INTRODUCCIÓN
La UNESCO (2015) con respecto a los avances de la ciencia hacia el 2030, informaba que un gran porcentaje de países del mundo apuestan por la promoción, el desarrollo de la investigación y la innovación, con la finalidad de impulsar el crecimiento económico, social y cultural sostenible que propicie el desarrollo productivo de cada país. Desde esta perspectiva, el contexto de la profesionalidad de la educación superior en las universidades públicas y privadas ha sufrido cambios, pasando de una formación académica a la de formación por competencias, sustentada en la sociedad del conocimiento para la construcción del saber, el desarrollo económico, cultural y educativo en un amplio sentido social para toda nación (Pérez et al., 2018).
A nivel mundial, el número de investigadores desde el año 2010 ha crecido exponencialmente; suman aproximadamente 7,8 millones. En orden del número de investigadores se concentran en la Unión Europea (22%), China (19%) y los Estados Unidos (16,7%). También se ha incrementado el número de artículos científicos publicados y la movilidad de investigadores y estudiantes para mejorar sus habilidades académicas e investigativas (UNESCO, 2015). Las habilidades investigativas son una necesidad para las actividades universitarias en el contexto de la formación profesional, porque permite transformar su labor estudiantil en una práctica sostenible de responsabilidad social efectiva en beneficio de la sociedad en el que se encuentra inmerso (Vera-Rivero et al., 2021). Las instancias académicas de formación universitaria incluyen en sus planes de estudio materias de investigación; sin embargo, la enseñanza de estas asignaturas presenta limitaciones para cumplir satisfactoriamente con el desarrollo de habilidades investigativas en los estudiantes (Chávez-Ayala et al., 2023).
Las universidades que priorizan las competencias investigativas apuestan por la formación profesional orientada a desarrollar la investigación formativa del estudiante como pilar fundamental para contribuir al diagnóstico y propuestas de solución frente a la problemática social desde la mirada de sus áreas de formación profesional (Dios-Castillo et al., 2022). Por ello, las competencias investigativas, desde el año 2000, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2006), definía como la adquisición de habilidades para emplear los conocimientos científicos mediante diferentes habilidades investigativas como la identificación de problemas, la explicación de hechos científicos y extracción de conclusiones relevantes basados en la ciencia. La definición cobra vigencia en la actualidad, porque la formación profesional requiere estar inmersa en la sociedad; para ello, la habilidad investigativa del estudiante tiene que afinarse hacia el desarrollo de la sociedad, atención a la salud humana y del cuidado global.
La adquisición de habilidades investigativas del estudiante universitario en Perú, se fundamenta en el artículo 45° de la Ley Universitaria 30220, vigente desde su aprobación en el año 2014, en el que establece la obtención del grado de bachiller y título profesional de manera obligatoria con la elaboración de un trabajo de investigación y la tesis de investigación. Esta norma ha permitido que la investigación formativa del estudiante se incorpore como actividad transversal en las diferentes asignaturas. Los planes curriculares han adaptado cambios sustanciales como la incorporación de habilidades investigativas relacionadas a la identificación de problemas, planteamiento de objetivos y diagnósticos situacionales implicados a la formación investigativa social y científica (Alfaro et al., 2022).
En los estudios previos sobre competencias investigativas en estudiantes universitarios, Chávez-Ayala et al., (2023) indican que las habilidades investigativas en una universidad pública presentan deficiencias en el manejo de estas habilidades en las asignaturas cursadas. Mientras que Valderrama et al., (2022) constataron que las habilidades investigativas impartidas en el aula universitaria, en muchos casos, se aprenden de forma aislada, desarticulada y desconectada de experiencias investigativas directas en el campo profesional. Asimismo, Ayala, (2020) señala que los niveles de competencias investigativas durante el último ciclo de estudios presentan un dominio medio en el proceso de la elaboración, ejecución y del informe de la tesis de investigación. En la misma línea, Olazábal y Aguila, (2020) precisan que los estudiantes tienen experiencia en la aplicación de métodos y exposición de los resultados de la investigación; pero, tienen limitaciones en el diseño de la investigación, la elaboración de instrumentos, la selección de la metodología y comunicación de los resultados.
Para Prosekov et al., (2020) los estudiantes consideran que en su etapa de formación profesional no habían internalizado suficientes conocimientos, experiencias y habilidades para investigar; además, no eran parte de grupos de investigación, tampoco participaban en comunidades de estudiantes investigadores. Núñez, (2019) expresa que la formación en competencias investigativas, de acuerdo al plan curricular, se orienta a la elaboración del proyecto de investigación, la ejecución y la redacción de la tesis final. Asimismo, en el transcurso del proceso investigativo, presentan dificultades considerables en la elaboración de las fases del proyecto de investigación.
Diversos autores han abordado las competencias investigativas para el estudiante universitario, encontrándose diferentes posturas que permiten profundizar y resaltar algunas de ellas por la relevancia que confiere al interés del estudio. Hernández et al., (2021) puntualizan competencias relacionadas a la formulación de preguntas, la observación científica, la auto reflexión del fenómeno de estudio, actitud propositiva para solucionar los problemas identificados, el uso de recursos tecnológicos, trabajo en equipo desde una postura empática, conocimiento de teorías científicas, lógica personal para seguir la secuencia investigativa, el análisis crítico de datos y la condición para comunicar de forma oral y escrita los resultados de la investigación.
De acuerdo con Chávez Vera et al. (2022), es posible identificar diversas competencias investigativas, entre las que se encuentran: la competencia cognitiva, relacionada con la capacidad de comprender, analizar y vincular aspectos teóricos con situaciones problemáticas; la competencia para formular preguntas, que permite profundizar en el problema; la de observación, que ayuda a identificar detalles relevantes; y la de reflexión, que posibilita proponer soluciones viables. En la misma línea, Vázquez (2021) clasifica estas competencias en habilidades cognitivas, tecnológicas, metodológicas, de gestión investigativa y de trabajo colaborativo.
Por su parte, Núñez (2019) sostiene que el dominio de competencias investigativas implica la capacidad de plantear problemas, diseñar metodologías, manejar herramientas tecnológicas y elaborar adecuadamente propuestas, redacciones y conclusiones. En efecto, Espinoza (2020) enfatiza que, para alcanzar una competencia investigativa rigurosa, es esencial que el estudiante desarrolle progresivamente dichas habilidades, especialmente en el marco de la investigación formativa.
En este sentido, para los propósitos de este estudio, las competencias investigativas se entienden como un conjunto articulado de habilidades que permiten planificar, ejecutar y comunicar un problema de investigación de forma eficaz. Este proceso se desarrolla desde una formación inicial, integrando el uso de recursos tecnológicos, una redacción coherente y un compromiso ético, con el objetivo de obtener productos científicos de calidad. Esta definición se adapta al contexto del estudiante universitario que participa activamente en la investigación formativa como parte de su experiencia profesional en formación.
Asimismo, el constructo de competencias investigativas en estudiantes universitarios durante la etapa de pregrado abarca cuatro dimensiones principales: la elaboración del proyecto, el estilo de redacción, el uso de tecnologías y la responsabilidad ética.
Por otro lado, es importante destacar que la investigación científica constituye un pilar fundamental para el desarrollo de la calidad de vida, la educación y el progreso social de un país. De hecho, según Gonzalo (2018), la generación de conocimiento es uno de los fines esenciales de la universidad, ya que a través de ella se pueden transformar realidades y brindar soluciones concretas a problemas cotidianos. En consecuencia, la investigación ha dejado de ser una labor exclusiva del profesorado o de grupos especializados, y ha incorporado a los estudiantes universitarios como protagonistas activos en la construcción del conocimiento, especialmente mediante su participación en la investigación formativa.
En base a lo mencionado anteriormente, la presente investigación tiene como objetivo describir las competencias investigativas que poseen los estudiantes universitarios, comprendiendo sus habilidades y actitudes en el proceso de formación científica.
MÉTODO
La investigación se abordó desde el enfoque cuantitativo que corresponde al paradigma científico positivista (Barrantes, 2014), al tipo básico o no experimental porque estuvo dirigida a la comprensión de los aspectos fundamentales de los fenómenos, de los hechos observables o de las relaciones que establecen los entes (Ley del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, 2021) y aplicado mediante el diseño descriptivo transeccional recogiendo los datos en un solo momento (Hernández y Mendoza, 2018).
La población estuvo conformada por 270 estudiantes universitarios del décimo ciclo de una universidad pública y la muestra representativa constituida por 158 estudiantes seleccionados mediante el tipo probabilístico y muestreo aleatorio simple (Hernández y Mendoza, 2018).
Se recurrió a la técnica de la encuesta y se aplicó un cuestionario de competencias investigativas (Núñez, 2019) adaptado por la investigadora; dicho instrumento consta de cuatro dimensiones constituido por 33 ítems, las dimensiones son: habilidades para la elaboración del proyecto de investigación con 20 ítems; habilidades para el estilo de redacción con 4 ítems; habilidades tecnológicas con 5 ítems y; compromiso ético con 4 ítems; validado por tres expertos metodólogos con grado de doctor a través de la V de Aiken (1,0). La confiabilidad se determinó con el alfa de Cronbach obteniendo un valor de ,949.
Para la interpretación de los resultados se utilizó una escala tipo Likert, se estableció valores para describir las características de las competencias investigativas en: inadecuado (1 punto), medianamente adecuado (2 puntos) y adecuado (3 puntos).
La aplicación del cuestionario fue mediante un formulario en la plataforma Google, compartiéndose el link a través de la red social WhatsApp. Los datos obtenidos fueron analizados mediante la estadística descriptiva haciendo uso del programa Excel y el software SPSS.
La variable de estudio fue las competencias investigativas en estudiante universitarios establecido en las siguientes dimensiones:
1) Habilidades para elaborar el proyecto de investigación, esta dimensión se refiere a las condiciones adquiridas por el estudiante para plantear el problema de investigación, construir el marco teórico y tomar las decisiones pertinentes para abordar la metodología investigativa. Ruiz, (2019) puntualiza que estas habilidades le permiten al estudiante identificar y reflexionar al momento de plantear un problema de investigación, estructurar la metodología y redacción correspondiente. Mientras que Diaz et al., (2022) mencionan que la elaboración del proyecto implica definir con claridad los objetivos de estudio, construir el planteamiento del problema y elaborar el marco de referencia. Concretamente, se refiere solo al proceso de la elaboración del proyecto de investigación, mas no considera los procesos de la ejecución y elaboración del informe.
2) Habilidades para el estilo de redacción, se refiere a las condiciones adquiridas por el estudiante para redactar el proyecto de investigación haciendo uso de las normas de redacción en las citas y la referencia bibliográfica, tal como indica. Álvarez-Ochoa et al., (2022).
3) Habilidades tecnológicas, se refiere a las condiciones adquiridas por el estudiante para utilizar los recursos tecnológicos con el fin de buscar información en base de datos, programas de gestión bibliográfica y análisis de datos estadísticos. Álvarez-Ochoa et al., (2022) mencionan que esta habilidad está basada sobre todo en el uso dominio tecnológico para fines investigativos como búsqueda de información científica en bases de datos, repositorios, y buscadores académicos.
4) Compromiso ético, se refiere a las condiciones adquiridas por el estudiante para respetar las normas éticas de la investigación.
El estudio realizado es relevante en particular, pues presenta un análisis de habilidades investigativas que la sociedad actual demanda, por ello, la universidad en general deberá promover y desarrollar competencias investigativas necesarias para que los estudiantes sistematicen de manera apropiada y con solvencia; es decir, estas habilidades investigativas son primordiales para redactar la primera etapa de la investigación, básicamente, la elaboración del proyecto de investigación.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los resultados de la variable competencias investigativas en estudiantes universitarios se muestran en dos tablas de frecuencia:
*Recategorización para clasificar en niveles de competencia.
La Tabla 5, de la variable competencias investigativas en estudiantes universitarios, muestra que ningún estudiante se ubica en nivel inadecuado (0%); un grupo considerable se ubica en nivel medianamente adecuado (57,6%) y; otro grupo de estudiantes se ubica en nivel adecuado (42,4%). Por consiguiente, la mayoría de estudiantes universitarios demuestran habilidades para elaborar el proyecto de investigación con pertinencia y coherencia respetando el estilo de redacción establecido según normas internacionales.
Tabla 6. Competencias investigativas por dimensiones en estudiantes universitarios

* Recategorización para clasificar en niveles de competencia.
La Tabla 6. muestra las cuatro dimensiones de la variable competencias investigativas, en el que las habilidades para elaborar el proyecto de investigación y las habilidades tecnológicas se ubican en nivel medianamente adecuado (62,7% y 51,9% respectivamente) y las habilidades para el estilo de redacción y compromiso ético en nivel adecuado (67,1% y 51,3% respectivamente). Por cuanto, la mayoría de estudiantes universitarios demuestran habilidades para el estilo de redacción respetando las normas éticas de investigación. Asimismo, un grupo considerable manejan habilidades para la elaboración del proyecto de investigación haciendo uso de herramientas tecnológicas.
Discusión
Los resultados de la investigación desde la interpretación porcentual expresan que el nivel de competencia investigativa en estudiantes universitarios, se ubican en medianamente adecuado (57,6%) y en adecuado (42,4%). Por consiguiente, la mayoría de estudiantes universitarios manifiestan manejar habilidades para elaborar el proyecto de investigación con pertinencia y coherencia respetando el estilo de redacción establecido según normas internacionales. Los resultados presentan semejanza con Ayala, (2020) quien al evaluar las competencias investigativas en estudiantes de los IX y X semestres de una escuela profesional de Educación, evidenció que el 11.4% poseen un dominio pobre, el 77.3% un dominio medio y el 11.4% un buen dominio. En ambos grupos de la muestra, los estudiantes presentan un nivel de competencias investigativas en nivel medio, lo que podría obedecer a diversos factores como la calidad del docente que imparte la materia, la política curricular que implica la investigación de manera transversal en las diferentes materias de enseñanza. En algunas carreras profesionales, en especial en la de medicina humana, utilizan la estrategia de resolución de problemas como elemento indispensable del aprendizaje.
Los resultados de Olazábal y Águila, (2020) también guardan similitud con los resultados hallados, ellos realizaron un estudio cualitativo mediante la observación y encuesta a estudiantes de IV y V ciclo, en el que apreciaron que los estudiantes tienen conocimiento en la aplicación de algunos procedimientos de investigación. Sin embargo, presentan dificultades al elaborar el proyecto de investigación, el instrumento y su aplicación correspondiente. Se deduce que, la formación académica impartida en las materias de investigación está orientada al conocimiento teórico.
En el plano factual, eje central de la investigación, está desligada de experiencias prácticas o asesoría por el docente. Cabe resaltar que, una de las dificultades de la escasa práctica investigativa se debe a la falta de monitoreo o estrategias de mentoría por el docente que imparte la materia. Pero también por otros factores, como el tiempo limitado a vivenciar experiencias de investigación y escasa importancia a la materia por diversas razones. En este punto, Prosekov et al., (2020) resaltan que la competencia investigadora es una fusión de componentes motivacionales, gnoseológicos, operativos y personales que tienen implicancias en el éxito de investigar; esta competencia tiene frutos cuando se aplican estrategias interactivas, las relaciones sociales y las funciones que asumen en la investigación misma, los que contribuyen a internalizar experiencias investigativas en los estudiantes universitarios.
Los resultados obtenidos en las dimensiones del estudio expresan que, en cuanto a las habilidades para elaborar el proyecto de investigación y habilidades tecnológicas se ubican en nivel medianamente adecuado (62,7% y 51,9% respectivamente) y en habilidades para el estilo de redacción y compromiso ético en nivel adecuado (67,1% y 51,3% respectivamente). Se podrías deducir que la mayoría de estudiantes universitarios demuestran habilidades para el estilo de redacción respetando las normas éticas de investigación. Asimismo, un grupo considerable manejan habilidades para la elaboración del proyecto de investigación haciendo uso de herramientas tecnológicas.
Los estudios de Prosekov et al., (2020) en estudiantes del I ciclo universitario, dan cuenta que hay un conjunto de factores que condicionan la mejora en las habilidades investigativas, tales como el nivel de motivación por la ciencia y la investigación. Mayor desarrollo gnoseológico por la activación de procesos mentales como la sistematización, la planificación, la comparación y la generalización en el contexto de la investigación, de la mano con la funcionalidad para interactuar en la misma actividad investigativa. Sin embargo, precisan ciertas dificultades; por una parte, falta de experiencia y conocimientos para participar en la investigación y, por otra parte, aun no consolidan una participación plena en comunidades de investigadores jóvenes.
Asimismo, Valderrama et al., (2022) aportan con mayor precisión que las habilidades en investigación se enseñan y se aplican de manera dispersa y desarticulada en algunas universidades. Confirman que se requiere considerarlas en términos de competencias investigativas que articulen su implementación en la etapa profesional y respondan a las exigencias sociales de forma operativa. Los autores aportan datos importantes, señalan que el análisis, la lectura de textos, la redacción, la búsqueda y la selección de información son habilidades recurrentes en los estudios revisados con respecto a la competencia en investigación en estudiantes universitarios. Los datos expuestos tienen semejanza con lo identificado en el estudio. Además, establecieron que las relaciones interpersonales, las actitudes, los aspectos éticos, el dominio de herramientas tecnológicas y la comunicación de los resultados, además del dominio de estadística son habilidades primordiales que todo investigador debe manejar.
El estudio de Chávez-Ayala et al., (2023) con respecto al nivel de habilidades investigativas que poseen los estudiantes universitarios, hallaron que el 60.7% maneja un bajo nivel, el 30.3% nivel medio y el 9.0% nivel alto. Los autores refieren en término de dominios que se ubican en nivel bajo en exploratorio, tecnológico, metodológico, analítico e interpretativo, comunicativo a nivel escrito y oral y cooperativo. El estudio fue realizado en 1682 estudiantes y concluyen que estas habilidades no son parte de la labor académica de los estudiantes. Se podría inferir que las limitaciones de las habilidades investigativas son por el escaso conocimiento de los procesos de la investigación asociado escaso uso de herramientas tecnológicas para los fines de revisión bibliográfica. Una aproximación a los resultados expuestos tiene que ver la enseñanza en las materias de investigación. Núñez (2019) considera que el modelo educativo universitario, el currículo, los sílabos y el perfil de egreso orientados a la investigación permite lograr mejorar las habilidades investigativas del estudiante.
Las conclusiones arribadas por Álvarez-Ochoa et al., (2022), con respecto a las habilidades investigativas en estudiantes universitarios, guardan similitud con el presente estudio; al medir las competencias procedimentales, comunicativas y profesionales, éstas tienen conexión directa con habilidades investigativas para elaborar, redactar, presentar y divulgar los resultados de informes de investigación manteniendo una actitud ética. Hallaron que se ubican en medianamente adecuado, en este caso, el plan curricular responde a las necesidades de la sociedad y el entorno laboral. Diaz et al., (2022) en la misma línea, también consideran la importancia de las habilidades investigativas en la formación profesional, pero además de la divulgación de los resultados. Conciben que las competencias investigativas es parte de la cultura académica del estudiante y una función social que les corresponde asumir en la sociedad.
CONCLUSIONES
Las competencias investigativas en el estudiante universitario es una función social que debe cumplir durante el proceso de formación profesional con actitud crítica, emprendedora, innovadora y ética, que al ejercer la profesión en el ámbito laboral refleje la calidad de las competencias adquiridas. En ese sentido, los resultados indican que las competencias investigativas de los estudiantes presentan el nivel medianamente adecuado (57,6%) y adecuado (42,4%). Se concluye que, la mayoría de estudiantes universitarios demuestran habilidades para elaborar el proyecto de investigación con coherencia respetando el estilo de redacción establecido según normas internacionales. Se recomienda incrementar el número de horas a las materias de investigación, incluir en los modelos educativos de cada universidad la investigación formativa y se desarrolle de forma transversal en cada materia que no sea de investigación, porque permitirá mayor experiencia y toma de decisiones en el encuentro con la sociedad e interactuar con solvencia en la solución de situaciones problemáticas que son retos actuales.
CONFLICTO DE INTERESES. La autora declara que no existe conflicto de interés para la publicación del artículo científico en mención.



















