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Ecología en Bolivia

On-line version ISSN 2075-5023

Ecología en Bolivia vol.51 no.2 La Paz Sept. 2016

 

Artículo

 

La tasa de mortalidad en la extracción de peces ornamentales en la TCO Tacana: Un factor más al elegir las especies a cosechar

 

Mortality rate of ornamental fishes during harvest in the Tacana TCO: an additional factor when selecting species for harvest

 

 

Guido Miranda-Chumacero1,2

1Wildlife Conservation Society, Greater Madidi Tambopata Landscape Conservation Program, Casilla Postal 3-35181 SM, La Paz, Bolivia
2Unidad de Limnología - Instituto de Ecología, Universidad Mayor de San Andrés, Casilla 10077 - Correo Central, La Paz, Bolivia Email: gmiranda@wcs.org

 

 


Resumen

El comercio de peces ornamentales es una de las actividades de aprovechamiento de la biodiversidad que mayor cantidad de individuos remueve de su medio. Muchos de estos individuos no llegan a sobrevivir todo el proceso. Con el fin de medir esta tasa de mortalidad por cada especie se ha realizado una cosecha experimental en la TCO Tacana (Depto. La Paz, Bolivia) donde existe el interés de iniciar el aprovechamiento sostenible de peces ornamentales por comunidades indígenas. Los peces fueron capturados usando redes de arrastre, método a usar por las comunidades, y posteriormente pasaron por todas las fases de aprovechamiento (captura, transporte en bote, transporte en avión y adecuación en acuarios). En cada fase se registró la cantidad de individuos muertos. Se ha medido que la tasa de mortalidad llega en general a un 46.7 % y la mayor mortalidad fue registrada en la fase de transporte en bote, siendo la fase del transporte aéreo en la que menor mortalidad se ha registrado. Existe una fuerte relación entre el número de individuos capturados y el número de individuos muertos. Si bien muchas especies logran sobrevivir a todo el proceso, muchas ni siquiera pasan la primera fase. Esto muestra que para iniciar acciones de manejo debe tomarse en cuenta que algunas especies no deben ser removidas de su medio, mientras que para otras se deben realizar esfuerzos en el equipamiento y capacitación previos. Los resultados también pueden ser un indicativo de la cantidad de individuos que en general mueren producto de este tipo de actividad, lo cual debe ser tomado en cuenta en las regulaciones y estimaciones de los volúmenes aprovechados con el fin de medir el verdadero impacto de la remoción sobre las poblaciones naturales de peces.

Palabras clave: Aprovechamiento, Bienestar animal, Peces ornamentales, Vida silvestre.


Abstract

The ornamental fish trade is one of those biodiversity uses that remove the most number of individuals from the wild. Many of these individuals do not survive the complete process. In order to measure mortality rate for each species, I made an experimental harvest in the Tacana TCO (Indigenous Territory) (Dept. La Paz, Bolivia) where there is interest in starting the sustainable use of ornamental fish by indigenous communities. Fish were captured using trawls, the common to be by communities, and subsequently passed through all stages of use (capture, boat transportation, air shipping and habituation in aquariums). In each stage, the number of dead individuals was recorded. Mortality rate was measured and reached 46.7% and the highest mortality was recorded during boat transportation, while during air transportation, the lowest mortality was registered. There is a strong relationship between the number of individuals captured and the number of individuals dying during the process. While many species can survive the complete process, many do not even pass the first stage. This shows that in order to initiate management actions, some species should not be removed from their environment at all, while for other species efforts should be made in previous equipment and training. The results may also be indicative of the number of individuals that generally die product of this type of activity, which should be taken into account in regulations and estimates of the harvest volumes in order to measure the true impact of removal on fish stocks.

Keywords: Animal welfare, Harvesting, Ornamental fishes, Wildlife.


 

 

Introducción

La extracción en vida silvestre de peces ornamentales es quizás una de las forma de uso de la biodiversidad en la que mayor cantidad de individuos de una misma especie, y también sumados en conjunto, son extraídos de su medio natural. Esta actividad se realiza con el fin de comercializar individuos vivos que posteriormente serán mantenidos en condiciones de cautiverio por un determinado tiempo de su vida. Un ejemplo extremo de este tipo de aprovechamiento es la venta del tetra cardenal (Paracheirodon axelrodi) que se estima en más de 20 millones de individuos comercializados anualmente en la región del río Negro (Norris & Chao 2002). Los estudios y proyectos desarrollados sobre la extracción de peces ornamentales, apenas pueden estimar o dar datos aproximados del volumen de extracción y/o de exportación, pero éste quizás sólo represente una pequeña parte del total de individuos que han sido removidos de su medio natural. Andrews (1990) estimó que al menos 150 millones de peces ornamentales son vendidos a nivel mundial cada año. En Iquitos, por ejemplo, la cantidad de individuos comercializados pueden llegar a 18 millones mientras que en Colombia a más de 29.5 millones (Mancera-Rodríguez & Alvarez-Leon 2008). De estas cantidades comercializadas se estima que entre el 3 y el 5% de los individuos capturados mueren antes de ser exportados, pero en general la cantidad de muertes desde el momento de la pesca es desconocida (Moreau & Coomes 2007). De las especies que son extraídas del medio silvestre, en muchas de estas zonas, es conocido el hecho que muchos de los individuos mueren en varias fases del proceso. El mismo que básicamente y de forma general incluye: 1) pesca, 2) selección, 3) transporte a un centro de acopio, 4) mantenimiento en un centro de acopio, 5) traslado final, 6) acopio y 7) venta y permanencia en un acuario. Lo que se conoce de forma coloquial es que en todas estas fases existe una mortalidad que puede llegar a superar el 30% de las capturas en los primeros eslabones de la cadena, que como es conocido, es donde los precios a los que son vendidos los peces son muy bajos y van subiendo conforme se avanza en la cadena (Fig. 1).

Relacionado con el proceso de extracción, el bienestar animal es cada vez más considerado en los procesos de aprovechamiento y manipulación de peces (Adams et al. 2006, Huntingford et al. 2006, Arlinghaus et al. 2007, Branson 2008). El bienestar en algunos casos puede entenderse como un sacrificio del o los individuos de manera más ética y de forma más rápida e indolora (Gregory 2000, Adams et al. 2006). En otros casos, como en el de las mascotas, el bienestar animal se entiende por brindar las condiciones y requerimientos óptimos para que la vida del organismo se desarrolle de la mejor forma posible (Beissinger 2001).

En Bolivia las actividades de aprovechamiento de peces ornamentales han sido incipientes con algunas experiencias en los años 80, más negativas que positivas en el aspecto comercial principalmente. Actualmente se asume que existe un comercio establecido en el que muchas especies son extraídas y comercializadas ilegalmente. En los últimos años ha habido una tendencia al incremento de iniciativas de aprovechamiento de peces ornamentales que están apuntando en general a un aprovechamiento sostenible, aunque con pocas bases biológicas, ecológicas y de mercado. A diferencia de otros países de la región, donde el comercio de peces ornamentales es parte de sus exportaciones tradicionales y representan un buen porcentaje de sus PIB, en Bolivia se está en una situación en la que es posible la toma de medidas preventivas, más que de remediación y más aún si se consideran algunos factores como el de la mortalidad que ocurre en todo el proceso. Con el fin de documentar y medir la cantidad de individuos que mueren en todas estas fases de aprovechamiento es que se ha realizado una cosecha experimental de peces ornamentales en la TCO Tacana entre 2005 y 2006. El objetivo fue el de identificar aquellas especies que por sus características biológicas son o no son resistentes a la manipulación, aquellas que necesitan determinadas técnicas para su supervivencia y de esta forma identificar las especies que podrían ser aprovechadas sin afectar innecesariamente una mayor cantidad de individuos que después no llegan a ser vendidos.

 

Métodos

Área de estudio

La zona de donde se capturaron los peces se encuentra en la Tierra Comunitaria de Origen Tacana, ubicada en la provincia Abel Iturralde al norte del departamento de La Paz, Bolivia. El margen oriental de esta TCO es definido por el río Beni, al cual desembocan varios arroyos de origen de la llanura de inundación así como de piedemonte. El río Beni en su trayecto va dejando muchas que se convierten en el hábitat de muchas especies de peces (Miranda-Chumacero 2007).

 

Pasos del proceso del experimento

En cada fase se registraron los individuos que morían, y se conservaban los mismos en alcohol o formol registrando los datos correspondientes. Estos mismos individuos fueron usados para la confirmación taxonómica de las especies. Para medir la capacidad de las especies a los procesos de captura, transporte, cambios de agua, traslado en avión y adecuación a los acuarios, se trató de conservar vivos a individuos de varias especies. Para esto los peces capturados fueron colocados en bolsas de polietileno de baja densidad con agua del mismo lugar en el que se encontraban. Las bolsas se colocaron en una pequeña caja de isopor para luego ser transportadas a acuarios previamente adecuados donde se observó su reacción a todo el proceso de recolección.

Los pasos que constituyeron todo el proceso de transporte de los peces fueron los siguientes:

1) Captura de los peces (C)

Mediante una red de arrastre de cerco, realizando las capturas en las orillas de los arroyos, lagunas y río Beni. Los procesos de arrastre consistieron en el cerco de una zona litoral, orilla o playa, según el cuerpo de agua. En cada punto de muestreo se efectuaron 30 repeticiones del procedimiento. Se registró el número de individuos que se capturaron por cada especie después del evento de pesca.

2) Capturados vivos (V)

En algunos casos los individuos capturados morían inmediatamente, por lo que se registró el número de capturados vivos.

3) Transporte en bote (T)

Se colocaron todos los peces capturados vivos, en bolsas de polietileno de baja densidad con agua del mismo cuerpo de agua en el que se encontraban. Se oxigenó cada bolsa por un período de 5 minutos cada 6 á 8 horas por día con un oxigenador portátil a baterías. Las bolsas se colocaron en la caja de isopor durante todo el viaje. Se colocaron desde 5 a 15 individuos por cada bolsa. Cada día el agua de las bolsas era reemplazada con agua del río Beni.

4) Transporte aéreo (T')

Antes del transporte aéreo se cambió el agua con agua de pozo de Rurrenabaque. Se redistribuyeron los peces para tener la menor cantidad de individuos por bolsa y según su especie. Cada bolsa fue oxigenada previamente mediante los oxigenadores portátiles. Se usó un vuelo regular de una línea aérea local. Tomando en cuenta el tiempo de vuelo a La Paz (45 min, con 30 min de espera antes del despegue y otros 30 min de espera de entrega del embarque) y el transporte en vehículo al laboratorio con los acuarios pasaron 3 h aproximadamente. Se registró el número de individuos por especies que murieron en el vuelo.

5) Adaptación al acuario (A)

Cada bolsa conteniendo peces fue depositada en agua del acuario para adecuarlos a la temperatura. Posteriormente se fue mezclando el agua de las bolsas con las del acuario en un recipiente al cual fueron liberados los peces, en principio, para luego de unos 5 a 10 minutos colocarlos definitivamente en los acuarios. Se distribuyeron los peces en cada acuario esencialmente por la compatibilidad entre especies, es decir se separaron las especies que podrían ser comidas de las que podrían comerlas o lastimarlas. Se registró el número de individuos que sobrevivieron a todo este proceso.

 

Medición de la tasa de supervivencia

Para medir la tasa de supervivencia, calculada como el porcentaje de individuos que sobreviven a todo el proceso de manipulación desde la captura hasta la adaptación al acuario, se empleó la siguiente fórmula:

, donde TS = tasa de supervivencia, C = número de individuos capturados, V = número de individuos capturados vivos, T = número de individuos que sobreviven después del transporte desde los cuerpos de agua hasta Rurrenabaque (2-9 días), T’ = número de individuos que sobreviven al transporte aéreo y A = número de individuos que sobreviven a las condiciones de cautiverio (acuario). En el caso de las especies que sobrevivieron a todo el proceso se uso la fórmula simplificada:

 

Resultados

Composición de las capturas

Para la realización de la prueba de supervivencia se capturaron 527 individuos de 55 especies o taxa, agrupadas en 16 familias y 5 órdenes (Tabla 1).

Muchos individuos no fueron identificados a nivel de especie debido a dificultades/limitaciones taxonómicas de algunos grupos, en estos casos se usó el nivel de identificación más confiable al que se pudo llegar. Del total de individuos capturados, casi el 64% pertenecen a las familias Loricariidae y Characidae (Fig. 4). En la zona están reportadas al menos 249 especies, pero de las cuales han sido identificadas con potencial ornamental sólo 30 (Miranda-Chumacero 2007, Miranda-Chumacero datos no publicados).

 

Supervivencia a cada fase por especie

No todas las especies tienen la misma resistencia a todo el proceso de manipulación. Según el análisis efectuado, 44 taxa de las 55 evaluadas llegan a completar todas las fases. Las especies que no logran superar la segunda fase (transporte a Rurrenabaque) son Anchoviella carrikeri, Carnegiella myersi, Galeocharax gulo, Hyphessobrycon spp., Moenkhausia dichroura, Platistomatichthys sturio, Roeboides affinis y Triportheus angulatus. La única especie que no logró resistir el transporte aéreo (fase 4) fue Thoracocharax stellatus (Fig. 4, Tabla 1).

Los individuos que sobrevivieron a todas las fases del experimento suman 246, es decir un 46.7% de las capturas sumadas de todas las especies. De los 331 individuos muertos en todo el proceso, la mayor mortalidad fue registrada en la fase 3 (transporte en bote), con 160 individuos en total (48.3%), seguido de la fase 5, en que 95 individuos murieron (28.7%). La fase en la que menor mortalidad se ha registrado es durante el transporte aéreo (Fig. 2).

 

Relación entre el número de individuos capturados y número de sobrevivientes

Se ha hecho una correlación entre el número de individuos capturados y el número de individuos sobreviviente por especie. Al hacer este análisis, de forma general se observa que existe una correlación aceptable (r2=0.667, p=0.00) principalmente influenciada por especies abundantes y los Siluriformes (Fig. 3). Este mismo análisis realizado por separado entre órdenes muestra que las especies del orden Characiformes (excluyendo Prionobrama filigera), son las que poseen mayor cantidad de individuos muertos mientras que los Siluriformes son los que presentan menor mortalidad (Fig. 3). Una excepción a esto es el characido P. filigera que tiene la mayor proporción de individuos sobrevivientes con relación a todas las especies (Fig. 4).

 

 

Tasa de supervivencia

Muchas especies poseen una tasa superior al 50% a todo el proceso de manipulación. La mayoría de las muertes durante el proceso se debieron esencialmente a la falta de oxigenación. Una prueba que se hizo específicamente fue con las especies de Sternopygidae, caracterizados por una elevada mortalidad, pero si se realiza un control rutinario establecido, la mortalidad puede llegar a ser nula. Visto eso, en este grupo en especial se procedió a oxigenar las bolsas constantemente desde que fueron capturadas hasta antes del viaje. Como se ve en los resultados, la mayor mortalidad se dio en el proceso de transporte desde las comunidades (Tabla 1).

 

Discusión

Sobre el bienestar animal y las tasas de supervivencia

Un pez extraído del medio, es un pez ecológicamente y poblacionalmente perdido. Esto no significa que su vida esté perdida, más por el contrario, debe dársele las condiciones mínimas necesarias para que su permanencia en cautiverio sea óptima (Huntingford et al. 2006,Volpato et al. 2007).

En general la menor mortalidad se dio en el transporte en avión y adecuación al acuario, sin considerar a Eigenmannia virescens, fases en las que podría esperarse la mayor mortalidad. Las especies que llegaron vivas a los acuarios toleraron bastante bien el cambio de agua como se ve reflejado en la cantidad de muertes en esta fase que es muy baja después de la introducción en los acuarios. Respecto a Thoracocharaxstellatus, un Gasteropelecidae de mucho valor ornamental, su supervivencia ha sido extremadamente baja, pero se consideran algunos cuidados adicionales en el transporte como tal, su supervivencia sin duda se puede incrementar considerablemente.

En el caso particular de Farlowella (Loricariidae) se ha evidenciado una tolerancia regular a las condiciones de cautiverio, quizás debido a la poca aceptación observada hacia el alimento. Para esto existen alimentos especiales que podrían incrementar la tasa de supervivencia de esta especie pero es una observación que se debe tomar en cuenta a la hora de la realización de las cosechas comerciales. Los alevines de Loricariidae no han sobrevivido por más de dos semanas. Esto nos da algunas pautas adicionales para la elección de los tamaños a ser cosechados en los ríos.

La medición de la tasa de supervivencia para algunas de las especies ornamentales, en general muestra que existen especies que poseen gran atractivo como ornamental, pero son muy difíciles de conservar vivas hasta el destino final. Una de estas especies es Eigenmannia virescens, se podría tener una mayor tasa de supervivencia si se considera una oxigenación constante durante todo el proceso, ya sea con oxigenadores portátiles a pilas o con pastillas de oxígeno (si su precio conviene), cambiando frecuentemente el agua y reduciendo el período de viaje de los peces.

En general la mortalidad de los peces es una inquietud grande en todos los comercializadores de peces, por lo cual se desarrollan constantemente métodos para garantizar que la mayor cantidad de peces lleguen al destino final (Tlusty et al. 2005). Estas técnicas deberán ser tomadas en cuenta para evitar que la cosecha no se constituya en una matanza sin mayor beneficio. De acuerdo a los resultados de este trabajo, algunas especies de peces ni siquiera resisten las primeras fases del aprovechamiento. Para este tipo de especies, si se decide aprovecharlas, los esfuerzos en equipamiento y capacitación deben estar enfocados en que la mortalidad se reduzca al mínimo aunque lo más aconsejable es que aquellas especies que tienen una mortalidad cercana al 50% no sean aprovechadas.

 

Sobre los volúmenes a nivel Amazonía

Si estos resultados pueden ser un parámetro de la mortalidad que existe en el aprovechamiento de peces ornamentales, se puede deducir en general que por cada individuo que llega a los acuarios, otro, al menos, ha perecido en el proceso. Esto tomando en cuenta que el experimento se realizó en situaciones más o menos controladas y tomando en cuenta las condiciones y medios disponibles para los pobladores locales. En otras circunstancias la proporción de individuos muertos por cada individuo vivo debe ser mucho mayor. Si bien las estimaciones de la cantidad de individuos vendidos provenientes de la Amazonía varía entre 150 millones (Andrews 1990) hasta 350 millones (Fitzgerald 1989), la cantidad removida al menos, si nuestros cálculos son aplicables en general, sería del doble. Esto tiene que ser tomado en cuenta en las normativas y en los estudios de mercado sobre peces ornamentales, pues se pueden estar subestimando los efectos reales sobre las poblaciones de estas especies.

 

Implicaciones en el aprovechamiento

La actividad de aprovechamiento de peces ornamentales está en proceso de surgir en Bolivia y los avances en la información generada sobre la biología de las especies son un marco clave para que las acciones de manejo dirigidas a la extracción de peces ornamentales sean efectuadas de forma sostenible y que estas actividades realmente sean beneficiosas. Una de las especies que mostró una alta tasa de supervivencia fue Prionobrama filigera y dado que ya se cuenta con información sobre los parámetros básicos de la especie (Mendoza & Miranda-Chumacero 2011), podría constituirse en una de las especies claves para el inicio de acciones de manejo.

 

Normativa para el aprovechamiento

Este tipo de información, debería ser incluida específicamente en el cálculo de los cupos de extracción y del efecto real de la extracción. Las normativas referentes a los aprovechamientos de especies en vida silvestre, generalmente sólo consideran los volúmenes posibles, a partir de evaluaciones poblacionales, pero no toman en cuenta las pérdidas por la resistencia natural o por mala manipulación en el proceso de captura.

 

Recomendaciones específicas

Muchas empresas están apuntando a la certificación de sus procesos de manipulación y embalaje de los peces. Esta es una estrategia comercial, más que de conservación, pues gracias a estas certificaciones ellos pueden demostrar que tienen menor mortalidad y por ende generar más ganancias. En base a los datos examinados y las mediciones de mortalidad realizadas, podemos ver que el principal problema está en otras fases de la cadena, asociadas a la extracción y al transporte. Los procesos de certificación deberían apuntar a medir y supervisar estas otras fases, que de acuerdo a los resultados de este estudio, es donde mayor impacto se hace a las poblaciones de peces. Todo esto debería apuntar a que si un individuo es extraído de su medio, debería generar los beneficios previstos para las comunidades locales y cumplir el propósito por el cual ha sido removido de su medio.

 

Agradecimientos

El estudio está enmarcado en un estudio de la ictiofauna del río Beni, con fines ornamentales ejecutado por WCS y financiado por las fundaciones Moore y MacArthur. En el trabajo de campo participaron varios técnicos Agustín Estívariz, Magaly Mendoza, Juan Victor Cuellar, Paola Luna y Kelvin Herbas. A Robert Wallace por sus valiosos comentarios al manuscrito, a Marc Pouilly por su revisión, a Nuria Bernal por sus consejos y ayuda con el inglés. A las comunidades tacanas a quienes va dedicado el trabajo y es por las que se realizó el mismo. Al CIPTA por su apoyo en el proyecto.

Un agradecimiento especial a Francisco Osorio por su valiosa cooperación en la adecuación de los peces a los acuarios. A Jaime Sarmiento y Soraya Barrera por su revisión de la identificación de las especies. A Julio Pinto por su constante y desinteresado apoyo al desarrollo de trabajos como el presente. A la Unidad de Limnología por acoger los acuarios en los que se realizaron las pruebas.

 

Referencias

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Artículo recibido en: 25 de julio de 2016

Manejado por: Melina Campero

Aceptado en 2 de septiembre de 2016

 

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