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Temas Sociales

versión impresa ISSN 0040-2915versión On-line ISSN 2413-5720

Temas Sociales  no.43 La Paz nov. 2018

 

INVESTIGACIÓN

 

"¡Jóvenes y señoritas, hagan aparecer el celular de su compañero!":
dinámica de robos de teléfonos móviles en unidades educativas1

 

"¡Young men and young ladies, make your companion's cell phone appear!":  dynamics of mobile phone theft in educational settings

 

 

Javier Copa Uyuni2
 Sociólogo, docente investigador de la carrera de Sociología de la UMSA, La Paz, Bolivia.
E-mail: jcopauyuni@gmail.com
Fecha de recepción: julio de 2018 Fecha de aceptación: octubre de 2018

 

 


Resumen

El presente artículo tratará de explicar la dinámica de robos de teléfonos móviles como forma de sociabilidad lúdica por parte de jóvenes infractores en dos unidades educativas de la ciudad de La Paz. Estas pequeñas asociaciones realizan sus acciones delincuenciales con el fin de utilizar el botín colectiva o individualmente en la compra de objetos de valor. El robo es parte de una actividad grupal juvenil obteniendo el goce de la acción misma.

Palabras clave: telefonía móvil, centros educativos, jóvenes infractores, delincuencia juvenil, grupos de pares


Abstract

This article will try to explain the dynamics of mobile phone thefts as a form of playful sociability among young offenders in two secondary schools in the city of La Paz. Small groups of associates carry out criminal actions in order to use the booty collectively or individually to purchase valued items. Theft is part of youths' group activity as an action which is enjoyed for its own sake.

Keywords: mobile telephony, educational centers, young offenders, juvenile delinquency, peer groups


 

 

Introducción

Los robos de teléfonos móviles en diferentes contextos sobresalen como uno de los fenómenos sociales actuales de los últimos tiempos. Los delitos relacionados con las desapariciones de los celulares son hechos cotidianos que suceden en nuestra sociedad. Uno de estos espacios son las unidades educativas donde jóvenes infractores realizan estas "anormalidades" como una forma de sociabilidad lúdica. Los motivos suelen ser para proveerse de algún monto de dinero para gastarlo de manera rápida o simplemente para vengarse o hacer una vendetta porque algún compañero no les "cae bien". Generalmente el lugar donde se comercializan estos artefactos es el denominado "Barrio Chino" de la ciudad de La Paz.

Hay un uso habitual de los aparatos móviles por parte de jóvenes estudiantes de las unidades educativas. Esto se debe a que muchos adolescentes se ven presionados por sus grupos de pares para tener un móvil de última tecnología. También se ven influidos para obtener ciertas marcas y modelos con características determinadas. En esta fase del ciclo vital, las tentativas de afirmar su identidad y de pertenencia a un grupo son prioritarias para los jóvenes. En este proceso, el teléfono móvil parece estar ayudando en esa tarea debido al valor social que se le otorga.

El delito es parte de las actividades grupales, pero no su razón de ser. Se trata de una forma de organización en un contexto caracterizado por la socialización "lúdica". Simmel (2002) estudia una interacción en donde los individuos se unen por el solo placer y felicidad que les genera estar juntos. Estos jóvenes infractores solo tienen una proyección temporal corta. Muchas veces abandonan la "delincuencia" en la adultez. Este tipo de delito se contrapone a las carreras delictivas, es decir, al delito como "profesión". Es por eso que el robo de teléfonos celulares es uno de los actos más frecuentes en nuestra sociedad, y aunque la verdadera magnitud del problema es desconocida debido al subregistro, las estadísticas disponibles ofrecen una idea de lo común que es y que lo que produce es una sensación de miedo e inseguridad.

El objetivo principal de este artículo es presentar los resultados de la investigación "Delincuencia en grupo de pares en el macrodistrito Max Paredes de la ciudad de La Paz" realizada entre febrero y noviembre de 2016 en el que se pretende explicar la dinámica del robo de teléfonos móviles como forma de sociabilidad lúdica en centros educativos por jóvenes infractores. El tema se desarrolla desde un enfoque etnográfico permitiendo un acercamiento real al hecho social. Para recoger y registrar información se optó por diferentes técnicas de investigación cualitativa como grabaciones en audio, diarios de campo, observaciones no estructuradas fuera de las aulas y entrevistas en grupo. Guber nos ayudó a entender que la recogida de información debe ser amplia tratando de recopilar todos los datos. La reflexividad en el trabajo de campo debió ser una constante para poder entender esta dinámica de robos (Guber, 2001). Progresivamente se focalizó hacia una información mucho más específica. Hacer un análisis desde esta óptica ayudó a comprender las motivaciones, los contextos y los procesos asociados a las conductas delictivas desde el prisma de quienes las cometen, poniendo especial énfasis en las valoraciones y ponderaciones que cada individuo asigna a su conducta.

El presente artículo tiene algunas aproximaciones teóricas para comprender el fenómeno del delito juvenil. Estas posturas conceptuales son reflexivas y tratan de tener un acercamiento sociológico al tema en cuestión. Presenta la contextua-lización de los colegios de estudio para tener un panorama general del fenómeno. Detalla las diferentes circunstancias y motivos de robo al interior de las unidades educativas. Consecutivamente analizalos miembros —entre estudiantes que fueron despojados de sus celulares y los que cometieron robos— que participaron de las diferentes dinámicas de este tipo de delito. Luego describe las formas de castigo por parte de las instituciones hacia los jóvenes infractores que fueron hallados culpables. Por último, muestra datos sobre la compra y venta de los celulares en el denominado "Barrio Chino".

Realizamos entrevistas semiestructuradas a diferentes actores sociales involucrados en estos hechos. Conversamos con el personal administrativo (regentes y secretarias), con docentes de dos colegios y con estudiantes que sufrieron y cometieron los robos de celulares. Entrevistamos a los dos directores, a tres regentes, dos secretarias y tres profesores de estas instituciones educativas. Nuestro acercamiento con estudiantes fue con ocho varones y cuatro mujeres de los últimos cursos de secundaria que tenían entre 14 a 16 años de edad. Todas las pláticas fueron hechas durante sus tiempos de descanso y ocio de manera voluntaria, aprovechando el recreo y las salidas del colegio. La incursión al "Barrio Chino" era por las tardes, desde donde observamos de manera indirecta la compra y venta de celulares. Hacíamos preguntas a los compradores y técnicos de manera informal para no tergiversar los datos obtenidos. Además resguardamos los nombres verdaderos de los centros educativos y de los principales actores por ética de investigación.

 

Aproximaciones teóricas

David Matza (2014) había teorizado acerca de las implicaciones subculturales de la delincuencia juvenil. Menciona que el adolescente infractor no es un sujeto radicalmente distinto del resto de su grupo de pares y sus transgresiones no revisten un compromiso estable y duradero. Desarrolla el concepto de "deriva" entendido como la frontera entre la transgresión y la convención, entre la libertad y el control, un "limbo" en el que el sujeto se halla temporariamente. "Es la liberación episódica del condicionamiento moral" a raíz de la puesta en marcha previa de las técnicas de neutralización. De acuerdo con esto, el proceso interaccional que antecede la ejecución del delito no puede entenderse, en la práctica, de manera separada de su vida cotidiana: la neutralización y la deriva están implicadas una en la otra. El delincuente "derivante" es aquel que, una vez neutralizada su adhesión a la ley, activa y desarrolla la "voluntad criminal" (Matza, 2014: 72-74).

La teoría de la neutralización es una propuesta formulada por los sociólogos Sykes y Matza (2004) para entender la delincuencia juvenil. Según estos autores, en la sociedad existen valores convencionales que son seguidos por la mayoría de la población por ser bien vistos y comúnmente aceptados. Junto a estos valores coexisten otros denominados "subterráneos" que son compartidos por el gentío, pero que entran en conflicto con los convencionales. Son valores como el amor al dinero fácil, la búsqueda de aventura y de peligro, la atracción por la agresividad, la ostentación, etc. La propia sociedad convencional apoya en determinados momentos y con ciertos límites este tipo de valores; de hecho, vivimos en un mundo competitivo en el que se estimula la creatividad (Sykes y Matza, 2004: 127-130).

Siguiendo esta teoría hay una ambivalencia moral que apoya oficialmente determinados valores, generalmente asociados con el estilo de vida de la clase media; a menudo es incapaz de disimular su íntima conexión con los valores subterráneos, derivada de la complejidad de las sociedades y de las culturas. Los sujetos desviados, especialmente los jóvenes, están aceptando los valores subterráneos. Llevar esto a cabo no es tarea sencilla, los actores han de neutralizar previamente los preceptos valorativos comúnmente aceptados y justificar su adhesión a los subterráneos.

Gabriel Kessler (2005) debate con la idea tradicional sobre la carrera delictiva estructurada, y con ello la noción de "sujeto delictivo". Analiza que los grupos juveniles infractores no están articulados en torno a "subculturas criminales" o con "subcultura contrahegemónicas". Señala que entre los grupos de pares existen dinámicas donde la participación o no de las actividades delictivas no genera grandes brechas internas. La "profesionalización" por los jóvenes infractores es vista como un paso posible para unos y desestimado por otros, en el devenir biográfico de estos actores, donde los cálculos y estrategias para minimizar el riesgo en el delito van generando ciertos grados de especialización (Kessler, 2005: 14-18).

Este sociólogo argentino construye dos conceptos importantes para el análisis del delito juvenil. Por un lado, se encuentran los "proveedores", que son aquellos que básicamente deciden de forma individual realizar un delito para proveerse de recursos. Los jóvenes infractores toman la decisión de robar, y luego deciden acercarse a quienes puedan ayudarlos. Este grupo tiene más planificación colectiva para concretar en una acción delictiva estructurada. Por otro lado, están los "bar-deros", para quienes el delito forma parte de una serie mayor de disrupción de las reglas de convivencia, es decir, el "bardo" (Kessler, 2005: 90-110). El "bardo" tiene elementos de diversión tradicionalmente asociados al delito juvenil. Robar es una experiencia excitante, aunque eso no excluye las motivaciones económicas. El robo es parte de una actividad grupal, y así su sociabilidad se acerca a la hipótesis de la asociación diferencial planteada por el sociólogo Sutherland según la cual el grupo precede a la acción delictiva (Sutherland, 1949). El cometer este tipo de acciones es una parte importante del grupo, pero no central. El "bardo" es una serie de actividades grupales que va mucho más allá de las acciones en conflicto con la ley. Por ejemplo, poner música fuerte a la hora de la siesta, sentarse en una esquina y molestar a los vecinos que pasan es una forma de "bardo"; robar en grupo es otra.

El concepto de "bardo" tiene un parecido con la propuesta de Matza (2014) con la noción de "deriva" concentrando todos los elementos de sociabilidad lúdica tradicionalmente ligados al delito juvenil. En este trabajo el autor señala tres tipos de relaciones entre delito y diversión, usando en realidad el término difícilmente traducible de "excitación". Para algunos, la delincuencia provee los medios para comprar diversión; para otros, como Matza, la acción misma provoca "exaltación" y, por último, las acciones contra la ley son, en realidad, una suerte de subproducto no necesariamente buscado, de acciones que son en sí mismas divertidas o excitantes (vandalismo, rotura de bienes colectivos, molestar a personas, entre otras) (Matza, 2014).

Por esta razón Simmel (2002) menciona que la sociabilidad es la forma lúdica donde los grupos de pares se asocian en sus vidas cotidianas. En estas agrupaciones juveniles quedan disueltos algunos contenidos formales de las instituciones —como la escuela— produciendo distintas formas de juegos sociales. En efecto, el principio que la sociabilidad expresa es que "cada cual ha de conceder al otro aquel máximo de valores sociables (de alegría, descarga, vivacidad) que es compatible con el máximo de los valores recibidos por uno mismo"; la felicidad y la satisfacción del individuo en la interacción dependen de que estas se den igualmente en los demás (Simmel, 2002: 87).

Simmel (2002) afirma que la sociedad no es una entidad totalmente conformada por normas formales que imparten las instituciones sociales. También existen otras formas de la interacción social que tiene lugar dentro de una diversidad de formas sociales, que incluyen: el intercambio, el conflicto, la dominación, la delincuencia, la prostitución y la sociabilidad. La sociabilidad lúdica es untiempo social o tiempo libre en donde los roles sociales de los jóvenes infractores no responden a ninguna norma social formal. Estas relaciones sociales a través de los robos de aparatos móviles se encuentran marcadas por la afectividad como un conjunto amplio de emociones y sentimientos que dan significancia a sus actos delincuenciales.

Esta forma de sociabilidad juvenil es un sentimiento gozoso de la asociación misma para estar enlazados en un tiempo y lugar determinado. Se trataría de hacer una integración e intensidad para llegar a un grado de coacción o fuerza que ejerce una agrupación juvenil. Estas asociaciones liminales se visualizan mediante el número de participantes, la continuidad de los mismos en la organización y la frecuencia de su trato. Esto se complementa con la disposición de actores externos en relación con la colectividad o asociación.

Por otro lado, Miguez (2004) sostiene que el problema de quienes quiebran la ley a temprana edad está vinculado a "una suerte de anomia que tiene que ver con un estado de decepción en torno al trabajo dentro de la estructura de las familias" (Miguez, 2004: 34). Analiza que en el imaginario social la conducta delincuencial de "los pibes chorros" surge de la naturalización de la violencia, el consumo de drogas, privaciones materiales o ausencia de vínculos afectivos. Pero asegura que, si bien esos son elementos que forman parte de su entorno, no son causales directas de la delincuencia.

En otro trabajo arguye que estos jóvenes infractores tienen una estructura de valores en torno a las relaciones con el medio donde viven. Son códigos de convivencia que respetan con vehemencia y que establecen premisas como no robar dentro del barrio o causar el menor daño a sus víctimas, salvo en aquellas situaciones en donde su vida esté en riesgo. Sugestivamente, la forma de delinquir es la que les da la posibilidad de infundir respeto dentro de su grupo de pares. Los códigos de honor y el delito son las formas de estatus social al interior de grupos juveniles para "sobresalir" en sus prácticas de masculinidad (Miguez, 2008: 74).

Por último, los trabajos de Mujica nos brindan un análisis sobre la dinámica de robos en espacios públicos. En el primer estudio señala que gran parte de los objetos robados por los jóvenes infractores son comercializados en lugares como los denominados "barrios chinos". Estos sitios no pertenecen a mafias ni cárteles donde se maneja la comercialización de objetos robados o puestos a la venta y no forman parte de un tráfico organizado. Responden a una "lógica integrada de necesidades, demandas y ofertas que se acoplan a las del mercado formal" (Mujica, 2009: 25). Los técnicos y revendedores se encargan de comprar los equipos que consideran valiosos y que tendrán un buen precio de reventa en el mercado informal. Los acopiadores compran solo los teléfonos que tendrán precio de reventa alto; los otros equipos serán rechazados y los ladrones tendrán que revenderlos en la calle o a los vecinos alrededor de este lugar.

Mujica, en otra investigación, estudia la dinámica de uso de objetos robados en el crimen urbano limeño. Analiza los tipos de delitos cometidos y las redes de comercio de estos robos para determinar la forma del mercado ilegal. Lo que tenemos es un sistema de recirculación entre los mercados formales e informales, que crean un mercado negro que nutre a la delincuencia común y que dependen no del contrabando, sino de los objetos ilegales —por ejemplo, celulares— que ingresan legalmente al Perú. Estos equipos se venden a precios más bajos que en el propio mercado informal, donde están a precios mucho más asequibles. Su ciclo no termina cuando se los pierde o son robados, sino que adquieren otros valores y otros precios (Mujica, 2012: 10-15).

 

Espacios de estudio

Primeramente contextualizaremos las dos unidades educativas que se encuentran en el macrodistrito Max Paredes de la ciudad de La Paz. El primer colegio es fiscal y mixto, y es uno de los más antiguos del lugar. Tiene una "mala reputación" por parte de los vecinos, quienes mencionan que alberga "estudiantes que están involucrados en pandillas". Se menciona que es una institución "recicle3" a la cual estudiantes de otros sectores se niegan a ser inscritos por la "mala influencia que puedan recibir". Los problemas más recurrentes son el acoso escolar y el robo de teléfonos móviles entre compañeros. Estos hechos generaron que el personal docente y administrativo juntamente con los estudiantes puedan conformar "brigadas escolares4" que son realizadas por los alumnos de secundaria para poder sensibilizar a sus compañeros sobre esta infracción.

La segunda unidad educativa es de convenio y mixto. Cuenta con dos turnos: mañana y tarde; en ambos niveles, cuenta con mil estudiantes entre varones y mujeres. Tiene una nueva infraestructura financiada por los padres de familia y la Iglesia católica (tinglado, baños, cámaras de vigilancia, entre otros). Los mayores problemas que existen entre estudiantes son el acoso escolar o bullying5 y el robo de celulares de última generación, como los smartphones. Estos fueron los principales motivos para poder adquirir cámaras de vigilancia para todo el colegio. También los padres de familia tienen un sistema de vigilancia al conformar unas "brigadas familiares" que realizan controles a la entrada y a la salida del colegio. Este hecho consiste en que los padres rondan las proximidades del establecimiento para que alumnos de otros colegios no vayan a amedrentar a sus hija/os o provocar peleas entre ambas parcialidades.

Hay una competencia entre los jóvenes por obtener el mejor "celular de última tecnología". Esto deriva en una presión que ejercen otros miembros del grupo para adquirir un teléfono móvil. El no obtener estos aparatos telefónicos significa no enterarse de las diferentes actividades que realizan estos jóvenes. La forma de comunicación más frecuente es el intercambio de mensajes de texto a través de chats o acceso a redes sociales. El WhatsApp y el Facebook son las aplicaciones más utilizadas para mantenerse al tanto de las noticias del entorno social juvenil6.

La valoración más importante de los celulares se basa en la calidad tecnológica y el "look". Ellos no tienen reparos en cambiar de teléfono marca o modelo cuando su móvil está caduco frente a otros de última generación. Hay ciertas características de predilección como el tener una cámara digital de buena calidad, una veloz memoria RAM, capacidad de almacenamiento, sistema Android 7.0, entre otras. Entre las marcas preferidas se encuentran: Samsung, Sony Ericsson o Huawei. El costo económico varía según el año de ingreso al mercado del equipo; oscila entre mil y tres mil bolivianos.

.. los celulares deben tener por lo menos la cámara delantera de cinco megapixeles. La cámara trasera de 13 megapíxeles para arriba, la mayoría se compra de un 2 GB de RAM para que no se lentee solo para Facebook o Whatsapp, Messenger o esas para sacarse fotos, ¿no? Y los que quieren para esos juegos Clash of clans hay algunos de mi curso que juegan se compran de 3 gigas 2 gigas. Esas son las características. Después en pantalla tiene que ser buena resolución para videos Full HD. Sino tiene esa resolución buena como AMOLED, videos en HD como para grabar, que pasen videos de CD a celulares full HD muestra no pueden reproducir (entrevista a estudiante de la unidad educativa 1, 10-05-2016).

Generalmente los varones utilizan el celular para jugar juegos de estrategia en red como Starcraft o Clash of Clans y comunicarse por el Facebook o Whatsapp. Necesitan teléfonos móviles con una gran capacidad de almacenamiento y de velocidad en la memoria RAM. En cambio, las mujeres tienen otros criterios de uso social: la comunicación por el chat, una excelente cámara digital y una capacidad de almacenamiento para poder descargar aplicaciones como el Instagram que le sirven para modificar sus fotografías y subirlas a las redes sociales.

Los teléfonos móviles son adquiridos mediante los padres de familia quienes los obsequian por su rendimiento escolar, por su cumpleaños o por algún motivo en especial. También algunos jóvenes trabajan los fines de semana o durante el receso académico7. Por último, los progenitores regalan un determinado capital económico a los estudiantes y ellos consiguen el dinero restante mediante sus ahorros o trabajos eventuales para poder comprar el celular. Por eso tratan de cuidar el celular más que otro bien de consumo, por el monto invertido y por el uso social que se le da.

Generalmente los celulares lo adquieren porque sus padres se los obsequiaron o los mismos jóvenes los compran mencionando que trabajaron en vacaciones en diferentes rubros. Hay jóvenes quienes ayudan a sus padres como ayudantes de albañilería en sus horas libres o en carpintería o costurando algunas prendas de vestir para después comercializarlas en la Buenos Aires. Las niñas ayudan a cocinar a sus mamás para vender en puestos callejeros alrededor de la Garita de Lima. También en las vacaciones o los fines de semana trabajan atendiendo en galerías de ropa como ayudantes de venta (entrevista a regenta de la unidad educativa dos, 01-05-2016).

Los estudiantes llevan sus teléfonos móviles para lucirse delante de sus demás compañeros o para comunicarse entre su grupo de pares. A veces, para los profesores, el uso de estos aparatos es un problema porque, en vez de utilizarlos de manera adecuada, son un obstáculo para su enseñanza. Los manipulan para escuchar música cuando están pasando clases, realizan trampa o "chanchullo" a la hora de los exámenes pasándose por chat fotografías de las respuestas, muestran videos de peleas entre compañeros, entre otros. Los maestros andan quejándose hacia el director del establecimiento por la "adicción" del uso de estos aparatos. Decomisan los celulares para entregarlos a los regentes para que a la salida del colegio se los devuelvan a los jóvenes.

Al interior de las unidades educativas, algunos "jóvenes infractores" sustraen celulares de manera ilícita a sus compañeros del colegio. Generalmente actúan entre dos o tres jóvenes de diferentes cursos del colegio. Ellos no están involucrados en asociaciones denominadas "pandillas juveniles" o en grupos delincuenciales juveniles. Actúan como una especie de "grupo especializado" dedicado a robar a los acompañantes sus objetos de valor para poder obtener cierto tipo de ganancia económica, por una vendetta o simplemente para molestarlos. Ellos se congregan entre dos o tres amigos de "confianza" para poder realizar el robo a un estudiante determinado. En algunas oportunidades, actúan de manera solitaria teniendo un "cómplice" que no sabe del proceder del aparato móvil. Estos suelen ser hermanos menores que se encuentran estudiando en primaria o un amigo de un curso inferior. En ambos casos, los celulares son entregados a estos estudiantes para que salgan sin ningún tipo de sospecha fuera del colegio.

El grupo infractor se fracciona necesariamente para realizar este cometido. El joven trasgresor de mayor "experiencia" rastrea el "punto" o "víctima" para sustraer el objeto de valor. Es el más atento para encontrar momentos apropiados para los robos. Él "hurguetea" las pertenencias de sus compañeros arriesgando su "pellejo" si la situación se sale de control. Además tiene el contacto con los técnicos o "Albertos" que se encuentran en el "Barrio Chino" para comercializarlos después. Él se lleva el mayor porcentaje de la venta del celular por su conocimiento del tema. Los demás cómplices proceden como "campanas" o "vigilantes" en estas situaciones. Controlan que ninguno de sus compañeros los observe mientras se comete la infracción. Ellos aún no tienen la práctica del joven experto, por lo que se subordinan a sus órdenes. Uno de ellos es el encargado de llevar el objeto robado a otro ambiente para que el tercer joven saque el teléfono fuera del establecimiento educativo. Si el robo es exitoso, regatean por obtener el mayor porcentaje del dinero obtenido por la venta8.

Los jóvenes identifican a la "víctima" a la que desean despojar de su aparato móvil. Uno de los criterios de esta elección es que posea un celular de última tecnología. Mientras un estudiante utilice un teléfono con buenas características hay una amplia posibilidad de que pueda ser sustraído. La venganza o vendetta es otro criterio de selección. Las razones suelen ser que algunos de sus compañeros son considerados como los "corchos" del curso, son reconocidos como quienes los delataron por algunas acciones que iban en contra de las normas del establecimiento educativo o como los que no participan de las actividades lúdicas del curso, entre otros. Otro factor importante es el de las disputas internas entre los grupos de estudiantes en el colegio. Los ejemplos más comunes son las peleas entre compañeros por la apropiación del espacio del centro educativo, el "quite" de las enamoradas por otro joven, el grupo que tiene más prestigio social por los campeonatos deportivos, la participación en concursos de baile, entre otros.

 

Características del robo

Pudimos detectar dos características del robo al interior de los colegios: robos planificados y robos circunstanciales. En el primer tipo existe una cierta planificación y división del trabajo para realizar esta acción para que nadie sospeche de ellos. Este seguimiento se lo realiza durante varios días, tiempo en el que detectan el alto costo económico de un objeto de valor. Un ejemplo de esta actividad es el siguiente: cuando los demás compañeros están pasando educación física o están en alguna actividad cívica del colegio, generalmente dejan sus mochilas, cubiertas con su ropa, en las gradas de las canchas deportivas y, dentro de estas, sus aparatos móviles. Al ver que todos los estudiantes se encuentran distraídos, actúan de manera rápida. Mientras el "experto" revisa exhaustivamente la mochila para sacar el objeto requerido, los "campanas" cuidan que los otros jóvenes no los miren sustrayéndolo.

Es que estábamos pasando clases de educación física y, no sé si vio las graderías de la cancha, ahí dejan las chicas en uno de los chicos en otro puro mochilas. Era un día de examen para resistencia y el examen es afueras, una cuadra, hay que dar la vuelta. Algunos se quedaron adentro sentados y como no había cámaras, recién han puesto las cámaras de seguridad, él extrajo celulares así, cuando estaba vacío todo el patio, con grupo otro estudiante extraía igual, otro igual, más rápido, pero había una chica que había visto, a lo que me acuerdo, es uno de sexto, no, sexto no, tercero le ha dicho, tercero y curso por curso la chica ha ido a verificar y le ha reconocido los tres estudiantes, tres eran (entrevista a estudiante de la unidad educativa número 2, 14-05-2018).

El interior de las aulas son circunstancias propicias para planificar estos robos. Los "jóvenes infractores" aprovechan que todos sus compañeros salen al recreo para su respectivo descanso. En estos instantes revisan una o dos mochilas donde presumiblemente se encuentran objetos de valor. Los estudiantes, al regresar al aula, se percatan de que sus móviles no se encuentran entre sus pertenencias. Las víctimas no saben a quién culpar vociferando a todos frases como: "Mi mamá me va a pegar. ¡Ahora qué voy hacer!", "Con todos mis ahorros me he comprado mi celular" (diario de campo, 12-05-2016). Sospechan de alguno de sus compañeros porque se acercaron de manera llamativa al asiento donde se encontraba el estudiante. El "experto" trata de averiguar cuál es su código de seguridad de manera sospechosa preguntándole a la dueña para poder desbloquear el celular. Pero el aparato es entregado a un tercero para ser trasladado fuera del colegio. Generalmente dan parte al presidente del curso para que funja como mediador del problema. Si no encuentran una respuesta afirmativa por parte de su dirigente estudiantil, avisan al regente para que revise las pertenencias de todos los alumnos del curso.

Los robos circunstanciales son plasmados cuando las víctimas se descuidan de sus aparatos móviles. Los jóvenes infractores no lo planifican ni lo visualizan sino que aprovechan un momento determinado. Por ejemplo, la situación perfecta para el robo es cuando los estudiantes salen al recreo donde se forma un tumulto para salir al patio y pasar un tiempo de ocio. Además de que se forma un tumulto, empieza el correteo para jugar en la cancha deportiva. Esos momentos son aprovechados por los ladronzuelos para hurgar los bolsillos de sus compañeros de manera instantánea. También observan los cursos que están pasando clases de gimnasia para realizar algún robo.

He podido observar que algunos de mis compañeros revisan las mochilas de sus amigos en la hora de recreo. Lo que a ellos les interesa son los celulares de los demás para venderlo. Jamás se hacen pillar con nadie. Son unos atrevidos porque nadie les pone en su lugar (entrevista a estudiante de la unidad educativa número, 01-06-2017).

 

Reacciones ante el robo

Cuando se anoticia de un robo, el regente ingresa enojado y exaltado al curso para persuadirlos de que devuelvan el teléfono móvil de su compañero. Se escuchan gritos como: "Jóvenes y señoritas, hagan aparecer el celular de su compañero. Tienen hasta la salida para devolver las pertenencias de su compañero. Caso contrario no van a salir a sus casas y nos quedaremos toda la noche si es necesario". Esta autoridad da plazo hasta cierta hora para que los jóvenes infractores devuelvan el celular a su compañero. Insinúa de manera cautelosa que puedan devolver el aparato colocándolo en algún lugar del curso o que se lo entreguen voluntariamente a él. Menciona que las identidades no serán expuestas a sus demás compañeros: "Jóvenes y señoritas, apelo a su conciencia por favor". Asimismo revisa las cámaras de seguridad del colegio para encontrar a los ladrones de celulares9. La mayoría de estos actos son realizados al interior de los cursos donde no están instaladas las cámaras de vigilancia, por lo que solamente pueden detectar a algunos estudiantes sospechosos que son quienes rondaban las aulas a la hora del robo (diario de campo 02-04-2016).

Al no encontrar una evidencia fehaciente del hecho, el personal administrativo ingresa al curso para revisar las pertenencias de todos los estudiantes. El regente realiza la pesquisa a los varones y la secretaria revisa a las señoritas. Los estudiantes forman en columnas para ser interrogados e inspeccionados. La búsqueda es realizada revisando las mochilas de manera minuciosa, examinando el cuerpo de cada uno de ellos e inspeccionando cada lugar donde podría encontrarse el teléfono móvil. Por su parte, el director del establecimiento ingresa furioso al curso amenazando a todos los estudiantes con la suspensión de las actividades: "Por culpa del estudiante que sacó el celular de su compañero no podrán realizar el viaje que estaba programado", amenaza la autoridad.

Mientras tanto, el aparato ya se encuentra en otro curso o fuera del colegio en manos del "cómplice". Esta acción es ejecutada cuando el regente realiza la pesquisa. Los dos estudiantes que sustrajeron suelen hacerse los desentendidos del hecho cometido. Se hacen a los "locos" tratando de volver a la normalidad en sus actividades al interior del colegio.

Sí, a una persona le entregan "guárdamelo" que sea de segundo o tal vez promoción así, así lo ocultan y ese rato lo han venido de revisar: "no nada no he robado nada", se negaban, ha pasado una semana, una semana creo que han durado a lo que me acuerdo, han traído policía le querían llevar al detector de mentiras, porque habían denunciado ya a la FELCC y no sé qué hagan hecho con él (entrevista a estudiante de la unidad educativa número 1, 14-05-2018).

Los jóvenes infractores planifican cuáles serán los escondites para los aparatos móviles: los baños, los jardines, las alcantarillas o debajo de las graderías. Los sitios preferidos son las baterías sanitarias. Los estudiantes ingresan de manera continua a la hora de los recreos dando lugar a que no exista sospecha. Son guardados, embolsados en nylon, en las tapas de los inodoros o debajo de los lavamanos. Es por eso que el personal administrativo y de servicio busca preferentemente en esos sitios. También los ocultan en lugares poco visibles y transitados como las puertas traseras de los colegios, los patios, los techos o simplemente son enterrados en alguna huerta:

Cuando sabemos pasar educación física sabemos estar unidos dos cursos. Ya había desaparecido el celular que supuestamente había sido un estudiante del curso. También me recuerdo que de uno de mis compañeros habían encontrado el celular en el baño pero hasta ahorita nadie sabe quién lo hizo. Esos alumnos que se han ido a quejar "han dicho dónde está mi celular" seguramente los han debido revisar (entrevista a estudiante de la unidad educativa número 1, 09-05-2018).

Tanto los profesores como el plantel administrativo no se hacen cargo de la pérdida de los celulares porque una normativa prohíbe el ingreso y el uso de estos aparatos al interior del colegio. El director da una última oportunidad a los jóvenes infractores para que "hagan aparecer el celular". Si alguien ha alzado el celular por descuido puede dejar el aparato en algún lugar donde no sea visto. "Ustedes jóvenes tienen la culpa por traer objetos de valor al colegio", reclaman airosamente los maestros (diario de campo 13-06-2016). El papel de las autoridades solamente puede llegar a realizar cierto tipo de conciliación entre el estudiante víctima y el victimario. No denuncian el hecho a instancias legales como la Policía porque esta acción va en desmedro del establecimiento10.

Las víctimas dan parte del robo a sus progenitores. Los padres de familia amenazan a los estudiantes del curso con realizar alguna acción en contra de ellos. Dan un ultimátum para "hacer aparecer el celular"; en caso contrario, llegarán a denunciar el robo a las autoridades pertinentes como la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia o, en caso extremo, a la Policía. También amedrentan con llevar un yatiri (curandero aymara) para que pueda leer en coca qué estudiante robó el celular. Estos adivinos hacen asustar a otros estudiantes frotando sus pómulos con un anillo de plata advirtiendo que la cara del ladrón se volverá escamosa o les saldrán verrugas.

Jóvenes estudiantes, si no devuelven el celular de su compañero mañana mismo traeré un yatiri de la Ceja para quienes frote con un anillo de plata a todos ustedes y clarito va a pasar. A los culpables les va a salir verrugas en sus caras o les saldrán escamas para toda su vida. Es mejor que hagan aparecer el celular. No saben cómo yo actúo (diario de campo, 12-05-2016).

Las cámaras de vigilancia ayudan a encontrar a los jóvenes infractores que ingresaron al curso en horas del recreo. En algunas situaciones, los ladrones son delatados por algún compañero que divisó el ingreso de estos jóvenes al aula para revisar la mochila de la víctima. En otra ocasión, la portera del colegio observó que ingresaron al baño a la hora del robo. El regente hace llamar a estos estudiantes para realizar un careo mencionando que ellos fueron vistos con el aparato móvil: "Jóvenes, tengan la amabilidad de entregar el celular". Los estudiantes niegan este hecho rotundamente: "Tienen que comprobar que nosotros robamos el celular de nuestro compañero". El regente habla con cada uno de ellos para persuadirles que devuelvan el objeto robado: "Hablen nomás, por su bien. El castigo no va ser tan severo si devuelven el celular de su compañero" (diario de campo, 15-06-2016).

Apersonarse directamente al "Barrio Chino" es otra forma de hallar a los jóvenes infractores tratando de vender los celulares. Las víctimas juntamente con sus padres o los regentes van a ese sitio donde hacen una vigilancia permanente. Generalmente la realizan el mismo día del robo y en las jornadas posteriores del hecho. Los ladronzuelos, al encontrarse en ese lugar, se contactan con los "Albertos" o con los técnicos de celulares que se encuentran alrededor a la espera de comprar celulares robados. Los vigilantes, en el momento de agarrar con las "manos en la masa" a los infractores, los encaran de manera vehemente. Los llevan a la dirección para hacerles una interpelación frente al director y a los padres de familia de ambas partes. Los vigilantes muestran el celular robado tratando de reconocerlo por alguna seña como alguna rajadura o marca de una caída. Para mayor seguridad, el director pide a los infractores que lleven la factura o el recibo de la compra del celular o la caja donde se encontraría el IMEI11 de identificación del aparato. Al verse acorralados, confiesan su fechoría arguyendo que solo querían realizar una broma haciéndole asustar a la dueña del celular. En voz baja y con los ojos llorosos se defienden: "Van a disculpar. Nosotros no queríamos adueñarnos del celular de nuestro compañero, solo pretendíamos hacerle asustar, ¿no ve, chicos?" (diario de campo, 14-05-2016).

Más adelante, los jóvenes infractores declaran ante la Comisión disciplinaria del colegio. Esta directiva se encuentra conformada por el director de la unidad educativa, dos profesores eméritos y dos padres de familia de la junta escolar.

Primero, son sancionados con una llamada de atención y un memorándum en su expediente. Si continúan realizando robos, se los suspende por un par de días. En un tercer atentado, se los "invita" a salir del colegio o son expulsados. Los castigos más comunes que otorgan a los infractores es que barran el patio durante una semana o laven las ventanas de los cursos después de sus clases, entre otras tareas.

 

Venta de los celulares

Cuando el robo es exitoso, los jóvenes infractores comercializan los objetos en mercados informales como el "Barrio Chino". Los compradores más usuales son los "Albertos12" y técnicos de reparación de celulares quienes tienen tiendas de compra-venta de teléfonos móviles. Estos compradores adquieren el teléfono móvil pagando un precio "justo" al ladrón-vendedor. Esta pequeña transacción económica depende del modelo del aparato, el estado físico y la necesidad de deshacerse del celular (en estos casos, el precio es mucho más bajo que en una tienda informal). En otras palabras, si los jóvenes infractores tienen premura de vender el aparato robado, podrá "quemar" el celular rápidamente (venderlo a un precio muy bajo, incluso más bajo que la oferta estándar del mercado informal) o, en caso contrario, buscarán un mejor postor que pueda pagar una cantidad de dinero más próxima a lo que este considere justo. Esta acción puede fluctuar entre uno y tres cuartos de su precio de venta en el mercado formal.

Si es el S7 ahí te lanzan con 1.200 así nomás porque es Barrio Chino dicen ellos "tengo que pagar también el derecho que estoy aquí" dicen, así no más te lanzan. De la mitad que uno vale 700 te pagan 200. Como el S7 debe estar ahorita 4200 debe estar te ofrecen el S7 a 1.800, 1.500, ellos lo venden a 2.800 o 3.000. Sí, rápido quiere dinero así, ya lo vende, ya lo da, no le importa el celular así, tal vez por el dinero nomás (entrevista a estudiante de la unidad educativa 2, 10-05-2016).

Como le dije lo venden en el Barrio Chino de Facebook o a un familiar lo venden o a una persona le ofrecen así, o lo bajan al Barrio Chino de la Buenos Aires abajito, ahí lo venden a 200, 100 así lo dan, porque eso es máximo 400 así lanzan en el Barrio Chino (entrevista a la psicóloga de la unidad educativa 2, 13-05-2016).

En el caso de que el aparato móvil sea vendido a "revendedores", adquiere otros matices. Estos se encuentran al final de calle, en un puesto fijo de compra de celulares. Sus anaqueles están adornados con una gama de marcas de aparatos móviles. Generalmente ellos tienen anuncios en los que se lee: "Reparación y 'flasheo'13 de celulares". Estos revendedores son adultos-jóvenes que conocen el manejo tecnológico de última generación. Es por eso que no hay un ladrón-vendedor directo sino unos "reparadores de celulares" que transforman celulares que compran los equipos robados para nuevamente revenderlos como "celulares con recorrido"14. Aquí los precios son más altos que frente al joven infractor pudiendo fluctuar entre el cincuenta y setenta y cinco por ciento de su precio en una tienda formal. Si el celular robado tiene cámara y reproductor de mp3 y no se encuentra en buenas condiciones, este aparato será reparado por los técnicos. De ser necesario, cambiarán el teclado y la carcasa del celular. Si el equipo celular es "moderno" y ha sido bloqueado, deberá cambiarse el IMEI del equipo para poder ser liberado y puesto a la venta.

Del Barrio Chino conozco a tres personas mayores que venden, uno es el "Rizos", otro es el "Oso" y otro es el "Gabriel". Si tengo celular así lo quiero vender por falta de dinero lo vendo ahí pues. Rápido. Antes que lo reporten cuando lo vendes le hacen la prueba la línea así y tiene miedo a que lo reporten ya no va a funcionar nada ni la línea nada, lo venden rápidamente. No sé eso, el cambio del IMEI es. Digamos ese celular robado, el que lo han robado le reporta a la empresa que le ha registrado el IMEI, la empresa lo corta ya no recibe chip, línea ya no recibe y ya no funciona nada y si quiere cambio de IMEI tampoco no venden de Sony, difícil es encontrar. Sí, también el Motorola. De Samsung "flasheando" se puede hacer un run, flasheo, se puede arreglar, de Samsung es fácil pero de Sony y Motorola no se puede, peor de los iPhone esos liberar iClouds o iTunes eso (entrevista a estudiante de la unidad educativa 1, 07-08-2016).

Señalamos que la venta de teléfonos móviles robados en las calles es "menos compleja". Implica un vínculo directo entre el ladrón, la víctima del robo y el comprador. Esta forma de acceso requiere de menos actores sociales simplificando los procesos económicos. La venta ipsofacto del aparato robado implica otra trama de complejidades que comprenden un drama social, que puede sintetizarse en la idea de una economía del momento, es decir, en la necesidad de generar una ganancia en un momento determinado. La causa es que estos ingresos son gastados por los jóvenes infractores en sus "jodas", para la compra de ropa, de bebidas alcohólicas con sus "cuates", la asistencia a discotecas, la compra de peluches para sus novias, entre otros motivos.

Yo cuando fui a vender el celular que he cobrado [robado] en mi colegio directo fui al Barrio Chino donde tengo un conocido pues. Él siempre nos compra los tubos [celulares] a buenos precios. Antes de vender el tubo yo le saco el chip y su memoria. El chip lo boto y la memoria me lo agarro o lo vendo dependiendo su capacidad. Los celulares cobrados [robados] hay que venderlos rápido antes que sus dueños nos pillen mediante el GPS. Además yo quiero tener el dinero tan rápido que se pueda para hacer mis jodas pues. Me los gasto tomando con mis cuates en el Love City o en el Coco Loco (entrevista a estudiante de la unidad educativa 1, 04-08-2016).

Los técnicos conocen la manipulación tecnológica y son los encargados de "clonar"15, arreglar, limpiar y liberar los equipos móviles. Alquilan pequeñas tiendas para colocar puestos de reparación de celulares. El desbloqueo de teléfonos móviles robados requiere de la alteración del IMEI del equipo que fue registrado como robado, esto pese a que teóricamente el IMEI no puede ser cambiado. Esto es el resultado de la forma como se comunica la información referida al uso del equipo celular y a la formalidad que debe ser seguida para bloquear el aparato celular. Asimismo, algunas personas que pierden o a quienes les roban el teléfono móvil nunca bloquean la línea ni denuncian el hecho. Otras indican que no lo hacen simplemente porque los equipos fueron comprados en lugares informales y asumen que el bloqueo no tendría sentido. Otras personas no ven la utilidad de hacer el bloqueo o la denuncia. Esto hace que las compañías de telefonía móvil no bloqueen las líneas que han sido perdidas o robadas y posibilita —o al menos facilita— la clonación de líneas.

La modalidad de compra-venta de aparatos móviles también es realizada en las redes sociales. El Facebook es el sitio web donde mayormente se difunde la comercialización de estos aparatos. En las páginas denominadas "Barrios Chinos" se pueden encontrar diferentes artículos de distinta procedencia. En estos espacios de Internet, los jóvenes infractores ponen a la venta los celulares sustraídos de sus compañeros. Generalmente lo hacen con una cuenta falsa para no ser sorprendidos por los dueños de los aparatos. Colocan fotos con las características técnicas de los teléfonos móviles (capacidad interna de almacenamiento, memoria Ram, pantalla, cámara fotográfica, entre otros) ofreciendo un precio tentativo para negociar la venta.

En ahí subía la foto, en Barrio Chino ¿no? En el Facebook comentaban: "yo te doy un Ace 4, te pago 200, ahorita plata hermano" y quedas con él, le mandas mensaje, quedan el lugar; pero en lugares para quedar es plaza Eguino pero que sea hora pico, o sea que esté lleno, lleno de personas así, cuando te quiera quitar haya personas que te puedan defender. Otro es si quiere en El Alto, en el teleférico rojo o el amarillo, esos los únicos dos. Si es en el Centro, la plaza San Francisco la Iglesia, en esos lugares. En esos lugares yo intercambiaba (entrevista a estudiante de la unidad educativa 1, 18-08-2016).

Después de un par de horas luego de subir la oferta a la red, encuentran a un posible interesado con quien se negocia la venta. El comprador mediante el chat de Facebook o Whatsapp llega a un acuerdo sobre el precio y el sitio de encuentro para ver el estado del teléfono móvil. Los lugares y las horas acordados son de masiva concentración de personas como la puerta de la iglesia de San Francisco, estaciones del teleférico rojo y amarillo, Correos de Bolivia (ECOBOL), entre otros. Tanto compradores como vendedores prefieren estos espacios porque existe permanente movimiento de gente para no ser timados o "extorsionados" por alguna de estas partes.

Porque ahí había más personas, había tiendas en la plaza, aveces se ponen a vender sus comidas, "vamos allá donde haya gente", yo le llevo, le muestro, y ahí no se puede escapar, hay personas, puedo gritar: "ratero", lo pueden agarrar. Pero si él te quiere citar en la Multifuncional a las 10, 8 de la noche u otros lugares vacíos desconocidos no, no, desconfío de él. Si tú le dices plaza Eguino u otro lugar que sea público lleno y si te dice "ya", pero si te dice "no en ese lugar" no, mejor no. (entrevista a estudiante de la unidad educativa 1, 04-08-2016).

Al encontrarse las dos partes, verifican el estado del celular. Revisan de manera sigilosa si el teléfono móvil cumple con las características con las que se puso a la venta. Si se cumple con todos los requisitos y se llega a un acuerdo sobre el precio se realiza la venta sin problemas. Pero si hubiera dificultades por no cumplir con alguna exigencia, se deja de lado la negociación. En algunas ocasiones, el vendedor estafa al comprador. Por ejemplo, la batería se descarga rápidamente, la pantalla touch se apaga a cada momento, el celular puede ser un clon de procedencia china, entre otros. Al verse timado, el comprador denuncia al estafador por la misma página de Facebook mostrando su foto. Advierte que tal individuo es un "ladrón" mencionando que tengan cuidado por las posibles "transas" o engaños por parte del embaucador.

Una vez me han engañado cuando fui a vender mi tubo [celular] por la San Francisco. Era un joven, un villero era, tenía miedo, "vamos allá", le he dicho y "ya", me dice, pues me muestra su celular, "ya dame a ver", así, lo he revisado y también le he dado y como ya me ha dado su celular está en mi mano he revisado todo bien, todo bien andaba así, el otro manejando laTablet, normal era. Todo parecía normal con el celular. Pero cuando llegué a mi casa y quería cargarlo no funcionaba. Traté de llamarlo y ubicarlo a ese cuate, pero su celular se encontraba apagado. No tuve más remedio que denunciarlo al grupo del Barrio Chino para que otras personas no se hagan engañar como yo (entrevista a estudiante de la unidad educativa 1, 10-06-2016).

 

Conclusiones

La dinámica de robos de teléfonos móviles como forma de sociabilidad lúdica se caracteriza por la asociación del goce que produce estar en grupo de pares. Se trata de una forma de socialización alegre y gratificante que resulta del impulso de una cierta proyección realizada en ese instante. Existe una planificación pensada dentro de una estrategia de obtención de ingresos para comprar algunos de valor o gastarlos en lugares de diversión. Este tipo de sociabilidad responde a una dinámica grupal que siempre va decidiéndose en el curso de la acción.

Para estos jóvenes infractores, el cometer estas acciones no es el objetivo central en el grupo de pares. En estas agrupaciones juveniles puede haber adolescentes que delinquen y otros que no. Esta conducta "anormal" no influye en la conducta de unos sobre otros; no es esto necesariamente un criterio de separación, pero en algunos casos sí de distanciamiento, ya que la conducta no es del todo aceptada. Estos jóvenes actúan según una "lógica de provisión" donde el conseguir dinero de manera "fácil y rápida" es la racionalidad que se le da a esta acción. Al tener un suficiente monto económico es utilizado para satisfacer necesidades como el comprarse ropa de marca, invitar a sus compañeros a beber en discotecas o simplemente comprarse otro teléfono móvil de última tecnología.

En ningún caso la experiencia del robo grupal determina la constitución de "pandillas" u "organizaciones criminales". Ninguno de los rasgos típicos de las "gangs" —una fuerte cohesión identitaria, formas de socialización diferencial, un anclaje territorial y una apropiación del territorio bien definidos, la existencia de liderazgos fuertes, jerarquías y un complejo sistema de reglas internas, que incluye el cumplimiento de ritos de iniciación y pasaje— surgen como característicos de los grupos conformados por los jóvenes entrevistados en este estudio.

Esto permite que los jóvenes participen simultáneamente en círculos diversos, alternando entre grupos que desarrollan actividades diferentes (ilegales o no) y también la convivencia dentro de un mismo círculo de miembros que participan de acciones delictivas junto a otros que no lo hacen. Por último, los grupos presentan una escasa o nula regulación interna, lo cual se refleja a la vez en la ausencia de liderazgos dentro de los mismos. Finalmente, aun cuando el ámbito de acción de los jóvenes suele estar restringido geográficamente de manera inequívoca, esta limitación nunca se traduce en una apropiación fuerte del territorio, ni en un sentido de pertenencia local.

 

Notas

  1. Este artículo es el resultado de la investigación "Delincuencia en grupo de pares en el ma-crodistrito Max Paredes de la ciudad de La Paz", que se realizó entre los meses de febrero a noviembre de 2016 en el Instituto de Investigaciones Sociológicas (IDIS) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Al iniciar la incursión a las unidades educativas de manera exploratoria, no se contemplaba como objetivo central de la investigación, el robo de celulares en estos lugares. El planteamiento emerge durante las entrevistas a los estudiantes y el personal docente y administrativo donde señalaban la existencia de este tipo de fenómeno.

  2. Sociólogo, docente investigador de la carrera de Sociología de la UMSA, La Paz, Bolivia. E-mail: jcopauyuni@gmail.com

  3. Son denominados colegios "recicladores" porque albergan a estudiantes expulsados de otros centros educativos. El motivo principal para recibir a estos alumnos es que no cubren el cupo necesario para mantener el ítem del profesor. Los directores optan por recibir a los estudiantes "problemas" que son retirados de otros colegios haciéndose de la "vista gorda". También aceptan a jóvenes que tienen dificultades en su comportamiento y rendimiento educativo. Fundamentalmente lo realizan para recaudar dinero que cubra con los gastos administrativos y de mantenimiento de la institución.

  4. Las brigadas escolares están conformadas por estudiantes de 5to y 6to de secundaria manejándose por rotación de días. Generalmente están organizadas por cuatro grupos de dos a tres jóvenes. Las principales causas de su organización son las constantes peleas entre estudiantes de diferentes niveles y los robos de teléfonos móviles al interior del colegio. Tienen la potestad de llamar la atención de los estudiantes infractores o, en caso de gravedad, comunicarlo a los regentes o director del establecimiento.

  5. En el caso del bullying, hay una confusión conceptual del fenómeno en ambos establecimientos educativos. Cuando se ingresa a los patios principales se puede observar periódicos murales y carteles donde se divisa esta referencia: "No al bullying entre compañeros". Existe una concientización por parte de las autoridades y estudiantes para que no se reproduzca este fenómeno al interior del colegio. Cuando se produce cualquier tipo de altercado entre compañeros, tanto el personal docente como los estudiantes no distinguen este término. Existe un uso inadecuado de este fenómeno por parte de la población estudiantil y docente. Consideramos revisar la tesis de Javier Campuzano (2015) para un mejor entendimiento de esta forma de socialización.

  6. Los estudiantes tienden a formar grupos de chat en el WhatsApp y Facebook para comunicarse entre ellos. Pero la primera aplicación es la más popular entre los jóvenes por ser más barata en la compra de megas por el Internet. Además, forman grupos de mensajes para cualquier actividad que desarrollan. Por ejemplo, si hay un festejo de cumpleaños de uno de ellos, forman un grupo para coordinar el evento.

  7. Muchos de los jóvenes varones trabajan en algún oficio afuera de su casa, como ayudantes de albañilería o carpintería. Las señoritas generalmente atienden centros de llamadas telefónicas, Internet's, tiendas de ropa americana o coreana en la Feria 16 de Julio o en la calle Huyustus. Esto permite que muchos de ellos puedan comprarse algunos objetos de valor, principalmente teléfonos móviles y ropa de buena marca.

  8. Por ejemplo, si el celular es de una buena marca y logran venderlo a un "Alberto" en el "Barrio Chino" a un precio de mil bolivianos el joven de mayor experiencia obtiene la mayorganancia y los demás el resto del dinero. Es decir, tiene un ingreso hasta de un 50% y el otro monto es distribuido entre los otros jóvenes.

  9. En ambas instituciones educativas, se implementaron cámaras de seguridad en todos los perímetros del colegio menos en las aulas y en los sanitarios. Este emprendimiento se debió a que la junta de padres de familia y el personal administrativo hicieron una colecta para poder comprar estos equipos. Tal decisión fue tomada debido a las constantes agresiones entre alumnos de distintos niveles, además de las pérdidas de teléfonos móviles por parte de algunos estudiantes. Estos aparatos de control se encuentran custodiados personalmente en la oficina del director que monitorea todo lo que pasa al interior del centro educativo. Gracias a esta vigilancia pudieron detectar varias formas de conducta que van en contra de la norma educativa.

  10. Al principio de cada gestión académica, los centros educativos hacen firmar a los padres de familia o tutores de los estudiantes un documento notariado para que cumplan las normas del colegio. Esto debido a que los alumnos no pueden firmar un certificado legal por ser menores de edad. Pero si el joven incurriera en distintas faltas, no tendría derecho a reclamo alguno por lo que sería expulsado de la unidad educativa. Una de las cláusulas se refiere a que los estudiantes no pueden incurrir en tres faltas consecutivas en contra de sus compañeros. Si fuese hallado culpable sería expulsado sin reclamo alguno. En otro artículo se estipula la prohibición del uso de teléfonos móviles al interior del colegio. En el caso de que se extravíe este aparato, el personal docente y administrativo no se hace cargo de reponer dicho objeto de valor.

  11. El IMEI (International Mobile Equipment Identity) es un identificador único que tiene cada móvil. Este número está formado por 15 dígitos y es necesario en casos de reparación, garantías o robo.

  12. Denominativo que se les da a las personas que se dedican a comprar y vender cosas robadas. Generalmente son personas mayores que no saben con exactitud el manejo tecnológico limitándose a la comercialización de estos aparatos. Estos individuos se encuentran parados en las esquinas del "Barrio Chino" observando la llegada de jóvenes que quieran vender algún objeto. Ellos regatean los precios pagando el mínimo costo al vendedor.

  13. Significa cambiar el software interno del dispositivo, ya sea por una versión superior, una versión anterior o inclusive la misma versión en caso de requerir solucionar algún problema o conflicto con el sistema.

  14. Término utilizado por el gentío que asiste al "Barrio Chino" para comprar o vender aparatos móviles. Se refiere a que estos celulares son de segunda mano o medio uso. Los futuros compradores implícitamente reconocen que son teléfonos robados y que deben ser comercializados de manera inmediata.

  15. Un teléfono celular clonado es un aparato que fue reprogramado para transmitir el código del aparato y el código de un abonado habilitado. La llamada clonación de aparatos móviles consiste, en resumen, en la programación de un aparato telefónico celular para que pueda usar una línea celular ya conectada a otro aparato.

 

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