INTRODUCCIÓN
Las canciones han sido reconocidas como una valiosa estrategia didáctica para potenciar el desarrollo del lenguaje oral en contextos multilingües y multiculturales. Diversos estudios han demostrado que la música, al integrar ritmo, melodía y repetición, favorece la adquisición de estructuras lingüísticas, mejora la pronunciación y promueve la participación activa de los estudiantes en el proceso de aprendizaje. En particular, la aplicación de canciones infantiles ha obtenido resultados significativos en el fortalecimiento de la expresión oral, permitiendo a los niños desenvolverse con mayor seguridad y fluidez en su lengua materna (Zhang et al., 2024).
El desarrollo del lenguaje oral en niños quechua hablantes es un proceso complejo que abarca dimensiones morfológicas, fonológicas, pragmáticas y semánticas. En la dimensión morfológica, los niños suelen emplear sustantivos y verbos como base de su comunicación, aunque también se observa una influencia significativa del castellano, tanto en la formación de plurales como en el uso de diminutivos y préstamos lingüísticos (Cychosz, 2021). Esta interacción entre lenguas puede enriquecer el repertorio lingüístico de los niños, pero también genera desafíos, como la confusión entre fonemas y sufijos, que, si bien no siempre afectan la comunicación, pueden limitar el dominio pleno de la lengua quechua (Junyent y Fernández, 2022).
Desde el punto de vista fonológico, presentan dificultades como la sustitución, asimilación, adición, metátesis y omisión de sonidos, fenómenos que reflejan tanto la influencia del entorno bilingüe como la falta de estimulación lingüística adecuada. Estos problemas fonológicos pueden repercutir en la claridad y comprensión del mensaje, afectando la confianza y la disposición de los niños para expresarse oralmente (Kalt y Geary, 2021). La dimensión pragmática, por su parte, se relaciona con la capacidad de los niños para utilizar el lenguaje en contextos sociales diversos, adaptando su discurso según el interlocutor y la situación comunicativa. Investigaciones etnográficas han evidenciado que, aunque los niños comprenden y responden en quechua cuando se les habla en esta lengua, aún persiste cierta vergüenza o inseguridad al expresarse, especialmente en contextos donde el castellano predomina (Gomashie, 2023).
En la dimensión semántica, el desarrollo del vocabulario y la comprensión de significados resulta fundamental para que los niños puedan interpretar y construir mensajes complejos. Sin embargo, la escasa motivación para practicar el quechua y la falta de materiales pedagógicos adecuados dificultan la evolución del lenguaje hablado en las zonas rurales, lo que puede limitar tanto el desarrollo intelectual como la integración social de los niños. Según Tubón et al. (2024), la poca estimulación lingüística perjudica el desarrollo cognitivo, ya que el lenguaje está estrechamente ligado a la estructura del pensamiento y a la forma de interpretar el mundo.
Es por ello que investigaciones recientes respaldan la eficacia de las canciones como herramienta pedagógica para superar estas limitaciones. Se ha comprobado que los niños expuestos a actividades musicales alcanzan mejores niveles de desempeño en todas las dimensiones del lenguaje oral, lo que sugiere que la música no solo facilita la adquisición de vocabulario y estructuras gramaticales, sino que también fortalece la identidad cultural y la autoestima lingüística (Pino et al., 2023).
No obstante, persisten desafíos relacionados con la falta de recursos, la influencia del bilingüismo y las actitudes sociales hacia la lengua quechua, que deben ser abordados desde una perspectiva integral y contextualizada para garantizar el pleno desarrollo lingüístico y cognitivo de los niños en comunidades andinas (Leinaweaver et al., 2024). Es por ello necesario explorar diversos aspectos relacionados con el tema y cuestionarse ¿en qué medida la aplicación de canciones como estrategia didáctica influye en el desarrollo del lenguaje oral en niños quechua hablantes de nivel inicial?, ¿qué aspectos del lenguaje oral se ven más fortalecidos tras la implementación de canciones infantiles en el aula?
Con base en lo anterior, el objetivo de la presente investigación fue determinar el impacto de la aplicación de canciones como estrategia didáctica en el desarrollo de las habilidades del lenguaje oral en niños quechua hablantes de una institución educativa inicial en Andahuaylas, Perú.
MÉTODO
La investigación es aplicada, con un enfoque cuantitativo, ya que se realizó una medición precisa del desarrollo del lenguaje oral en dos momentos clave, antes y después de la implementación de la intervención. El diseño utilizado corresponde a un estudio preexperimental con aplicación de pretest y postest, con alcance correlacional, orientado a establecer el grado de asociación entre las variables:
• Las canciones como estrategia didáctica (variable independiente): Es el tratamiento o intervención que se implementó para promover el desarrollo del lenguaje oral.
• El desarrollo del lenguaje oral en niños quechua hablantes (Variable dependiente): Es el resultado o efecto que se mide antes y después de la intervención para evaluar su impacto. Se evaluaron las dimensiones morfológica, fonológica, pragmática y semántica.
La población estuvo constituida por todos los niños matriculados en la Institución Educativa N° 171 Divino Niño Jesús de Praga, ubicada en Andahuaylas, Perú, durante el periodo 2023. En total, la población asciende a 53 niños, distribuidos en tres grupos de edad: 15 niños de 3 años, 20 de 4 años y 18 de 5 años. Estos datos permiten delimitar claramente el universo de estudio, asegurando que todos los participantes cumplen con los criterios establecidos para la investigación.
La muestra se conformó con los niños de 5 años que presentaban la problemática identificada. Para la selección se utilizó un muestreo no probabilístico intencionado, en el cual los
Para llevar a cabo la investigación, se solicitó autorización a la institución educativa para realizar el diagnóstico y la intervención. Se seleccionó la muestra de los niños de cinco años y se obtuvo el consentimiento informado de sus padres. Se emplearon instrumentos validados para evaluar el lenguaje oral antes y después de la intervención, asegurando su confiabilidad mediante una prueba piloto con 10 niños de la misma edad.
Se diseñaron 15 talleres de canciones en quechua, basados en el Programa Curricular de Educación Inicial del Ministerio de Educación. Cada taller, con una duración de 45 minutos, se organizó en tres fases pedagógicas, inicio, desarrollo y cierre. Estos talleres fueron revisados y aprobados por la docente titular, quien validó su conformidad utilizando una rúbrica.
Previo al tratamiento, se aplicó un pretest mediante una ficha de observación para establecer el nivel inicial de los niños. La intervención consistió en la aplicación de dos talleres semanales durante ocho semanas. Al finalizar, se realizó un postest con la misma ficha para evaluar los avances en el lenguaje oral. Finalmente, los datos obtenidos fueron procesados y analizados estadísticamente para determinar el impacto de la estrategia didáctica en el desarrollo del lenguaje oral de los niños.
La técnica de investigación utilizada fue la observación sistemática, que permitió registrar de manera precisa y objetiva los comportamientos relacionados con el desarrollo del lenguaje oral en los niños. Esta técnica facilitó la recopilación de información relevante antes y después de la implementación del tratamiento, asegurando un seguimiento detallado del progreso de los participantes.
Para la recolección de datos se empleó una ficha de escala diseñada específicamente para registrar información ordinal, estructurada según los indicadores de cada dimensión vinculada a la variable estudiada, lo que permitió evaluar de forma clara y ordenada los avances en el lenguaje oral. La utilización de este instrumento garantizó la confiabilidad y validez de los datos obtenidos durante el proceso de observación.
Además, se utilizó una lista de cotejo para verificar el cumplimiento de criterios específicos relacionados con las habilidades comunicativas de los niños. Este instrumento facilitó la evaluación sistemática de aspectos clave durante las sesiones, contribuyendo a un análisis integral del impacto de la estrategia didáctica basada en canciones.
Para contrastar la hipótesis planteada se utilizó la prueba de rangos con signo de Wilcoxon, seleccionada por ser adecuada para el análisis de datos ordinales. Esta prueba permitió determinar si el tratamiento aplicado produjo cambios significativos en el desarrollo del lenguaje oral de los niños. Mediante el estadístico de Wilcoxon, se evaluó con mayor precisión la eficacia del tratamiento comparando las mediciones antes y después de la intervención.
Hipótesis nula (H0): La aplicación de canciones como estrategia didáctica no influyen significativamente en el lenguaje oral de niños quechua hablantes de cinco años de la Institución Educativa Inicial N° 171 Divino Niño Jesús de Praga, Andahuaylas 2023.
Hipótesis Alterna (H1): La aplicación de canciones como estrategia didáctica no influyen significativamente en el lenguaje oral de niños quechua hablantes de cinco años de la Institución Educativa Inicial N° 171 Divino Niño Jesús de Praga, Andahuaylas 2023.
Este mismo esquema se aplicó para las dimensiones fonológica, pragmática y semántica, formulando para cada una la hipótesis nula que niegue la influencia significativa y una hipótesis alterna que la afirme. De esta manera, se pudo contrastar estadísticamente el impacto de la estrategia didáctica en cada aspecto específico del lenguaje oral, permitiendo un análisis detallado y segmentado del efecto de la intervención educativa.
Si el valor ρ es mayor que 0.05, se acepta la hipótesis nula.
Si el valor p es menor que 0.05, se rechaza la hipótesis nula.
Se establece un nivel de significancia α = 0.05 (5%), que representa el máximo margen de error aceptable para la prueba.
Se obtuvo el consentimiento informado de los padres antes de realizar el diagnóstico y la intervención en los niños, proporcionándoles información clara sobre el proceso, objetivos, riesgos y beneficios para que pudieran decidir de manera consciente. Además, se garantizó el respeto a la propiedad intelectual mediante la correcta citación y referencia de las fuentes utilizadas, evitando el plagio y asegurando la integridad académica y la validez del estudio.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
A continuación, se presentan los resultados obtenidos tras la aplicación del tratamiento basado en canciones como estrategia didáctica para el desarrollo del lenguaje oral en niños quechua hablantes. Estos resultados incluyen el análisis comparativo entre las evaluaciones realizadas antes y después de la intervención, con el fin de evidenciar los cambios y avances logrados en las habilidades comunicativas de los participantes. Asimismo, se detallan los hallazgos estadísticos que permiten validar la efectividad del proyecto en el contexto educativo estudiado.
En la Figura 1, se presentan los resultados del pretest, donde se observa que la mayoría de los niños evaluados, el 72.22%, equivalente a 13 sujetos, muestran un desempeño inicial en el desarrollo del lenguaje oral en su idioma. Este grupo presenta debilidades significativas en las dimensiones morfológica, fonológica, pragmática y semántica. Por otro lado, el 27.78% (5 niños) evidencian un desempeño en proceso, con dificultades menos marcadas que el grupo anterior. Estos resultados indican que un porcentaje considerable de niños aún requiere apoyo adicional para alcanzar un nivel óptimo en sus habilidades de lenguaje oral.
Al analizar las dimensiones específicas del lenguaje oral, se observa, en general, que la dimensión pragmática es la que presenta el mayor porcentaje de desempeño adecuado, con un 77.78% de niños que demuestran habilidades satisfactorias en el uso social y funcional del lenguaje. En contraste, la dimensión morfológica presenta el porcentaje más bajo de desempeño adecuado, con solo un 55.56%, y un 44.44% de niños aún en proceso, lo que sugiere que aspectos relacionados con la estructura y formación de palabras requieren mayor atención en la intervención.
Las dimensiones fonológica y semántica también reflejan un desempeño mayoritario, con un 66.67% y 72.22% respectivamente, aunque un porcentaje significativo de niños (33.33% en fonología y 27.78% en semántica) aún se encuentra en desarrollo. Esto indica que aspectos relacionados con la producción de sonidos y el significado de las palabras están en proceso de consolidación para un grupo importante de participantes.
Al analizar de manera individual cada dimensión se comprueba que, en la dimensión morfológica, el 55.56% de los niños (10 sujetos) presentan un desempeño inicial, evidenciando dificultades importantes en aspectos relacionados con la estructura y formación de las palabras, frases, describir acciones, ya sean simples o complejas. Por otro lado, el 44.44% (8 niños) se encuentran en proceso, mostrando avances, pero aún con debilidades que requieren atención. Estos resultados indican que la morfología es una de las áreas más afectadas en el desarrollo del lenguaje oral de los niños evaluados.
Respecto a la dimensión fonológica, el 66.67% (12 niños) muestran un desempeño inicial, lo que sugiere que presentan dificultades significativas en la producción y discriminación de los sonidos del lenguaje. Mientras tanto, el 33.33% (6 niños) se encuentran en proceso, con mejoras visibles, pero con aspectos por fortalecer. Esto refleja la necesidad de intervenciones específicas para mejorar la articulación y percepción fonológica.
En la dimensión pragmática, que se refiere al uso social y funcional del lenguaje, el 77.78% (14 niños) presentan un desempeño inicial, evidenciando limitaciones en la aplicación adecuada del lenguaje en contextos comunicativos. El 22.22% restante (4 niños) se encuentra en proceso, mostrando un mejor manejo, aunque con aspectos que aún deben ser desarrollados. Estos datos sugieren que la pragmática es una dimensión crítica que debe ser reforzada para facilitar la comunicación efectiva.
Finalmente, en la dimensión semántica, el 72.22% (13 niños) presentan un desempeño inicial, indicando dificultades en la comprensión y uso del significado de las palabras. El 27.78% (5 niños) están en proceso, con avances en la adquisición y aplicación del vocabulario, pero aún con áreas por mejorar. Esto resalta la importancia de fortalecer el desarrollo semántico para mejorar la competencia comunicativa global de los niños.
En conjunto, estos datos evidencian que, si bien la mayoría de los niños tiene un nivel inicial en varias dimensiones del lenguaje oral, existen áreas específicas, especialmente la morfológica, donde se identifican mayores dificultades. Por lo tanto, la intervención debe enfocarse en fortalecer estas dimensiones en proceso para lograr un desarrollo integral y equilibrado del lenguaje oral en los niños evaluados.
Los resultados del postest que se presentan en la Figura 2 muestran una mejora significativa en el desempeño del lenguaje oral de los niños tras la intervención. El 72.22% (13 niños) alcanzó el logro esperado, mientras que un 5.56% (1 niño) logró un desempeño destacado. Solo el 22.22% (4 niños) permanece en proceso, lo que representa una disminución considerable respecto al pretest. Estos datos reflejan que la mayoría de los participantes lograron avances importantes en sus habilidades de lenguaje oral, evidenciando la efectividad de la estrategia didáctica implementada.
En la dimensión morfológica, el 66.67% (12 niños) alcanzó el logro esperado y un 5.56% (1 niño) logró un desempeño destacado. El porcentaje de niños en proceso se redujo a 27.78% (5 niños). Este cambio implica una mejora notable en la capacidad de los niños para estructurar y formar palabras correctamente, superando las debilidades observadas en el pretest y consolidando el aprendizaje en esta dimensión.
En la dimensión fonológica, el 55.56% (10 niños) alcanzó el logro esperado y un 5.56% (1 niño) logró un desempeño destacado. Sin embargo, el 38.89% (7 niños) aún se encuentra en proceso. Aunque se observa una mejora respecto al pretest, este resultado sugiere que la producción y discriminación de sonidos sigue siendo un desafío para un grupo considerable, por lo que sería recomendable reforzar estrategias específicas en esta área.
Similar a la dimensión fonológica, el 55.56% (10 niños) alcanzó el logro esperado y un 5.56% (1 niño) logró un desempeño destacado en la dimensión pragmática, mientras que el 38.89% (7 niños) permanece en proceso. Estos resultados indican avances en el uso social y funcional del lenguaje, aunque aún hay un porcentaje relevante de niños que requiere apoyo adicional para mejorar su competencia comunicativa en contextos sociales.
En la dimensión semántica, el 66.67% (12 niños) logró el desempeño esperado y el 11.11% (2 niños) alcanzó un logro destacado, siendo este el porcentaje más alto en la categoría de logro destacado entre las dimensiones evaluadas. Solo el 22.22% (4 niños) permanece en proceso. Este avance es especialmente relevante, ya que refleja una mejora considerable en la comprensión y uso del significado de las palabras, lo que contribuye de manera significativa a la competencia comunicativa global de los niños.
En conjunto, los resultados del postest evidencian mejoras sustanciales en todas las dimensiones del lenguaje oral evaluadas, con un aumento notable en el número de niños que alcanzan el logro esperado y destacado. La reducción del porcentaje de niños en proceso en todas las dimensiones confirma la efectividad de la intervención basada en canciones como estrategia didáctica. No obstante, los datos también sugieren la necesidad de continuar reforzando las áreas fonológica y pragmática, donde aún persisten desafíos para un grupo de niños. Estos hallazgos respaldan la importancia de intervenciones focalizadas y sostenidas para lograr un desarrollo integral del lenguaje oral en contextos educativos multilingües.
Contrastación de hipótesis
El análisis de la Tabla 1, que presenta los rangos de valores obtenidos sobre el desempeño del lenguaje oral durante el pretest y postest, revela resultados muy claros y positivos. De un total de 18 casos evaluados, ninguno mostró un rango negativo ni empate, lo que indica que en ningún caso el desempeño en el postest fue igual o inferior al registrado en el pretest. Por el contrario, los 18 casos presentaron rangos positivos, es decir, un desempeño superior en el postest en comparación con el pretest. Este patrón sugiere una mejora generalizada y consistente en las habilidades del lenguaje oral de los niños tras la intervención o el proceso educativo aplicado.
Estos resultados refuerzan la idea de que la estrategia didáctica utilizada, en este caso la aplicación de canciones tuvo un impacto favorable y significativo en el desarrollo del lenguaje oral. La ausencia de casos con rangos negativos o sin cambio también indica que la intervención fue efectiva para todos los participantes, sin excepción. En conclusión, la tabla evidencia un avance significativo y uniforme en el desempeño del lenguaje oral, lo que respalda la efectividad de la metodología aplicada y sugiere que puede ser una herramienta valiosa para potenciar las habilidades comunicativas en niños quechua hablantes de cinco años.
Por su parte, el análisis de los estadísticos de prueba sobre el desempeño del lenguaje oral, utilizando la prueba de rangos con signo de Wilcoxon, muestra un valor Z de -3.839 y una significancia asintótica bilateral menor a 0.001. Este resultado indica que existe una diferencia estadísticamente significativa entre los puntajes obtenidos en el postest y el pretest. La prueba de Wilcoxon, adecuada para muestras pequeñas y datos pareados, confirma que el cambio observado en el desempeño del lenguaje oral no es producto del azar, sino que refleja una mejora real en los participantes tras la intervención.
La significancia menor a 0.001 es un indicador concluyente de que la estrategia didáctica aplicada, probablemente la utilización de canciones tuvo un efecto positivo y significativo en el desarrollo del lenguaje oral en los niños quechua hablantes evaluados. El valor negativo de Z se interpreta en el contexto de la prueba, señalando que la mayoría de los rangos se basan en mejoras (postest mayor que pretest). En resumen, estos resultados estadísticos respaldan firmemente la hipótesis de que la intervención educativa produjo un impacto significativo en el aprendizaje y fortalecimiento del lenguaje oral en la muestra estudiada.
Tabla 1 Resultados de la Prueba de rangos con signo de Wilcoxon sobre el desempeño del lenguaje oral en pretest y postest
La Tabla 2, muestra los rangos de valores obtenidos en el desempeño de las cuatro dimensiones clave del lenguaje oral -morfológica, fonológica, pragmática y semántica- al comparar los resultados del pretest con los del postest en la muestra de 18 niños. En cada dimensión evaluada, se observa que no hubo rangos negativos ni empates, lo que significa que ningún niño presentó un retroceso ni mantuvo un desempeño igual entre ambas mediciones. En cambio, el 100% de los participantes mostró rangos positivos, es decir, una mejora significativa en sus habilidades lingüísticas después de la intervención.
Este resultado es especialmente relevante porque indica que la estrategia didáctica aplicada, basada en el uso de canciones, tuvo un impacto uniforme y positivo en todos los aspectos del lenguaje oral. En la dimensión morfológica, que se refiere al uso correcto de las estructuras gramaticales, los niños demostraron un avance claro, lo que sugiere un mejor dominio de la formación y combinación de palabras. En la dimensión fonológica, relacionada con la percepción y producción de sonidos, la mejora indica una mayor precisión y claridad en la pronunciación, fundamental para la comunicación efectiva.
La dimensión pragmática, que evalúa el uso adecuado del lenguaje en contextos sociales, también mostró progresos, evidenciando que los niños aprendieron a emplear el lenguaje de manera más funcional y adaptada a diferentes situaciones comunicativas. Finalmente, en la dimensión semántica, que abarca la comprensión y uso del significado de las palabras, los avances reflejan un enriquecimiento del vocabulario y una mejor capacidad para expresar ideas y conceptos.
La ausencia total de rangos negativos o empates refuerza la consistencia y efectividad de la intervención, demostrando que todos los niños experimentaron un desarrollo significativo en sus habilidades orales. Esto no solo valida la metodología empleada, sino que también subraya la importancia de implementar estrategias didácticas culturalmente relevantes y motivadoras para potenciar el aprendizaje en poblaciones específicas, como los niños quechua hablantes. En resumen, la tabla evidencia un progreso integral y sostenido en las distintas dimensiones del lenguaje oral, resultado de una intervención educativa exitosa y bien diseñada.
La tabla 3, presenta los resultados de la Prueba de Wilcoxon aplicada para evaluar las diferencias en el desempeño de las dimensiones del lenguaje oral entre el pretest y el postest. Los valores Z obtenidos para cada dimensión son altamente significativos, con valores de -3.874 para las dimensiones morfológica y fonológica, -3.839 para la pragmática y -3.817 para la semántica, todos con una significancia asintótica bilateral menor a 0.001. Estos resultados indican que las mejoras observadas en cada una de las dimensiones del lenguaje oral después de la intervención no son producto del azar, sino que representan cambios estadísticamente significativos.
La prueba de Wilcoxon, no paramétrica adecuada para muestras pequeñas y datos pareados, confirma que la intervención aplicada tuvo un impacto positivo y consistente en el desarrollo de las habilidades lingüísticas de los niños evaluados. La significancia menor a 0.001 en todas las dimensiones respalda la efectividad de la estrategia didáctica utilizada, probablemente basada en la aplicación de canciones, para mejorar aspectos fundamentales del lenguaje oral. El valor negativo de Z se interpreta en el contexto de la prueba, señalando que la mayoría de los rangos se basan en mejoras, es decir, que el desempeño en el postest fue superior al del pretest.
Tabla 3 Resultados de la Prueba de Wilcoxon sobre el desempeño en las dimensiones del lenguaje oral en pretest y postest

En términos específicos, estos resultados confirman que los niños no solo mejoraron en la estructura y formación de palabras (dimensión morfológica), sino también en la percepción y producción correcta de sonidos (fonológica), el uso adecuado del lenguaje en contextos sociales (pragmática) y la comprensión y expresión del significado de las palabras (semántica). En conjunto, se evidencia un avance integral y significativo en todas las dimensiones evaluadas, lo que confirma que la intervención educativa fue exitosa y tuvo un efecto positivo en el desarrollo del lenguaje oral en niños quechua hablantes de cinco años.
Discusión
Para contextualizar y fortalecer el análisis de los resultados obtenidos en esta investigación, es fundamental comparar estos hallazgos con estudios previos realizados en el ámbito del desarrollo del lenguaje oral en niños, especialmente en poblaciones indígenas o bilingües. La contrastación revela una serie de similitudes y diferencias con investigaciones recientes realizadas en contextos multiculturales y multilingües. A continuación, se analizan estos hallazgos, considerando dimensiones como el impacto en la expresión oral, la identidad cultural, el bilingüismo y la eficacia de las intervenciones pedagógicas.
En primer lugar, los resultados de este estudio muestran que la intervención con canciones produjo mejoras significativas en todas las dimensiones del lenguaje oral. Este patrón de desarrollo generalizado y consistente coincide con los hallazgos de Banguera et al. (2025), realizados en la Institución Educativa El Hormiguero en Nariño, Colombia, donde la aplicación de canciones tradicionales afrocolombianas también generó mejoras notables en la fluidez, pronunciación y vocabulario de los niños, así como en su confianza y participación oral. Además, la integración de canciones tradicionales no solo mejoró la expresión oral, sino que también promovió la autoestima, la creatividad y el trabajo en equipo, contribuyendo a un ambiente de aprendizaje inclusivo y culturalmente enriquecedor. De manera similar, Salinas y Odena (2023), consideran que, en el contexto quechua, la utilización de canciones en la lengua materna refuerza la conexión con las raíces y tradiciones, facilitando la transmisión de valores y el fortalecimiento de la identidad étnica.
Así mismo, Rodríguez (2025), destaca que el uso de canciones no solo promueve el desarrollo lingüístico, sino que fortalece la identidad cultural y el sentido de pertenencia, aspectos que en el caso de los niños quechua hablantes resultan especialmente relevantes para la preservación y valoración de su lengua materna. Se concuerda con los hallazgos de Sadiqzade (2024), quien defiende la idea de que las canciones constituyen una herramienta poderosa y versátil para el desarrollo del lenguaje oral en la primera infancia, especialmente en poblaciones vulnerables o en riesgo de pérdida lingüística. Al mismo tiempo, Hyland Bruno et al. (2021), plantean la necesidad de continuar investigando y perfeccionando las estrategias pedagógicas, asegurando la inclusión, la equidad y la sostenibilidad de los logros alcanzados en el desarrollo lingüístico y cultural de los niños.
Por su parte, Rendón et al. (2025), respalda estos resultados al demostrar que la implementación de canciones infantiles contribuyó a un incremento superior al 50% en el nivel de desempeño oral del grupo experimental, ubicando a la mayoría de los niños en las escalas de logro esperado y logro destacado en indicadores como dicción, coherencia y expresión corporal. Esta coincidencia en los efectos positivos de las canciones sobre la expresión oral en niños de contextos indígenas y bilingües refuerza la validez de la estrategia didáctica empleada, mostrando que el canto facilita la memorización, la atención, la reflexión sobre el significado y la aplicación funcional del lenguaje en situaciones comunicativas reales.
No obstante, aunque la tendencia general es de mejora, existen diferencias en la magnitud y la especificidad de los avances reportados en el presente estudio, la dimensión fonológica, aunque mejora tras la intervención, sigue representando un desafío para un grupo considerable de niños, con un 38.89% aún en proceso tras el postest. Este hallazgo es similar al reportado por Germain y Hummel (2025), quienes señalan que los niños bilingües pueden presentar una menor fluidez léxica y mayor dificultad en la producción y discriminación de sonidos en comparación con sus pares monolingües, especialmente cuando el tiempo de exposición a la lengua objetivo es limitado o cuando existen diferencias en el entorno de uso de cada idioma.
Investigaciones recientes, como las de Dubiel y Guilfoyle (2021) y Patiño, Plaza, et al. (2024), han documentado que el ritmo de adquisición, la precisión del habla y la recuperación léxica pueden ser distintos en niños bilingües, aunque a largo plazo estos alcanzan niveles de competencia similares a los monolingües.
En contraste, la dimensión semántica mostró en el presente estudio un avance particularmente destacado, con el 66.67% de los niños alcanzando el logro esperado y el 11.11% logrando un desempeño sobresaliente. Este resultado es congruente con los hallazgos de Swett et al. (2025), que enfatizan la importancia del contexto cultural y la relevancia de los contenidos para el desarrollo del vocabulario y la comprensión semántica en la infancia. Sin embargo, Serrat et al. (2021), advierten que el desarrollo del vocabulario en niños bilingües puede estar por debajo del de sus pares monolingües debido a la menor exposición simultánea a ambos idiomas, lo que resalta la importancia de intervenciones intensivas y contextualizadas como las aplicadas en este estudio.
A pesar de las coincidencias en los efectos positivos de las canciones sobre el desarrollo del lenguaje oral, Patiño, Cardenas, et al. (2024), señalan ciertas limitaciones y desafíos metodológicos como la heterogeneidad en las metodologías de evaluación, la falta de control sobre variables contextuales y la dificultad para medir el impacto a largo plazo son aspectos que deben ser considerados en futuras investigaciones. Además, aunque los resultados del presente estudio son alentadores, sería recomendable realizar seguimientos longitudinales para evaluar la sostenibilidad de los avances y explorar el efecto de la intervención en otras áreas del desarrollo, como la lectoescritura y las habilidades socioemocionales. Asimismo, Yuen (2022), destaca la importancia de adaptar las estrategias pedagógicas a las características específicas de cada grupo, considerando factores como la lengua materna, el contexto sociocultural y las necesidades individuales de los niños.
En síntesis, la comparación de los resultados obtenidos en el presente estudio con los de otros autores de los últimos cinco años permite identificar una tendencia general de mejora significativa en la expresión oral de niños en contextos bilingües mediante el uso de canciones como estrategia didáctica. Sin embargo, existen diferencias en la magnitud de los avances según la dimensión evaluada, el contexto de exposición y las características del grupo, lo que resalta la importancia de intervenciones contextualizadas y culturalmente pertinentes.
CONCLUSIONES
Los resultados muestran que la intervención basada en canciones fue altamente efectiva y mejora significativa el desempeño del lenguaje oral de los niños quechua hablantes tras la aplicación de la estrategia didáctica. Antes de la intervención, la mayoría de los niños se encontraba en un nivel inicial o en proceso en las diferentes dimensiones del lenguaje oral. Sin embargo, después de la intervención, el 72.22% de los participantes alcanzó el logro esperado y un 5.56% logró un desempeño destacado, lo que evidencia un avance sustancial en sus habilidades comunicativas.
El progreso fue uniforme y consistente en todas las dimensiones evaluadas, el análisis de los rangos de valores muestra que la totalidad de los niños evaluados presentó un desempeño superior en el postest respecto al pretest, sin casos de retroceso ni estancamiento, lo que indica que la intervención tuvo un impacto positivo y generalizado en todos los aspectos del lenguaje oral.
Las mejoras son estadísticamente significativas. La prueba de rangos con signo de Wilcoxon arrojó valores Z altamente significativos, entre -3.817 y -3.874, con niveles de significancia menores a 0.001 en todas las dimensiones del lenguaje oral, confirmando que las diferencias observadas entre el pretest y el postest no son producto del azar, sino que reflejan una mejora real atribuible a la intervención educativa.
La dimensión semántica destacó por el mayor porcentaje de niños en la categoría de logro destacado (11.11%). Sin embargo, la dimensión fonológica y la pragmática aún presentan un porcentaje considerable de niños en proceso (38.89%), lo que sugiere la necesidad de continuar reforzando estas áreas para consolidar la producción de sonidos y el uso social del lenguaje.
La estrategia didáctica es pertinente y culturalmente relevante. El uso de canciones en la lengua materna no solo facilitó el aprendizaje del lenguaje oral, sino que promovió la identidad cultural y la motivación de los niños. Los resultados obtenidos permiten rechazar la hipótesis nula y aceptar la hipótesis alterna, confirmando que la aplicación de canciones como estrategia didáctica influye de manera significativa y positiva en el desarrollo del lenguaje oral de los niños quechua hablantes.
A pesar de los avances logrados, se recomienda continuar con intervenciones focalizadas en las dimensiones fonológica y pragmática, así como realizar seguimientos longitudinales para evaluar la sostenibilidad de los logros alcanzados. Además, sería conveniente replicar esta estrategia en otros contextos educativos y con diferentes grupos lingüísticos para validar su efectividad y adaptabilidad.

















