La publicación reseñada fue presentada en agosto de 2025 en la Feria Internacional del Libro. Constituye uno de los “productos” del Proyecto Almaraz, impulsado autónomamente por el Grupo Praxis desde 2024. Para esta publicación, específicamente, Praxis contó con la colaboración de Rincón Ediciones, en su colección Abre los ojos. La tapa expone un dibujo a lápiz (sin título) que remite alegóricamente a cementerios mineros, elaborado por Gabriela Choque Marquez. El volumen tiene 88 páginas, en formato de bolsillo (16 x10 cm.), dimensión que facilita su transporte y lectura.
En el marco del Proyecto Almaraz, el Grupo Praxis emitió una convocatoria abierta para recabar escritos de corto aliento (no más de tres planas tamaño carta): crónicas, reseñas, aplicaciones y reflexiones inspiradas en la obra de Sergio Almaraz. De ese modo, se compilaron once textos que constituyen el volumen. A ellos se sumó el texto que abre la entrega, escrito por Elena Ossio, esposa de Sergio Almaraz, originalmente publicado en El pensamiento de Sergio Almaraz (CISO-FACES-UMSS, 1993).
Para quienes Sergio Almaraz Paz no signifique más que un nombre -paradójicamente anónimo, pues no tendrían un referente al que vincularlo-, esta entrega ofrece la oportunidad de avizorar un perfil de uno de los intelectuales bolivianos más relevantes del siglo XX. En tono testimonial y afectuoso, también crítico y reflexivo, cada texto contribuye al interés por una obra y una vida singulares, con acercamientos al compañero de vida, padre y amigo; al intelectual de vasta cultura, lector voraz y respetuoso polemista; al conspicuo militante de la Revolución Nacional, del nacionalismo y del socialismo internacionalista; al político consecuente con sus principios éticos -pese a la censura, persecución y exclusión cuya crítica provocó-; al tenaz defensor de los recursos naturales del país por alcanzar el desarrollo nacional en términos de autodeterminación y justicia social; en definitiva, a quien ejerció una auténtica autonomía intelectual.
En uno de los textos compilados, Coral Vidangos refiere al parque Sergio Almaraz, ubicado en la zona La Portada de la ciudad de la Paz; sitio privilegiado para contemplar la urbe paceña y valorar la tenacidad de sus habitantes para construir sus vidas en laderas deleznables, con autonomía y sin políticas públicas efectivas que contribuyan a su bienestar, cualidades de la sociedad boliviana que Almaraz ponderaba. Y allí precisamente emerge una paradoja: el transeúnte común puede gozar de aquella singular perspectiva de la urbe sin saber nada sobre el hombre cuyo nombre designa a ese mirador, ni sobre su aporte al conocimiento crítico del país.
Ante esa circunstancia, el volumen se abre con el texto de la esposa de Sergio Almaraz, Elena Ossio, un conmovedor testimonio -sin caer en el intimismo alegórico- sobre hitos vitales en la singladura de quien fue su compañero de vida (“joven delgado de mirada directa y penetrante y un aire distinguido”) y, a la vez, brillante intelectual y político. Asimismo, el nieto de Almaraz, José Almaraz Rodrigo, centra su atención en la consecuencia intelectual y ética de su abuelo, frente a distintas coyunturas políticas del país, erigiéndose en incómodo librepensador para quienes detentaron el poder en periodos cruciales del siglo XX boliviano.
Asimismo, el texto dispone de consideraciones de corte reflexivo y crítico respecto de los aportes de la obra de Almaraz. Connotados intelectuales de diferentes vertientes ideológicas (H.C.F. Mansilla y Eduardo Paz Rada), evocan la calidad personal e intelectual de Almaraz, su vasta cultura -en permanente expansión y profundización, el respeto y la gentileza que siempre mostró en sus interlocuciones, y su aporte como precursor de las ciencias sociales en torno de las estructuras del poder en Bolivia-.
En términos más específicos, Erika J. Rivera y Alex Gaspar Choque reseñan los referentes teóricos y políticos de Almaraz, como nacionalista y socialista con perspectiva internacionalista, enfocado específicamente en la crítica de la gestión de los recursos naturales del país, desde un modelo estatal fuerte, legitimado por un frente social amplio que afronte intereses y fuerzas -externas e internas- para garantizar el desarrollo nacional.
Aquellas nociones y reflexiones se suman, además, a un puñado de textos de jóvenes académicos que, distanciados biográfica y generacionalmente de las coyunturas históricas que Almaraz protagonizó en su corta vida, ponderan sus contribuciones a la configuración de un marco analítico crítico, con insumos relevantes para su formación intelectual, académica, profesional y personal inclusive con respecto de la historia (Luis Alberto Molina La Fuente, Joaquín Gael Antezana), la política, la democracia, la propia juventud como sujeto histórico (Oscar Ramiro Choque Chipana, Ricardo Trujillo Castañeta, Edwin Choque Marquez), entre otros temas de candente vigencia.
Volviendo al principio: la lectura de Breves albores desde Almaraz… permite referir las palabras de Sergio Almaraz a un espacio específico de la ciudad de La Paz, desde donde puede contemplarse y valorarse la resistencia, la autonomía y el valor de la sociedad boliviana ante inestabilidades en el suelo que pisa -en el país que labra-. Pero, sobre todo, referir a Sergio Almaraz, quien puede constituirse en referencia ética, intelectual y política para el conocimiento crítico de la historia de Bolivia, de sus trasfondos históricos, políticos y culturales -de sus luces y sombras-, de su presente y de su futuro.
René Alejandro Canedo Peñaranda
E-mail: alejandro.canedo@gmail.com














