INTRODUCCIÓN
Antes de la pandemia de COVID-19, la esperanza de vida a nivel mundial había experimentado un notable aumento de más de seis años entre 2000 y 2019, que pasaba de 66.8 años a 73.1 años. Durante el mismo período, la esperanza de vida saludable (EVAS) también creció un 9%, y aumentó de 58.1 años en 2000 a 63.5 años en 2019. Sin embargo, este incremento en la EVAS se debió principalmente a la reducción de la mortalidad y no tanto a una disminución en los años vividos con discapacidad. Esto indica que el aumento en la esperanza de vida no ha sido acompañado por un progreso equivalente en la calidad de vida de los adultos mayores(1).
La senectud debe ser considerada como una etapa natural del envejecimiento humano, en lugar de ser vista como un proceso patológico, sin embargo, no hay una frontera claramente establecida entre lo fisiológico y lo patológico, dado que las capacidades en el hombre, cuyo substrato natural son las aptitudes, están influidas por factores genéticos, laborales, económicos y culturales(2).
La evaluación del deterioro cognitivo en adultos mayores es fundamental para prevenir complicaciones como caídas y hospitalizaciones, lo que ayuda a mantener su autonomía y mejorar su calidad de vida. Además, facilita un apoyo más efectivo por parte de familiares y cuidadores al permitirles comprender mejor las necesidades del individuo, lo que es esencial para diseñar planes de cuidados a largo plazo. Esta valoración también contribuye al desarrollo de mejores prácticas y tratamientos en geriatría, que promueve un enfoque integral en el cuidado de la salud mental y cognitiva de esta población(3).
Al evaluar esta variable compleja, se identifican limitaciones que pueden influir en los resultados y su interpretación. Entre estas limitaciones se encuentra el desafío relacionado con la predisposición de las personas objeto de estudio, ya que la asistencia para la recolección de información resultó ser algo dificultosa. Además, la presencia de múltiples factores, como comorbilidades médicas, diferentes niveles educativos y condiciones socioeconómicas, puede complicar la identificación precisa de los factores asociados al deterioro cognitivo o confundirlo a un estado de enfermedad o de tratamiento (4).
La situación de los adultos mayores en Perú enfrenta importantes desafíos debido a cambios demográficos y socioeconómicos. Actualmente, alrededor de 3.3 millones de personas en este grupo etario, constituyen el 10.4% de la población total, y se estima que para el 2050 esta cifra ascenderá a 8.7 millones. A pesar de contar con un marco normativo que protege sus derechos, como la Ley de la Persona Adulta Mayor y su reglamento, la aplicación efectiva de estas políticas sigue siendo un reto considerable. La disponibilidad de servicios públicos y privados es limitada y carece de regulación adecuada, lo que deja a muchos adultos mayores sin acceso suficiente a atención médica especializada y servicios sociales (5). Teniendo en cuenta lo expuesto, es necesario cuestionarse: ¿cuáles son las funciones cognoscitivas con mayor afectación en los adultos mayores entre los 60 y 89 años edad evaluados en el Hospital PNP Luis N. Sáenz?
La presente investigación tiene como objetivo determinar el nivel predominante de deterioro cognitivo en los adultos mayores y las diferencias en el rendimiento de las funciones cognoscitivas según la edad, el sexo y la escolaridad.
MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación se desarrolló en el hospital Policía Nacional del Perú Luis N. Sáenz, ubicado en Lima, Perú. El estudio tuvo un enfoque cuantitativo y un diseño no experimental, tipo descriptivo comparativo.
Población y muestra
La población estuvo constituida por 124 pacientes adultos mayores, que oscilan entre los 60 y 89 años de edad pertenecientes al hospital Policía Nacional del Perú Luis N. Sáenz, ubicado en Jesús María, Lima, Perú, de los que se obtuvo una muestra de 94 pacientes. Para el estudio se calculó la muestra bajo la técnica de muestreo probabilístico, de tipo aleatorio simple.
Criterios de inclusión
Pacientes adultos mayores entre los 55 y 89 años edad.
Pertenecientes al hospital Policía Nacional del Perú Luis N. Sáenz.
Criterios de exclusión
Fallecimiento.
Salida de la zona donde se realiza el estudio.
Negativa a continuar en la investigación.
Técnicas e instrumentos de recolección de datos.
Se utilizó la encuesta como técnica de recolección de datos y como instrumento se empleó el Test Neuropsi para la recogida de datos sobre su rendimiento neuropsicológico, el cual se puede aplicar a sujetos con y sin proceso de alfabetización, y evalúa las áreas cognitivas de orientación, atención y concentración, codificación, lenguaje, lectura, escritura, funciones de ejecución y evocación.
Técnicas de procesamiento y análisis de datos.
Para el procesamiento de los datos se elaboró una base de datos en excel, para luego ejecutar un análisis estadístico mediante el programa IBM SPSS versión 24.0. Asimismo, se realizaron estadísticas descriptivas e inferenciales con pruebas de ANOVA, chi cuadrado de bondad de ajuste y t de Student para muestras independientes, tomando la decisión estadística con niveles de significación de p<0,05 y p<0,01.
Para la validez del estudio se empleó el juicio de expertos y la fiabilidad se obtuvo mediante un proceso de confiabilidad global de test-retest, y se tuvo como resultado 0.87, aplicado a un piloto de 40 sujetos cognoscitivamente intactos, dentro de un intervalo de 3 meses.
RESULTADOS
Teniendo en cuenta el análisis del deterioro cognitivo en pacientes adultos mayores de entre 60 y 89 años del Hospital Policía Nacional del Perú Luis N. Sáenz, se obtuvieron resultados significativos sobre el nivel predominante de este deterioro, así como las diferencias en el rendimiento según factores adicionales como la edad, el género y la escolaridad.
Los resultados de la prueba de ANOVA, en la tabla 1 muestran diferencias significativas en el rendimiento cognitivo según el grado de deterioro cognitivo. En la función de orientación, los participantes con un deterioro cognitivo normal obtuvieron una media de 5.707, mientras que aquellos con deterioro leve, moderado y severo tuvieron medias de 4.846, 4.364 y 3.333, respectivamente y las derivaciones estándar variaron de 0,7498 en el primer grupo hasta 1,9403 en el último. El valor F fue de 13.272 con una significación de 0.000 lo que indica que las diferencias son altamente significativas.
En cuanto a la atención y concentración, las medias fueron de 17.878 para el grupo de deterioro cognitivo normal, 9.462 para el leve, 8.682 para el moderado y 7.667 para el severo y las derivaciones estándar variaron de 0,7498 en el tercer grupo hasta 5,8682 en el segundo. Un valor F de 25.700 y una significación también de 0.000, lo que sugiere un impacto considerable del deterioro cognitivo en esta función.
Para la codificación, las medias fueron 13.561 en el grupo de deterioro cognitivo normal, 8.615 en el leve, 7.932 en el moderado y 4.861 en el severo y las derivaciones estándar variaron de 2,8311 en el primer grupo hasta 3,8033 en el segundo. Un valor F de 37.557 y una significación de 0.000, lo que refuerza la tendencia observada.
En la función del lenguaje, las medias fueron 20.854 en el grupo de deterioro cognitivo normal, 19.154 en el leve, 19.091 en el moderado y 17.278 en el severo y las derivaciones estándar variaron de 1,6965 en el primer grupo hasta 3,0255 en el último. Un valor F de 11.531 y una significación de 0.000, lo que indica diferencias significativas entre los grupos según el nivel de deterioro cognitivo.
Para lectura, las medias fueron 1.854, 0.769,1.045 y 0.389, correspondientes a los aspectos de deterioro cognitivo normal, leve, moderado y severo respectivamente y las derivaciones estándar variaron de 0,8498 en el último grupo hasta 1,0621 en el primero. Un valor F de 10.421 y significación de 0.000.
En escritura, las medias fueron de 1.902 para el grupo normal, 1.462 para el grupo leve, 1.500 para el grupo moderado y 1.111 para el grupo severo y las derivaciones estándar variaron de 0,4362 en el primer grupo hasta 0,9634 en el último. Este análisis mostró un valor F de 5.794 y una significación de 0.001, lo que indica diferencias significativas entre los grupos evaluados en esta función cognitiva.
Para las funciones de ejecución las medias fueron 13,598, 9,077, 7,318 y 6,167, correspondientes a los aspectos de deterioro cognitivo normal, leve, moderado y severo respectivamente y las derivaciones estándar variaron de 2,6256 en el tercer grupo hasta 3,7961 en el segundo. Un valor F de 10.421 y significación de 0.000.
Finalmente, en la evocación las medias fueron de 17,805 para el grupo normal, 8,615 para el grupo leve, 7,318 para el grupo moderado y 4,472 para el grupo severo y las derivaciones estándar variaron de 3,3627 en el último grupo hasta 5,4702 en el primero. Este análisis mostró un valor F de 5.794 y una significación de 0.001, lo que indica diferencias significativas entre los grupos evaluados en esta función cognitiva.
Estos resultados evidencian que a medida que aumenta el nivel de deterioro cognitivo, se observa una disminución significativa en el rendimiento en diversas funciones cognitivas en especial la atención y concentración, la codificación, y las funciones ejecutivas, lo que resalta la necesidad de desarrollar e implementar programas de estimulación cognitiva que se enfoquen en las áreas más afectadas y proporcionar formación continua al personal médico sobre cómo identificar y tratar el deterioro cognitivo.
Tabla 1. Estadísticos con la prueba de ANOVA de las funciones cognoscitivas en los adultos mayores del Hospital PNP Luis N. Sáenz
Los resultados de la Tabla 2, presentan las medidas de asociación R y Eta entre las funciones cognitivas y el nivel de deterioro cognitivo en adultos, estas correlaciones muestran que la función de evocación tiene la asociación más fuerte, con un coeficiente R de -0.750 y un Eta de 0.783, lo que indica que a medida que el deterioro cognitivo aumenta, el rendimiento en esta función disminuye significativamente, esto se traduce en un R al cuadrado de 0.563 e indica que aproximadamente el 56.3% de la variabilidad en la evocación puede explicarse por el nivel de deterioro cognitivo.
La función de codificación también muestra una correlación notable, con un R de -0.729 y un Eta de 0.746, que implica que esta función cognitiva también se ve fuertemente afectada por el deterioro cognitivo, con un R al cuadrado del 53.1%. Asimismo, la atención y concentración presentan un R de -0.628 y un Eta de 0.679, que refleja una relación significativa con un R al cuadrado del 39.4%.
Las funciones de ejecución tienen un R de -0.695 y un Eta de 0.717, que evidencia una relación significativa con el deterioro cognitivo, donde aproximadamente el 51.4% de la variabilidad en esta función puede ser explicada por el nivel de deterioro cognitivo.
Finalmente, en cuanto a la orientación, el coeficiente R es -0.550 y el Eta es 0.554, que muestra una asociación moderada entre estas variables, con un R al cuadrado del 30.3%. Las funciones de lenguaje, lectura y escritura revelan asociaciones más débiles en comparación con las otras funciones, con coeficientes R que varían entre -0,386 y -0.511 y Etas entre 0,402 y 0.527. Estos resultados evidencian que existe una asociación clara entre las funciones cognitivas evaluadas y el nivel de deterioro cognitivo en los adultos mayores y resalta la importancia de considerar estas variables en la evaluación y tratamiento de esta población.
Tabla 2. Medidas de asociación R y Eta entre las funciones cognoscitivas y el nivel de deterioro cognitivo en los adultos mayores del Hospital PNP Luis N. Sáenz.
Los resultados de la Tabla 3, presentan el análisis de Chi cuadrado de bondad de ajuste en relación con el deterioro cognitivo en adultos mayores y presenta las frecuencias observadas y esperadas para cada nivel de deterioro cognitivo, para el grupo normal, se registraron 41 casos observados frente a 23.5 esperados, que resultó en un residuo positivo de 17.5 e indica que hay más casos de los esperados. En contraste, el grupo leve mostró 13 casos observados frente a 23.5 esperados, con un residuo negativo de -10.5, que revela una subrepresentación significativa de este nivel de deterioro.
El grupo moderado tuvo 22 casos observados y 23.5 esperados, con un residuo de -1.5, lo que representa una ligera discrepancia entre las cifras observadas y las esperadas. Por último, el grupo severo presentó 18 casos observados frente a 23.5 esperados y resultó en un residuo negativo de -5.5. Esto también propone que hay menos casos severos de los anticipados en la población estudiada.
El valor del Chi cuadrado calculado fue de 19.106, con 3 grados de libertad y una significación asintótica de 0.000. Este resultado es altamente significativo al nivel de p < 0.01, que denota que existe una discrepancia significativa entre las frecuencias observadas y las esperadas para los diferentes niveles de deterioro cognitivo. Estos hallazgos evidencian que el perfil del deterioro cognitivo en esta población no se ajusta a lo que se podría esperar bajo una distribución uniforme, que destaca la necesidad de considerar factores adicionales que puedan influir en la prevalencia de cada nivel de deterioro cognitivo en adultos mayores.
Tabla 3. Chi cuadrado de bondad de ajuste en la variable de estudio: deterioro cognitivo en los adultos mayores del Hospital PNP Luis N. Sáenz.
En la Tabla 4, se presentan los resultados de un análisis de varianza ANOVA sobre las funciones cognitivas en adultos mayores del Hospital PNP Luis N. Sáenz, segmentados por grupos de edad revelan un deterioro cognitivo significativo asociado al aumento de la edad. El grupo de 60 a 69 años presenta una media de 89.864 y muestra un rendimiento cognitivo superior en comparación con los grupos de 70 a 79 años, que tienen una media de 69.581 y a su vez a los de 80 a 89 años, cuya media es de 60.034.
El valor F de 11.243 y una significación de p < 0.01 indica que las diferencias observadas son estadísticamente significativas, lo que implica que la edad es un factor determinante en la disminución de las funciones cognitivas. Estos hallazgos evidencian la importancia de realizar evaluaciones periódicas en adultos mayores para detectar y abordar el deterioro cognitivo, especialmente en aquellos mayores de 70 años.
También se pueden identificar otras oportunidades claves para mejorar la atención y el manejo del deterioro cognitivo en adultos mayores como crear e implementar programas específicos de estimulación cognitiva que aborden las necesidades de los diferentes grupos de edad, actividades como talleres de memoria, juegos de estrategia y ejercicios de razonamiento podrían ser beneficiosos para mantener y mejorar las funciones cognitivas.
Tabla 4. Estadísticos con la prueba de ANOVA en las funciones cognoscitivas en los adultos mayores del Hospital PNP Luis N. Sáenz, según la edad.
Los resultados de la Tabla 5, de la prueba t de Student en las funciones cognitivas de los adultos mayores según el género revelan diferencias significativas entre hombres y mujeres. El grupo masculino, compuesto por 52 participantes, presenta una media de 65.510 con una desviación estándar de 27.5502. En contraste, el grupo femenino, que incluye 42 participantes y muestra una media notablemente más alta de 78.655 con una desviación estándar de 18.9690.
El valor t calculado fue de -2.628, con 92 grados de libertad y una significación bilateral de 0.010, indica que las diferencias observadas son estadísticamente significativas al nivel de p < 0.05. Esto significa que las mujeres tienen un rendimiento cognitivo superior en comparación con los hombres en esta muestra, lo que podría tener implicaciones importantes para el diseño de programas de intervención y estimulación cognitiva adaptados a cada género en la población adulta mayor.
Tabla 5. Estadísticos con la prueba t de Student en las funciones cognoscitivas en los adultos mayores del Hospital PNP Luis N. Sáenz, según el género
En la Tabla 6, los hallazgos de la prueba de ANOVA sobre las funciones cognitivas según el nivel de escolaridad, revelan diferencias significativas en el rendimiento cognitivo entre los distintos grupos educativos. El grupo de participantes analfabetos, compuesto por 6 personas, presenta una media de 30.583 y una desviación estándar de 10.0221, que denota un rendimiento cognitivo muy bajo en comparación con el grupo de educación primaria que tiene una media de 49.800 con 10 participantes y una desviación estándar de 16.5835, el de secundaria que muestra una media de 59.404 con 26 participantes y una desviación estándar de 16.4146 y el de educación superior con una media de 86.231 y una desviación estándar de 18.7466, la cual destaca significativamente por encima de todos los anteriores y apunta a un rendimiento cognitivo notablemente superior al de los otros grupos.
El valor F obtenido fue de 32.393, con una significación de p < 0.01, que indica que las diferencias en las medias son estadísticamente significativas. Estos resultados resaltan la importancia del nivel educativo como un factor determinante en las funciones cognitivas y sugiere que mayores niveles de escolaridad están asociados con un mejor rendimiento cognitivo en la población adulta mayor. Esta información es crucial para el diseño de intervenciones que busquen mejorar la calidad de vida y la salud mental en esta población vulnerable.
En el contexto de las funciones cognoscitivas en los adultos mayores, según la escolaridad, se identifican varias oportunidades de mejoras como implementar programas que promuevan la alfabetización y la educación continua para adultos mayores, especialmente dirigidos a aquellos con bajo nivel educativo, que puede ayudar a mejorar sus funciones cognitivas y su calidad de vida. También diseñar intervenciones específicas basadas en el nivel educativo de los participantes, por ejemplo, crear actividades cognitivas adaptadas que se alineen con las capacidades y experiencias de cada grupo educativo.
Tabla 6. Estadísticos con la prueba de ANOVA en las funciones cognoscitivas en los adultos mayores del Hospital PNP Luis N. Sáenz, según la escolaridad
Los datos demuestran firmemente que el nivel predominante de deterioro cognitivo en los adultos mayores en esta investigación es la función de atención y concentración. Además, se observan diferencias significativas en el rendimiento según la edad, el sexo y escolaridad.
DISCUSIÓN
Los resultados de la investigación realizada por Portillo (6) indica que los adultos mayores con deterioro cognitivo leve (DCL) presentaron puntajes significativamente más bajos en diversas áreas evaluadas. En memoria, aquellos con DCL lograron menos de la mitad del puntaje máximo, mientras que los sin DCL alcanzaron un promedio cercano al máximo. La prueba t de Student reveló que las áreas más afectadas en los adultos mayores con DCL fueron el lenguaje, la memoria, la orientación, la atención, la praxis y el pensamiento abstracto.
López y Calero (7) destacan que el deterioro cognitivo está relacionado con cambios estructurales en el cerebro debido a la edad, aunque existen factores de protección, como mantener un estilo de vida intelectual activo y coinciden en que la edad es un predictor significativo del deterioro cognitivo, hallazgo que también se observa en el estudio de Contreras et al. (8).
Varela et al. (9) señalan que el deterioro cognitivo es común entre adultos mayores hospitalizados y está asociado con diversos síndromes geriátricos y sugieren que un bajo nivel educativo y escasa estimulación intelectual pueden limitar la reserva neurológica, mientras que un mayor nivel educativo favorece mecanismos de protección. Aunque se evidencia una mayor severidad del deterioro cognitivo con la edad, su estudio no encontró asociación con el género.
La investigación de Belón (10) no encontró diferencias significativas en el sexo, aunque las mujeres presentaron una media inferior e identificó una fuerte relación entre el nivel educativo y el deterioro cognitivo; destacó que la actividad mental constante actúa como un factor protector, sin embargo, no se observaron diferencias significativas entre quienes realizan actividades ocupacionales y los jubilados.
Ríos et al. (11) aportan evidencia de un deterioro significativo en áreas cognitivas como lenguaje, memoria y atención, enfatizando que un mayor nivel educativo reduce el impacto en el rendimiento de deterioro cognitivo mientras que García (12) revela que el perfil cognitivo general de su muestra se encuentra dentro del rango normal, sin diferencias significativas entre sexos; sin embargo, se identificaron áreas de deterioro leve en recuerdo, lenguaje, atención y cálculo.
En su análisis sobre funciones cognitivas, Ávila, Vázquez y Gutiérrez (13) destacan que las más afectadas son la memoria a corto plazo, orientación, atención, cálculo y lenguaje. De León et al. (14) observan que, aunque la fragilidad aumenta después de los 75 años, la mayoría de los participantes afectados tenían entre 60 y 69 años y que ninguna variable laboral mostró asociación significativa con el deterioro cognitivo o funcional y aunque predominó el sexo femenino en la muestra, esto podría estar influenciado por factores socioculturales de la región. Además, evidencian que aquellos con niveles educativos más altos tienden a tener un desarrollo cerebral más favorable.
Finalmente, Mejía et al. (15) argumentan que las bajas puntuaciones en pruebas cognitivas están más relacionadas con la falta de educación que con alteraciones inherentes a las pruebas mismas, aunque también coinciden en que el deterioro cognitivo aumenta con la edad.
CONCLUSIONES
Los resultados indican que las funciones cognitivas más afectadas y con la asociación más significativa al deterioro cognitivo severo en los adultos mayores evaluados en el Hospital PNP Luis N. Sáenz, son la atención y concentración, con una media de 7,667, le siguen la codificación, con una media de 4,861 y las funciones ejecutivas, que presentan una media de 6,167. Sin embargo, se observa que el nivel normal de deterioro cognitivo es el más representativo en este estudio.
Se observan diferencias significativas en el rendimiento de las funciones cognitivas según la edad. Los grupos de 55 a 69 años presentan un rendimiento superior, con una media de 89.864, en comparación con los de 70 a 79 años, que tienen una media de 69.581, y los de 80 a 89 años, cuya media es de 60.034. Estos resultados representan que, a medida que avanza la edad en los adultos mayores, la alteración de las funciones cognitivas se vuelve más acentuada.
También se observan diferencias significativas en el rendimiento de las funciones cognitivas según el género. En este estudio, participaron 52 pacientes masculinos con una media de 65.510 y 42 pacientes femeninos con una media de 78.655. Estos resultados muestran que hay un mayor número de casos de adultos mayores varones diagnosticados con deterioro cognitivo severo, que resalta la necesidad de considerar el género al abordar el deterioro cognitivo en esta población.
Del mismo modo, se observan diferencias significativas en el rendimiento de las funciones cognitivas según el nivel de escolaridad. El grupo analfabeto presenta una media de 30.583, mientras que los grupos de educación primaria tienen una media de 49.800, el de secundaria 59.404, y el de educación superior 86.231. Estos resultados evidencian que, a mayor grado de instrucción, menor es el riesgo de presentar deterioro cognitivo severo.














