INTRODUCCIÓN
Es cada vez más evidente la notoriedad e importancia que ha adquirido el coaching en la educación superior como una herramienta que acompaña al individuo a potenciar sus habilidades y desarrollar nuevas. Sin embargo, resulta necesario sintetizar de manera sistemática la evidencia disponible acerca de su efectividad, ya que el sistema integral de aprendizaje mantiene un enfoque jerárquico tradicional similar al del nivel directivo dentro del cual un profesional con experiencia brinda una serie de instrucciones y soluciones y centraliza dichas acciones partiendo de consejos para la resolución de problemas asimilando dicha postura al rol de asesor, consultor o mentor y evidenciando la capacidad de aporte y recortando las posibilidades de solución en los estudiantes (Lim et al., 2023). A este escenario se suma la falta de acompañamiento de los procesos de tomas de decisiones durante la formación profesional ámbito empresarial y educacional, lo que repercute en la no consecución de objetivos y desarrollo de competencias desarrolladas a partir de una adecuada salud mental (Baenziger et al., 2023; Bordogna y Lundgren, 2023; Myezwa y Geber, 2023).
Frente a este panorama, el sistema educativo busca alternativas de enseñanza que permita adecuar sus formas para cumplir con sus objetivos. En ese sentido se han diseñado planes adecuados que permitan su mejoramiento y aporte de herramientas necesarias que fortalezcan a los alumnos para enfrentarse a los nuevos desafíos de nuestro mundo globalizado (Rojas et al., 2023). No obstante, es preocupante la alta tasa de adquisición de enfermedades de salud mental existente en entornos de educación superior asociadas al estrés, gestión del tiempo y desmotivación y que desencadenan en consecuencias como la baja en el rendimiento académico y de manera más drástica en el intento de suicidio (Egan et al., 2023), lo cual exige estrategias innovadoras como el coaching.
En este contexto, investigaciones recientes demuestran importantes alcances con respecto a la implementación de programas de coaching y el efecto en la mejora de las oportunidades de acceso rápido al mercado laboral centralizando dichos efectos en atributos asociados a superar las barreras mentales, aprender con liderazgo y permitirse un cambio sostenido en el tiempo (Horvath et al., 2024). Asimismo, se presentan resultados del coaching desde un enfoque más humano en la supervisión de entornos educativos en el sentido de la necesidad de la individualización y requerimientos propios del individuo que se trasladan en la mejora del funcionamiento académico con resultados extraordinarios (Bordogna y Lundgren, 2023). A lo que se añade su impacto en la producción científica mediante el desarrollo de competencias clave (Muzayanah et al., 2023).
Para comprender estos efectos, es fundamental analizar su base teórica. En particular. La conceptualización del coaching de Whitmore (2018) sostiene la teoría de que existe una primacía del proceso de aprendizaje por sobre el de la enseñanza acompañando al ser, a lograr y potenciar sus capacidades de manera voluntaria.
Por su parte, (Aguilar et al., 2024) resalta de manera particular el soporte del coaching como herramienta para el desarrollo de habilidades de empatía e inteligencia emocional a partir de métodos que les permiten hacer preguntas que lleven a la reflexión. Además, permite acompañar a los futuros profesionales a navegar en su carrera y decisiones de vida sumergiéndolos en una experiencia transformadora que trasciende en la vida de un profesional y que lo invita a reflexionar y evaluar posibilidades al tomar decisiones, así mismo reavivar constantemente el interés y la pasión durante su carrera y reconocer la importancia del coaching dentro de la educación universitaria y entornos organizacionales (Horvath et al., 2024).
En este marco teórico, Gallwey (2019), considerado el padre del coaching expone de manera magistral la conversación interna de las personas en lo que él denomina el Yo1 y el Yo2 en función a responder a las acciones desde una de ellos, logrando desarrollar excelentes resultados a partir de esas conversaciones internas, gestionando adecuadamente las emociones e interpretaciones del ser.
Ahora bien, aunque el coaching se originó de disciplinas de negocios y en ámbitos empresariales y deportivos, en la actualidad se acopla de manera fenomenal a entornos educativos de diversos niveles. En el nivel universitario, su aplicación fomenta el desarrollo de competencias académicas específicas mediante estrategias individualizadas (Rodríguez et al., 2023), lo que plantea una interrogante crítica ¿cuál es la efectividad real del coaching en educación superior y cómo contribuye al desarrollo integral de los estudiantes y docentes?
Esta pregunta adquiere relevancia al considerar que, al identificar vacíos persistentes en la literatura, particularmente sobre su impacto según niveles educativos, modelos teóricos aplicados y competencias priorizadas. Por ello, este estudio se justifica en la necesidad de consolidar evidencia actualizada (2023-2024) que oriente políticas educativas y prácticas institucionales hacia intervenciones basadas en resultados comprobables. En consecuencia, el objetivo es evaluar mediante una revisión sistemática la efectividad del coaching en instituciones de educación superior, analizando su aplicación según niveles educativos, modelos teóricos, competencias desarrolladas y resultados obtenidos en investigaciones previas.
METODOLOGÍA
La presente investigación adopta un enfoque cualitativo dominante, articulado mediante una revisión sistemática integrativa que incorpora análisis comparativos de metodologías cuantitativas y cualitativas en los estudios seleccionados. Este diseño permite sintetizar tanto métricas objetivas (rendimiento académico, tasas de empleabilidad) como transformaciones subjetivas (desarrollo emocional, autorreflexión) reportadas en la literatura sobre coaching educativo en educación superior. Su elaboración se ha dirigido por los lineamientos establecidos en la declaración Prisma 2020 (ver figura 1), además, se detalla la metodología:
De manera inicial se hizo uso de buscadores genéricos enmarcados en la variable de investigación determinada como “coaching educativo” y “educación superior”, sin embargo, al considerar elementos de búsqueda inicial como “coaching”, “educational”, “higher education”, “university”, enlazados con operadores booleanos como AND y OR se obtenían una infinidad de datos que no acercaban la información a un análisis y búsqueda sistemática.
Posteriormente se realiza la búsqueda sistemática dentro de las bases de datos Web of Science, Scopus y Scielo delimitando la búsqueda a los últimos 2 años, es decir entre el 2023 y 2024, la fórmula de búsqueda que determinó los mejores resultados fue la siguiente: ((coaching) OR (“educational coaching”)) AND (("higher education") OR (university)) obteniendo hasta 403 datos entre 3 bases y delimitando los criterios de inclusión y exclusión como sigue:
Criterios de inclusión: Tratarse de artículos científicos publicados en revistas científicas indexadas a las bases de datos Scopus, Scielo y Web of Science, enmarcados en el coaching aplicado a la educación superior que justifiquen su investigación en los resultados de su aplicación, que se hayan publicado entre 2023 y 2024, que tengan la categoría de libre acceso, se considerarán libros de referentes en el tema sólo para el marco conceptual.
Criterios de Exclusión: Fuera del rango de años entre 2023 y 2024, investigaciones que se centran en variables adicionales al coaching o establece comparaciones entre ellas, investigaciones que no se centra en la educación superior, se excluirán libros de autores no referentes.
La búsqueda inicial trajo consigo 403 resultados dispersos en las bases de datos Scopus (n= 178), Web of Science (n=218) y Scielo (n=7), considerando 18 resultados finales producto de la eliminación suscitada a causa de los criterios de inclusión y exclusión.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
Los resultados se presentan basados en el objetivo de investigación planteado en la presente revisión sistemática:
Aplicación del coaching según nivel de educación superior
Es de interés constante para la investigación el conocer cuáles fueron los niveles de educación que recibieron aportes por parte del coaching y en ese sentido los resultados se presentan en la Tabla 1.
Tabla 1 Niveles de educación superior en los que se aplica el coaching
| ID | Autor | Nivel de Educación Superior | ||
| Pregrado | Posgrado | |||
| Maestría | Doctorado | |||
| 1 | Zablotska et al. (2023) | Geografía, química y biología | ||
| 2 | Egan et al. (2023) | Terapia Ocupacional | ||
| 3 | Chen et al. (2023) | Docentes | Docentes | |
| 4 | Rodríguez et al. (2023) | Educación | ||
| 5 | Muzayanah et al. (2023) | Religión | ||
| 6 | Horvath et al. (2024) | Odontología | ||
| 7 | Andrews y Jones (2024) | Carreras varias | ||
| 8 | King et al. (2024) | Salud | ||
| 9 | Aguilar et al. (2024) | Salud | ||
| 10 | Coumans y Wark (2024) | Salud | ||
| 11 | Valesi et al. (2023) | Marketing | ||
| 12 | Van der Baan et al. (2024) | Educación | ||
| 13 | Rojas et al. (2023) | Educación | ||
| 14 | Baenziger et al. (2023) | Psiquiatría | ||
| 15 | Bordogna y Lundgren (2023) | Docentes | ||
| 16 | Lim et al. (2023) | Docentes | ||
| 17 | Myezwa y Geber (2023) | Docentes | ||
| 18 | Mogashana et al. (2023) | Ingeniería | ||
Nota: Para cada autor se asocia el nivel de educación superior en el que se aplica el coaching, además de la rama educativa y tipo de receptor.
La evidencia de los resultados muestra que el coaching educativo propone la aplicación tanto en docentes como alumnos independientemente del nivel, la revisión sistemática nos revela que de los 18 artículos consultados 4 proponen la aplicación del coaching en los docentes y dentro de ello 3 fueron aplicados en docentes de posgrado asociados a la supervisión que ejercen en el desarrollo de las actividades de los alumnos preferentemente en el espectro de investigación científica, de los 14 artículos restantes que asocian la aplicación del coaching en los alumnos 6 se vinculan a carreras y/o posgrados de la salud, 3 a educación y los restantes a carreras varias, en ese sentido es de mucha utilidad reconocer la necesidad descubierta en estas ramas de la ciencia por considerar herramientas que sostengan de manera más prolongada la eficacia del proceso de enseñanza-aprendizaje y el desarrollo de competencias necesarias para afrontar las nuevas tendencias del mundo moderno, de igual forma es paradójico reconocer que la aplicación del coaching se manifiesta en mayor medida en profesionales de negocios si pudiéramos establecer la relación posterior al egreso de la carrera.
Teoría o tipo de coaching aplicado
La actualizada profesionalización del coaching ha traído consigo variantes en su aplicación y con ello denominaciones prácticas según su objetivo, por tanto, la revisión sistemática también ha contemplado reconocer cuales son las teorías asociadas al coaching o los tipos de coaching aplicados por los autores. Independientemente de las variaciones en los modelos de aplicación que consideran gestiones innovadoras es quizá la metodología GROW de Whitmore de las más utilizadas, y ello no escapa a lo revisado en la presente investigación, considerando que esta metodología representa a un modelo que pretende potencializar las competencias requeridas e individualizadas que propone cada cliente en su sesión de coaching y que lo invita a reflexionar de manera consiente y establecer los objetivos o aspiraciones que quiere lograr en la sesión y enfocado en ello crear conciencia en la realidad actual que percibe y la situación o situaciones a donde lo están llevando su comportamiento actual.
Posterior a ello el cliente luego de crear conciencia podrá evaluar las opciones y posibilidades que se apertura en su mundo y que no había podido ser capaz de ver para finalmente aterrizar en compromisos que permitan el cambio de realidad o el plan de acción que desarrollará para lograr los objetivos planteados de manera inicial (Andrews y Jones, 2024; Lim et al., 2023; Zablotska et al., 2023). Diversos autores contemplan el coaching dimensionado como educativo y sus variantes de aplicación a nivel académico, universitario y escolar, en todos los casos persigue el objetivo de mejorar las competencias enfocadas en fortalecer el aprendizaje, mejora del manejo emocional, generación de conciencia y autoconocimiento y mejora en el compromiso que genere resultados apropiados (Rojas et al., 2023).
También, a partir de profundizar en sus pensamientos y emociones permite gestionar el estrés y el manejo de conflictos que conlleven a la obtención de resultados que reflejen cambios positivos en sus niveles de autocontrol y liderazgo (Aguilar et al., 2024), además de promover la personalización e individualización educativa con la finalidad de fomentar el desarrollo, crecimiento y una efectiva persistencia en el ámbito educativo (Rodríguez et al., 2023).
En la actualidad el coaching también se encuentra estrechamente vinculado a la neurociencia, esto trae consigo la asociación a metodologías como el aprendizaje basado en problemas y modelos específicos como el denominado SCARF, el cual ejecuta su contribución involucrando a los participantes en los objetivos o temas a tratar generando conexiones a través de su relación con el medio ambiente, eleva el nivel del escenario producto del enriquecimiento del entorno y el reconocimiento de las contribuciones generando la sensación de estatus, a partir de la articulación de objetivos y lineamientos direccionales de crecimiento y mejora se genera la certeza, la autonomía se fomenta particionando las teorías complejas en preguntas poderosas y se promueve la justicia con la creación de perspectivas (Coumans y Wark, 2024).
Continuando con las propuestas neurocientíficas algunos autores sostienen la teoría de la necesidad de individualizar las sesiones de coaching de acuerdo a las características propias de los clientes, el Core Coaching y Coaching Kinesiológico plantean encontrar la respuesta que permita lograr conciencia en nuestra forma de ser, de la manera en que vivimos y afrontamos la vida y nos relacionamos con ella, de darle sentido a nuestro existir y encontrar nuestro propósito de vida. Dentro de ello esta metodología que tiene sus orígenes en el método FUTURE propuesto por Wolfgang Stabentheiner (Future, 2022 ) sugiere tres campos de acción posicionados en los niveles cognitivo, emocional físico a través de la escucha, la resonancia energética y la retroalimentación del cuerpo a través del contacto directo. Respectivamente Valesi et al. (2023), señala que, en efecto existen diversas teorías aplicadas al coaching, sin embargo, todas encaminan sus esfuerzos a la creación de conciencia del cambio de la realidad actual por una realidad visualizada y mejorada.
Competencia o campo a desarrollar
La potencialización de las competencias y características requeridas por los clientes son varias, la predisposición del coach de poder desprenderse de sus creencias para ingresar al mundo del cliente permite individualizar las sesiones de coaching de manera pragmática, sin embargo en el mundo corporativo y educativo es muy constante la posibilidad de encontrar los puntos débiles a tratar, probablemente desde un nivel muy técnico pero valioso, el coach debe conceptualizar estos puntos a mejorar y establecer relaciones que permitan crear conciencia en los clientes sin inducir a las respuestas concretas que se puedan tener, en ese sentido es vital poder invitar a los clientes a una introspección que ayude a lograr la definición concreta de los objetivos de las sesiones y el desarrollo de las mismas. En la tabla 2 se puede visualizar las competencias desarrolladas en las investigaciones según autor.
Tabla 2 Competencias desarrolladas por la aplicación del coaching
| ID | Autor | Competencia |
| 1 | Zablotska et al. (2023) | Aprendizaje de lenguas extranjeras |
| 2 | Egan et al. (2023) | Salud mental y desempeño ocupacional |
| 3 | Chen et al. (2023) | Resolución de problemas de manera creativa e innovadora |
| 4 | Rodríguez et al. (2023) | Rendimiento académico en aprendizaje grupal |
| 5 | Muzayanah et al. (2023) | Habilidades, empoderamiento y creación de sinergias |
| 6 | Horvath et al. (2024) | Liderazgo |
| 7 | Andrews y Jones (2024) | Competencias de empleabilidad |
| 8 | King et al. (2024) | Varias |
| 9 | Aguilar et al. (2024) | Empatía e inteligencia emocional |
| 10 | Coumans y Wark (2024) | Resolución de problemas complejos y vinculación de conceptos no relacionados |
| 11 | Valesi et al. (2023) | Estados afectivos |
| 12 | Van der Baan et al. (2024) | Competencias de empleabilidad |
| 13 | Rojas et al. (2023) | Emprendimiento |
| 14 | Baenziger et al. (2023) | Varias |
| 15 | Bordogna y Lundgren (2023) | Supervisión doctoral |
| 16 | Lim et al. (2023) | Propias del coaching según ICF |
| 17 | Myezwa y Geber (2023) | Supervisión doctoral |
| 18 | Mogashana, Basitere, y Ndeto (2023) | Desempeño académico |
Nota: Para cada autor se asocia la competencia desarrollada en su investigación.
Dado que el enfoque de la investigación se desarrolló a nivel educacional es constante la necesidad de desarrollar competencias que conlleven a una transición exitosa de la escuela al trabajo, por tanto, las competencias de empleabilidad abarcan una porción importante en cantidad de investigaciones basadas en la necesidad de exportar material humano que logre reunir las características requeridas en el mercado laboral en un entorno tan cambiante como el actual.
En ese sentido, no sólo existe un razonamiento de elementos técnicos sino también de la adaptación de las personas a un nuevo entorno con características muy distintas a las de un aula de clase (Andrews y Jones, 2024; Egan et al., 2023; Van der Baan et al., 2024). Sin embargo, dentro de las aulas de clases la necesidad de reforzar y potencializar el proceso de enseñanza aprendizaje ha traído consigo que se requiera mejorar el rendimiento académico de manera individual y grupal (Mogashana et al., 2023; Rodríguez et al., 2023; Zablotska et al., 2023).
Otro de los aspectos vinculados al coaching dentro de la educación superior es el relacionado a las competencias de emprendimiento, empoderamiento, liderazgo, mejora en la inteligencia emocional y estados afectivos, resolución de conflictos y empatía y que se encuentran potencialmente relacionados a las competencias naturales requeridas por las empresas de primer nivel y denominadas habilidades blandas.
Principales resultados del coaching en la educación superior
En primer lugar, el núcleo de la presente revisión sistemática radica en la evaluación de la efectividad del coaching en la consecución de objetivos independientemente del tipo o modalidad. Así, los resultados reportados por los autores pueden clasificarse en dos grandes categorías: cuantitativos y cualitativos. Esta diferenciación permite apreciar el impacto del coaching tanto en indicadores medibles como en transformaciones más subjetivas relacionadas con el desarrollo personal y profesional.
En cuanto a los resultados cuantitativos, se tienen una serie de estudios de tipo cuasi experimental que sostienen los efectos del aplicación del coaching en la motivación y el compromiso del aprendizaje de lenguas extranjeras en entornos no lingüísticos, identificando en un primer estado que el grupo conformado por los alumnos con mejor puntaje de conocimiento de la lengua eran aquellos que se encontraban motivados por el aprendizaje y que representaban un 6.7% del total del grupo experimental, luego de la aplicación del coaching lingüístico con el modelo GROW los resultados representaron una reducción de 3% en la cantidad de alumnos con nivel bajo de aprendizaje de lenguas, se incrementó en un 13.3% la cantidad de alumnos con niveles suficientes de aprendizaje y en un 6.7% los alumnos con niveles creativos de aprendizaje de lenguas extranjeras considerando todos ellos la pertenencia al grupo experimental, el grupo control obtuvo ligeras mejoras pero son consideradas como casi imperceptibles (Zablotska et al., 2023).
Otro de los resultados aportados de la aplicación del modelo propuesto por Whitmore se encuentra representado no sólo por la aplicación del modelo en sí, sino también con la cantidad de sesiones a las que acude un cliente o coachee y que se encuentra estrechamente relacionado a la obtención de pasantías considerando un incremento de hasta 1.8 veces más en la probabilidad de éxito por cada sesión a la que acuden los futuros pasantes (Andrews y Jones, 2024).
Por otro lado, desde una perspectiva cualitativa, el modelo GROW se consolida como una herramienta fundamental para el desarrollo integral de los estudiantes, siempre que su aplicación se realiza bajo lineamientos claros y con profesionales capacitados (Lim et al., 2023). Los testimonios y análisis cualitativos destacan mejoras en la autopercepción, la toma de conciencia y la capacidad de autorregulación, aspectos que favorecen la autonomía y la confianza de los estudiantes para enfrentar retos académicos y personales.
Por otro lado, desde el ámbito ocupacional, el coaching ha demostrado potenciar el logro de objetivos vinculados a cuatro dimensiones clave: salud (reducción de casos de depresión y ansiedad de 12 a 2), desarrollo profesional (incremento del 3.03% en rendimiento), bienestar financiero y gestión del tiempo (aumento de 3.52% en la satisfacción de su desempeño) evidenciando mejoras estadísticamente significativas en la reversión del estrés académico (Egan et al., 2023).
Además, su impacto trasciende lo ocupacional al generar competencias de empleabilidad requeridas en el contexto actual, ya que los resultados muestran un alto grado de correlación entre el coaching y el desarrollo de las competencias de empleabilidad (Van der Baan et al., 2024). Finalmente, su relación con el emprendimiento se manifiesta en el fortalecimiento de competencias como la organización, la redefinición de objetivos y la creación de escenarios innovadores, elementos que motivan a los estudiantes a enfrentar los retos del ecosistema emprendedor con mayor creatividad y competitividad (Rojas et al., 2023).
En el ámbito del desarrollo empático, la aplicación del coaching evidencia mejoras significativas en dimensiones como la claridad y la reparación emocional, mediante instrumentos como el test de empatía cognitiva y efectiva, la escala de evaluación de rasgos de los estados emocionales y el índice de reactividad interpersonal y que reflejan mejoras en dimensiones como la claridad emocional y la reparación emocional y en menor escala en la atención emocional (Aguilar et al., 2024) y que la relación que tiene el coach con el coachee influye notoriamente en la actividad afectiva de las sesiones y los resultados posteriores (Valesi et al., 2023)
A nivel académico también se necesitan desarrollar competencias específicas que conlleven a mejorar el rendimiento, el coaching participa gestionando el acorte de las limitaciones académicas y no académicas de los alumnos, especialmente las que tienen ocurrencia en la transición de la escuela a la universidad y que desencadenan en falta de adaptación y deserción universitaria, dirigiendo la mirada de los alumnos a posibilidades distintas trayendo como resultados mejora en la adaptación social, comprensión de los profesores y la mejora en la administración de los tiempos de estudio, además del aprendizaje que se tiene de adaptación al lidiar con el entorno de fracaso y generar resiliencia (Mogashana et al., 2023).
Paralelamente, se ha identificado una problemática latente en entornos educativos, es la carencia en las capacidades y características necesarias para realizar actividades de investigación científica, la literatura nos muestra que programas de coaching sistémicos en los cuales participan todo el sistema educativo pueden generar incrementos en las capacidades de producción científica gestionadas por una adecuada proporción de recursos (Muzayanah et al., 2023).
Finalmente, en la supervisión doctoral, el coaching emerge como un modelo bidireccional que beneficia tanto a estudiantes como a supervisores. Esta dinámica no solo incrementa la productividad académica de los futuros doctores, sino que también fomenta la satisfacción docente al promover enfoques flexibles que superan los paradigmas tradicionales de rigidez (Bordogna y Lundgren, 2023; Myezwa y Geber, 2023).
Discusión
Por los hallazgos registrados, es evidente que el interés por la incorporación del coaching como herramienta transversal en educación superior es creciente. La literatura explorada no ha hecho más que confirmar la aplicación del coaching en contextos ajenos al organizacional o personal, que es donde de manera tradicional se aplicaba, y ha visto su crecimiento dentro del ecosistema de la educación superior donde ha ejercido como un catalizador en el desarrollo personal, emocional y profesional tanto de estudiantes como docentes (Andrews y Jones, 2024; Rodríguez et al., 2023).
De las bases metodológicas más frecuentes en su uso, se puede denotar al modelo GROW de Whitmore (2018), quizá por lo flexible de su estructura y la orientación que brinda hacia la consecución de objetivos a partir de la creación de conciencia en el coachee. Esto valida lo propuesto por Lim et al. (2023) quienes argumentan que el nivel de efectividad del coaching dentro de la educación se encuentra ligado de manera estrecha a la capacidad de adaptación en contextos y necesidades personalizadas, fortaleciendo de manera consistente competencias como la empatía, resiliencia, inteligencia emocional y autosugestión (Aguilar et al., 2024; Rojas et al., 2023).
Algunas implicaciones relevantes fueron identificadas en la revisión sistemática, es que, el coaching brinda la oportunidad de afrontar de manera más eficaz todos los retos y metas a los que se enfrentan los estudiantes en su transición hacia el mercado laboral, para ello acompaña en el mejoramiento de la empleabilidad, adaptación al cambio y desempeño académico (Mogashana et al., 2023; Van der Baan et al., 2024). También, el coaching aporta como herramienta de supervisión innovadora con resultados positivos en la calidad educativa y eficaz en su práctica para los docentes (Bordogna y Lundgren, 2023).
A nivel teórico, la revisión sistemática aporta una visión integrada acerca de las diversas variantes de aplicación que tiene el coaching en la educación superior. A pesar de la concentración de la práctica en coaching educativo y el centrado en el estudiante, existen enfoques modernos que también han efectivizado resultados en dimensiones cognitivas y afectivas como es el caso del neuro coaching y el coaching sistémico (Valesi et al., 2023). Por tanto, esta variedad teórica contribuye y enriquece al campo del crecimiento personal y profesional y nos conlleva a seguir investigando de formas diversas que se puedan aplicar al contexto del nivel educativo superior.
A pesar de ello, es razonable señalar algunas limitaciones de la literatura existente. Los tamaños de muestra son bastante pequeños en muchos de los casos lo que no contribuye a generalizar los resultados. Además, la poca homogeneidad en los instrumentos encontrados y que fueron utilizados no contribuye a realizar una comparación directa entre los estudios (Egan et al., 2023; Zablotska et al., 2023).
Finalmente, el reporte de los resultados data de intervalos de tiempo bastante cortos y no se reportan estudios longitudinales que puedan verificar y brindar confianza a los resultados. Es bastante conocido que el coaching pretende cambios que sean sostenidos en el tiempo, para ello es requerido que la amplitud temporal de los estudios sea mucho más amplia.
CONCLUSIONES
La revisión sistemática ha evidenciado que el coaching y su ejecución en la educación superior opera como herramienta transversal, aplicable tanto en pregrado como posgrado, y con impacto diferenciado en estudiantes y docentes. En primer lugar, se identifica que el rol docente como coach implica un cambio paradigmático en los modelos pedagógicos, al sustituir estructuras jerárquicas tradicionales, dentro del cual se empuja a los alumnos a ejecutar acciones y se limita de la ejecución creativa de alternativas, por enfoques basados en la co-construcción creativa de soluciones, facilitando así el desarrollo de la autonomía y el pensamiento divergente.
En segundo término, si bien los modelos de coaching son mayormente aplicados a situaciones empresariales y de crecimiento personal, se ha demostrado que sus variantes son efectivamente aplicables en los entornos educativos, es cada vez más aceptado la invitación a crear a través de preguntas, claro está que los modelos emergentes basan su fundamento en el modelo GROW propuesto por Whitmore y la exploración de opciones basadas en la creación de conciencia producto del trabajo en transformación de nuestra realidad actual por una realidad ideal futura en la que se plantea el compromiso de sostener los resultados, dentro del cual los estudiantes mejoran sus competencias basadas en la reflexión y disciplina en las sesiones de coaching.
Conviene subrayar, que el coaching se aplica en pro de las mejoras de las competencias específicas sugeridas por el mismo coachee, sin embargo, en entornos educativos es propicia la invitación para mejorar competencias propias identificadas por los docentes como aspecto de mejor, siempre ligado a aspectos emocionales como la motivación y la acción relacionada a solución de conflictos u otros aspectos adaptativos que permitan potenciar habilidades blandas, sin embargo, es también aplicado de manera beneficiosa al desarrollo de capacidades netamente técnicas como el aprendizaje del lenguaje y la producción científica.
Finalmente, los resultados se consolidan al coaching como factor correlacionado con el éxito académico y profesional, optimizando transiciones críticas (escuela-universidad y universidad-mercado laboral) mediante el desarrollo de resiliencia, pensamiento estratégico y capacidad investigativa. Esta sinergia no solo enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que redefine los estándares de excelencia educativa en un marco de flexibilidad metodológica y acompañamiento integral.















