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Revista de la Sociedad Boliviana de Pediatría

versão On-line ISSN 1024-0675

Rev. bol. ped. v.51 n.1 La Paz  2012

 

EDITORIAL

 

Relación entre medicina y filosofía

 

Relation between medicine and philosophy

 

 

Dr.: Juan Pablo Rodríguez Auad*

* Médico Pediatra Infectólogo. Hospital del Niño "Dr. Ovidio Aliaga Uría"

 

 


 

¿Qué es el hombre? Partimos de esta pregunta, que parece tan sencilla, pero que abarca tantas dimensiones como el hombre mismo. El hombre es un ser corporal que como materia tangible, ocupa un lugar en el espacio, siendo parte de este mundo, el cual transforma y lo transforma. El hombre al ser materia móvil, está compuesto de diferentes sustancias e infinidad de células que al unirse e integrarse unas con otras formando órganos que cumplen funciones determinadas, que a la vez constituyen sistemas complejos que permiten al hombre cumplir sus funciones básicas como las más complejas. Estos sistemas corporales en su aparente independencia, interactúan con otros sistemas u órganos que controlan y regulan la función de cada uno de ellos.

No podemos olvidar que el hombre no es sólo objetividad fría, ni mecanismo exacto que permite cumplir con estas funciones, el hombre es también y ante todo un ser espiritual capaz de cumplir diversas actividades intelectuales, volutivas y emocionales. El hombre tiene alma, característica fundamental de él, pues su perfección parece estar más a este nivel que a nivel corporal, donde otras especies de animales se adelantan a nosotros, pues tienen seis sentidos u otras características fisiológicas inalcanzables para el hombre.

El dualismo alma-cuerpo, ha sido problema de estudio de muchos filósofos, quienes han encontrado en este nivel grandes divergencias y contradicciones hasta ahora discutibles. Sin embargo, aunque intentemos separarlos, parece casi imposible, pues en su definición están ambos incluidos.

Podemos brindar otras definiciones al hombre, como ser social, animal racional, imagen y semejanza de Dios, etc. Pero trataremos de caracterizarlo desde la visión de la filosofía y de la medicina. En la Filosofía, el hombre es el centro, no por ser él objeto de conocimiento, sino porque él es el que conoce, el que se sube al balcón e interioriza el mundo, el saber, la verdad, él mismo, etc. Él como centro es el único capaz de alcanzar como "telos" la sabiduría. En cambio, en la Medicina el hombre es de quien se estudia y a quien se trata de modificar en cuanto a funciones y respuestas a diferentes estímulos.

Es en este sentido, que el hombre como ser corporal, dependiente de si mismo, trabaja como una perfecta elaboración y misteriosa creación, integrando en su sola materialidad la razón, como parte fundamental de su desenvolvimiento social y espiritual.

El hombre, es hombre en todas sus dimensiones juntas, no independientes, no como un objeto aislado movible por azar, sino complejo, dinámico, pensante, corporal, indivisible y por tanto trascendente.

El sujeto en su dimensión corporal y espiritual forma parte sustancial de estos dos saberes, puesto que él es el que conoce y del que se conoce. En la medicina por ejemplo se estudia al hombre en su morfología, sus formas orgánicas y su contenido de cada uno de estos órganos y sistemas complejos. Es el sujeto (médico) que conoce al objeto (paciente) que al mismo tiempo es sujeto del mismo conocimiento.

Desde el punto de vista gnoseológico, el hombre se distingue de los otros seres, por su capacidad de autoconocimiento y autorreflexión. En la filosofía, este sistema de formas objetivas en el hombre, que existe en el conocimiento médico, se libera de la objetividad y de la percepción sensible. Lo que quiere decir que el conocimiento del hombre tiene una dimensión ultrasensible, abandonando parcialmente los sentidos y creando formas, ideas, conceptos, en el pensamiento.

En la medicina, el sujeto que conoce, es consciente de su conocimiento, ayudado de los sentidos, que le permite ver imágenes, colores, formas, tamaños, volúmenes; los cuales son representados en el cerebro como copias de un momento único en el tiempo, irrepetible, pero que gracias a la memoria podrá ser recuperado en el mundo de las ideas y de las representaciones individuales. Se podría afirmar que este conocimiento es la columna vertebral de los sentidos del sujeto, pues además de captar visualmente estas imágenes, las conoce al tocar, pues percibe consistencias, formas, movimientos, sensaciones térmicas y también escucha sonidos que el cuerpo produce. Como vemos, son los sentidos los que "informan" las cosas de ese mundo objetivo, palpable, variado del hombre.

"La enfermedad no está sólo en todo el hombre, sino también en su alma. Un espíritu enfermo crea a un cuerpo enfermo, o una enfermedad del cuerpo causa una enfermedad del alma. No sólo debe tratarse la carne y su enfermedad, sino también la mente. Es muy posible, aunque no esté demostrado, que todas las enfermedades, incluso las epidémicas, se originen en alguna secreta habitación del alma"

Taylor Cadlwell. "Médico de cuerpos y almas"

 

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