INTRODUCCIÓN
Ante la actual crisis ambiental, la educación asume el desafío de contribuir a la preservación del planeta y al logro del equilibrio ecológico más sostenible. En este escenario, la escuela se presenta como un agente clave en la formación de actitudes, hábitos y valores que promueven una coexistencia plena entre el hombre y su entorno natural (Matos, 2022). Esta crisis ambiental ha evidenciado la urgencia de formar ciudadanos con sólidas competencias ambientales desde la educación básica. Si embargo, se han identificado deficiencias significativas en la integración perfecta de la educación ambiental en los planes escolares, lo que limita el potencial de las competencias ambientales en los estudiantes (Hernández, 2023).
En este contexto, el estudio de Arauz-Muñoz et al. (2025) sobre cambio climático y gestión de riesgo y desastres, reconoce elementos positivos que permiten mejorar el comportamiento ambiental. Sin embargo, solo el 32% resultó ser favorable, mientras que el 68% restante requiere mejora, evidenciando deficiencias en la identificación de conocimientos, actitudes y competencias. De manera similar, un estudio realizado en Corea Baek (2023) encontró que la implementación del programa de educación STEAM sobre plantas logró avances significativos en las competencias ambientales en estudiantes de primaria, en especial la sensibilidad ambiental y el sentido de comunidad ambiental. Asimismo, Nikat et al. (2025), en el modelo de Educación Ambiental Basada en Proyectos (EAP) observó valiosos beneficios al fomentar el desarrollo de conocimientos y actitudes orientadas al cuidado del entorno natural de los estudiantes, haciendo que éstas sean más consientes, comprometidos y responsables con la protección del medio ambiente.
Considerando la realidad ambiental, los resultados indican bajos niveles de conciencia ecológica de los estudiantes respecto a los usos, la gestión y problemas socioambientales, y sugieren abordar las causas y consecuencias de estos Pozo-Muñoz et al. (2023). Por consiguiente, la obtención de competencias ambientales es fundamental para los estudiantes desde sus primeros años de formación para garantizar un futuro sostenible, puesto que, al instruir a los estudiantes sobre el comportamiento proambiental, la educación y la capacitación ambiental pueden establecer un comportamiento proambiental (Fitri y Julianto, 2024).
Al abordar las competencias ambientales, es necesario considerar a Mora-Penagos y Guerrero-Guevara (2022) quienes subrayan que la limitada preparación del profesorado en temas ambientales y la falta de metodologías prácticas contribuyen a una formación insuficiente en este ámbito. Esto se sustenta en la idea de fortalecer las capacidades y competencias ambientales de los docentes, especialmente aquellos del área de Ciencias, resulta fundamental para que las escuelas brinden a los estudiantes una formación ciudadana con enfoque crítico y democrático. Una sólida formación del docente puede ser valiosa para enfrentar problemas ambientales más cruciales de nuestro tiempo. Según los estudios, la tarea de formar en competencias ambientales no solo es en estudiantes, sino que también existe la necesidad de fortalecer a los docentes en competencias ambientales (Robina-Ramírez et al., 2020).
En contraste a la formación de docentes, Malaluan et al. (2023), Zegarra (2024) y Imran et al. (2024) enfatizan que los educadores requieren poseer mejores habilidades cognitivas para brindar a los estudiantes, que los motive cultivar sus habilidades de pensamiento crítico, y valores sobre el medio ambiente. Por ello, es necesario formar adecuadamente a los docentes, y la educación ambiental debe ser un pilar fundamental en su formación. Cabe señalar también que las competencias implican el desarrollo de conocimientos, habilidades, actitudes y valores, de modo que permiten interactuar de manera informada y responsable con el entorno (Araujo-Vizuete et al., 2022). Frente a ello la educación ambiental cumple un rol preponderante en el crecimiento de la conciencia ambiental y la responsabilidad en los estudiantes, quienes pueden contribuir en enfrentar desafíos como el cambio climático y la alteraciones en la biodiversidad (Aparicio et al., 2020). En ese entender, Sánchez et al. (2023) hace notar que la conciencia ambiental influye directamente en la adopción de comportamientos proambientales, como también Dzhengiz y Niesten (2020) señalan que las competencias ambientales inciden directamente sobre el desempeño ambiental.
Por otro lado, el estudio de Dueñas et al. (2022) recalca que la educación ambiental es una fórmula pedagógica que ayuda a promover la conciencia respecto a las problemáticas ambientales. Esta conciencia se fortalece mediante la aplicación de estrategias innovadoras como proyectos, programas y talleres, enriqueciendo los procesos de enseñanza y aprendizaje. A ello Rodríguez y Aguilera (2024) señalan la importancia de plantear aprendizajes significativos que fortalezcan las competencias ambientales, consideradas como herramientas clave para el desarrollo humano sustentable. Esta afirmación es reforzada por Rodríguez et al. (2024) cuando resaltan que el desarrollo de competencias ambientales promueve una cultura ambiental en los estudiantes, permitiéndoles identificar y actuar frente a las problemáticas ambientales que inciden en el entorno inmediato.
En la educación básica, las competencias ambientales son importantes para formar ciudadanos capaces de enfrentar los desafíos socioambientales contemporáneos, estas se definen como la capacidad de movilizar y combinar eficazmente conocimientos, procedimientos y actitudes para actuar en el entorno de manera crítica, dando solución a los problemas ambientales (Rodríguez y Aguilera, 2024). Desarrollar competencias en la educación básica es esencial para empoderar a los educandos como agentes de cambio de su entorno. Al integrar estas competencias desde el currículo, no solo se imparten conocimientos, sino se forman personas comprometidas con la sostenibilidad y entrenadas para afrontar los desafíos ambientales del siglo XXI (Castillo, 2024). Por lo tanto, es posible y necesario inculcar a los niños el amor por el medio ambiente y la cultura ambiental desde la educación preescolar (Fushtei y Sarancha, 2023).
Este artículo se plantea como objetivo, analizar las competencias ambientales en la educación básica a partir de una revisión sistemática, partiendo de una interrogante principal ¿Cómo se aborda las competencias ambientales en la educación básica? Esta pregunta se acompaña de otras específicas como: ¿Qué manifiestan los estudios revisados sobre competencias ambientales en la educación básica? y ¿En qué situación se encuentra el docente en relación con las competencias ambientales?
METODOLOGÍA
El artículo se basa en el enfoque de revisión sistemática documental, estructurado y transparente, que sigue un protocolo determinado para identificar, evaluar y recopilar la evidencia disponible. Su objetivo es analizar sobre las competencias ambientales en la educación básica. Con ese propósito, se recurrió a las bases de datos de Scopus, SciELO y ProQuest, tal como indica (Rethlefsen et al., 2021), para realizar la búsqueda de información específica. Esta implicó formar cadenas de búsqueda en inglés y español, combinadas con operadores boleanos “AND” y “OR”, utilizando comillas para la palabra o frase (Investigación, 2025). Estas cadenas fueron: para Scopus (“environmental competencies” OR “environmental education”) AND (“basic education” OR “primary education” OR “secondary education”), para Scielo (“habilidades ambientales” OR “education ambiental”) AND (“educación primaria” OR “educación secundaria”), para ProQuest como “environmental competencies” AND “school”.
Los años de búsqueda considerados comprenden del 2021 al 2025. Estas cadenas de búsqueda difieren entre las bases de datos debido a sus características lingüísticas, temáticas y técnicas. Scopus requiere términos en inglés y operadores precisos, SciELO se enfoca en literatura latinoamericana, de ahí que la misma cadena utilizada en Scopus para el inglés arrojaba cero resultados. Por su parte, ProQuest permitió una combinación más flexible y directa, “environmental competencies” AND “school”. De manera general se encontró 912 artículos y adicionalmente se incluyeron 02 artículos de DOAJ y 01 artículo de Mendeley, empleando como cadena de búsqueda “environmental competencies” AND “school”, ya que estos artículos desarrollaban aspectos referidos a competencias ambientales y se consideró pertinente incluirlos. Luego de la exclusión de duplicados se llegó a 895 artículos.
El número de artículos encontrados, por ser relevantes, pasó a un proceso de selección a partir de criterios de inclusión y exclusión, considerando los objetivos y las preguntas que orientan la sistematización del presente artículo. Los procesos seguidos fueron: revisar los títulos, los resúmenes, y luego considerar las áreas temáticas que se referían explícitamente a competencias ambientales, educación ambiental, comportamientos ambientales o proambientales, habilidades ambientales, actitudes ambientales y sostenibilidad. Asimismo, antes de pasar a la revisión de texto completo, se revisó el tipo de artículo, asegurándose que sean de acceso abierto y presentaran DOI. Aquellos que no cumplían dichos aspectos fueron excluidos. Para realizar la revisión del texto completo, se observó en cada uno si su contenido presentaba pertinencia con el objetivo y temática de estudio y si proporcionaban amplia visión del tema investigado. Así, se llegó a 32 artículos potenciales, y de la revisión exhaustiva, se eligieron 20 artículos, quedando el proceso de esta revisión plasmado en el flujograma PRISMA de la figura 1, tal como refiere (Page et al., 2021).
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
Competencias ambientales y escuela
La forma en que la educación básica articula la formación en competencias ambientales es bien comprendida. Por ejemplo, Torres et al. (2021) consideran que las intervenciones pedagógicas en las escuelas primarias pueden influir en el conocimiento, las actitudes y los comportamientos proambientales. Esto sugiere que las intervenciones educativas son cruciales para promover una conciencia ambiental sólida desde tempranas edades. Mischenko et al. (2023) también resalta que las tecnologías contribuyen a mejorar el desarrollo de la competencia ambiental en los niños. En ese contexto Yang et al. (2022) emplearon las narrativas como estrategia efectiva para potenciar la conciencia y las actitudes ambientales en niños menores, buscando fomentar el aprendizaje emocional y cognitivo. Concluyen que las escuelas pueden desarrollar competencias ambientales integrando enfoques pedagógicos innovadores más allá de una mera transmisión de información.
Por otra parte Nikolov et al. (2021) menciona que la gestión sostenible de residuos en la escuela es importante para la educación ambiental. Ello implica implementar estrategias prácticas y participativas para que los estudiantes alcancen habilidades y actitudes proambientales. Igualmente Pont-Niclòs et al. (2024), al analizar las actitudes proambientales en las escuelas, destacan la educación para el desarrollo sostenible en los currículos, aunque los resultados no sean óptimos, lo que sugiere que las competencias en la práctica escolar aún son desafíos. A su vez, Xiao Han et al. (2024) sostienen que las experiencias directas al aire libre pueden mejorar significativamente el accionar proambiental de los estudiantes, fomentando las competencias ambientales.
Sobre las competencias ambientales en las escuelas de educación básica, Estrada-Araoz et al. (2024), al investigar la relación entre la educación ambiental recibida y el comportamiento de los estudiantes, señalan cómo la enseñanza de temas ambientales influye en las acciones y actitudes de los estudiantes sobre el medio ambiente. Por lo que se subraya el papel decisivo de las escuelas para fomentar comportamientos sostenibles y responsables. En este aspecto Zhang et al. (2023) analizaron las competencias ambientales en las escuelas primarias y secundarias a través del comportamiento en separación de residuos. Llegaron a la conclusión de que la escuela cumple un rol crucial en la formación de hábitos proambientales en los estudiantes, resaltando la enseñanza práctica para el desarrollo de competencias ambientales.
Competencias ambientales y el docente
Desarrollar estas competencias en la educación básica implica aplicar un enfoque pedagógico que fomente la observación, la experimentación, el pensamiento crítico, la colaboración y la acción reflexiva. Por consiguiente, el rol de la educación ambiental en la enseñanza básica es sensibilizar a los estudiantes a través de conocimientos, incentivando valores y motivando actitudes que propicien una vivencia racional del medio ambiente (Díaz et al., 2021). Así dar a los estudiantes implementos necesarios para comprender y actuar frente a los desafíos ambientales.
Otro de los estudios revisados, el de Arslan y Karakus (2024) valora la formación en competencias ambientales de los docentes de educación básica, ya que son ellos los que integran metodología y herramientas en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Su estudio se centró en el impacto de los juegos digitales para fomentar comportamientos ambientales responsables y afirma que un docente bien formado en competencias ambientales y en el uso de tecnologías puede permitir a los estudiantes alcancen conocimientos y habilidades inherentes para desarrollar comportamientos favorables con el entorno. Asimismo, Marjo (2024) recalca que la formación en competencias ambientales en los docentes es innegable y destaca la inclusión de la educación ambiental en el currículo, lo que implica que los docentes comprendan y apliquen competencias de sostenibilidad como el pensamiento sistémico, la anticipación, la colaboración y la resolución de problemas.
En el mismo sentido, Cruz et al. (2021) enfatizan la importancia de la formación en competencias ambientales de docentes de educación básica, pues ellos son los responsables de articular desde el currículo la educación ambiental como eje transversal. Resaltan que la educación ambiental no es una mera transmisión de conocimientos, sino que busca formar valores, actitudes y modos de actuar desde edades tempranas. De ahí que, la formación en competencias en la educación básica es primordial, incluso los docentes de distintas áreas, como el inglés, pueden integrar la sostenibilidad, fomentar el entendimiento de los desafíos ambientales globales y el desarrollo de actitudes responsables, capacitándolos para convertirse en ciudadanos conscientes y comprometidos con un futuro más sostenible (Kazazoglu, 2025).
Resultados de la revisión de estudios sobre competencias ambientales
A partir de la exploración en las bases de datos, previo proceso de inclusión y exclusión se han obtenido estudios que ameritaron ser parte de esta revisión. Se visualizan en la figura 2.
En la Figura 2, de un total de 20 artículos seleccionados para la revisión de este artículo se ha acudido a tres bases de datos principales Scopus, ProQuest y SciElo con un porcentaje de artículos entre 30%, 30% y 25% respectivamente, además de forma adicional se incluye tres artículos correspondientes a DOAJ y Mendeley, siendo el 15%. Todos los artículos son del año 2021 al 2025.
Los artículos ubicados en las bases de datos son de distintos países, estos aparecen en la Figura 3.
De los 20 artículos seleccionados, en la Figura 3 se observa que la mayor publicación proviene de China y España con tres publicaciones, seguido de Turquía y Perú cada uno con dos, mientras que en el resto de los países se encontró un artículo. Todos ellos son parte del proceso de sistematización.
Los hallazgos encontrados en la revisión son aquellos que se aproximan a los objetivos propuestos y preguntas planteadas, lo cual se describe en la tabla 1.
En este estudio se remarca las competencias ambientales que pueden lograr los estudiantes en su formativo, sin embargo esta no puede ser efectiva sin la participación del docente, por ello algunos estudios subrayan la necesidad de formar docentes en competencias ambientales, lo que significa que los docentes tengan conocimientos y habilidades que les permita incorporar y abordar problemáticas ambientales en sus prácticas pedagógicas, así promover cambio de actitudes en las nuevas generaciones. En la Tabla 2, se encuentran cinco estudios que es pertinente destacar.
El presente estudio, al analizar las competencias ambientales, encontró que la educación básica es imprescindible para la formación de ciudadanos conscientes y capaces de manejar los problemas ambientales. Resulta determinante que los estudiantes se apropien de habilidades desde la temprana edad para asegurar un futuro sostenible. La escuela, según Matos (2022), es un agente primordial en el desarrollo de actitudes y hábitos que facilitan la coexistencia con la naturaleza. Sin embargo, existen algunas deficiencias en la integración de la educación ambiental en los currículos (Hernández, 2023), lo que limita el desarrollo de las competencias ambientales en los alumnos. Esto coincide de algún modo con los bajos niveles de conciencia ecológica que tienen los estudiantes sobre el uso y la gestión de los problemas socioambientales (Pozo-Muñoz et al., 2023).
Los resultados de esta revisión recomiendan que, para mejorar las competencias ambientales, es necesario integrar valores, actitudes y comportamientos responsables, tal como Ferrada y Díaz-Levicoy (2023) demostraron que utilizar herramientas STEM en la enseñanza ambiental mejora la conciencia ecológica y la capacidad de resolver problemas. Igualmente, Yang et al. (2022) encontraron que las historias narrativas fortalecen la conciencia y las actitudes ambientales de los niños, lo que implica implementarlas desde edades tempranas. Esto concuerda con Nikat et al. (2025), quienes proponen que la Educación Ambiental Basada en Proyectos (EAP) promueven el conocimiento y las actitudes al cuidado del entorno. A pesar de lo esencial que es formar ciudadanos con sólidas competencias ambientales, Lovren y Jablanovic (2023) detectaron una desconexión entre lo que los niños aprenden, lo que sienten y lo que hacen en los currículos de primaria y secundaria. Es necesario dar importancia a los aspectos emocionales y actitudinales para generar resiliencia y comportamientos proambientales en los estudiantes.
Con respecto a los docentes y las competencias ambientales, se menciona que la preparación limitada de los docentes y la ausencia de métodos prácticos contribuyen a una formación insuficiente (Mora-Penagos y Guerrero-Guevara, 2022). Los resultados resaltan este problema, enfatizando la necesidad de fortalecer las competencias ambientales de los docentes (Robina-Ramírez et al., 2020). Igualmente, Cruz et al. (2021b) resaltan la diferencia entre el contenido ambiental que se enseña y la limitada preparación de los maestros por lo que se sugiere talleres de formación. Díaz et al. (2021) plantean que la práctica docente debe fomentar actitudes, habilidades y valores ambientales, lo que exige fortalecer las estrategias didácticas y los conocimientos de los maestros. Esto coincide con Malaluan et al. (2023), quienes subrayan que los educadores requieren mejores habilidades cognitivas y crear un ambiente de aprendizaje adecuado. Estas investigaciones consideran que la formación del docente es débil para una educación ambiental efectiva.
De lo encontrado en la revisión, es fundamental que las escuelas brinden una formación con enfoque crítico y democrático, capaz de integrar conceptos de sostenibilidad de forma integral (Imran et al., 2024), lo que es trascendente para el desarrollo de las competencias ambientales y para afrontar problemas ambientales actuales (Rodríguez et al., 2024).
Esta revisión presenta algunas limitaciones metodológicas. La decisión de realizar la búsqueda de artículos entre 2021 y 2025 es un factor que puede haber excluido investigaciones importantes. Aunque se utilizaron bases de datos importantes como Scopus, SciElo y ProQuest, la exclusión de artículos sin acceso abierto o sin DOI pudo haber introducido un sesgo en la valoración general de la revisión. Es necesario que las futuras investigaciones consideren estudios cualitativos para comprender y explicar mejor las competencias ambientes en la escuela y en docentes, considerando diversos enfoques pedagógicos y contextos.
CONCLUSIÓN
La revisión sistemática permite afirmar que el desarrollo de competencias ambientales en la educación básica representa un componente esencial para la formación de ciudadanos comprometidos con la sostenibilidad. Sin embargo, los estudios analizados evidencian una brecha significativa entre el reconocimiento teórico de su importancia y la realidad de su implementación en las escuelas. Esta distancia se refleja en la limitada conciencia ecológica del alumnado y en la ausencia de prácticas pedagógicas que promuevan una comprensión profunda de las causas y consecuencias de los problemas ambientales.
Uno de los factores críticos identificados es la insuficiente preparación del personal docente en materia ambiental, así como la carencia de recursos metodológicos que faciliten la vinculación entre los contenidos académicos y acciones concretas de cuidado del entorno. En este sentido, fortalecer la formación del profesorado -particularmente en el área de Ciencias- resulta indispensable para garantizar que los docentes sean agentes activos en la construcción de valores, actitudes y comportamientos proambientales en sus estudiantes.
Asimismo, los estudios revisados coinciden en que el desarrollo de competencias ambientales no puede reducirse a la adquisición de conocimientos declarativos, sino que debe involucrar el fortalecimiento de habilidades prácticas y la interiorización de valores orientados al compromiso ciudadano. Las estrategias pedagógicas activas, como el aprendizaje basado en proyectos, la indagación y las experiencias situadas, se perfilan como medios eficaces para promover una educación ambiental transformadora. Por tanto, avanzar hacia modelos educativos participativos y contextualizados constituye una condición indispensable para garantizar la formación integral y sostenible de las nuevas generaciones.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores anuncian que este artículo científico no tiene conflicto de intereses.



















