitación para la recepción critica, o recepción activa de los mensajes de la televisión.

Lo que se tiene que hacer es motivar una actitud más crítica, con mayores elementos de análisis para los televidentes. La Educación para la Televisión es apropiarse de la televisión para contribuir con la elaboración de una nueva síntesis cultural, en la que convergerán todas las agencias socializadoras y los diver­sos lenguajes disponibles para el hombre actual.

Todo esto significa que el niño puede transformarse en un televidente creativo y critico dependiendo del papel que jueguen las principales instancias socializadoras responsables de su for­mación: la familia y la escuela.

NOTAS:

1 AMERICA Y ECONOMIA, N" 8. 1994.

2 Juan Pablo 11. "Televisión y Familia", en: Boletín Salesiano, N° 69, La Paz, Don Bosco, 1994, p. 8,

3 Tatiana Merlo Flores y Ana María Rey. La Televisión Forma o Deforma. Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, 1983. p.V11.

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POCAS VOCES, MUCHOS MUNDOS

Declaración de Estambul de la Mesa Redonda Mac Bride sobre comunicaciones 1991.

La tercera mesa redonda MacBride se celebró al final de la conferencia Los Medios Noticiosos y el Conflicto Internacional, que analizó críticamente el papel que desempeñaron los medios de comunicación masiva durante la guerra del Golfo Pérsico. La Mesa Redonda tuvo lugar el 21 de junio de 1991 en la antigua ciudad de Estambul, Turquía, encrucijada entre el Este y Oeste, el Norte y el Sur. Los casi treinta participantes provenientes de 14 países y 18 organizaciones no-gubernamentales se compro­metieron en procurar el logro de las ideas y valores inspirados por los ideales del fallecido Sean Mar: Bride. A fin de renovar el debate en términos nuevos y más realistas, la Mesa Redonda hizo las siguientes observaciones en relación con la situación actual de la cultura que transmiten los medios de comuni­cación:

Observaron con creciente preocupación el rápido incremento de la concentración. homogenización, comercialización y milita­rización de las culturas nacionales y mundiales.

Los principios establecidos en el informe Mac Bride, Muchas Voces. Un Mundo se contradicen con:

- El virtual monopolio que ejercen los conglomerados mun­diales sobre los procesos de selección, producción y comercia­lización de la información y de los productos de entretenimiento, incluyendo la crucial información científica y los derechos infor­mativos;

- El complejo transnacional informativo-industrial, estableci­do bajo el protectorado militar estadounidense:

- El debilitamiento de las relaciones multilaterales y de las organizaciones internacionales.

Esta tendencia ha profundizado aún más la desigualdad en materia de recursos, que existe tanto entre las naciones como dentro de las mismas.

Por lo tanto, nos enfrentamos a una situación en la que los medios de comunicación se unen en un medio ambiente sim­bólico y cultural centralizado. Dicho ambiente penetra en todos los hogares de un número cada vez mayor de países. Está desplazando a los padres, a las escuelas, a las comunidades, al público e inclusive a las naciones, de su rol de generadores de mensajes e imágenes que definen nuestras vidas y nuestra rela­ciones recíprocas. Favorece estrategias de mercado y priori­dades gubernamentales que se alejan cada vez más de las políti­cas democráticas.

Es necesario ahora desplegar grandes esfuerzos para desa­rrollar una cultura de la no-violencia, de diálogo y negocia­ciones, practicando el arte de la democracia y fomentando una culura de la paz. Esto implica desmilitarizar los productos y procesos culturales.

En el ambito politico, es necesario establecer sistemas alter­nativos para garantizar la paz y seguridad, tanto a nivel mun­dial como regional. Las Naciones Unidas y, en particular, la

UNESCO deben desempeñar un papel fundamental en esta tarea, convirtiéndose en aquello que siempre signifi­caron: entidades dedicadas a la pacificación y al man­tenimiento de la paz.

El reto que tenemos frente a nosotros es el de establecer nuevas coali­ciones populares y de sec­tores ciudadanos, que ayu­den a reconquistar un nivel importante de participación en el diseño de las políticas culturales, tanto a nivel nacional como internacional.

Estas coaliciones deberán abarcar una amplia gama de grupos, movimientos  sociales y organizaciones. Deberán buscar el apoyo de los profesionales de los medios de comunicación, ciudadanos, activistas, gru­pos de consumidores, mujeres, minorías, organiza­ciones religiosas, laborales, ecologistas y de toda índole, en la nueva lucha cultural.

La democratización de las comunicaciones deberá basarse en la fuerza de coali­ciones nacionales unidas en un esfuerzo de cooperación internacional sobre la base de la independencia, la igualdad y el beneficio mutuo. La nueva frontera para el logro de los valores y derechos humanos es la frontera cultural. Es en este campo donde se debe reconocer que los principios del informe Mac Bride son hoy mas válidos que nunca.

En cumplimiento de estos y otros objetivos relevantes, la Mesa Redonda Mac Bride publicará una serie de docu­mentos, apoyará el desarro­llo y la comunicación entre los grupos que aspiran a la democratización de los medios de comunicación y, en el futuro, organizará reuniones para facilitar la labor de la Mesa Redonda y coaliciones afines.

MUJER y EDIOS de COMUNICACION

Coclusiones del Seminario Taller Regional sobre Mujer y Medios de Comunicación organizado por la. UNESCO, Quito, septiembre 1994.

Recomendaciones dirigidas a los gobiernos. La UNESCO, organismos internacionales gubernamentales y no guber­namentales que se ocupan de comunicación y a los medios informativos:

1.      Dar apoyo técnico y financiero encaminado a realizar y a propiciar la dis­cusión de los códigos de ética y publicidad, existentes en cada uno de los paises, desde una perspectiva de género, a fin de que se respete a la mujer y se promueva su plena partici­pación en todos los espacios de la vida social.

2.      Elaborar y difundir en los medios e instituciones de comunicación guías de orien­tación para una producción no sexista.

3.      Apoyar el desarrollo de iniciativas en las cuales par­ticipe activamente la sociedad y las organizaciones de la eva­luación permanente de la ima­gen de la mujer que transmiten los medios de comunicación. y la difusión de sus resultados.

4.      Apoyar la creación de mecanismos institucionales, por ejemplo, "observatorios", "ombudswoman" o defensa de los usuarios de los medios para garantizar que no exista eltratamiento discriminatorio no-sexista de la mujer y partici­pación de la mujer, y realizar investigaciones en este ámbito.

5.      Promover la capacitación:

al A las mujeres que integran organizadónes de periodistas, a investigacdoras y asociaciones comunitarias, con el fin de for­talecer su capacidad comunica­cional hacia los medios que les permitan desarrollar una estrategia como aspecto inte­gral de su programa de trabajo.

b)   Promover e intensificar la realización de talleres de capacitación en género, con el propósito de concientizar sobre el Lema a periodis­tas. directores y propietarios de medios e instituir mecanismos para medir su impacto.

c)    Promover la inclusión de estudios de género en los programas de las carreras de comunicación social.

d)   Incluir en los programas de estudios de todos los niveles educa­tivos una formación adecuada para analizar críticamente y con enfoque de género los mensajes que transmiten los medios.

e)    Propiciar la producción de materiales impresos, radiales y audio­visuales para la capacitación en género a organizaciones, grupos e 'instituciones de la sociedad civil.

·  f) Apoyar la creación de bases de datos y centros de documentación

con materiales impresos, visuales y de audio especializados en el tema de mujer y comunicación, para la difusión permanente de su situación en la región.

g) Capacitar y actualizar a las periodistas en ejercicio en la produc­ción de mensajes, nuevas tecnologias. técnicas periodisticas. produc­ción de mensajes, gestión empresarial y técnicas publicitarias.

6.      Propiciar la recuperación y difusión en los medios masivos de his­torias de vida y experiencias de mujeres y de sus organizaciones.

7.      Apoyar la inserción de programas de radio y televisión sobre dere­chos de las mujeres como parte de los programas de los derechos humanos.

8.      Motivar la creación y el fortalecimiento de redes de mujeres comu­nicadoras a nivel nacional y regional.

9.      Propiciar organizaciones femeninas dentro de los gremios, sindi­catos, medios e instituciones de comunicación, para la capacitación, coordinación y el intercambio de experiencias y defensa de sus dere­chos.

10.    Considerar a las mujeres y a sus organizaciones como fuentes de información y como generadoras de opinión, reconociéndoles el papel que les corresponde en programas noticiosos o de opinión de los diferentes medios de comunicación masiva.

11. Mostrar en toda su dimensión la participación de las mujeres en las actividades sociales, políticas y económicas.

12. Instar a las organizaciones nacionales e internacionales y a las asociaciones de publicidad y de anunciantes, a apoyar la difusión de suplementos y de programas radiales y televisivos que presenten una imagen innovadora de la mujer y las relaciones entre los géneros.

13. Revisar la legislación existente en cada uno de los países sobre radiodifusión a fin de propiciar el desarrollo de la radio comunitaria, un importante medio para el desarrollo de la indetidad y fortale­cimiento de las organizaciones de mujeres.

14. Propiciar la revisión de la legislación del ejercicio profesional con el fin de asegurar la defensa de los derechos de las mujeres, igualdad de oportunidades de ascenso y de remuneración.

15. Recomendar a los gobiernos la aplicación de las legislaciones nacionales, convenciones y tratados internacionales que protegen los derechos femeninos.

16. Promover la realización de investigaciones sobre el empleo y el salario de la mujer periodista en América Latina.

17. Considerar como caso especial la situación de las mujeres perio­distas en los países latinoamericanos en situación de conflicto o post-conflicto, con el fin de darles prioridades en los programas de asis­tencia técnica.

18. Auspiciar la creación de premios anuales a:

a)   Periodistas que hayan producido notas o programas que resalten las luchas y problemáticas de las mujeres en todos los planos de la sociedad.

b)   Medios de comunicación que incorporen un mayor número de mujeres en los altos niveles de decisión y presenten una imagen más realista, diversificada y no estereotipada de la mujeres.

19. Identificar y promover mecanismos para alcanzar una mayor apertura de los medios de comunicación, con miras a estimular el pluralismo de ideas y el que las mujeres tengan acceso a los niveles de decisión más elevados.

20. Motivar a las organizaciones no gubernamentales y populares de mujeres y de investigadoras a desarrollar estrategias de comuni­cación en sus programas de trabajo, que permitan el contacto con los medios u optimicen la difusión de sus mensajes.

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