INTRODUCCIÓN
En la actualidad, el inglés se ha establecido como la lengua universal por excelencia, al desempeñar un papel crucial en la comunicación internacional (Sri, 2022). Según Arvizu et al. (2023), el dominio de este idioma es cada vez más demandado en diversos contextos, convirtiéndolo en una necesidad social y una prioridad personal, académica, científica, profesional, cultural y laboral. Por esta razón, las universidades lo han incorporado en sus programas de estudio desde la planificación curricular y pedagógica.
Entre tanto, Sirlopú et al. (2023) destacan que, a pesar de que las instituciones de educación superior reconocen la importancia de la expresión oral para una comunicación efectiva, muchos programas académicos tienden a pasar por alto este aspecto, centrándose principalmente en la gramática y la escritura. En este contexto, Sandoval y Franco (2020), argumentan que, junto con el vocabulario y la comprensión auditiva, estos elementos son esenciales para consolidar el conocimiento y desarrollar la habilidad de comunicarse con fluidez y naturalidad.
Unido a esto, hay otros factores que afectan la efectividad en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera. Según Ponce et al. (2019), entre ellos se encuentra el número limitado de docentes y la falta de recursos disponibles. Desde la perspectiva de Asensio (2021), se destacan también la falta de motivación, de confianza, de tiempo y el gran tamaño de los grupos de estudiantes. Estos elementos constituyen dificultades que enfrentan los alumnos en su aprendizaje del idioma.
Ante esto, resulta necesario la aplicación de estrategias innovadoras que aborden las diversas dificultades en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera. Para Ortiz (2024) y Garma (2021) estas estrategias deben incluir enfoques pedagógicos que integren el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), métodos interactivos y actividades centradas en el estudiante en las que tenga un papel central y activo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, con el fin de fomentar un entorno de aprendizaje más inclusivo y motivador. Además, es fundamental proporcionar apoyo emocional y oportunidades adecuadas para la práctica del idioma.
Por lo tanto, dada la importancia del desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera para los estudiantes universitarios y la necesidad de mejorar el aprendizaje en este ámbito, surgen las siguientes preguntas: ¿Qué dificultades enfrentan los estudiantes universitarios en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera? ¿Qué estrategias resultan efectivas para mejorar esta habilidad?
Para abordar estas interrogantes, es pertinente revisar las experiencias documentadas por la comunidad científica sobre el tema, lo que permitirá identificar las mejores prácticas implementadas en el entorno educativo universitario. Esta revisión proporcionará una visión clara y estructurada sobre los desafíos y las estrategias efectivas que se han utilizado, lo que facilitará la adopción de prácticas pedagógicas basadas en evidencia. Además, ayudará a los educadores a comprender mejor las barreras que enfrentan los alumnos de forma general. En consecuencia, el objetivo del presente artículo de revisión sistemática es identificar las dificultades que enfrentan los estudiantes universitarios en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera y las estrategias para mejorar esta habilidad.
MÉTODO
En el estudio se adoptó un enfoque cualitativo mediante una revisión sistemática de la literatura sobre las dificultades que enfrentan los estudiantes universitarios en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera, así como las estrategias implementadas para mejorar esta habilidad. Para ello, se integraron y analizaron diversos estudios cuantitativos que abordaron este tema. La búsqueda de estas investigaciones se realizó a través de las bases de datos académicas ScienceDirect, Google Scholar, Redalyc, SciELO y Dialnet. Estas plataformas facilitaron el acceso a estudios recientes y relevantes con alcance global, lo que permitió que los trabajos recuperados fueran actualizados, de alta calidad y provenientes de diversas regiones.
En la selección de los documentos, se aplicaron filtros para limitar los resultados a los años 2020 a 2024 y se crearon ecuaciones con la utilización de operadores lógicos como "Y", "AND", "O", "OR" y "NOT", basadas en las palabras clave "dificultades en la expresión oral", "inglés como lengua extranjera", "estrategias para mejorar la expresión oral en inglés" y "estudiantes universitarios", junto con sus equivalentes en inglés. No se establecieron restricciones geográficas con el propósito de capturar la mayor cantidad posible de estudios relevantes sobre el tema.
Se establecieron los siguientes criterios para incluir los estudios en la revisión: debían abordar las dificultades en la expresión oral en inglés como lengua extranjera y las estrategias para mejorar esta habilidad, ser artículos científicos publicados en revistas arbitradas, estar disponibles en español o inglés, haber sido publicados a partir del año 2020 y haberse realizado con estudiantes universitarios. Por el contrario, se excluyeron aquellas investigaciones que no cumplían con estos criterios, así como las revisiones sistemáticas y los artículos duplicados.
Los documentos se organizaron y registraron de acuerdo con lo que establece la guía actualizada PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses), que abarca las etapas de identificación, cribado, elegibilidad e inclusión. La figura 1 ilustra el flujo de información durante este proceso de selección, desde la identificación inicial de 214 registros hasta que finalmente se incluyeron 27 estudios.
Una vez seleccionadas las investigaciones, se llevó a cabo un análisis exhaustivo de sus resúmenes y contenidos. Para ello, se crearon matrices que incluían indicadores clave como los autores, el año de publicación, el país de origen, las dificultades en el desarrollo de la expresión oral, las estrategias implementadas para mejorar esta habilidad y los principales hallazgos de cada estudio. Posteriormente, se realizó una lectura detallada de cada trabajo.
RESULTADOS
En la revisión sistemática realizada, se analizaron un total de 27 artículos en los que se estudiaron las dificultades que presentan los estudiantes universitarios en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera y las estrategias que se han implementados para mejorar esta habilidad. Según su año de publicación, 5 trabajos correspondieron al 2024, 5 al 2023, 6 al 2022, 8 al 2021 y 3 al 2020. Esta información evidencia que se trata de un tema de estudio activo y de interés dentro de la comunidad científica.
Los estudios analizados provienen de diversos países y regiones, lo que permite realizar un análisis más completo debido a la variedad de contextos regionales. Se llevaron a cabo siete investigaciones en Ecuador, dos en Irán, y la misma cantidad en Cuba, Indonesia y Colombia. Además, otros países como Sudán, Marruecos, Irak, México, España, Omán, China, Rusia, Argentina, Malasia, Tailandia y Jordania cuentan con un estudio cada uno. Al agrupar estos estudios por regiones, se observa que diez corresponden a América del Sur, cinco a Asia, cinco al Medio Oriente, tres a América del Norte, dos a África y dos a Europa. Esta distribución geográfica variada enriquece el análisis al considerar trabajos que provienen de diversos contextos que cada región aporta.
En cuanto a la distribución lingüística de los estudios analizados, 17 están escritos en inglés y 10 en español. La predominancia de artículos en inglés sugiere que la investigación en este campo se orienta hacia un público internacional con un amplio alcance. Por otro lado, la presencia de trabajos en español indica una relevancia significativa para los contextos hispanohablantes, lo que refleja la intencionalidad de las universidades por formar en los estudiantes la habilidad de expresión oral en idioma inglés como lengua extranjera.
En los artículos analizados se identificaron varias dimensiones clave de la habilidad de expresión oral en inglés. Entre ellas se encuentran el vocabulario, que es fundamental para la comunicación efectiva; la fluidez, que se refiere a la capacidad de hablar con naturalidad y sin interrupciones; la pronunciación, que afecta la claridad del mensaje; la comprensión auditiva, esencial para interactuar con otros; y la gramática, que proporciona la estructura necesaria para construir oraciones correctas. Estas dimensiones son interdependientes y su desarrollo integral es crucial para mejorar las habilidades comunicativas de los estudiantes en un contexto de aprendizaje de inglés como lengua extranjera.
En la Tabla 1 se ofrece un resumen de los hallazgos más relevantes de los estudios incluidos en la revisión sistemática. Se especifican los autores, el país de origen, las dificultades que enfrentan los estudiantes universitarios en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera, así como las estrategias implementadas para mejorar esta habilidad y algunas consideraciones sobre la implicación de los resultados. Esta síntesis facilita una rápida visualización de la información clave, lo que permite comparar fácilmente diferentes investigaciones.
DISCUSIÓN
En los estudios analizados se reconoció la importancia de la formación de habilidades de expresión oral en inglés como lengua extranjera, dado que estas habilidades son fundamentales para el desarrollo académico y profesional de los estudiantes. Se describió que la capacidad para comunicarse de manera eficaz en inglés mejora la interacción social, cultural y abre oportunidades laborales en un mundo cada vez más globalizado. También se enfatizó en que debido a esto resulta necesario que se creen entornos de aprendizajes inclusivos y estimulantes que empoderen a los alumnos para que desarrollen sus habilidades comunicativas y se sientan seguros al expresarse en inglés.
Asimismo, se describieron diversas dificultades que pueden afectar el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera en los universitarios. Entre las más comunes se encontró la ansiedad y la falta de confianza, las cuales surgen del temor a pronunciar incorrectamente y a cometer errores durante la práctica oral. También, la carencia de un vocabulario adecuado para expresarse con efectividad, así como de fluidez, lo que les impide hablar con coherencia y mantener el ritmo en las conversaciones. Estas limitaciones pueden deberse a la escasez de oportunidades para practicar de manera auténtica, a estrategias didácticas ineficaces y a métodos tradicionales que no logran motivar a los estudiantes ni fomentar un aprendizaje activo. Además, se señaló la retroalimentación insuficiente por parte de los docentes, lo que limita la capacidad de los educandos para corregir sus errores y mejorar su desempeño oral. Asimismo, se presentan barreras tecnológicas que restringen el acceso a recursos digitales y falta de motivación entre los alumnos.
Al comparar estos resultados con los obtenidos por Ibna y Hadina (2021), quienes llevaron a cabo una revisión sistemática sobre los factores que contribuyen al bajo rendimiento oral de los estudiantes de inglés como lengua extranjera, se pudieron identificar numerosos puntos en común. Estos autores señalaron que entre los factores determinantes se encuentran la pasividad de los estudiantes, la desmotivación, las habilidades mixtas y el tamaño de las clases. Además, tanto de manera explícita como implícita, influyen factores psicológicos como la ansiedad, la timidez, la autoeficacia, la confianza, las emociones y la renuencia de los estudiantes. También se destacan factores lingüísticos, como la falta de conocimiento del idioma, así como problemas de precisión, fluidez y un vocabulario limitado. A esto se suma la carencia de recursos y materiales auténticos para enseñar y aprender habilidades orales.
Por otro lado, en los estudios analizados se presentaron una variedad de estrategias enfocadas en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera entre los estudiantes universitarios. Entre las propuestas más destacadas se encontró el uso de las TIC, que incluye los dispositivos móviles, recursos multimedia y plataformas en línea, que permiten a los estudiantes practicar en un entorno más dinámico y atractivo. También se enfatizó en las actividades prácticas, interactivas y contextualizadas que fomentan el uso del idioma en situaciones reales, tales como juegos de roles, debates grupales y entrevistas. Estas actividades aumentan la participación y la confianza de los estudiantes, y contribuyen a crear un ambiente de aprendizaje más inclusivo y estimulante.
De igual manera se mencionaron estrategias con enfoques metacognitivos que permiten a los estudiantes reflexionar sobre su propio aprendizaje, tales como la autoevaluación y el establecimiento de metas, las cuales son útiles para mejorar la autonomía y la motivación. Otra propuesta relevante es la retroalimentación constructiva, que ayuda a los alumnos a identificar áreas de mejora y perfeccionar sus habilidades orales. Además, la práctica del vocabulario y la gramática permite a los educandos adquirir una base sólida que facilita su capacidad de comunicación. En conjunto, estas metodologías crean un entorno de aprendizaje más efectivo, enriquecedor y participativo.
En consonancia con estos hallazgos se encuentra el estudio realizado por González et al. (2022) quienes describen estrategias efectivas que aplican estudiantes y profesores para poder desarrollar mejor esta habilidad. Los autores relacionan las estrategias de memoria para aprender nuevo vocabulario y los verbos en sus diferentes tiempos gramaticales y las cognitivas que buscan cubrir las destrezas en la recolección de información al evaluar la capacidad de estudiar de forma independiente para mejorar su comunicación. También las de compensación que buscan cuestionar a los estudiantes sobre lo aprendido, las metacognitivas que cuestiona sus objetivos, progreso y errores tanto gramaticales como orales. Además, las estrategias afectivas y sociales que engloban en términos académicos la relación profesor-alumno.
Del mismo modo se alinea con los hallazgos de González et al. (2022) quienes describen diversas estrategias efectivas que aplican estudiantes y profesores para mejorar la habilidad de expresión oral en inglés como lengua extranjera. Los autores destacan las estrategias de memoria, que facilitan el aprendizaje de nuevo vocabulario y la conjugación de verbos en diferentes tiempos gramaticales, así como las cognitivas, que se centran en desarrollar destrezas para la recolección de información y evaluar la capacidad de estudio independiente para mejorar la comunicación. También se mencionan las de compensación, que invitan a los estudiantes a reflexionar sobre lo aprendido; y las metacognitivas, que les permite cuestionar sus objetivos, progreso y errores, tanto gramaticales como orales. Además, se incluyen estrategias afectivas y sociales que fortalecen la relación entre profesores y alumnos, lo que promueve un ambiente de aprendizaje colaborativo y motivadoras.
De manera similar, las estrategias descritas en la revisión sistemática realizada por Kehing y Yunus (2021) se alinean con los hallazgos de los estudios analizados. Estos autores identificaron diversas estrategias de aprendizaje que emergen en el nuevo entorno educativo propiciado por el uso de la tecnología. En este contexto, también se destacan las estrategias metacognitivas, cognitivas, de compensación y sociales. Sin embargo, las de memoria y afectivas fueron las menos utilizadas por los estudiantes. Ibna y Hadina (2021) por su parte, describieron cinco tipos diferentes de métodos de enseñanza y evaluación para las habilidades de comunicación oral en inglés, que incluyen enfoques basados en tecnología, en tareas, comunicativos, interactivos y microenseñanza.
En correspondencia con la presente investigación, también se encuentran las estrategias didácticas descritas por Mamani (2020), que incluyen el debate, la entrevista, el diálogo y los juegos de roles. Por su parte, Valera et al. (2023) abogan por el uso de herramientas digitales, en la que destacan plataformas que combinan mensajería y elementos lúdicos para generar experiencias integradoras y motivadoras. Cazar et al. (2023) también coinciden en la importancia de las herramientas TIC, considerándolas fundamentales para desarrollar habilidades interactivas, comunicativas, tecnológicas y lingüísticas, además de contribuir a un mayor nivel de motivación y compromiso con el aprendizaje. Entre los recursos tecnológicos mencionados por los autores destacan las aplicaciones móviles, sitios web, plataformas de enseñanza virtual y videojuegos educativos.
En relación con el uso de estrategias por parte de los docentes, se coincide con Sirlopú et al. (2023) en que es fundamental crear un ambiente de clase atractivo, en el que se utilicen aquellas que promuevan actividades dinámicas y estén respaldadas por las TIC para que los estudiantes puedan interactuar y aprender de manera divertida. Además, es esencial adoptar métodos y enfoques centrados en el alumno, en los que el profesor se involucre de manera activa en el proceso de enseñanza. De esta manera, los jóvenes que aprenden inglés como lengua extranjera mostrarán un mayor interés, estarán más atentos y se sentirán motivados para mejorar su capacidad para comunicarse.
CONCLUSIONES
La revisión sistemática realizada evidencia que los estudiantes universitarios enfrentan diversas dificultades en el desarrollo de la expresión oral en inglés como lengua extranjera. Entre estas dificultades se destacó el vocabulario limitado, la falta de confianza, la ansiedad, la escasez de oportunidades para practicar y las limitaciones en la enseñanza. Superar estos desafíos es fundamental para que adquieran las habilidades necesarias que les permita comunicarse de manera efectiva en inglés.
Para mejorar la habilidad de expresión oral en inglés los estudios analizados presentan una variedad de estrategias que se han implementadas. En este sentido se destacó el uso de las TIC y métodos interactivos, como juegos de rol, debates, aprendizaje basado en proyectos y retroalimentación continua. Estas propuestas han demostrado ser efectivas para fomentar la participación activa, aumentar la confianza y reducir la ansiedad entre los alumnos. Se considera esencial adoptar un enfoque integral que combine técnicas pedagógicas innovadoras con un adecuado apoyo emocional para que se promueva un aprendizaje más inclusivo y motivador.
















