La producción intelectual en países comprometidos con el desarrollo de un pensamiento propio ha tropezado con un problema: cómo evaluar la originalidad de las producciones nacionales dentro de un contexto de determinación e influencia externa. Esta situación ha llevado a reflexionar sobre lo original y, naturalmente, sobre las formas de determinación de lo externo. La presencia de lo externo en sociedades coloniales ha sido violenta, impositiva y, casi siempre, sangrienta; en épocas postcoloniales, ha sido sutil, pero no por ello, menos influyente. La actual situación de globalización económica, política y cultural plantea desafíos distintos, pero en algún sentido, similares a los existentes en épocas pasadas. Nunca como antes, las sociedades periféricas habían podido tener acceso a información e ideas provenientes de los centros mundiales. Sin embargo, la influencia de ideas externas nunca ha sido directa, ha estado mediada por las condiciones nacionales de recepción de las mismas. Muchas de las ideas provenientes de Europa, particularmente las de fines del siglo XIX y comienzos del XX, al llegar a América Latina se convirtieron en “otra cosa”, debido fundamentalmente, a un tipo de hábitat distinto al que les había dado origen. Si el positivismo, por ejemplo, en Europa era considerado una corriente conservadora al llegar a América Latina adopta un sentido progresista; lo mismo cabe mencionar para el liberalismo que, si bien en Europa era una corriente portadora de las ideas de libertad, a comienzos del siglo XX, en América Latina, se funde con prácticas esclavistas como el en caso de Brasil1. Estas y otras experiencias permiten reflexionar sobre la “pulcritud” de las ideas llegadas de Europa y su adopción en estas tierras. Por otra parte, es importante considerar el espacio social de recepción de las mismas que, en el caso de un país como Bolivia, es muy particular. La recepción de las ideas externas ha estado mediada también, por lo que se podría llamar el desarrollo de la conciencia nacional. Es decir, por la percepción de nuestro lugar en la historia, de nuestros objetivos como nación y de las características de nuestra propia constitución como sociedad. Se podría decir, que cuando ésta ha sido débil, hemos soportado la presencia arrolladora de ideas externas y, por el contrario, en coyunturas vigorosas se las ha asimilado críticamente.
La revista Temas Sociales tiene la intención de reflejar lo que en las ciencias sociales, y particularmente en el campo de la sociología, se está produciendo en la actualidad. El grado en que las distintas investigaciones se aproximan al ideal de la producción intelectual propia es tarea del lector que sabrá juzgar este propósito.
Director del IDIS a.i.













