INTRODUCCIÓN
En la actualidad el desarrollo psicológico de los estudiantes de educación secundaria constituye un elemento crucial para el logro de los aprendizajes y la adquisición de competencias básicas para la vida; ya que, un adecuado equilibrio emocional incide de manera directa en el bienestar psicológico y, por ende, en el rendimiento académico. Una estabilidad emocional sólida facilita favorablemente el afrontamiento de desafíos cognitivos y académicos, así también en una convivencia escolar armoniosa y constructiva. En este contexto, el establecimiento de relaciones interpersonales positivas entre pares, una comunicación efectiva entre los estudiantes y sus educadores, y la creación de un clima escolar positivo son esenciales para promover un ambiente propicio para el aprendizaje.
Además, la interacción afectiva tanto en el ámbito familiar como en la comunidad educativa refuerza la construcción de una red de apoyo que favorece el desarrollo integral del bienestar psicológico y la convivencia escolar en el educando. Según la Organización Mundial de la Salud, hasta un 10-20% de los adolescentes en el mundo experimentan problemas de salud mental, como ansiedad y depresión, lo que subraya la necesidad de priorizar su bienestar emocional en los entornos escolares (1). Así también, en América Latina, la UNESCO (2) reportó que el 32% de los estudiantes de secundaria han sido víctima de algún tipo de violencia escolar, lo que refleja la urgencia de intervenir en estas dinámicas que impactan en el desarrollo del educando.
En el contexto educativo actual, muchos sistemas escolares enfrentan retos significativos relacionados con la convivencia. La creciente diversidad en las aulas, los cambios en las dinámicas familiares y sociales, y el impacto de fenómenos como la digitalización de las interacciones (incluyendo el ciberacoso) han introducido nuevas complejidades en las relaciones escolares. Además, las consecuencias de la pandemia de COVID-19 han resaltado la necesidad de priorizar el bienestar emocional de los estudiantes. Un estudio realizado por UNICEF (3) encontró que al menos 1 de cada 5 adolescentes reportó sentirse más ansioso o deprimido como resultado del aislamiento social y las interrupciones en la educación presencial.
En este sentido, un factor determinante en el proceso del desarrollo humano es el bienestar psicológico que contribuye de manera determinante en la estabilidad emocional del individuo (4). Asimismo, el constructo en mención está referido al esfuerzo que realiza una persona para ver cristalizado sus objetivos personales y genera satisfacción con el propósito que se ha propuesto alcanzar; en esta se involucra una evaluación positiva acerca de sus propias acciones para lograr el desarrollo personal propuesto (5). Así también, el enfoque multidimensional señala que el constructo de bienestar psicológico se encuentra asociadas a las dimensiones de: autoaceptación, autonomía, dominio sobre el ambiente, relaciones sociales positivas, propósito de vida y crecimiento personal (6).
Es por ello que, el bienestar psicológico es considerado como una capacidad que se caracteriza por la autorrealización en los diversos planos de desarrollo que alcanza un individuo a lo largo de su existencia con un sentido de autovaloración en los múltiples aspectos de la vida humana (7). Siendo parte esencial en la vivencia de la persona; ya que a través de esta va edificando y consolidando en el plano psicológico la construcción de sus capacidades y habilidades personales para interactuar con el entorno personal, familiar y social (8). En esa línea de ideas, el bienestar psicológico se encuentra estrechamente asociada a la misma persona y a las relaciones interpersonales positivas (9).
Según estudios realizados afirman que un alto nivel de bienestar psicológico ayuda a la generación de emociones positivas; adicionalmente se experimenta una mejor calidad de vida en las personas (10). En ese sentido, el desarrollo integral del individuo es un elemento vital y guarda estrecha relación con la familia, el bienestar físico y el contexto sociocultural en la que está integrado (11). Además, el bienestar psicológico es esencial en la evaluación que la persona realiza acerca de su propia vida en determinadas áreas específicas; y estas se encuentran en función del tipo de emoción involucrada que se haya experimentado (12).
Así también, el bienestar psicológico depende del contexto sociocultural lo cual se asocia a los aspectos biológico y social ejerciendo un rol importante en el grado de interacciones que realiza con las demás personas (13). En esa línea, el factor motivacional puede mejorar las capacidades de manera relevante en el proceso de aprendizaje y de autoeficacia en el individuo (14). Es por ello que, se sostiene que el esfuerzo que ejecuta una persona para alcanzar su autorrealización y desarrollo de sus potencialidades; implica establecer un propósito de vida, asumir retos con un enfoque en el logro de objetivos personales y trazar metas posibles de alcanzar (15). En ese sentido, la evaluación subjetiva del funcionamiento del estado de ánimo y el grado de satisfacción con la vida de una persona se asocia al estado de salud mental de la persona (16).
Así también se tiene que, el modelo multidimensional de bienestar psicológico denominado Modelo Integrado de Desarrollo Personal, está integrado por seis dimensiones: autoaceptación, autonomía, crecimiento personal, propósito en la vida, dominio del entorno y relaciones positivas con los demás para una mejor comprensión del constructo (15). Es por ello que, estudios realizados en este campo han evidenciado que el bienestar psicológico ayuda en el mantenimiento del estado de la salud mental (17). Así también se tienen otros factores que afectan la salud mental de las personas como la inseguridad personal, el estrés que inciden de manera negativa (18).
Con respecto a la convivencia escolar es primordial entender que esta contribuye de manera notable a las buenas relaciones entre pares, el respeto mutuo, la cordialidad, el sentido de pertenencia, la participación promoviendo un clima de aula positivo para propiciar el aprendizaje y la interacción entre pares (19). En ese sentido, la buena marcha en las relaciones entre pares y la regulación emocional son pilares clave en el proceso educativo que conlleva aspectos esenciales como el respeto, la solidaridad, el cumplimiento de compromisos, la valoración individual y la ética escolar (20). Asimismo, la incidencia de los factores socioemocionales afectará en el logro de aprendizaje de los educandos, así tanto en las capacidades como las intelectuales (21).
La justificación de este estudio radica en la necesidad de comprender cómo las interacciones escolares afectan directamente el bienestar psicológico de los estudiantes de secundaria y, en consecuencia, su desempeño académico y desarrollo personal. Una comprensión más profunda de esta relación permitirá no solo enriquecer el campo de la psicología educativa, sino también aportar evidencia empírica para la implementación de políticas y programas escolares que promuevan tanto un clima de convivencia positivo como la salud mental de los adolescentes.
Por lo expuesto, surge la pregunta: ¿Cómo se relaciona el bienestar psicológico y la convivencia escolar en estudiantes de secundaria de la ciudad de Lima?
Planteándose como objetivo principal: determinar la relación entre el bienestar psicológico y la convivencia escolar en estudiantes de secundaria de la ciudad de Lima.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se llevó a cabo un estudio con enfoque cuantitativo, caracterizado por un diseño no experimental, de corte transversal, de nivel correlacional y descriptivo. El trabajo de investigación es descriptivo y correlacional, debido a que se caracteriza a cada una de las variables de investigación y sus respectivas dimensiones; y se determinará el grado de asociación estadística de las variables de estudio. La población de estudio estuvo constituida por 860 estudiantes de educación básica regular del nivel de educación secundaria de una institución educativa peruana; la muestra de estudio estuvo conformada por 631 educandos de educación secundaria; el muestreo fue de tipo no probabilístico por conveniencia.
En el criterio de inclusión se consideró que los estudiantes se encuentren formalmente matriculados en la institución educativa, que estén cursando a partir del segundo grado a quinto grado de educación secundaria, siendo su asistencia regular y cuyas edades sean de 13 a 17 años. En relación al criterio de exclusión todos aquellos estudiantes que no cumplan con las condiciones establecidas en la investigación. Los procedimientos estadísticos empleados son la estadística descriptiva que servirá de apoyo para mostrar los resultados en tablas debidamente organizadas con sus respectivas frecuencias absolutas y relativas porcentuales, así también los niveles categóricos para el análisis de la información. En cuanto a la estadística inferencial se empleará para realizar la prueba de hipótesis y la significación estadística.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El bienestar psicológico de los estudiantes de educación secundaria fue evaluada a través de cuatro dimensiones: control, vínculos, proyectos, y aceptación. El 54.2% de los estudiantes demuestran un alto nivel de bienestar psicológico. Además, el 49.6% ha avanzado en la dimensión de proyectos, así como la dimensión de control con un 46.8%. De igual modo, las dimensiones de vínculo y aceptación indican un nivel moderado con 59.7% y 56.6%. La información sobre la descripción del bienestar psicológico y sus dimensiones según niveles alto, moderado y bajo se proporciona en la Tabla 1.
Se evalúo la convivencia escolar de los estudiantes de educación secundaria mediante seis dimensiones: gestión de la red interpersonal, ajuste a la disciplina democrática, ajuste social entre iguales, victimización de iguales, comportamiento violento, victimización por profesorado. Los resultados señalan que el 94.6% de los estudiantes de educación secundaria muestra un nivel moderado de convivencia escolar. Así también, la dimensión de ajuste a la disciplina democrática alcanzó un 63.7% con un nivel alto; la dimensión de gestión de la red interpersonal alcanzó un 64.8% con un nivel moderado; la dimensión de ajuste social entre iguales alcanzó un 66.6% con un nivel moderado y en la dimensión comportamiento violento alcanzó un 75.4% con un nivel bajo, así como la dimensión de victimización por profesorado con un 86.7%. La información sobre la descripción de convivencia escolar y sus dimensiones según niveles alto, moderado y bajo se proporciona en la Tabla 2.
La prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov indica que las variables bienestar psicológico y convivencia escolar ni sus dimensiones siguen una distribución normal, como se aprecia en la Tabla 3.
Los resultados que muestra la Tabla 4, muestra la relación significativa entre el Bienestar psicológico y la Convivencia escolar (rho=0.493 y p=0.000<0.05); con la dimensión de control (rho=0.473 y p=0.000<0.05); con la dimensión de vínculos (rho=0.451 y p=0.000<0.05); con la dimensión de proyectos (rho=0.353 y p=0.000<0.05); y con la dimensión de aceptación (rho=0.353 y p=0.000<0.05). Se evidencia que el bienestar psicológico es un factor esencial en el desarrollo de las capacidades de la persona y se encuentra vinculada a la convivencia escolar siendo el entorno educativo de interacción entre pares y la puesta en práctica de los valores y principios básicos entre los educandos de la institución educativa.
En el análisis presentado, los resultados de la Tabla 4 evidencian una relación significativa entre el Bienestar psicológico y la Convivencia escolar, reflejando la influencia mutua que ambos conceptos ejercen en el entorno educativo. Los coeficientes de correlación rho=0.493 y p=0.000 para la relación general entre bienestar psicológico y convivencia escolar es menor a 0.05, confirman que la relación observada es estadísticamente significativa.
La correlación positiva moderada a alta en las distintas dimensiones (control: rho=0.473, vínculos: rho=0.451, proyectos: rho=0.353, aceptación: rho=0.353) refuerza la idea de que los aspectos psicológicos de bienestar influyen en las dinámicas de convivencia escolar. Estas dimensiones específicas - control, vínculos, proyectos y aceptación - son claves en la interacción y en la construcción de un entorno escolar positivo, lo que señala que el bienestar de los estudiantes no solo afecta su salud emocional individual, sino también cómo se relacionan con sus compañeros y con el sistema educativo en su conjunto.
El bienestar psicológico, al estar relacionado con la convivencia escolar, implica que el estado emocional y mental de los estudiantes influye en su comportamiento y capacidad de convivencia. Por consiguiente, cuando los estudiantes experimentan bienestar psicológico, son más propensos a establecer vínculos positivos con sus pares, manejar de forma efectiva sus emociones y comportamientos (control), colaborar en proyectos comunes y aceptar y ser aceptados dentro de la comunidad educativa. Estos aspectos están interrelacionados y son fundamentales para el desarrollo social y académico dentro de la institución educativa.
Discusión
La investigación tuvo como objetivo determinar la relación entre el bienestar psicológico y la convivencia escolar en estudiantes de secundaria de la ciudad de Lima. Los resultados obtenidos demuestran una relación significativa entre ambas variables (rho=0.493, p=0.000 <0.05), confirmando la importancia del bienestar psicológico en el desarrollo de las interacciones sociales dentro del contexto educativo. Este hallazgo es consistente con lo planteado por diversos estudios previos, que subrayan cómo el bienestar psicológico de los individuos influye directamente en su capacidad para mantener relaciones sociales positivas y saludables.
Se concuerda que, el bienestar psicológico, según Ryff (15), implica el esfuerzo personal para alcanzar la autorrealización, la gestión de las emociones y la satisfacción con la vida, dimensiones que favorecen la interacción social. En este sentido, los resultados obtenidos revelan cómo el bienestar psicológico actúa como un facilitador en la convivencia escolar, ya que los estudiantes que experimentan altos niveles de bienestar son más propensos a construir vínculos sólidos y a generar un ambiente de respeto y colaboración dentro del aula. La correlación con las dimensiones de control (rho=0.473), vínculos (rho=0.451), proyectos (rho=0.353) y aceptación (rho=0.353), todas con p<0.05, refuerzan la idea de que los aspectos emocionales de los estudiantes están estrechamente vinculados a su capacidad para interactuar y participar en la vida escolar. En efecto, el bienestar psicológico también se asocia con el funcionamiento familiar, como lo indica Qquenta (5), quien señala que una adecuada interacción familiar fomenta el bienestar emocional, lo que a su vez influye positivamente en las interacciones escolares. Esto se refleja en la relación significativa encontrada entre el bienestar psicológico y la convivencia escolar, donde un entorno familiar positivo parece potenciar las habilidades sociales y emocionales de los estudiantes.
Además, el bienestar psicológico se encuentra vinculado con diversas dimensiones de la salud mental, como la autoaceptación, autonomía y crecimiento personal, lo que se alinea con los estudios de Hidalgo (6) y Hinostroza (7), quienes destacan que la capacidad de los adolescentes para manejar sus emociones, establecer relaciones positivas y mantener un propósito de vida está profundamente influenciada por su bienestar psicológico. De esta manera, un bienestar emocional adecuado favorece la construcción de relaciones interpersonales saludables, las cuales son fundamentales para una convivencia escolar exitosa.
Por otro lado, los hallazgos de Johnson (8) sobre la relación entre bienestar psicológico y resiliencia en estudiantes de secundaria (rho=0.279, p=0.005) refuerzan la idea de que los estudiantes emocionalmente equilibrados son más capaces de enfrentar situaciones adversas y participar activamente en la comunidad escolar. Esto también coincide con los planteamientos de Oblitas (9), quien resalta la estrecha relación entre el bienestar psicológico y las relaciones interpersonales positivas. Es por ello que, es importante destacar que el bienestar psicológico se asocia con la creación de emociones positivas y la mejora de la calidad de vida de los individuos (10). La investigación resalta que los estudiantes que experimentan bienestar psicológico tienen una mayor capacidad para participar en el proceso educativo, regular sus emociones y establecer relaciones interpersonales constructivas. Esto refuerza la premisa de que el bienestar emocional es un factor crucial para el desarrollo integral de los estudiantes y para la creación de un ambiente escolar armonioso y productivo.
Así también, en la convivencia escolar los resultados apuntan a que un clima de respeto mutuo, solidaridad y sentido de pertenencia es fundamental para el desarrollo de relaciones entre pares (19). En esa línea, los estudios revisados sugieren que un entorno escolar donde prevalecen valores como el respeto y la ética escolar mejora no solo la convivencia entre los estudiantes, sino también su rendimiento académico. La convivencia escolar, por tanto, no solo depende de las habilidades interpersonales de los estudiantes, sino también de su bienestar psicológico, que actúa como un motor que potencia la interacción positiva y la cooperación en el aula. Finalmente, los resultados de esta investigación subrayan la necesidad de intervenir en el bienestar psicológico de los estudiantes como una estrategia para mejorar la convivencia escolar.
CONCLUSIONES
Lo más relevante de este análisis es que el bienestar psicológico no es un concepto aislado, sino que es un factor determinante en la calidad de la convivencia escolar. Un entorno escolar en el que los estudiantes disfruten de bienestar psicológico es más propenso a tener una convivencia armoniosa, lo que puede traducirse en mejores rendimientos académicos y una mayor cohesión social dentro del aula y la escuela en general.
En la investigación se subraya la importancia de promover el bienestar psicológico de los estudiantes no solo por su valor intrínseco, sino también por su impacto directo en la mejora de las relaciones interpersonales, el desarrollo de habilidades socioemocionales y la creación de un ambiente educativo positivo y saludable. Esto, a su vez, constituye un factor esencial para el desarrollo integral de los estudiantes, quienes pueden beneficiarse de un ambiente de aprendizaje donde se respeten y fomenten principios y valores de convivencia.
CONFLICTO DE INTERESES.
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.
FINANCIAMIENTO
Los autores declaran no recibieron financiamiento de ninguna institución.
AGRADECIMIENTO
Nuestro agradecimiento a los investigadores que participaron en el estudio por su dedicación y apoyo a la concreción del artículo científico que servirá de un aporte sustancial en el ámbito universitario. Asimismo, el reconocimiento a la Escuela de Posgrado de la Universidad César Vallejo, a la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional Federico Villarreal, a la Escuela de Posgrado de la Universidad de San Martín de Porres, a la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

















