INTRODUCCIÓN
La infertilidad es reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema de salud pública global que afecta aproximadamente al 15 % de las parejas en edad reproductiva (1). A nivel mundial, se estima que 48,5 millones de parejas sufren infertilidad (2). En el Reino Unido, una de cada siete parejas enfrenta esta condición (3), mientras que en Cuba el 20 % de las parejas en edad fértil presentan problemas de infecundidad (4). En Ecuador, se calcula que entre el 17 % y el 20 % de las parejas son infértiles. Un estudio en Guayaquil analizó la calidad seminal en 204 hombres de entre 20 y 57 años, encontrando un 27,4 % de normozoospermia, un 27,9 % de teratozoospermia y un 8,8 % de oligoteratozoospermia (5,6).
En México, los orígenes culturales de la infertilidad se remontan a la época colonial, siendo una preocupación de larga data (7). Hace más de 3000 años, la medicina tradicional china introdujo prácticas como la acupuntura, utilizadas para tratar esta condición (8). En Ecuador, el Modelo de Atención Integral del Sistema Nacional de Salud fomenta la interculturalidad, integrando la medicina tradicional con la medicina convencional. Esta sinergia permite el uso de cultivos naturales y herramientas tradicionales, como las empleadas por curanderos, parteras y yerbateras, en paralelo a los tratamientos farmacológicos convencionales (9-12).
La infertilidad se define como la incapacidad de concebir después de un año de relaciones sexuales sin protección. Aproximadamente el 50 % de los casos están relacionados con trastornos femeninos (13). Existen dos tipos de infertilidad: la primaria, donde nunca se ha logrado un embarazo después de un año de relaciones, y la secundaria, en la que tras una o más gestaciones previas, no se logra concebir nuevamente en un periodo de doce meses (14).
En mujeres, las causas comunes de infertilidad incluyen obstrucciones en las trompas de Falopio, alteraciones en la ovulación, embarazos ectópicos y dispareunia. Además, el exceso de grasa corporal contribuye a la resistencia a la insulina y aumenta la producción de andrógenos ováricos, lo que afecta negativamente la fertilidad (3). En hombres, se identifican causas genéticas, anomalías congénitas, patologías oncológicas, hipogonadismo y obstrucción del tracto seminal, además de oligozoospermia, astenozoospermia y azoospermia (15).
La evaluación de la infertilidad requiere una historia clínica detallada, incluyendo antecedentes menstruales en mujeres y análisis de semen en hombres, aunque estos últimos frecuentemente evitan dicho análisis por estigmas culturales y temores sociales. La infertilidad masculina, por tanto, no solo depende de la evaluación seminal, sino de múltiples factores y mecanismos fisiopatológicos (16-18).
Los avances en las tecnologías de reproducción asistida, como la fertilización in vitro (FIV), la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) y la inseminación intrauterina, han revolucionado los tratamientos de infertilidad. En la etnofarmacología, desde tiempos antiguos, el uso de plantas ha permitido el tratamiento y prevención de enfermedades, incluida la infertilidad (19-21). También existen enfoques psicológicos, como la terapia cognitivo-conductual (TCC), que ayuda a las personas a afrontar el impacto emocional de la infertilidad, empleando técnicas de relajación, meditación y visualización (22,23). Asimismo, en la fitoterapia se utilizan plantas afrodisíacas y productos naturales para mejorar aspectos como el deseo sexual y la calidad del esperma (24,25).
Prácticas tradicionales como la acupuntura buscan descongestionar el "Chi" del hígado e influir en las hormonas esteroides, mejorando la implantación embrionaria y la calidad ovocitaria (26). La fitoterapia ayuda a regular los niveles hormonales y estimular la movilidad y producción de espermatozoides (27). Otros enfoques incluyen la apiterapia y la ozonoterapia, ambos con efectos beneficiosos en la salud reproductiva (28-30). La OMS, a través de la “Estrategia sobre Medicina Tradicional 2014-2023”, reconoce la importancia de estas prácticas en los sistemas de salud (31).
Dado que la infertilidad es un problema sanitario y social que afecta a millones de personas, resulta esencial analizar sus causas y tratamientos mediante una revisión bibliográfica, contribuyendo así al área de la salud con información sobre factores de riesgo y opciones terapéuticas (32).
METODOLOGÍA
Se realizó un estudio de revisión sistemática, con enfoque cualitativo fenomenológico, con la utilización del método PRISMA se identificaron 115 artículos, de los cuales se excluyeron 30 mediante la primera lectura debido a que algunos no son artículos, presentan diferentes idiomas, pertenecen a repositorios digitales y son repetidos, a través de la segunda lectura se excluyen 35 artículos porque requieren de pago, se encuentran duplicados y no mantiene una calidad científica esperada, tras realizar una lectura analítica se excluyeron 30 artículos, por lo tanto, quedando seleccionado 20 fuentes como se evidencia en la Figura 1.
Para el análisis crítico de los artículos seleccionados se consideró los siguientes criterios de inclusión: artículos originales cualitativos, cuantitativos y de revisión bibliográfica, incluyendo estudios publicados en el periodo 2019 al 2024, en idioma español e inglés utilizando los operadores Booleanos “END” y “OR”, con las palabras clave Medicina alternativa, infertilidad, acupuntura, terapias complementarias, tomados de las bases científicas Scielo, Dialnet, Google académico, Redalyc, Pub Med, Scopus.
Se excluyeron publicaciones como editoriales, estudios de repositorios, duplicadas o que no cumplen con el objetivo planteado ni la calidad científica.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
Luego de aplicar la metodología PRISMA en las etapas de identificación, cribado y elegibilidad, se incluyeron 20 artículos científicos para su análisis de contenido en inglés y español. Estos artículos fueron distribuidos por base de datos de la siguiente manera: Google Académico con 6 artículos (30%), Scopus con 4 (20%), Scielo con 4 (20%), PubMed con 3 (15%) y Dialnet con 3 (15%).
En cuanto a los tipos de estudio, se seleccionaron investigaciones cuantitativas (9 artículos, 45%), revisiones de literatura (7 artículos, 35%), estudios cualitativos (3 artículos, 15%) y un estudio cuasiexperimental (1 artículo, 5%).
Los estudios se analizaron en función de la temática y el problema planteado, considerando aspectos como el año de publicación, autoría, base científica, título, tipo de estudio, resultados y conclusiones. Se realizó una lectura analítica de los artículos seleccionados, los cuales están descritos en la Tabla 1.
Se seleccionaron 20 artículos de diferentes bases científicas, distribuidos en: Google Académico (37.5%), Scopus (25%), Dialnet (18.75%), Scielo (12.5%) y PubMed (6.25%). Para generar los resultados y conclusiones, se revisaron, analizaron e interpretaron los artículos, manteniendo un enfoque en información científica comprobada sobre la infertilidad masculina y femenina, sus causas y tratamientos mediante métodos convencionales y medicina ancestral. Estas prácticas culturales influyen en el estado físico, mental y social de quienes padecen problemas de infertilidad.
La revisión sistemática de la literatura sobre la infertilidad revela un panorama complejo y multifacético que se refleja en los estudios analizados. En primer lugar, es notable que diversas investigaciones identifican las causas de la infertilidad como un problema de salud significativo que afecta tanto a hombres como a mujeres. Por ejemplo, Gutiérrez et al. (14) destacan que la infertilidad secundaria es predominante entre las mujeres, mientras que la infertilidad primaria se observa con mayor frecuencia en hombres. En este contexto, Morey et al. (6) aportan información valiosa sobre la calidad del semen en hombres que asisten a centros de reproducción en Guayaquil, evidenciando que una proporción considerable de estos presenta problemas de normozoospermia y teratozoospermia, sugiriendo que la calidad del semen está por debajo de los límites de referencia establecidos por la OMS.
A medida que se exploran las causas de infertilidad, también emergen factores de riesgo asociados. Reyes y Díaz (4) realizan una revisión sobre las causas de infertilidad en parejas cubanas, resaltando que factores como la edad, las condiciones ovulatorias y problemas en el útero o las trompas son cruciales en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad. Complementando este enfoque, estudios como el de Quiñonez et al. (5) abordan el impacto de enfermedades crónicas y problemas psicológicos en la salud reproductiva de las mujeres, lo que sugiere la necesidad de considerar un enfoque holístico que contemple tanto la salud física como la salud mental.
Además, la investigación revela un creciente interés en las terapias alternativas. Lin et al. (26) y Xu et al. (35) investigan el efecto de la acupuntura y la medicina tradicional china sobre la fertilidad femenina, destacando que estos métodos no solo regulan el ciclo hormonal, sino que también pueden ser complementarios a los tratamientos convencionales. Esta integración de enfoques plantea una oportunidad para que los profesionales de la salud consideren la medicina alternativa como una opción viable en la atención a la infertilidad.
Otro aspecto relevante es el impacto de las prácticas culturales y sociales en la infertilidad. Naab et al. (2) enfatizan que las estrategias de afrontamiento, como el apoyo social y la religión, son fundamentales para las mujeres que enfrentan esta condición. Este hallazgo subraya la importancia de crear entornos de atención que no solo aborden los aspectos médicos, sino que también reconozcan y respeten el contexto cultural de los pacientes.
La educación sobre la infertilidad también se presenta como un elemento clave. Meireles et al. (34) subrayan que aumentar el conocimiento sobre las causas y opciones de tratamiento puede facilitar una mejor comunicación familiar y autocuidado entre las parejas. Este enfoque educativo no solo empodera a los pacientes, sino que también puede llevar a una mejora en los resultados del tratamiento.
Finalmente, las investigaciones abogan por un enfoque multidisciplinario en el tratamiento de la infertilidad. La revisión de Loor et al. (23) concluyen que es esencial integrar a diversos profesionales, incluidos médicos, psicólogos y especialistas en medicina alternativa, para abordar de manera efectiva las múltiples dimensiones de la infertilidad.
En conjunto, estos hallazgos resaltan la complejidad de la infertilidad como un problema de salud pública que exige una comprensión y un abordaje colaborativo, que contemple tanto intervenciones médicas como alternativas, así como el reconocimiento de los factores socioculturales que influyen en la experiencia de las personas afectadas. Este análisis proporciona una base sólida para futuras investigaciones y prácticas en el ámbito de la salud reproductiva.
DISCUSIÓN
La infertilidad se define en parejas que no logran un embarazo clínico después de 12 meses de relaciones sexuales regulares sin el uso de métodos anticonceptivos, lo que representa un problema de salud global que afecta aproximadamente al 15% de las parejas. Este problema puede tener causas comunes o específicas según el género (33,34). Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 1.800.000 personas sufren de infertilidad, y se estima que en Europa y África esta cifra alcanza el 15%, cifras similares se observan en América Latina. En Ecuador, los datos del INEC indican que la prevalencia es del 17%, mientras que en Cuba se reporta un 20%, lo que es significativo dado que este país tiene una población envejecida (5,4).
Respecto al género femenino, los estudios muestran que la incidencia de infertilidad es del 14,3% en países occidentales, y aumenta al 25% en países en desarrollo y hasta un 30% en países con mayores carencias (30). En Cuba, el 52% de los casos de infertilidad son secundarios, y en África este porcentaje se reduce al 30% en mujeres de 25 a 49 años (32). Asimismo, en Guantánamo, este tipo de infertilidad prevalece con un 69,6% (14).
En cuanto a los factores masculinos, se estima que son responsables del 40% al 60% de los casos de infertilidad, con particular relevancia en la producción y calidad de espermatozoides. En Asia, esto representa un 40% de los casos (1), mientras que en Cuba este porcentaje es del 30%, influenciado por factores como el tabaquismo, el alcoholismo y factores genéticos. En Ecuador, la falta de registros nacionales dificulta el análisis preciso de esta situación (4,6). En el caso de las mujeres, las causas de infertilidad incluyen la edad, disfunciones ovulatorias, alteraciones anatómicas del útero y obstrucción de las trompas (30). Un estudio realizado en Taiwán, que incluyó a 122 mujeres, reveló que el 40% presentaba diagnósticos de ansiedad o depresión (25). De manera similar, un estudio en Ecuador encontró que el 27% de las 384 mujeres encuestadas reportó sentimientos de culpa y depresión por no poder concebir (5).
Los tratamientos convencionales para la infertilidad suelen ser costosos y difíciles de manejar, lo que limita su accesibilidad y puede asociarse con efectos adversos y altos riesgos (3,35). La demanda de servicios en centros de reproducción asistida ha aumentado, ya que las parejas buscan apoyo para someterse a tratamientos avanzados, muchas veces motivadas por la información que reciben (4). Por otro lado, la medicina tradicional, aunque generalmente utiliza elementos de menor costo, carece de la fundamentación científica que respalde su uso, lo que reduce su recurrencia entre la población (10,12). Sin embargo, ambas modalidades de tratamiento no son completamente efectivas por sí solas, lo que abre la posibilidad de combinarlas para aumentar las tasas de fecundidad (9).
El uso de plantas medicinales sigue vigente, apoyado por un amplio conocimiento sobre sus principios activos (20). En este contexto, la etnofarmacología palestina utiliza diversas familias de plantas para tratar la infertilidad, aplicando polen en hombres y utilizando frutos, flores, semillas y hojas en mujeres (21). En América, la fitoterapia se emplea tanto en hombres como en mujeres, regulando los niveles hormonales para mantener la homeostasis necesaria para un embarazo efectivo (27). La acupuntura, que tiene sus orígenes en China hace más de 2000 años, ha demostrado ser eficaz en diversas condiciones de salud sexual y se ha convertido en una de las prácticas más relevantes para mejorar la fecundidad femenina (14,37).
Por otro lado, Meireles et al. (34) llevaron a cabo un estudio cuasiexperimental con 31 participantes, de los cuales el 87% eran solteros. En este estudio, se implementó un programa educativo para aumentar el conocimiento sobre la infertilidad, evidenciando la escasa información científica sobre su diagnóstico y la percepción limitada del riesgo asociado. Los resultados reflejan una mejora notable en el conocimiento sobre el diagnóstico precoz, así como en los estilos de afrontamiento ante la infertilidad, pasando de un 35.48% a un 90.32% de conocimiento antes y después del programa educativo.
Por lo tanto, la infertilidad se presenta como un fenómeno complejo que exige un enfoque integral y multidimensional. La combinación de tratamientos convencionales y tradicionales, junto con un aumento en la educación y el conocimiento, se perfila como una estrategia prometedora para abordar este problema de salud.
CONCLUSIÓN
La infertilidad, definida como la incapacidad de concebir después de un año de relaciones sexuales sin protección, representa un desafío significativo en la salud pública, afectando aproximadamente a una de cada seis parejas a nivel mundial. Es importante no confundirla con la esterilidad, que se refiere a la imposibilidad total de concebir. Las causas de infertilidad difieren entre géneros; en el caso femenino, están vinculadas a alteraciones en las trompas de falopio, disfunciones del ciclo ovulatorio, embarazos ectópicos, endometriosis y dispareunia. Por su parte, en los hombres, las causas pueden incluir anomalías genéticas, condiciones congénitas, trastornos oncológicos y afecciones del aparato reproductor. Por lo tanto, es esencial identificar las causas específicas de la infertilidad en cada pareja para poder iniciar un manejo terapéutico efectivo.
Los tratamientos disponibles abarcan tanto enfoques de medicina convencional como prácticas de medicina tradicional. Dentro de las terapias complementarias, destacan la acupuntura, la fitoterapia, la apiterapia y la ozonoterapia, que han sido adoptadas por algunos pacientes como alternativas a la medicina convencional, que se caracteriza por su tecnología avanzada y fundamentos científicos. Esta dualidad en los enfoques terapéuticos sugiere la necesidad de un modelo integral que combine ambas prácticas para ofrecer una atención más completa.
Finalmente, la intervención educativa por parte del equipo de salud es crucial, especialmente dirigida a la población joven. Aumentar el conocimiento sobre la infertilidad, sus causas y tratamientos disponibles es fundamental para promover una mejor comprensión y abordar este problema de salud de manera proactiva. Fomentar un entorno de apoyo y funcionalidad familiar puede mejorar la calidad de vida de las parejas afectadas y facilitar su camino hacia la concepción.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no presentar conflicto de intereses en la publicación.
FINANCIAMIENTO
Los autores declaran que no recibieron financiamiento.
















