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Revista de la Sociedad Boliviana de Pediatría

versión On-line ISSN 1024-0675

Rev. bol. ped. v.41 n.2 La Paz jun. 2002

 

RESÚMENES DE ARTÍCULOS DE LA LITERATURA PEDIÁTRICA

Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae como causa de enfermedad del tracto respiratorio inferior en pacientes pediátricos

Principi N, Esposito S. Curr Opin Infect Dis 2002;15:295-300.

Compiladores: drs. Ricardo Arteaga Bonilla, Ricardo Artega Michel



Introducción

Tanto Mycoplasma pneumoniae (MP) como Chlamydia pneumoniae (CP) juegan un rol importante como agentes causales de infecciones del tracto respiratorio en la edad pediátrica, ellos han sido asociados a infecciones de la vía respiratoria superior y sibilancias (broncoespasmo) principalmente en niños menores de cinco años.


Epidemiología

La asociación de MP y CP con la iniciación, promoción y exacerbación del asma, tanto en niños como en adultos, ha sido confirmado por varios autores.; algunos han sugerido que el rol del primer agente es mucho más importante, aunque otros encontraron resultados opuestos. Los autores informan haber documentado infecciones agudas por estos agentes mediante el empleo de reacción en cadena de polimerasa (PCR) y serología, en 16 (22.5%) y 11 (15.5%) de una población de 71 pacientes con sibilancias, y solamente en 6 (7.5%) y 2 (2.5%) de 80 niños control respectivamente. Estos hallazgos apoyan plenamente la relación de los agentes patógenos con episodios de broncoespasmo recurrente, en pacientes cuyas recurrencias usualmente fueron consideradas como infecciones virales.

La enfermedad "pertusis like" causada por estos microorganismos y manifestada por bronquitis aguda ha sido descrita en niños; así mismo, el 50% de las neumonías adquiridas en la comunidad en niños entre 2 y 14 años fueron atribuidas a estos agentes.


Patogénesis

M. pneumoniae y C. Pneumoniae pueden causar infección asintomática. El mecanismo por el cual estos producen síntomas respiratorios aún no ha sido dilucidado, sin embargo se cree que el mecanismo desencadenante podría tener origen inmunológico, siendo el resultado final disfunción ciliar generada por la inmunoglobulina E o secreción de citoquinas inflamatorias. Estudios in-vitro han demostrado que la infección de células epiteliales humanas infectadas por MP inducen la producción de citoquinas, principalmente de tipo 2. En modelos murinos la infección se asocia a hiperreactividad bronquial y supresión de interferon g ; así mismo, los niveles de interleucinas (IL) 2 y 4 y la relación IL-4:interferon g en el lavado broncoalveolar de niños con infección por MP fueron superiores que en el grupo control, sugiriendo predominio de la respuesta a citoquinas del tipo 2. Finalmente el artículo resalta que existen evidencias clínicas y experimentales de que la respuesta inmune es individual y que la severidad de la enfermedad y el infiltrado pulmonar están directamente relacionadas con la respuesta del huésped.


Características clínicas

Numerosos reportes han coincidido que la enfermedad pulmonar grave puede ocurrir en niños y adultos saludables y que el curso clínico no siempre es benigno, porque han sido reportados derrame pleural, neumatocele, absceso pulmonar, neumotórax, bronquiectasias, fibrosis intersticial crónica, síndrome de distres respiratorio y complicaciones extrapulmonares. La obstrucción de la vía respiratoria de pequeño calibre ha sido documentada mediante tomografía computarizada de alta resolución incluso después de uno o 2 años, en pacientes que sufrieron infección por M. pneumoniae tratados con macrólidos por 14 días.


Diagnóstico

La identificación mediante cultivo de M. pneumoniae y C. pneumoniae es crítica para el diagnóstico definitivo, sin embargo esto requiere técnicas depuradas y muchos días para su crecimiento. Las pruebas serológicas constituyen medidas diagnósticas muy útiles, pero frecuentemente proveen información retrospectiva de la infección aguda, porque el espécimen de suero convaleciente debe expresar seroconversión o un título mayor a cuatro veces. La fijación de complemento y la prueba inmunoenzimática (EIAs) han sido ampliamente empleadas en el diagnóstico de infecciones por M. pneumoniae; la última es de mayor sensibilidad y especificidad y mide IgM e IgG específicas. La microinmunofluorescencia (mide anticuerpos IgM e IgG) es la prueba de elección para C. Pneumoniae.

La técnica de identificación de ácidos nucleicos tiene un gran potencial tanto en el diagnóstico de infecciones por M. pneumoniae como C. Pneumoniae, sin embargo su empleo aún no ha sido validado por la FDA norteamericana debido a su falta de refinamiento y estandarización.


Tratamiento

Datos recientes indican que el tratamiento de las infecciones provocadas por M. pneumoniae y C. Pneumoniae reducen el promedio de recurrencias de broncoespasmo y otros síntomas respiratorios, disminuye la morbilidad de la neumonía y acorta la duración de los síntomas, incluso si éste se inicia tardíamente durante el curso de la enfermedad. Por otro lado, existen datos contundentes relacionados con la prevención de la transmisión intradomiciliaria. Los microorganismos son susceptibles a antimicrobianos que interfieren la síntesis de proteínas o DNA, por tanto los macrólidos, quinolonas y tetraciclina son los más eficaces. En pacientes pediátricos sólo debe emplearse macrólidos y no los demás por sus efectos adversos. La dosis óptima y la duración de la terapia no han sido bien definidas, aunque existen datos que el tratamiento prolongado ³ 2 semanas podría ser conveniente.

Estudios recientes han sugerido que el tratamiento del asma infeccioso provocado por infecciones respiratorias por MP y CP puede mejorar el curso de la hiperreactividad bronquial y también previene el desarrollo de cambios anormales en las pruebas de función pulmonar. Los macrólidos están indicados en el tratamiento de las neumonías comunitarias; los autores indican haber investigado en 191 pacientes y 109 de éstos fueron tratados con el antimicrobiano citado, habiendo logrado curación o mejoría 4 a 6 semanas después en 97.2%.

Con el empleo de eritromicina, claritromicina o azitromicina es posible lograr curaciones clínicas y radiológicas en 80 a 100% de los casos. La eficacia microbiológica ha sido evaluada en escaso grupo de pacientes; Block y Col. y Harris y Col. encontraron que el tratamiento con macrólidos erradica M. pneumoniae y C. Pneumoniae de los cultivos de nasofaringe en 79 a 100% de niños con neumonía comunitaria.

En términos de prevención contra infecciones por MP y CP, algunos estudios han sugerido profilaxis antimicrobiana en los contactos, obviamente asociada a medidas de control habituales, cuando se presentan brotes institucionales de neumonía por M. pneumoniae, sin embargo esta medida debe ser seriamente considerada debido al costo, la probable resistencia y reacciones alérgicas de los fármacos.

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