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Revista de la Sociedad Boliviana de Pediatría

versión On-line ISSN 1024-0675

Rev. bol. ped. v.41 n.3 La Paz ago. 2002

 

RESUMENES DE ARTICULOS DE LA LITERATURA PEDIATRICA*

Infecciones neumocócicas en niños

Tina Q. Pediatr Ann 2002;31:241-7.

* Compiladores: Dres. Ricardo Arteaga Bonilla, Ricardo Arteaga Michel



En la población pediátrica el Streptococcus pneumoniae (SP) es el microorganismo responsable de la mayoría de las otitis medias (OMA), sinusitis, bacteremia y es la causa más frecuentes de neumonía y meningitis bacteriana. En los EEUU se estima que anualmente 7 millones de niños sufren de otitis media, 500.000 de neumonía, más de 60.000 bacteremia y 3.000 casos de meningitis por este.

Epidemiología y estado de portador nasofaringeo como prerequisito para la enfermedad

Existen más de 90 serotipos o serogrupos de SP, siendo el 3, 4, 6B, 9V, 14, 18C, 19F y 23F los más frecuentes en EEUU, mismos que causan el 80% de las infecciones invasoras en menores de 5 años. El neumococo es un habitante normal de la flora faríngea en niños sanos. El porcentaje de colonización es influenciado por la edad, raza y la atención en guarderías, y su incidencia varía de acuerdo a la localización geográfica y la población. El 25 a 76% de los niños son colonizados en algún momento de su vida y esta tiende a decrecer con la edad, disminuyendo a 25% en adolescentes y 2 a 9% en adultos. La colonización nasofaríngea es un requisito para la infección invasora; el 95% de los niños son colonizados al menos con un serotipo antes de los 2 años de edad.

Factores de riesgo que predisponen a la enfermedad invasora

La capacidad invasora del neumococo esta determinada por la cápsula, estructuras de la pared celular y el tipo predominante de las infecciones causadas por los serotipos. Los niños menores de 2 años quienes asisten a guarderías se encuentran en alto riesgo de contraer infecciones y estos tienden a infectarse con SP resistentes a penicilina.

Algunas condiciones clínicas como incrementan el riesgo de enfermedad invasora (enfermedad de células falciformes o asplenia), debido a la incapacidad de estos pacientes para remover en forma efectiva a los neumococos encapsulados del torrente circulatorio. Los niños con respuesta inmune disminuida a antígenos polisacáridos o con concentración reducida de anticuerpos séricos como resultado de una condición inmunosupresora (inmunodeficiencia humoral congénita, infección por HIV o cáncer), trasplante de órganos o terapia inmunosupresora, presentan marcado riesgo de infección neumocócica. Otros factores de interés son las infecciones respiratorias virales, raza (mayor frecuencia de infecciones en nativos americanos, esquimales), humo de tabaco y pobre exposición al seno materno.


Enfermedades neumocócicas locales

Otitis media

Es una de las infecciones más comunes en niños; se estima que el 25% de las visitas pediátricas son por esta patología o sus secuelas. La OMA afecta principalmente a lactantes y niños pequeños con un pico de incidencia entre 6 y 18 meses de edad; hasta el primer año de vida 63% fueron afectados y al menos 80% de los niños sufrió un episodio de OMA en los primeros tres años. Se estima que es responsable del 50% de las infecciones óticas, compartiendo la incidencia con Haemophilus influenzae (30%) y Moraxella catarrhalis (15%).

El diagnóstico se basa en la historia y hallazgos clínicos; el paciente presenta fiebre, dolor e irritabilidad y a la otoscopía la membrana timpánica se encuentra eritematosa, abombada, con perdida de sus características habituales. En estas condiciones el cultivo de fluido de oído medio es la única vía para confirmar el diagnóstico, aunque en un tercio suele ser negativo. De todas las causas de OMA, las provocadas por SP son las menos probables de resolverse espontáneamente, por lo que requieren terapia antimicrobiana.

Sinusitis

Los agentes bacterianos responsables de la sinusitis son los mismos que de la OMA, siendo responsable SP del 30% de las infecciones. Los síntomas clínicos varían con la edad; los lactantes pequeños presentan fiebre e irritabilidad, en tanto que rinorrea persistente (mucosa, transparente o purulenta) con o sin tos, mal aliento y fiebre son signos muy comunes en todos los niños. Los adolescentes pueden cursar con cefalea, dolor facial, edema periorbitario y fiebre de grado moderado. El diagnóstico es eminentemente clínico, en tanto que los estudios de gabinete (radiología, tomografía) y aspiración para pruebas microbiológicas pueden confirmar el diagnóstico.

Enfermedad neumocócica invasora

Se define enfermedad invasora como la infección de un sitio del cuerpo habitualmente estéril. Es más común en menores de 5 años, tal el caso de meningitis cuya presentación es frecuente en niños de 6 a 18 meses, en tanto que la bacteremia entre 6 y 36 meses. Muchos casos de neumonía neumocócica ocurren entre los 3 y 60 meses de edad y la mayoría de las infecciones osteoarticulares entre los 3 y 34 .

Meningitis neumocócica

Desde la introducción de la vacuna conjugada contra H. influenzae el neumococo emergió como el agente más importante de meningitis bacteriana, la infección se siembra en meninges por diseminación hematógena y ocurre aproximadamente en 1/1000 niños menores de 2 años. El curso de la enfermedad puede ser fulminante provocando a la muerte del paciente en menos de 24 horas, sin embargo en la mayoría de los casos el cuadro se instala en varios días y no obstante el tratamiento con antimicrobianos adecuados la mortalidad continúa siendo elevada. La fiebre es constante en niños mayores, en tanto que los lactantes pequeños suelen no presentarla, en estos últimos los síntomas son inespecíficos y cursan con irritabilidad, rechazo al alimento, hipoactividad y letargia. Los niños mayores presentan cefalea y signos meníngeos (Kernig, Brudzinski, rigidez de nuca), y una vez que incrementa la hipertensión endocraneana los pacientes presentan vómito, papiledema, confusión, cambios en el estado mental y convulsiones.

El citoquímico y cultivo del líquido cefalorraquídeo (LCR) hacen el diagnóstico; típicamente el recuento leucocitario es mayor de 1.000/mm3 con predominio polimorfonuclear, sin embargo la cifra suele ser muy escasa o nula en los estadios tempranos de la enfermedad. La concentración de glucosa es baja y la cifra de proteínas elevada. La tinción Gram del espécimen de LCR es positiva en 80 a 90% de casos de meningitis no tratada.; en la misma muestra la detección de antígenos polisacáridos por aglutinación de latex determina la etiología de la meningitis, aunque el estándar de oro es el cultivo positivo y confirma el diagnóstico.

Bacteremia neumocócica

La incidencia anual de bacteremia en menores de 4 años es de 242/100.000 y aproximadamente 70% de los casos se presenta debajo de los 12 meses. Puede asociarse con meningitis, neumonía o artritis séptica. Alrededor de 3 a 5 % de niños entre 3 y 36 meses de edad están en riesgo de contraer bacteremia oculta y 85 a 95% son causadas por SP. Los síntomas son totalmente inespecíficos (irritabilidad, inapetencia) y el diagnóstico se basa en el aislamiento de SP en hemocultivos; también constituyen una guía diagnóstica útil el recuento leucocitario 15.000/mm3 o 1.000/mm3 neutrófilos, aunque su valor es limitado. En muchos niños la bacteremia neumocócica se resuelve espontáneamente, sin embargo esta podría diseminarse a meninges, pulmón y articulaciones.

Neumonía neumocócica

La bacteremia esta asociada a más del 40% de las neumonías neumocócicas con una fatalidad de 1%. Los síntomas más comunes son fiebre, tos, taquipnea, malestar y emesis, en tanto que los hallazgos físicos predominantes son hipoxia, disminución de los sonidos respiratorios y estertores en el área afectada. El estudio radiológico demuestra consolidación lobar en más del 50% de casos y en la mitad de estos pueden estar comprometidos múltiples lóbulos; el fluido pleural se observa en 40% de las neumonías neumocócicas. El empiema pleural en una complicación relativamente común y ocurre en 14% de los pacientes; en estos el tratamiento antimicrobiano y la instalación de tubo de drenaje son la base del manejo.

Infecciones de huesos y articulaciones

La osteoartritis generalmente tiene origen hematógeno y el trauma precede a la infección en 36% de casos. El SP ha sido identificado en el 4% de osteomielitis y 20% de artritis, representando las infecciones osteoarticulares el 3% de las enfermedades invasoras po neumococo. El fémur, húmero y las articulaciones de rodilla y cadera son comúnmente afectadas. Los signos clínicos frecuentes son disminución de la motilidad, fiebre y signos inflamatorios de la región comprometida, sin embargo en un estudio reciente se destaca que 10% de los niños con osteoartritis fueron hospitalizados sin presentar signos de infección localizada.

El diagnóstico de la infección osteoarticular se basa en la historia, hallazgos clínicos, presencia de pus en el aspirado de hueso o articulación, cultivo positivo (sangre o líquido articular) y cambios radiológicos consistente con artritis u osteomielitis. El recuento leucocitario y de neutrófilos, PCR y velocidad de sedimentación globular son indicadores inespecíficos de inflamación, aunque tienen un valor importante en el seguimiento de la enfermedad.

Otras infecciones neumocócicas

Algunas infecciones menos comunes incluyen endocarditis bacteriana (3% de todos los casos de endocarditis), infección de tejidos blandos (celulitis periorbitaria, erisipela, abscesos), pericarditis, parotiditis, peritonitis primaria, salpingitis y septicemia neonatal.

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