INTRODUCCIÓN
La industria avícola global se encuentra en constante expansión debido a la creciente demanda de proteína animal accesible y de alta calidad, contribuyendo a la seguridad alimentaria (1). Este crecimiento, sin embargo, plantea nuevos desafíos en términos de sostenibilidad y eficiencia productiva, exigiendo identificar y aplicar modelos nutricionales apropiados, incorporando recursos funcionales, novedosos y eficientes que optimicen la productividad en la producción pecuaria (2). Se estima que para el año 2050 la demanda de alimentos aumentará en un 70%, lo que resalta la necesidad de optimizar los sistemas de producción animal (3).
Dentro de este contexto, la producción avícola se ha consolidado como una de las principales fuentes de proteína animal a nivel mundial, destacándose por su eficiencia, rentabilidad y versatilidad culinaria (4). En América Latina, la producción de carne de pollo alcanzó los 29,3 millones de toneladas en 2023, representando el 28,6% de la producción mundial (5); mientras que, en Ecuador, la producción nacional alcanza a cubrir con dificultad la demanda nacional del sector avícola (6), alcanzando en el año 2023 un consumo per cápita de carne de pollo de 30,14 kg y 200 unidades de huevos por persona al año (Corporación Nacional de Avicultores del Ecuador (7).
Esta producción avícola se desarrolla en distintos sistemas de crianza, que varían en función de sus condiciones de manejo, alimentación y bienestar animal (8). A nivel global, el 90% de la producción de huevos y carne de pollo proviene del sistema intensivo, caracterizado por el uso de instalaciones tecnificadas que maximizan la productividad (9; 10). En Ecuador, el 78,17% de las aves de corral son criadas en granjas industriales, mientras que el 21,83% corresponde a sistemas extensivos o de traspatio, los cuales son fundamentales para la economía rural y la seguridad alimentaria de estas comunidades (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (11, 4). Sin embargo, la avicultura de traspatio enfrenta desafíos como la baja inversión en infraestructura y la falta de protocolos estandarizados de manejo sanitario y nutricional (12).
El sistema de crianza no solo determina la productividad de las aves, sino que también influye en su fisiología, incluyendo parámetros hematológicos y bioquímicos clave para evaluar su estado de salud. Factores como la dieta, el ambiente, el estrés por manejo y el estrés térmico afectan la concentración de componentes sanguíneos, lo que puede generar alteraciones metabólicas y comprometer el bienestar animal y sus parámetros de producción (13-15). Estos parámetros son fundamentales en investigaciones farmacológicas y toxicológicas, ya que permiten comparar el estado fisiológico de animales sanos, enfermos y tratados con distintos productos (16). Sin embargo, la ausencia de valores de referencia locales dificulta la interpretación de estos análisis en diferentes sistemas de producción, representando un desafío para la investigación aplicada en el sector avícola (17).
En este contexto, el presente estudio se propuso evaluar cómo los distintos sistemas de crianza impactan en los parámetros bioquímicos y hematológicos de las aves de producción comercial. A través de un enfoque comparativo, se busca generar información relevante para la optimización de estrategias de manejo y alimentación, promoviendo la sostenibilidad y eficiencia en la industria avícola sin comprometer la salud y el bienestar de las aves.
MATERIALES Y MÉTODOS
Área de Estudio
La investigación se llevó a cabo en el laboratorio clínico de la Unidad Académica de Ciencias Agropecuarias, Universidad Católica de Cuenca, ubicada en la ciudad de Cuenca - Ecuador. Esta región, perteneciente a la provincia del Azuay, se encuentra ubicada a 2.560 ms.n.m, con una temperatura promedio anual de 16.8ºC y una precipitación promedio mensual de 56.5 mm (18).
Población y muestra
El estudio incluyó un total de 62 aves de corral aparentemente sanas, provenientes de una parvada mixta que abarcó distintas líneas genéticas (Broiler y Hy-Line Brown) y razas. Las aves se agruparon en tres rangos etarios: 14, 21 y 120 días de edad. Estas se distribuyeron en dos sistemas de crianza:
Sistema Intensivo: 49 aves alimentadas predominantemente con concentrado comercial.
Sistema de libre pastoreo: 13 aves alimentadas con una dieta mixta compuesta por forraje y subproductos de cocina.
Toma de muestras sanguíneas
Para la extracción de muestras sanguíneas, se desinfectó la parte interna del ala con alcohol al 70%, exponiendo la vena braquial para la recolección de la muestra. Se utilizó una jeringa de 3 mL con aguja removible, extrayendo 2 mL de sangre/ave mediante succión. En aves más jóvenes, la extracción se realizó desde la vena yugular. Este procedimiento se ejecutó siguiendo las recomendaciones de la Comunidad Europea (19).
Del total de la muestra extraída, 1 mL se colocó en tubos con EDTA para la realización del hemograma, y el otro 1 mL se depositó en tubos de tapa roja (sin aditivos) para los análisis de bioquímica sanguínea. Todos los tubos fueron previamente identificados para garantizar la trazabilidad de las muestras.
Análisis de las muestras sanguíneas
Las muestras de sangre recolectadas se dividieron en dos partes para su análisis:
Hemograma: Para el análisis de hemoglobina, se utilizó un espectrofotómetro Thermo Scientific Génesis 20, ajustado a las especificaciones para aves de corral. Este equipo permitió la determinación precisa de los niveles de hemoglobina (g/dL). Paralelamente, el hematocrito (%) se calculó mediante un microcentrífuga Hettich EBA 200, siguiendo el método estándar para la separación de elementos formes en sangre. Las muestras en tubos con EDTA se procesaron dentro de las 2 horas posteriores a su recolección para garantizar la estabilidad de las mediciones. El procedimiento se ajustó a las recomendaciones de calidad de laboratorio clínico veterinario, asegurando confiabilidad en los resultados obtenidos.
Bioquímica Sanguínea: El plasma sanguíneo fue obtenido utilizando una centrífuga PowerSpin™ DX, serie C872 4X, centrifugando a 3200 rpm durante 10 minutos. Los análisis bioquímicos incluyeron la determinación de: Proteínas totales, albúmina, globulina, creatinina, bilirrubina total (TBIL), alanina aminotransferasa (ALT), fosfatasa alcalina (ALP), amilasa (AMY), colesterol (CHOL), glucosa (GLU), nitrógeno ureico en sangre (BUN), creatinina (CRE), calcio (Ca), fósforo (P), sodio (Na), potasio (K) y ácidos biliares totales (TBA), utilizando un Analizador de Química Seca, marca MNCHIP, modelo Pointcare V3 y los kit comerciales específicos o rotor de 19 analitos plus (Health Checking Plus, lote Nº. 240950).
Análisis estadístico
Los datos obtenidos se procesaron utilizando el software estadístico Infostat, versión libre 2020e. Se aplicaron pruebas de normalidad (Kolmogorov-Smirnov) y homogeneidad de varianzas (Levene). Para la comparación entre grupos, se utilizó un análisis de varianza no paramétrica Kruskal Wallis. El nivel de significancia considerado fue de (p < 0.05).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Análisis de parámetros hematológicos
Los resultados evidenciaron diferencias estadísticamente significativas (p < 0.05) entre los grupos etarios, tanto en los niveles de hemoglobina como en el hematocrito. El contenido de hemoglobina y hematocrito fueron significativamente menores en las aves de 14 días de edad (8.63 ± 1.35 g/dL) y (30 ± 3.16 %) respectivamente, en comparación con las aves de 21 y 120 días. Sin embargo, no se observó diferencias estadísticamente significativas (p > 0.05) en los parámetros sanguíneos evaluados entre los sistemas de crianza, Tabla 1.
Tabla 1 Valores de hemoglobina y hematocrito según grupo etario y sistema de crianza

Medias con una letra común no son significativamente diferentes (p > 0.05). Hb: Hemoglobina, HCT: Hematocrito
Análisis de Parámetros de Bioquímica Sanguínea
No se observó diferencias estadísticamente significativas (p > 0.05) entre los sistemas de crianza y los grupos etarios estudiados, excepto en el caso del potasio y la amilasa, que presentaron diferencia significativa (p < 0.05). El valor más bajo de potasio (5.67 ± 1.34 mmol/L) se registró en el sistema intensivo, mientras que el valor más bajo de amilasa (814.33 mg/dL) se observó en el sistema de libre pastoreo, Tabla 2.
Tabla 2 Valores promedio de parámetros bioquímicos sanguíneos, según grupo etario y sistema de crianza
Medias con una letra común no son significativamente diferentes (p > 0.05). PT: Proteína total, ALB: Albúmina, GLO: Globulina, ALT: Alanina aminotransferasa, ALP: Fosfatasa alcalina, AMY: Amilasa, CHOL: Colesterol, GLU: Glucosa, BUN: Nitrógeno ureico en sangre, CRE: Creatinina, Ca: Calcio, P: fósforo, Na: Sodio, K: potasio, TBA: Ácidos biliares totales.
Discusión
Los valores de hemoglobina y hematocrito en aves de corral criadas bajo dos sistemas de manejo (intensivo y pastoreo libre), con edades de 14, 21 y 120 días, oscilaron entre 8.63 ± 1.35 y 11.15 ± 2.55 g/dL para la hemoglobina, y entre 30 ± 3.16% y 35.1 ± 5.72% para el hematocrito. Estos resultados son consistentes con los reportados por Laboratorio Veterinario Garfía S.L. (20), Colas et al. (21), Perozo (22) y Avilez (23) quienes identificaron valores promedio de 10.4 g/dL de hemoglobina y 29.7% de hematocrito en gallinas sanas, quienes destacan que estos parámetros suelen mantenerse elevados en condiciones sanitarias óptimas, pero disminuyen en presencia de enfermedades respiratorias crónicas, y presencia de aflatoxinas. Así, los valores encontrados podrían reflejar un entorno de crianza libre de factores estresantes o patológicos significativos que afecten la oxigenación tisular o la producción eritrocitaria.
Sin embargo, los resultados del estudio difieren de los reportados por Chacón et al. (24) quienes exhiben, en su estudio valores más altos de hemoglobina (13.39 g/dL) y hematocrito (41.86%) en gallinas de 8-12 semanas sanas, manejadas en sistema convencional. Quizás la variación en altitud y temperatura ambiental de cada emplazamiento dentro de la sierra explica esta divergencia.
Diversos estudios coinciden en que las variaciones en los niveles de hemoglobina y hematocrito en aves pueden estar influenciadas por factores como la presencia de enfermedades parasitarias y la suplementación dietética. Por ejemplo, Ugwuoke y Idika (25) documentaron valores de hemoglobina de 12.10 ± 3.7 g/dL y 32.00 ± 2.83% de hematocrito en pollos Ross de 21 días de edad, observando una reducción significativa en pollos infectados con 25,000 ooquistes de Eimeria tenella al séptimo día de infección.
Por otro lado, Maqsood (26) reportó valores promedio de referencia de 8.4 g/dL de hemoglobina y 2 × 10⁶/μL de hematocrito en pollos de engorde de 14 días de edad. Además, destacó que la suplementación con polvo de hoja de Jasminum sambac en la dieta incrementó significativamente (p < 0.01) la concentración de hemoglobina y el recuento de glóbulos rojos en los días 14, 28 y 42. Hossain et al. (27) reportan que la adición de simbióticos en la alimentación de pollos de engorde incrementa la concentración de hemoglobina corpuscular media (MCHC) y el porcentaje de hematocrito, impactando significativamente los parámetros hematobioquímicos.
Los valores de bioquímica sanguínea obtenidos en este estudio son similares a los reportados por el laboratorio veterinario Garfía S.L. (20) y Díaz, et al. (28). Sin embargo, algunos analitos difieren de los descritos por Gutiérrez y Corredor (29), quienes informaron niveles más bajos de glucosa (145,9 ± 43,4 mg/dL) y colesterol (138,7 ± 18,2 mg/dL), así como niveles más altos de ALT (17,8 ± 2,9 U/L). Estas variaciones pueden estar influenciadas por factores como el manejo, el sistema de crianza, el estrés calórico y la alimentación, entre otros. En este contexto, Díaz, et al. (28) señalaron que, en pollos de 21 días de edad, el estrés calórico redujo los niveles de glucosa, globulina, K, Na, Ca y P, mientras aumentó los valores de albúmina, proteína total y cloro. Por su parte, Gutiérrez y Corredor (29) demostraron que la inclusión del 15% de harina de botón de oro en la dieta de pollos de engorde incrementó los niveles de triglicéridos y ácido úrico.
Arrieta, et al. (30) reportaron valores de alanina aminotransferasa (ALT) superiores (4,97 ± 0,37 U/L) a los obtenidos en el presente estudio. Además, documentaron un incremento en los niveles de esta enzima (5,5 ± 0,43 U/L) al incluir un 0,1% de Saccharomyces cerevisiae en la dieta de pollos de engorde. En contraste, Carvajal (31) presentó valores de ALT en pollos de engorde de 21 días de edad que fueron notablemente inferiores (0,30 U/L) a los registrados en nuestro estudio. Finalmente, Savón et al. (32) reportaron valores de proteínas totales inferiores (25.26 ± 3.35 g/L) en comparación con los obtenidos en nuestro estudio, en pollos suplementados con un 5-20% de harina de forraje de Tithonia durante la etapa de engorde. Los autores concluyeron que los indicadores de bioquímica sanguínea no mostraron alteraciones significativas, excepto el ácido úrico, cuyo nivel aumentó con la adición del 15% y 20% de harina de Tithonia.
CONCLUSIONES
Los valores de hemoglobina y hematocrito fueron mayores en pollos de 21 y 120 días, probablemente debido al desarrollo fisiológico y a una mayor capacidad de transporte de oxígeno con la edad. La reducción de los niveles de potasio en el sistema intensivo, en comparación con el sistema de pastoreo libre, podría estar relacionada con diferencias en la dieta, ya que en el pastoreo los pollos tienen acceso a una alimentación más variada y menos estandarizada. Por otro lado, los niveles más bajos de amilasa en el sistema de pastoreo libre podrían asociarse a una menor ingesta de carbohidratos, lo que sugiere una menor necesidad de digestión de almidones y, en consecuencia, una menor actividad enzimática. Estos hallazgos reflejan que las condiciones de manejo y alimentación en diferentes sistemas de crianza influyen significativamente en los parámetros bioquímicos de las aves, resaltando la importancia del bienestar animal y de estrategias nutricionales adecuadas en la producción avícola.
CONFLICTO DE INTERESES.
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.
AGRADECIMIENTOS
A los estudiantes del 4to ciclo (septiembre 2024 - febrero 2025) de la Facultad de Medicina Veterinaria - Universidad Católica de Cuenca.














