INTRODUCCIÓN
La salud mental de los profesores en instituciones educativas a nivel mundial se ve afectada por la ansiedad y la calidad del sueño (Astudillo et al., 2024; Rodríguez et al., 2021). El aumento de las demandas laborales y las presiones asociadas con la enseñanza lleva a muchos docentes a experimentar altos niveles de ansiedad, manifestándose en preocupaciones persistentes, nerviosismo e inquietud (Abbasi et al., 2013; Alvarado et al., 2016; Carter et al., 2023; Malik et al., 2022). Esta ansiedad no solo impacta negativamente el bienestar emocional de los profesores, sino que también influye significativamente en su calidad de sueño, lo que puede afectar su capacidad para descansar adecuadamente y recuperarse del estrés diario (Amaral et al., 2020). La interacción entre ansiedad y problemas de sueño puede tener consecuencias negativas en la salud física y mental de los docentes, incluyendo un aumento en la prevalencia de depresión, fatiga crónica y trastornos metabólicos, lo que a su vez afecta su desempeño laboral y bienestar general (Alvites-Huamaní, 2019; DiStefano et al., 2023).
Además, la falta de un sueño reparador puede disminuir la concentración, aumentar la irritabilidad y dificultar el manejo de las exigencias del aula, afectando tanto la salud personal del docente como la calidad de la educación que brindan (Antúnez et al., 2023; Chui et al., 2022; Merchán-Villafuerte et al., 2024). Por lo tanto, es crucial abordar estas problemáticas mediante estrategias efectivas de apoyo, como programas de manejo del estrés, talleres sobre higiene del sueño y acceso a recursos de salud mental, que permitan a los profesores gestionar su ansiedad y mejorar su calidad de vida de manera integral (Francis, 2024; Osorio, 2022; I. Zúñiga, 2023).
En el contexto peruano, la ansiedad y los trastornos del sueño son desafíos significativos que enfrentan los profesores en las instituciones educativas. Un estudio reciente sugiere que el 75% de los docentes peruanos experimenta ansiedad, lo que puede influir negativamente en su desempeño laboral y bienestar emocional (Quispe et al., 2024). Además, según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 40% de los profesores peruanos padece trastornos del sueño, lo que puede llevar a fatiga, irritabilidad y dificultades para concentrarse (Abdulla et al., 2023; WHO, 2023; Zhang et al., 2024). Estos problemas suelen estar vinculados a la carga laboral excesiva, la presión para cumplir con los objetivos educativos y la falta de apoyo institucional (Carranza et al., 2022; Huarcaya et al., 2023). Por ejemplo, un estudio en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos reveló que el 60% de los profesores encuestados trabajaba más de 40 horas a la semana, lo que puede contribuir a la ansiedad y la fatiga. Es crucial que las instituciones educativas y el Estado implementen medidas coordinadas y efectivas para abordar las cuestiones de salud mental y bienestar de los profesores, ya que su impacto no solo afecta a los educadores sino también a la calidad de la educación que reciben los estudiantes (Wagner et al., 2022; I. Zúñiga, 2023).
La implementación de programas de bienestar docente es fundamental para apoyar a los educadores. Estos programas pueden incluir talleres sobre manejo del estrés, formación en habilidades socioemocionales y acceso a servicios de salud mental, lo que permitiría a los profesores desarrollar herramientas efectivas para enfrentar las presiones emocionales y profesionales que experimentan (Figueroa-Quiñones et al., 2024; Rodríguez et al., 2021). Además, es esencial reducir la carga laboral de los profesores revisando y optimizando las exigencias administrativas y académicas que a menudo consumen su tiempo y energía. Esto se puede lograr mediante la mejora de los procesos administrativos y la asignación adecuada de recursos, permitiendo a los profesores centrarse en sus responsabilidades pedagógicas sin sobrecarga de tareas (Oliveira et al., 2018).
Asimismo, es crucial fomentar prácticas saludables en el entorno escolar, promoviendo hábitos como la actividad física regular, una nutrición equilibrada y el equilibrio entre la vida laboral y personal (Amaral et al., 2020; Balluerka et al., 2023). Estas iniciativas no solo mejorarán la calidad de vida de los profesores, sino que también crearán un ambiente educativo más positivo y productivo, beneficiando tanto a los educadores como a los estudiantes en su proceso de enseñanza-aprendizaje. En última instancia, invertir en el bienestar del profesorado se traduce en una inversión en el futuro educativo, ya que un profesorado sano y motivado es esencial para brindar una educación de alta calidad (Alvarado et al., 2016; Antúnez et al., 2023).
En el contexto de Puno, la ansiedad y la calidad del sueño son desafíos significativos que enfrentan los profesores en las instituciones educativas (Vergara et al., 1999; Zapata-López y Betancourt-Peña, 2023). La combinación de factores como la carga laboral excesiva, las exigencias académicas y las condiciones socioeconómicas pueden aumentar los niveles de ansiedad entre los docentes de la región (Antón-Sancho, 2023; Chen et al., 2023). Esta ansiedad puede manifestarse en dificultades para dormir, interrupciones del sueño nocturno y un descanso insatisfactorio en general (Mamani-Benito et al., 2023). La falta de un sueño reparador puede afectar negativamente la salud física y mental de los profesores, así como su capacidad para desempeñarse eficazmente en el aula y crear un entorno educativo óptimo para sus estudiantes. Por lo tanto, es esencial abordar estas preocupaciones en el contexto específico de Puno mediante la implementación de programas de apoyo y estrategias de bienestar que promuevan la salud mental y la calidad del sueño de los docentes. En este sentido, el propósito de este estudio fue analizar la relación entre la ansiedad y la calidad del sueño en profesores.
MÉTODO
Este estudio tuvo lugar en el distrito de Urubamba, situado en la región de Cusco, Perú. La provincia de Urubamba comparte fronteras al norte y oeste con La Convención, al este con Calca, y al sur con Cusco y Anta. Su extensión territorial es de 1447.32 km², lo que equivale al 2.01% del área total de la región del Cusco. Desde el punto de vista político, la provincia se organiza en siete distritos: Chinchero, Huayllabamba, Machupicchu, Maras, Ollantaytambo, Urubamba y Yucay.
En el marco de la presente investigación, se abordó el análisis de una muestra exhaustiva compuesta por todos los docentes de las instituciones educativas del mencionado distrito. esta investigación se aplicó durante el último semestre de 2020. A continuación, se presenta una descripción detallada de los materiales y herramientas utilizadas en la investigación: Escala de Ansiedad de Hamilton (HARS): Esta herramienta clínica, creada por Max Hamilton en 1959, se utiliza para evaluar la gravedad de los síntomas de ansiedad en pacientes. Está formada por 14 ítems que evalúan tanto aspectos psicológicos (como inquietud o temor) como físicos (como palpitaciones, tensión muscular o sudoración).
La calificación de cada ítem varía de 0 a 4, donde 0 indica ausencia de síntomas y 4 señala un síntoma muy grave. Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI): Este cuestionario, desarrollado por Buysse y colaboradores en 1989, evalúa la calidad del sueño y las alteraciones relacionadas durante el último mes. Consiste en 19 ítems autoevaluados, distribuidos en siete componentes clave: calidad subjetiva del sueño, latencia del sueño, duración del sueño, eficiencia habitual del sueño, alteraciones del sueño, uso de medicación para dormir y disfunción diurna. Cada componente se califica de 0 a 3, donde 0 indica ausencia de problemas y 3 refleja problemas severos. El PSQI es ampliamente utilizado tanto en contextos clínicos como de investigación.
Para examinar la relación entre las variables de ansiedad y calidad de sueño en profesores, se utilizó la correlación de Spearman como método analítico principal. Esta elección se debió a que los resultados de la prueba de normalidad indicaron que los datos no se ajustan a una distribución normal, con un nivel de significación estadística inferior a 0.05 (P < 0.05). La correlación de Spearman es particularmente adecuada para este tipo de datos no paramétricos, permitiendo evaluar la asociación entre las variables de manera efectiva. En este contexto, la prueba de normalidad es crucial para determinar si los datos cumplen con los requisitos necesarios para aplicar métodos estadísticos paramétricos, como la correlación de Pearson. Sin embargo, al no cumplir con estos requisitos, la correlación de Spearman se convierte en una herramienta valiosa para analizar la relación entre variables cuando los datos no siguen una distribución normal. Esta técnica no requiere que los datos tengan una distribución específica, lo que la hace ideal para este tipo de análisis.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La relación entre la ansiedad y la calidad del sueño en profesores del distrito de Urubamba, Cusco, durante la pandemia por COVID-19 en 2021, muestra una correlación positiva y estadísticamente significativa (ρ=0,762; p<0,001). Esto indica que, a mayor nivel de ansiedad, se observa un deterioro en la calidad del sueño, reflejado en dificultades para conciliar el sueño y sensación de descanso insuficiente. Los docentes con ansiedad presentaron una mayor prevalencia de alteraciones del sueño, como latencia prolongada y disfunción diurna, lo que sugiere que la ansiedad afecta desfavorablemente a la calidad del sueño. Estos hallazgos respaldan la necesidad de implementar programas de intervención integrales en el ámbito educativo, como talleres de manejo del estrés y estrategias para mejorar la higiene del sueño, para abordar esta problemática y mejorar el bienestar de los docentes.
Por lo que la relación entre la ansiedad y calidad de sueño en profesores analizadas en este estudio fue de Rho = 0,74, (P<0.05), encontrándose hallazgos concluyentes de una relación positiva entre las variables de estudio, esto implica que la ansiedad puede tener un impacto significativo en la calidad del sueño y puede dar lugar a una serie de consecuencias negativas para la salud y consecuentemente en el ámbito laboral (Chen et al., 2023; A. Zúñiga et al., 2021). Los estudios indican que la ansiedad está directamente asociada a la dificultad para conciliar el sueño (Zúñiga et al., 2021). Las personas con ansiedad a menudo tienen dificultades para apagar sus mentes y relajarse lo suficiente como para conciliar el sueño. Esto puede llevar a largos períodos de tiempo despiertos en la cama antes de quedarse dormidos (Choquez-Millan y Soto, 2023; A. Zúñiga et al., 2021).
La ansiedad puede hacer que el sueño sea más ligero y menos reparador (Leonangeli et al., 2022). Esto significa que las personas pueden despertarse sintiéndose cansadas e insatisfechas con su sueño, lo que puede afectar su rendimiento en el trabajo. Por ello es importante vigilar los niveles de ansiedad y los niveles de calidad de sueño en los docentes ya que esto puede afectar de manera significativa en el logro de competencias y la mejora del aprendizaje. A partir de los resultados obtenidos podemos interpretar que; los profesores que padecen de ansiedad psíquica tendrán por lo tanto un mayor índice en la perturbación habitual de sueño, lo que se traduce en baja perturbación habitual de sueño. Por lo tanto, la ansiedad psíquica perturba el sueño (Barriga et al., 2022; Neyazi et al., 2024; Nguyen et al., 2022).
Discusión
La ansiedad psíquica, caracterizada por preocupaciones, miedos y pensamientos intrusivos, tiene un impacto significativo en la salud mental de una persona. Cuando alguien experimenta ansiedad psíquica, puede ser particularmente complicado conciliar el sueño y mantener una buena calidad de sueño debido a factores relacionados con la mente y las emociones (Castillo et al., 2016; Merchán-Villafuerte et al., 2024). Las personas con ansiedad psíquica suelen rumiar sus pensamientos preocupantes, lo que dificulta que su mente se relaje lo suficiente para dormir. La ansiedad tiende a intensificarse durante la noche, cuando no hay distracciones y la persona está sola con sus pensamientos, lo que puede exacerbar la dificultad para relajarse (Sisniegas-Vergara et al., 2023; Vergara et al., 1999). Además, la hipervigilancia y la alerta constante ante posibles peligros pueden mantener a las personas en un estado de alerta durante la noche, dificultando su capacidad para relajarse y dormir.
Para abordar la ansiedad psíquica y mejorar la calidad del sueño, es crucial buscar ayuda profesional en salud mental (Antúnez et al., 2023; Astudillo et al., 2024). La terapia cognitivo-conductual (TCC) y otras formas de terapia pueden ser efectivas para tratar la ansiedad y los problemas de sueño relacionados. Además, adoptar hábitos de sueño saludables, como establecer horarios regulares de sueño y evitar estimulantes antes de dormir, y crear un ambiente propicio para el sueño, como mantener la habitación oscura y silenciosa, pueden ser útiles en el manejo de la ansiedad y la mejora del sueño (Chui et al., 2022; Wagner et al., 2022; Zúñiga, 2023).
CONCLUSIONES
Nuestro estudio encontró una correlación significativa entre la ansiedad y la calidad del sueño en profesores del distrito de Urubamba, Cusco, con un coeficiente de Spearman de Rho = 0,741 (P < 0,01). Esto sugiere que los profesores con altos niveles de ansiedad enfrentan dificultades importantes para relajarse y conciliar el sueño. Esta interrelación tiene implicaciones teóricas importantes. Por un lado, los profesores ansiosos pueden quedar atrapados en un ciclo negativo donde la preocupación constante por eventos futuros o problemas personales impide que su mente alcance el estado de relajación necesario para un sueño reparador. Esto no solo afecta su bienestar físico y mental a corto plazo, sino que también puede tener consecuencias a largo plazo en su salud general y desempeño profesional. Además, la falta de un sueño adecuado puede influir en su capacidad para manejar eficazmente las demandas laborales, lo que podría tener implicaciones significativas en la calidad educativa y el rendimiento académico de los estudiantes a largo plazo.
El análisis reveló una correlación positiva y estadísticamente significativa entre la ansiedad psíquica y la eficiencia del sueño en profesores, con un coeficiente de Spearman de Rho = 0,685 (P < 0,01). Esto indica una interrelación sustancial entre ambos fenómenos, sugiriendo que la ansiedad, manifestada a través de pensamientos intrusivos y preocupaciones, ejerce una influencia notable en la calidad del sueño habitual. Las personas afectadas por la ansiedad psíquica suelen experimentar un flujo constante de preocupaciones y pensamientos negativos durante la noche, lo que puede interrumpir el ciclo natural del sueño y reducir significativamente la eficacia del descanso nocturno. Esta conexión entre la ansiedad y el sueño tiene implicaciones importantes tanto para la salud mental como para el rendimiento laboral, ya que una calidad de sueño deficiente puede afectar negativamente la capacidad cognitiva, el estado de ánimo y la productividad en el trabajo. Por lo tanto, es crucial implementar intervenciones dirigidas a abordar tanto la ansiedad como los trastornos del sueño en entornos educativos y laborales.















