INTRODUCCIÓN
En los últimos tiempos, se ha observado un incremento en la participación de los padres en la intervención de niños con trastorno del espectro autista (TEA). En términos de prevalencia, los estudios han indicado un aumento alarmante en la tasa de casos de TEA. Recientemente, los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. han informado una prevalencia de 1 caso por cada 54 personas (Maenner et al., 2020). La prevalencia de autismo en niños en China en 2018 fue de 39,23 por cada 10 000 niños, lo que sugiere que la tasa real de prevalencia podría ser aún mayor (Wang et al., 2018). En este contexto, las familias chinas con niños con autismo a menudo enfrentan desafíos para comprender la condición y acceder a la intervención adecuada para sus hijos. La educación en China muestra deficiencias notables en la satisfacción de las necesidades de los niños con TEA (Clark et al., 2019).
Por ello, se afirma que, la crianza de un niño con autismo puede plantear desafíos y niveles significativos de estrés, lo que hace crucial que los padres desarrollen un afrontamiento para manejar estas dificultades asociadas (Tokatly et al., 2021). La rutina diaria de un niño con autismo puede ser impredecible y estresante, lo que representa una fuente de tensión adicional para los padres (Ong et al., 2023). El afrontamiento, como establecer una rutina constante, utilizar apoyos visuales y proporcionar descansos sensoriales, pueden ayudar a los padres a lidiar con la rutina diaria de manera más eficaz (Shorey et al., 2021). Asimismo, las dificultades de comunicación, comunes en el autismo, pueden ser estresantes para los padres que luchan por comprender las necesidades y deseos de sus hijos (Marriott et al., 2022).
Además, los costos asociados con terapias, tratamientos e intervenciones pueden ser una carga significativa para los padres de niños con autismo, lo que genera estrés financiero (Kuzrok et al., 2021). No obstante, a pesar de los desafíos, los padres pueden hacer frente de manera más efectiva al estrés que conlleva la crianza de un niño con autismo. Al adoptar un afrontamiento en cuanto al establecimiento de una rutina constante, utilizar apoyos visuales, buscar apoyo profesional y conectarse con otros padres en situaciones similares, los padres pueden manejar mejor los desafíos relacionados con la crianza de un niño con autismo (Entienza y Linox, 2023).
Por otro lado, en el contexto peruano, se observa que el TEA produce alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso, lo que conlleva dificultades en la comunicación e interacción social como consecuencias principales en los pacientes (DRE Huancavelica, 2023). Se estima que un total de 15,625 personas en Perú padecen TEA, siendo el 90.6% de estos casos menores de 11 años. Se destaca además que el 81% de las personas afectadas por TEA son varones. El Plan Nacional para las Personas con TEA fue aprobado el 9 de enero de 2019 mediante el Decreto de Consejo N° 001-2019-MIMP (DRE Huancavelica, 2023).
En otro punto, se destacó que, en los datos del Sistema de Información Hospitalario del MINSA, se observa que los Centros de Salud Mental Comunitaria atendieron aproximadamente 7,981 casos de TEA durante el año 2021. Esta cifra representa aproximadamente el 33% de todas las atenciones proporcionadas tanto en establecimientos de salud públicos como privados, llegando a un total de 24,348 casos a nivel nacional (El Peruano, 2022). Con lo cual, se indica que, es una población significativa del total, por lo tanto, se requiere de intervenciones donde se mejore la calidad de atención a ellos.
Sin embargo, el diagnóstico y manejo del TEA en niños puede representar una fuente significativa de estrés para los padres. El alto número de casos atendidos en los Centros de Salud Mental Comunitaria sugiere que muchos padres están enfrentando desafíos al cuidar y apoyar a sus hijos con TEA. Este alto número de casos atendidos podría reflejar una mayor conciencia y aceptación del diagnóstico de TEA por parte de los padres, lo que sugiere actitudes más proactivas y abiertas hacia la búsqueda de ayuda y servicios especializados. Además, los padres podrían buscar apoyo profesional en estos centros para obtener orientación sobre cómo abordar los comportamientos y necesidades específicas de sus hijos, lo que puede tener un impacto en el bienestar tanto de los padres como de los niños con TEA.
Por lo cual, se formuló como interrogante ¿Cómo se relaciona el afrontamiento y estrés en padres con hijos que presentan trastorno del espectro autista? Con respecto a la justificación teórica, el autismo es una condición neuropsiquiátrica que afecta significativamente la vida de los niños y sus familias. Investigar el afrontamiento y estrés de los padres es relevante, ya que los padres son un pilar fundamental en el desarrollo y bienestar de los niños con TEA, aportándose al conocimiento existente. Del lado metodológico, al emplearse un estudio como artículo científico permite seguir los lineamientos del método científico, de tal forma, servirá de base a futuros estudios relacionados a la temática propuesta. Desde el plano práctico, se resalta que, el estudio podría ayudar a aumentar la conciencia y comprensión del TEA entre profesionales de la salud y educadores, lo que podría llevar a una mayor capacitación y sensibilización en la atención y apoyo a las familias.
Por lo tanto, esta revisión sistemática analiza la relación del afrontamiento y estrés en padres con hijos que presentan trastorno del espectro autista.
METODOLOGÍA
La investigación fue de tipo cualitativo con enfoque documental, ya que se realizó una revisión exhaustiva de la literatura científica existente sobre el afrontamiento y estrés en padres de niños con trastorno del espectro autista (TEA). El diseño de investigación fue documental, con un análisis de artículos académicos de diferentes bases de datos.
La técnica utilizada para la recolección de información fue la búsqueda sistemática en bases de datos científicas. El instrumento consistió en criterios de búsqueda específicos que permitieron localizar artículos relacionados con el afrontamiento y el estrés en padres de niños con TEA.
El instrumento de recolección estuvo basado en criterios de búsqueda que incluyeron términos clave como “afrontamiento”, “estrés”, “TEA" y "ASD”, con filtros de búsqueda en el título, resumen y palabras clave (TITLE-ABS-KEY). Estas palabras clave se aplicaron en bases de datos como Dialnet, Scielo, Proquest, Google Scholar, Web of Science y Scopus, con el fin de identificar artículos relevantes. Se excluyeron aquellos artículos duplicados, irrelevantes o no relacionados directamente con el tema central.
El análisis de los resultados se realizó mediante el uso de herramientas de automatización para eliminar artículos duplicados e irrelevantes, y mediante una revisión manual de los artículos restantes para seleccionar los más pertinentes. Para procesar los datos, se empleó el diagrama de flujo Prisma, que ilustra el proceso de selección de artículos. Después de aplicar los filtros y la revisión, se seleccionaron 39 artículos para el análisis final.
Se realizaron búsquedas exhaustivas en bases de datos académicas de alto prestigio (Dialnet, Scielo, Proquest, Google Scholar, Web of Science y Scopus). Las búsquedas se centraron en temas clave como afrontamiento y estrés en padres de niños con TEA.
Los artículos fueron seleccionados con base en los siguientes criterios:
Relevancia para el tema de afrontamiento y estrés en padres de niños con TEA.
Artículos publicados en revistas académicas y científicas de calidad.
Exclusión de artículos duplicados o con temáticas no relacionadas con el estudio.
Selección de estudios que incluyeran análisis de datos cuantitativos o cualitativos relevantes para comprender la relación entre afrontamiento y estrés.
Tras aplicar estos criterios, se logró una selección final de 39 artículos para el análisis.
Se ha realizado un examen de las fuentes referenciadas y mencionadas en este estudio, como se demuestra en el esquema de revisión Prisma ilustrado en la Figura 1.
La Figura 1 ilustra un resumen del proceso llevado a cabo en este estudio. Inicialmente, se llevaron a cabo búsquedas exhaustivas en varias bases de datos, que dieron como resultado un total de 64,928 artículos. Tras descartar 25,632 artículos debido a problemas de duplicidad y otros 15,233 mediante el uso de herramientas de automatización, se eliminaron adicionalmente 17,548 artículos cuyas temáticas no estaban relacionadas con el enfoque del estudio. Posteriormente, se obtuvieron 6,515 artículos restantes, pero tras aplicar las herramientas de automatización y una revisión manual, se descartaron 6,206 artículos más. Luego se procedió a recuperar los artículos seleccionados, logrando recuperar un total de 309, mientras que 190 no pudieron ser recuperados. De los 119 artículos seleccionados, finalmente se excluyeron 80 por diversas razones, dejando un total de 39 artículos para el análisis.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
Se ejecutó una exhaustiva búsqueda en varias bases de datos, que incluyeron Dialnet, Scielo, Proquest, Google Scholar, Web of Science y Scopus, con un enfoque en los temas relevantes de la literatura científica, tales como estrés y afrontamiento. Los resultados revelaron la presencia de una amplia gama de artículos, con 45 artículos en la base de datos de Dialnet, 17 en Scielo, 28,529 en Proquest, 34,600 en Google Scholar, 1,233 en la base de Web of Science y 504 en Scopus, lo que arroja un total de 64,928 artículos. Esta recopilación de datos refleja la considerable cantidad de información disponible en cada base de datos en relación con los temas de interés, específicamente en el ámbito de la investigación científica centrada en el afrontamiento y el estrés de los padres de niños con trastorno del espectro autista (TEA). Los criterios específicos utilizados para la búsqueda se describen en la Tabla 2.
El estudio tuvo como objetivo analizar sistemáticamente la relación entre afrontamiento y estrés en padres con hijos con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Shepherd et al., (2018) encontraron que el estrés parental aumentaba con la gravedad de los síntomas del TEA, dependiendo de si la evaluación se basaba en una medida general o específica del trastorno. En algunos casos, el afrontamiento moderaba el impacto de la gravedad de los síntomas en el estrés parental, aunque la magnitud de esta relación variaba según la conceptualización del estrés. Por su parte, Pyszkowska y Wrona (2021) identificaron que la resiliencia del ego (18 %) y la orientación a las emociones (14 %) fueron los principales predictores de la calidad de vida de estos padres. Asimismo, Grebe et al., (2022) evidenciaron diferencias significativas en el estrés y afrontamiento autoinformado entre madres y padres.
En otro estudio realizado en Australia Occidental, se determinó que vivir en áreas densamente pobladas no tenía una asociación significativa con el estrés, la calidad de vida o las rutinas diarias de los padres de niños con TEA (Parsons et al., 2020). Además, durante la pandemia de COVID-19, las esposas experimentaron un mayor deterioro en su matrimonio en comparación con los esposos, posiblemente debido a los desafíos de la crianza de un hijo con TEA (Gagat-Matuła, 2022).
El apoyo social emergió como un moderador clave en la relación entre estrés familiar y satisfacción con la vida, con mayor impacto en niveles bajos y medios de estrés (Jamil y El Sayed, 2021). Sin embargo, un estrés elevado se asoció con bajo apoyo conyugal, dependencia total del hijo y baja aceptación de la situación (Jose et al., 2021). En este sentido, se ha documentado que las madres de niños con TEA presentan síntomas depresivos y de ansiedad, además de una calidad de vida comprometida, a pesar de emplear estrategias de afrontamiento positivo (Selvakumar y Panicker, 2020). En general, el estrés asociado a la crianza de un hijo con TEA y las estrategias de afrontamiento utilizadas han sido descritos como desafíos significativos (Entienza y Linox, 2023; Gül y Gür, 2022).
El afrontamiento adecuado ha sido identificado como un factor crucial en la gestión del estrés parental, especialmente durante la pandemia de COVID-19, lo que subraya la importancia de estrategias adaptativas (Azamin et al., 2022). Asimismo, se ha señalado que un menor empoderamiento familiar predice mayores niveles de estrés en padres de niños con TEA, aunque el apoyo social no parece estar directamente relacionado con el empoderamiento (Pisula y Banasiak, 2020).
Desde una perspectiva más específica, Lievore et al., (2023) evidenciaron que el estrés parental en familias con hijos con TEA estaba más relacionado con las características emocionales de los niños. Además, se observó que la gravedad de los síntomas autistas moderaba la relación entre adaptación y cohesión familiar, lo que a su vez influía en la autoeficacia parental y en su nivel de estrés. En situaciones de mayor severidad de los síntomas, la disfunción familiar tuvo un impacto negativo en el bienestar parental (Kishimoto et al., 2023).
Freitas et al. (2021) destacaron la relevancia de los componentes psicológicos en la relación entre padres e hijos con TEA. En esta misma línea, se ha identificado que los problemas emocionales de los niños y el estrés parental se asocian negativamente con la calidad de la relación entre padres y maestros, mientras que los antecedentes de salud mental de los padres impactan negativamente en su participación familiar (McIntyre et al., 2023).
Otros estudios han señalado que un mayor estrés parental se asocia con estilos de crianza menos autoritarios y más permisivos. Asimismo, tanto la crianza autoritaria como la permisiva mostraron una correlación negativa con la calidad de vida de los niños con TEA (Likhitweerawong et al., 2022). También se ha constatado que el apoyo social recibido por las madres y los problemas de salud mental son factores determinantes en el estrés materno, mientras que el estrés y la depresión en los padres están vinculados a la percepción de necesidades insatisfechas de aceptación social (Hartini et al., 2021; Alibekova et al., 2022).
En cuanto al impacto del estigma social y la autocompasión, Pyszkowska et al. (2021) identificaron que estos factores influyen significativamente en el sufrimiento psicológico de los padres de niños con TEA, siendo los recursos psicológicos determinantes en su bienestar. Adicionalmente, se encontró que los padres indios británicos experimentaban mayores niveles de estrés y menor apoyo social percibido en comparación con sus contrapartes británicas blancas, lo que repercutía en una menor participación en actividades compartidas y una disminución del disfrute en la interacción con sus hijos (Stagg et al., 2023; Bradley et al., 2023).
Las diferencias de género también han sido exploradas en la literatura, destacando la influencia diferencial del estrés en madres y padres, así como los efectos de la pandemia en la percepción del apoyo social y el estrés parental (Di Renzo et al., 2021; Marcone y Borghese, 2023). Además, se ha identificado que variables como la atención plena, el perdón y el apoyo social contribuyen a la variabilidad en el estrés parental y en su capacidad para afrontar los desafíos del TEA (Wang et al., 2022; Weinberg et al., 2021). Por otro lado, se ha demostrado que el estrés parental está relacionado con problemas de comportamiento externalizantes en niños con TEA, mientras que estos problemas no predicen directamente el estrés parental (Lin et al., 2021).
En relación con el afrontamiento, Canseco-Fernández y Vargas-Escalante (2020) señalaron que los padres de niños con TEA suelen experimentar angustia inicialmente y emplean estrategias de evasión del problema, aunque con el tiempo adoptan estrategias de afrontamiento más orientadas a la solución. Otros estudios han destacado la tendencia de los padres a utilizar afrontamiento tanto emocional como basado en el problema (Racchumí y Cortez, 2020), y la importancia del afrontamiento espiritual en el manejo del estrés materno (Alemdar et al., 2023).
Se ha identificado que diversos estilos de afrontamiento, como la autoconfianza, la indefensión, el optimismo y la búsqueda de apoyo social, son predictores significativos de la carga del cuidador (Bozkurt et al., 2019). En este sentido, tras la capacitación para padres (PT), se observó un aumento significativo en el afrontamiento positivo y una reducción en el afrontamiento de escape/evitación, acompañado de una disminución en los niveles de depresión y ansiedad en las madres (Iida et al., 2018). No obstante, no se ha encontrado una correlación significativa entre la carga de cuidado y el afrontamiento (Rasoulpoor et al., 2023).
Por otro lado, se ha identificado una relación directa entre afrontamiento disfuncional y síntomas depresivos, mediada significativamente por la percepción del problema, pero no por el interés en afrontarlo (Pang et al., 2020). Durante el confinamiento, los niveles de agotamiento y afrontamiento adaptativo fueron más altos en los padres de niños con TEA en comparación con los de niños con desarrollo típico, aunque no se hallaron diferencias significativas en los niveles generales de angustia (Kaba et al., 2022).
Finalmente, se ha señalado que los padres tienden a emplear afrontamiento positivo en las etapas iniciales del diagnóstico y que fortalecer su confianza y el apoyo social podría favorecer estrategias de afrontamiento adaptativo y prevenir estrategias disfuncionales (Liu et al., 2023). Se ha demostrado, además, que los padres de niños con TEA presentan menores niveles de resiliencia y afrontamiento positivo, y son más propensos a estrategias de afrontamiento negativo en comparación con padres de niños con desarrollo típico (Wang et al., 2021).
Discusión
Los resultados obtenidos evidencian que el estrés parental en familias con niños con TEA está determinado por múltiples factores, incluyendo la gravedad de los síntomas, la disponibilidad de apoyo social y las estrategias de afrontamiento utilizadas. La carga emocional y física que enfrentan estos padres coincide con estudios previos que destacan el impacto del cuidado diario y la incertidumbre asociada al desarrollo del niño (Marriott et al., 2022; Ong et al., 2023). Sin embargo, el grado en que estas variables afectan la calidad de vida parental no es homogéneo, sino que varía según el contexto familiar, los recursos disponibles y las diferencias individuales en la gestión del estrés.
El apoyo social se presenta como un factor determinante en la mitigación del estrés parental, lo que refuerza hallazgos previos sobre su rol como amortiguador emocional (Jamil y El Sayed, 2021; Hartini et al., 2021). No obstante, su impacto no es uniforme, ya que la percepción de apoyo puede estar mediada por factores culturales y socioeconómicos. Por ejemplo, en comunidades con menor acceso a servicios especializados o con una carga de estigma social más fuerte, los efectos positivos del apoyo pueden verse reducidos, lo que sugiere la necesidad de intervenciones adaptadas a cada contexto.
Asimismo, la distribución desigual de responsabilidades de cuidado entre madres y padres sigue siendo una constante en diversas investigaciones (Selvakumar y Panicker, 2020; Gagat-Matuła, 2022). Mientras las madres reportan mayores niveles de estrés y síntomas depresivos, los padres tienden a involucrarse en menor medida en la crianza, lo que puede generar tensiones adicionales dentro del núcleo familiar. Esta realidad resalta la urgencia de fomentar un reparto más equitativo de las tareas de cuidado, promoviendo la corresponsabilidad parental como un mecanismo para reducir la carga emocional de las madres y mejorar la dinámica familiar.
Por otro lado, la forma en que los padres enfrentan el estrés también influye en su bienestar psicológico. El afrontamiento centrado en la evitación, si bien puede proporcionar un alivio temporal, suele estar asociado con niveles más altos de angustia a largo plazo (Pang et al., 2020). En cambio, estrategias basadas en la búsqueda de información, la planificación y la aceptación han demostrado ser más efectivas en la adaptación al diagnóstico y en la mejora de la calidad de vida (Bozkurt et al., 2019; Liu et al., 2023). Esto sugiere que los programas de intervención deberían centrarse en fortalecer habilidades de afrontamiento activas y en fomentar el empoderamiento de las familias.
Además, la influencia del contexto sociocultural no puede ser ignorada. Investigaciones como las de Stagg et al., (2023) y Bradley et al., (2023) han demostrado que el estrés parental varía significativamente según el origen étnico y la red de apoyo disponible. Padres que pertenecen a minorías culturales o que residen en comunidades con menor acceso a recursos especializados experimentan mayores niveles de angustia, lo que subraya la importancia de políticas inclusivas y servicios accesibles para todas las familias.
Finalmente, la pandemia de COVID-19 exacerbó los niveles de estrés parental, lo que evidencia la fragilidad de los sistemas de apoyo en contextos de crisis (Azamin et al., 2022; Kaba et al., 2022). La interrupción de terapias y la sobrecarga de cuidado impuesta por el confinamiento obligaron a muchas familias a adaptar sus estrategias de afrontamiento, resaltando la necesidad de fortalecer redes de apoyo virtuales y modelos de atención a distancia que puedan mantenerse en situaciones de emergencia.
Estos hallazgos ponen de manifiesto la complejidad del estrés parental en familias con niños con TEA y la necesidad de intervenciones integrales que consideren tanto las diferencias individuales como las condiciones socioeconómicas y culturales. Futuras investigaciones deberían profundizar en estrategias que optimicen el afrontamiento y promuevan la resiliencia, garantizando que los padres cuenten con herramientas efectivas para gestionar las demandas del cuidado sin comprometer su bienestar emocional.
CONCLUSIÓN
El análisis de los estudios ha permitido una comprensión más profunda de la relación entre el afrontamiento y el estrés en padres de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), confirmando la influencia de múltiples factores en su bienestar. Se ha evidenciado que el estrés parental está estrechamente relacionado con la gravedad de los síntomas del trastorno y las características emocionales del niño, lo que incrementa las demandas de cuidado y adaptación. Asimismo, se ha corroborado que las estrategias de afrontamiento positivo, particularmente aquellas centradas en la resolución de problemas y el apoyo social, son clave para mitigar la carga emocional de los padres.
Además, el estudio resalta que las estrategias de afrontamiento evolucionan con el tiempo, reflejando una adaptación progresiva a las exigencias del cuidado. Sin embargo, las madres continúan experimentando mayores niveles de estrés debido a la carga emocional y a la responsabilidad primaria en la crianza, lo que pone de manifiesto la necesidad de intervenciones diferenciadas que promuevan la corresponsabilidad parental y brinden apoyo integral a ambos progenitores. Estos hallazgos subrayan la importancia de desarrollar estrategias de intervención dirigidas a fortalecer la resiliencia familiar y garantizar el acceso a redes de apoyo efectivas.
CONFLICTO DE INTERESES. La autora declara que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.


















