INTRODUCCIÓN
La adaptación académica en contextos interculturales puede entenderse como un proceso dinámico mediante el cual los estudiantes logran integrarse progresivamente al entorno educativo que les es ajeno, tanto en sus normas como en sus prácticas culturales. Este proceso no solo implica ajustarse a las exigencias institucionales, sino que también se refleja en aspectos concretos como la forma en que los estudiantes organizan su vida académica, su rendimiento en el aprendizaje y el grado de motivación que logran sostener frente a los desafíos que impone un contexto universitario distinto al de su cultura de origen. En consecuencia, dicha adaptación es resultado de una interacción constante entre el estudiante y el medio, lo cual exige un equilibrio entre expectativas personales y demandas del entorno académico (Xiaoying y otros, 2023).
La educación superior, en tanto espacio formativo, constituye un eje clave para el desarrollo humano, la movilidad social y la consolidación de sociedades democráticas e inclusivas. En contextos multiculturales, como el peruano, la universidad representa también un escenario de tensiones y oportunidades donde convergen saberes, lenguas, cosmovisiones y trayectorias desiguales. Particularmente, los estudiantes indígenas enfrentan desafíos estructurales y simbólicos que condicionan su experiencia universitaria, afectando variables críticas como la adaptación al entorno académico y la eficacia en su desempeño educativo (UNESCO, 2017).
La transición hacia la vida universitaria implica múltiples retos, desde el alejamiento del entorno familiar y comunitario, hasta la inmersión en una cultura académica muchas veces ajena a sus realidades culturales y lingüísticas. Esta situación puede repercutir en su bienestar emocional, integración social, desempeño académico y permanencia en el sistema educativo (Velásquez, 2023). Así mismo diversas investigaciones han analizado la relación entre el bienestar psicológico y la adaptación académica, encontrando de manera consistente que un estado psicológico favorable, como la presencia de bajos niveles de depresión, se asocia con una mayor capacidad de adaptación en el ámbito académico (Beting y otros, 2025).
Dentro del tránsito a la educación superior, la adaptación universitaria se configura como una variable fundamental para comprender el desempeño académico, la permanencia y la integración social del estudiante. Según Feldt y otros (2011), este proceso abarca la adaptación académica, social, personal-emocional e institucional, donde cada dimensión interactúa dinámicamente con el entorno universitario; de este modo, la adaptación académica puede entenderse no solo como un resultado momentáneo, sino también como un proceso en constante transformación, que se va ajustando y renovando a lo largo de distintas situaciones y etapas de la vida universitaria (Mao, 2024). En esta línea, la adaptación académica implica el desarrollo de habilidades de estudio, organización del tiempo y manejo del contenido curricular; la social se refiere a la interacción efectiva con compañeros y docentes; la personal-emocional implica estabilidad afectiva y resiliencia; y la institucional tiene que ver con la identificación y satisfacción con la universidad (Credé, y Niehorster, 2012; Velázquez y González, 2017).
En poblaciones indígenas, esta adaptación suele verse obstaculizada por múltiples factores: desigualdades estructurales, barreras lingüísticas, discriminación, desarraigo cultural y falta de políticas inclusivas; estas condiciones tienden a generar un estrés de aculturación y sentimientos de desajuste o exclusión que afectan no solo la experiencia universitaria, sino también los logros académicos (González y Solovieva, 2024; Sartorello y otros, 2024). La falta de pertinencia cultural en la enseñanza, el escaso reconocimiento de saberes ancestrales y la distancia entre los métodos de aprendizaje indígenas y los modelos universitarios convencionales, dificultan la integración efectiva de estos estudiantes. (Ordóñez, 2014; UNESCO, 2017).
En estrecha relación con ello, la eficacia académica emerge como una variable psicoeducativa central en el rendimiento de los estudiantes. Basada en la teoría social cognitiva de Bandura, (1997), se define como la creencia en la propia capacidad para planificar, ejecutar y alcanzar metas educativas, esta percepción de autoeficacia incide no solo en la motivación, sino también en la autorregulación del aprendizaje, la resiliencia frente a las dificultades académicas y, en última instancia, en los logros objetivos medidos por calificaciones, permanencia y desempeño (Chemers y Garcia, 2001; Figueiredo y otros, 2024).
Evidencias recientes muestran una relación significativa entre adaptación universitaria y eficacia académica: los estudiantes que se ajustan adecuadamente al entorno universitario suelen mostrar mayor autoeficacia, persistencia y buen rendimiento (Melo y Soares, 2025), mientras que una baja adaptación, especialmente en poblaciones culturalmente diferenciadas, se vincula con frustración, bajo desempeño o deserción (Martin y otros, 2024).
En Latinoamérica, los estudiantes indígenas enfrentan mayores niveles de estrés académico, menor pertenencia institucional y dificultades comunicativas, afectando su eficacia académica (Navarrete y Alcantara, 2015; Flores y otros, 2021). En Perú, persisten brechas educativas entre estudiantes indígenas y no indígenas, a pesar del marco legal favorable. Solo el 30 % accede a educación superior, y factores como el idioma, la geografía, los roles familiares y la escasa pertinencia cultural del currículo limitan su adaptación. Este escenario genera un círculo problemático donde la baja adaptación reduce la eficacia académica y viceversa, en contextos de escaso apoyo institucional (Trapnell y Delgado, 2025).
La inclusión de estudiantes indígenas en universidades interculturales como la Universidad Nacional Intercultural Fabiola Salazar Leguía de Bagua (UNIFSLB) busca reducir desigualdades históricas; sin embargo, persisten barreras estructurales, lingüísticas, económicas y culturales que afectan su rendimiento y permanencia (MINEDU, 2022; UNESCO, 2017). Aunque se han logrado avances conceptuales, aún existen vacíos en el análisis integral de estos factores en contextos indígenas de educación superior. Las investigaciones suelen centrarse en la deserción, sin considerar los procesos de adaptación académica, cultural y emocional. La UNIFSLB, con mayoría estudiantil Awajún y Wampis, constituye un caso clave para explorar estas dinámicas. Por ello, el objetivo general de esta investigación es determinar la relación entre adaptación universitaria y eficacia académica, aportando evidencia para fortalecer políticas inclusivas y pedagógicas culturalmente pertinentes.
MÉTODO
El presente estudio es de tipo básico, con enfoque cuantitativo, ya que busca generar conocimiento teórico respecto a la relación entre la adaptación universitaria y la eficacia académica en estudiantes indígenas, sin intervenir directamente en la realidad estudiada. El nivel de investigación es descriptivo-correlacional, dado que permite, por un lado, describir las características de ambas variables y, por otro, analizar el grado de asociación existente entre ellas (Hernández y otros, 2014). En cuanto al diseño, este es no experimental de corte transversal y correlacional (Bisquerra, 2009).
La población estuvo conformada por un total de 135 estudiantes indígenas matriculados en la UNFSLB durante el ciclo académico 2025. La muestra estuvo compuesta por 100 estudiantes, seleccionados mediante un muestreo probabilístico aleatorio simple, dado que cada integrante de la población tuvo la misma probabilidad de ser seleccionado, este tipo de muestreo fue elegido por su capacidad para minimizar sesgos y garantizar la representatividad estadística de los datos (Earl, 2013). El tamaño muestral fue determinado con un margen de error del 5 % y un nivel de confianza del 95 %, utilizando la fórmula de muestreo para poblaciones finitas.
Se utilizó la encuesta como técnica de recolección de datos, mediante la aplicación de un cuestionario estructurado que recogió información sobre dos dimensiones clave: el componente actitud-motivación de la adaptación universitaria y la eficacia académica. Los instrumentos fueron validados mediante juicio de expertos, quienes evaluaron su pertinencia, claridad y adecuación cultural al contexto indígena. Asimismo, se realizó una prueba piloto con 20 estudiantes que no formaron parte de la muestra final, lo que permitió ajustar ítems y mejorar su comprensión.
El instrumento mostró una adecuada confiabilidad, con un alfa de Cronbach de 0.88 para actitud-motivación y 0.85 para eficacia académica. El trabajo de campo se realizó entre junio y julio de 2025, previa autorización de la Dirección Académica de la UNFSLB, aplicando los cuestionarios presencialmente a los estudiantes. Los datos fueron analizados con SPSS v.26, empleando estadísticos descriptivos y correlación de Pearson para examinar la relación entre actitud-motivación y eficacia académica. Se estableció un nivel de significancia de p < 0.05, conforme a los estándares de las ciencias sociales para minimizar errores tipo I.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La caracterización sociodemográfica de la muestra evidencia que el 62 % de los estudiantes indígenas participantes son varones y el 38 % mujeres, lo cual podría reflejar una persistente brecha de género en el acceso a la educación superior en contextos interculturales. En cuanto a la edad, se observa que la mayoría (61 %) se encuentra en el rango de 18 a 22 años, seguido por un 30 % entre 23 y 27 años, y solo el 9 % supera los 28 años, lo que indica que la población estudiada corresponde principalmente a jóvenes en etapa inicial de formación universitaria.
En relación con la lengua materna, se destaca que el 79 % de los estudiantes habla Awajún, el 12 % castellano y el 9 % Wampis, lo que confirma el predominio de lenguas originarias en la población estudiada y refuerza la necesidad de implementar estrategias pedagógicas culturalmente pertinentes dentro de las universidades interculturales. Asimismo, la distribución geográfica revela que los participantes provienen mayoritariamente de los distritos de Imaza (41 %), Nieva (28 %) y Río Santiago (22 %), con un porcentaje menor (9 %) de estudiantes de la provincia de Bagua, lo que evidencia una alta representación de zonas rurales y de difícil acceso.
Finalmente, en cuanto al ciclo académico, se observa una mayor concentración de estudiantes en los ciclos iniciales, destacando el III (20 %), IV (16 %) y II (14 %), mientras que los ciclos superiores (VII al X) registran menores porcentajes. Esta tendencia podría estar asociada a procesos de deserción o rezago académico en etapas avanzadas, subrayando la importancia de implementar programas de retención y apoyo continuo desde los primeros años de formación universitaria.
Tabla 2 Correlación entre la adaptación universitaria y la eficacia académica en estudiantes indígenas
Nota. Rs: Rho de Spearman
Los resultados del análisis de correlación de Spearman, presentados en la Tabla 2, muestran una relación positiva y significativa entre la adaptación universitaria y la eficacia académica. El coeficiente de correlación obtenido fue ρ = 0.624, con un valor de significancia bilateral de p < .001, lo que indica una asociación de magnitud moderada-alta entre ambas variables.
Esta correlación positiva sugiere que los estudiantes que logran una mejor adaptación al entorno universitario -incluyendo aspectos académicos, sociales, emocionales e institucionales- tienden a percibirse como más eficaces académicamente. Es decir, a mayor capacidad de integración en la vida universitaria, mayor es la autoconfianza para planificar, ejecutar y alcanzar objetivos académicos, así como para persistir en el proceso formativo.
Desde una perspectiva práctica, estos resultados refuerzan la importancia de diseñar programas institucionales que promuevan la adaptación progresiva de los estudiantes indígenas, especialmente en sus primeros ciclos. La evidencia empírica demuestra que fortalecer dicha adaptación no solo mejora el bienestar académico y emocional, sino que también favorece el rendimiento, la permanencia y el éxito educativo. Así, el desarrollo de estrategias de acompañamiento académico, mentorías culturalmente pertinentes y servicios de apoyo psicológico se convierte en un componente esencial para fomentar trayectorias académicas sostenibles en contextos de diversidad cultural.
Tabla 3 Correlación entre dimensiones de la adaptación universitaria y la eficacia académica en estudiantes indígenas

Los resultados de la Tabla 3, revelan correlaciones positivas y estadísticamente significativas entre las tres dimensiones de la adaptación universitaria (académica, social y personal-emocional) y la eficacia académica, en una muestra de 100 estudiantes indígenas de una universidad intercultural del nororiente peruano. En primer lugar, la adaptación personal-emocional presenta la correlación más alta con la eficacia académica (ρ = 0.610; p < 0.01), indicando que los estudiantes con mayor regulación emocional y estabilidad personal tienden a sentirse más eficaces en su desempeño académico.
Esto resalta la importancia del bienestar emocional en el fortalecimiento de la autoconfianza académica. En segundo lugar, la adaptación social también muestra una correlación significativa (ρ = 0.543; p < 0.01), lo que sugiere que las relaciones interpersonales positivas con compañeros, docentes y redes universitarias favorecen la eficacia percibida y la permanencia estudiantil. La adaptación académica, por su parte, presenta una correlación moderada (ρ = 0.417; p < 0.01), vinculada a la organización del estudio y la comprensión de contenidos.
Finalmente, también se observa una fuerte interrelación entre las dimensiones de adaptación: la académica y la social (ρ = 0.652), la social y la personal-emocional (ρ = 0.525), y la académica con la personal-emocional (ρ = 0.406), lo que sugiere que estas dimensiones no actúan de forma aislada, sino interdependiente, conformando un proceso integral de ajuste al entorno universitario.
Tabla 4 Correlación entre la adaptación universitaria y las dimensiones de la eficacia académica en estudiantes indígenas

La Tabla 4, presenta los resultados del análisis correlacional de Spearman entre la adaptación universitaria y las tres dimensiones de la eficacia académica en 100 estudiantes indígenas. Se evidencia una correlación positiva significativa entre la adaptación universitaria y el rendimiento académico (ρ = 0.584; p < 0.01), lo que indica que una mejor integración al entorno universitario se asocia con un mayor desempeño académico, mediado por factores como la organización del estudio y la interacción con docentes.
Asimismo, la adaptación se relaciona positivamente con la persistencia y continuidad académica (ρ = 0.525; p < 0.01), sugiriendo que los estudiantes con mayor ajuste institucional muestran mayor disposición para continuar sus estudios y enfrentar obstáculos, aspecto crucial en contextos indígenas donde la deserción es frecuente. La autoeficacia académica también presenta una correlación significativa con la adaptación universitaria (ρ = 0.534; p < 0.01), indicando que los estudiantes emocionalmente estables y bien integrados desarrollan mayor confianza para alcanzar metas académicas.
Además, se observan correlaciones significativas entre las propias dimensiones de la eficacia académica. Por ejemplo, la persistencia académica se relaciona estrechamente con la autoeficacia (ρ = 0.653; p < 0.01) y con el rendimiento académico (ρ = 0.574; p < 0.01), mientras que la autoeficacia también se asocia con el rendimiento académico (ρ = 0.440; p < 0.01). Estos hallazgos confirman la naturaleza interdependiente y multifactorial del éxito educativo en contextos universitarios interculturales.
Discusión
Los resultados de la presente investigación evidencian que la adaptación universitaria se relaciona de manera significativa y positiva con la eficacia académica en estudiantes indígenas de la Universidad Nacional Intercultural Fabiola Salazar Leguía de Bagua, esta asociación general (ρ = .624; p < .001) muestra que, a mayor integración al entorno académico, social y emocional, mayor es la percepción de eficacia académica.
Este hallazgo converge con lo expuesto por Melo y Soares (2025), quienes encontraron que la adaptación académica, combinada con la autoeficacia y las habilidades sociales, incide directamente en la reducción del estrés y en el incremento del rendimiento, de manera complementaria, Figueiredo y otros (2024), comprobaron que la autoeficacia constituye un predictor del desempeño, lo que sugiere que las percepciones de capacidad personal se refuerzan a través de un proceso de adaptación efectiva.
La correlación entre adaptación universitaria y rendimiento académico (ρ = .584; p < .001) coincide con los resultados de Beyers y Gossens (2022), quienes demostraron la validez predictiva del Student Adaptation to College Questionnaire en estudiantes europeos, mostrando que una adaptación adecuada al primer año universitario favorece el desempeño académico; de modo similar, Credé y Niehorster (2012), habían evidenciado que la adaptación universitaria predice tanto el rendimiento como la retención, lo que confirma la importancia de esta variable en distintos contextos culturales.
En relación con la persistencia y continuidad académica, el presente estudio halló una correlación moderada y significativa con la adaptación universitaria (ρ = .525; p < .001). Este resultado converge con lo planteado por Hernández y García (2022), quienes identificaron que la autoeficacia emocional -manifestada en la perseverancia y la autoconfianza- resulta determinante para sostener trayectorias académicas, así mismo, la revisión sistemática de Fasanando y Yalta (2025), enfatiza que el apoyo social y la motivación intrínseca constituyen factores protectores esenciales para promover la permanencia universitaria.
Respecto a la autoeficacia académica, la correlación positiva con la adaptación (ρ = .534; p < .001) confirma lo señalado por Figueiredo y otros (2024), quienes subrayan que la autoeficacia potencia el rendimiento al mediar entre la motivación y las estrategias de aprendizaje, en este sentido, los resultados también refuerzan el planteamiento de Melo y Soares (2025), al mostrar que la autoeficacia es un componente clave de la adaptación académica en entornos de alta exigencia.
De igual manera, la asociación entre eficacia académica y adaptación social (ρ = .543; p < .001) resalta que la integración en redes de apoyo social contribuye significativamente al éxito educativo>; este hallazgo encuentra respaldo en Ventura y otros (2023), quienes concluyeron que el apoyo comunitario y las interacciones sociales favorecen la adaptación de estudiantes indígenas rurales en Chile, también se relaciona con lo evidenciado por Julca y otros, (2023), quienes destacaron la relevancia de la inclusión sociocultural para sostener la permanencia académica en contextos peruanos.
Por último, la fuerte correlación observada entre eficacia académica y adaptación personal-emocional (ρ = .610; p < .001) confirma que el manejo de emociones y la resiliencia son pilares para la confianza académica, este resultado es coherente con lo reportado por Hernández y García (2022), quienes mostraron que la autoeficacia emocional constituye un recurso psicosocial clave para la persistencia, y complementa lo planteado por Fasanando y Yalta (2025), que identificaron el bienestar personal como un eje fundamental de la adaptación universitaria.
En conjunto, la comparación de los resultados con la literatura reciente sugiere que la adaptación universitaria no solo actúa como facilitador del rendimiento académico, sino que también fortalece la autoeficacia, la permanencia y el bienestar emocional. Así, se confirma la importancia de desarrollar programas institucionales de acompañamiento que integren tutorías académicas, mentorías culturales y estrategias socioemocionales, con el fin de consolidar trayectorias educativas más equitativas y sostenidas para los estudiantes indígenas.
Futuras investigaciones deberían considerar diseños longitudinales que permitan observar la evolución de la adaptación y la eficacia académica a lo largo del tiempo, así como estudios comparativos entre universidades interculturales y no interculturales. También sería pertinente incluir métodos cualitativos que profundicen en la experiencia subjetiva de los estudiantes indígenas, explorando cómo los factores identitarios, lingüísticos y culturales influyen en su percepción de autoeficacia, finalmente, se recomienda analizar el impacto de políticas institucionales de inclusión intercultural en la permanencia y rendimiento de estos estudiantes, con el fin de proponer intervenciones más contextualizadas y efectivas.
CONCLUSIONES
Los resultados obtenidos en este estudio confirman que la adaptación universitaria ejerce un rol determinante en la eficacia académica de los estudiantes indígenas en entornos interculturales. La correlación significativa y positiva entre ambas variables (Rs = .624; p < .001) refleja que una adecuada integración académica, social y emocional no solo favorece el rendimiento académico, sino que también potencia la motivación, la autoeficacia y la continuidad en los estudios. Esta relación cobra especial relevancia al considerar que la mayoría de los estudiantes participantes tienen como lengua materna el Awajún, lo que reafirma la necesidad de respuestas institucionales culturalmente pertinentes.
Asimismo, las correlaciones específicas entre las dimensiones permiten profundizar este hallazgo: la adaptación personal-emocional mostró una fuerte asociación con la eficacia académica (Rs = .610), revelando que el bienestar emocional es un factor clave en el desempeño estudiantil. De igual manera, las dimensiones académica y social presentaron relaciones significativas con las dimensiones de persistencia (Rs = .525), autoeficacia (Rs = .534) y rendimiento (Rs = .584), lo cual evidencia que la eficacia no depende únicamente del esfuerzo individual, sino también del grado de acogida e inclusión que ofrece el entorno educativo.
En este sentido, se concluye que la adaptación universitaria no debe abordarse como un proceso aislado del estudiante, sino como una responsabilidad compartida entre la institución y sus actores. Promover estrategias de acompañamiento académico, socioemocional y culturalmente contextualizadas, permitirá no solo mejorar la permanencia y el éxito académico de los estudiantes indígenas, sino también avanzar hacia una universidad verdaderamente intercultural, comprometida con la equidad, la diversidad y la justicia educativa.
CONFLICTO DE INTERESES.
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.















