INTRODUCCIÓN
En los últimos años se ha dado un cambio constante en el sistema educativo. El desarrollo e implementación de las competencias digitales ha permitido optimizar el proceso de aprendizaje de los educandos. En América Latina y el Caribe, en el periodo de la pandemia solo dos países como Guayana Francesa y Nicaragua, no cerraron sus aulas (OEI, 2020). Rocha y Hernández (2020) educadores internacionales en ciencias cognitivas, argumentaron que los docentes necesitan formación en habilidades digitales. Reconocieron que el 20% de los docentes solicitaron capacitación en habilidades tecnológicas y TIC, y la mitad la consideran importante en su labor. Por su parte, Martínez (2020) identifica que los maestros tienen el propósito de mejorar el proceso académico aplicando las competencias digitales en las diversas áreas curriculares y sosteniendo que se obtienen mayor impacto de las actividades.
De acuerdo con Benavente et al., (2021) en el proceso educativo se ha llevado a cabo una transformación por medio de las competencias digitales las cuales involucran el comprender, leer, comentar y escribir por medio de las competencias tecnológicas permitiendo discriminar la información e involucrar la participación de las diferentes actividades virtuales. La organización de la institución ha considerado pertinente la dinámica con los recursos tecnológicos los cuales influyen significativamente en el crecimiento del aprendizaje del alumno. Ante estos retos del nuevo sistema educativo se pretende contribuir a la innovación y utilización el recurso tecnológico fomentando competencias positivas a las realidades de la nueva educación.
La competencia digital, conforme exponen Berrocal et al., (2022) involucra una serie de actividades que potencializa la función del docente; en este caso se toma en cuenta la cultura digital, las actitudes y la comunicación que se evidencia en los diferentes procesos académicos; asimismo, los contenidos digitales los cuales involucran la selección de acuerdo a las necesidades que se tiene en los estudiantes. Por su parte, para Suelves et al., (2021) la competencia digital integra diferentes procesos formativos en los estudiantes promoviendo la inclusión educativa. Por tal razón, es importante tomar en cuenta la comunicación y colaboración en la interacción de los recursos digitales permitiendo compartir y participar activamente de la integración y programación. Asimismo, se considera la seguridad, tanto de los datos dispositivos como del entorno, identificando las necesidades y las respuestas a las competencias digitales (Rodríguez et al., 2021).
Entre los aspectos que se presenta en la competencia digital se tiene a la información y alfabetización informacional, la comunicación y colaboración, la creación de contenidos digitales, la seguridad y la resolución de problemas digitales (Suelves et al, 2021; Berrocal et al., 2022; y Gutiérrez et al., 2022). La importancia de las competencias digitales en el ámbito educativo es que genera una mayor alfabetización informacional permitiendo a los maestros conocer diferentes enfoques, teorías, métodos. Tanto la organización como la evaluación permitirán reconocer la información transformando los contenidos tradicionales (Estrada et al., 2022). Para Rivera (2021) la alfabetización tecnológica es el procesamiento de datos, el empleo de aplicaciones informáticas para los contextos educativos que aporte una solución académica. Por tales razones, consideró que la competencia digital es clave para el desarrollo profesional.
El desarrollo profesional es considerado como la formación permanente, continua de la capacitación de los docentes (Vaillant 2016; Loaiza et al., 2021). Asimismo, para Ysar et al., (2022) el desarrollo profesional de los maestros está en función a generar una serie de actividades creativas que mejore e impacte en el desarrollo del aprendizaje en los estudiantes. Por medio de la participación el compromiso y la selección de herramientas es que se impulsa a optimizar el desarrollo profesional aumentando la participación de los docentes y asegurando una calidad de la enseñanza y aprendizaje. Es así que para De la Torre et al., (2022) involucra una serie de prácticas pedagógicas que permitirán funcionar e implementar herramientas que potencializan los resultados de aprendizaje. Es así que a través de las competencias digitales se optimiza la formación educativa garantizando inclusividad, calidad y continuidad en los estudiantes.
Dentro de los principales componentes del desarrollo profesional se considera la experiencia del maestro, la calidad de oportunidades que brinda al aprendizaje, las características del contexto, la motivación en los participantes y las características personales (Gutiérrez et al., 2022; Segura, 2022; y Cavalcanti, 2021). La integración de estas capacidades debe estar en función a poder integrar los recursos tecnológicos en las aulas de forma adecuada lo cual genera un valor significativo tanto para los recursos educativos como para el proceso de aprendizaje en los estudiantes. En ese sentido, es importante la participación de todos los docentes autopercibir la manera de cómo impacta la presencia de los recursos tecnológicos en la explicación diaria de la formación académica (Gutiérrez et al., 2022). La importancia que tiene los medios tecnológicos sistema educativo involucra conocer las propuestas de formación digital en el profesorado atendiendo a sus necesidades y optimizando los resultados que necesita.
Conforme a lo expuesto, el estudio se justifica debido a que posibilitará el análisis de resultados actuales sobre la competencia digital y desarrollo profesional docente logrando ampliar el conocimiento científico de los temas. Asimismo, se justifica porque proporciona la oportunidad de conocer las competencias digitales y el desarrollo profesional docente comprendiendo el impacto que tiene en el proceso educativo.
Por lo descrito, se plantean las siguientes preguntas: ¿cuáles son las características de las competencias digitales en ES?, ¿cómo se relaciona el desarrollo profesional con las competencias digitales del docente?, ¿cuáles son las competencias digitales que se presentan como parte del proceso de enseñanza? Estableciendo como objetivo analizar la relación entre la competencia digital y el desarrollo profesional docente en la educación superior.
METODOLOGÍA
Para alcanzar el objetivo del estudio, se siguieron los estándares de la revisión sistemática y se aplicó el método PRISMA. La recopilación de fuentes se realizó a través de las bases de datos ProQuest y ExLibris, seleccionando artículos científicos publicados en revistas indexadas entre enero de 2021 y noviembre de 2022. La estrategia de búsqueda incluyó las palabras clave: “Competencia digital”, “pedagogía”, “desarrollo profesional” y “educación superior”, combinadas mediante los operadores booleanos AND y OR.
Para delimitar la selección de estudios, se establecieron criterios de inclusión y exclusión. En primer lugar, se consideraron únicamente artículos científicos, excluyéndose notas editoriales, disertaciones de tesis, documentos de réplica, estudios teóricos y revisiones documentales. Además, los estudios debían centrarse en la educación superior, por lo que se excluyeron aquellos enfocados en educación básica o alternativa. Asimismo, se seleccionaron investigaciones que abordaran específicamente las competencias digitales docentes y su impacto en el desarrollo profesional.
La búsqueda inicial arrojó un total de 165 estudios (43 % de ProQuest y 57 % de ExLibris). Tras la aplicación del método PRISMA, se llevó a cabo un proceso de cribado y evaluación, seleccionándose finalmente 13 artículos para su análisis como se evidencia en la Figura 1.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
En la Tabla 1 se presentan los estudios seleccionados para analizar las competencias digitales y el desarrollo profesional docentes, en ella se presenta la base de datos de donde se extrajo, año de publicación y título de estudio.
En la Figura 2 se observa que 6 artículos fueron desarrollados en el 2021; mientras que 7 que fueron publicados el año 2022. Asimismo, se determina que en la base de datos Exilibris se tiene mayores publicaciones sobre el tema, registrándose 9 estudios a diferencia de ProQuest que solo registra 4.
Asimismo, se construyó una matriz con las características de los artículos seleccionados incluyendo los objetivos de estudio, el método de estudio que realizaron y los principales aportes, tal como se evidencia en la Tabla 2.
En la Tabla 2 a partir de la revisión sistemática de los artículos permitieron analizar las competencias digitales y el desempeño profesional docente de educación superior, comprendiendo que, en primera instancia, se tuvo que los modelos tradicionales del aprendizaje deben integrarse en un conocimiento activo donde el estudiante se sienta mejor motivado en el desarrollo de sus habilidades, por lo que las competencias digitales transforman la enseñanza permitiendo desarrollar la innovación, las habilidades y los conocimientos a través de la autonomía y la autorregulación de su propio avance cognitivo (Rodríguez et al., 2021). La nueva generación docente quienes muestran los nuevos conocimientos aprendidos, debe revisar la aplicación de estrategias, comprendiendo profundamente las formas en que sus estilos de enseñanza mejoren su capacidad para retar los modos tradicionales de la práctica (Suelves et al., 2021; Portilla, 2022).
De acuerdo a ello, Estrada et al., (2022) y Vargas (2021) consideraron que el desarrollo profesional debe estar en función a poder dar una innovación por medio de las competencias digitales. El contribuir en la alfabetización de la información, la tecnología, la multimedia y la comunicación generará mayor participación y colaboración de los estudiantes. Es así que se debe reintegrar los espacios de aprendizaje en ambientes formales logrando mayores niveles académicos y potencializando las evidencias de aprendizaje. Ysar et al., (2022) agregó que los maestros deben disponer de oportunidades en el desarrollo profesional continuo, debido a que el aprendizaje se da por medio de la tecnología optimizando el rendimiento de los estudiantes y apoyando a todas las necesidades que se puedan presentar en las aulas.
El desarrollo de las competencias digitales fomenta el compromiso del maestro quien genera la participación de los estudiantes adecuando sus saberes cognitivos para transformarlos en significativos. En el proceso educativo, los espacios de interacción con una comunicación efectiva permiten un trabajo responsable y de acuerdo a las habilidades sociales y emocionales para la calidad educativa (Segura, 2022). En términos de Benavente et al., (2021) y Rivera (2021) la transformación educativa se basa en una adecuada alfabetización digital permitiendo que los maestros mantengan un desenvolvimiento óptimo de las actividades virtuales. La tecnología integra las competencias cognitivas, y las estrategias tradiciones. Es así, como precisa Gutiérrez et al., (2022) que los recursos tecnológicos han experimentado notables cambios en la educación formal por lo que la estabilización fue uno de los requerimientos que se desarrolló con bastante constancia en los últimos años. La educación mediática, incluyendo la educación digital, necesita formar profesores digitales adoptando enfoques tecnológicos en los entornos educativos (Cavalcanti, 2021). De la Torre et al., (2022) agregó que las herramientas digitales brindan diversas ventajas competitivas: productividad, eficiencia, eficacia en el desarrollo de los estudiantes, por lo que la función del quehacer educativo debe integrar los conocimientos.
Discusión
El análisis de los estudios revisados evidencia un consenso sobre la influencia de la competencia digital en el desarrollo profesional docente; sin embargo, los hallazgos también revelan desafíos estructurales y limitaciones en su implementación efectiva. La relación positiva entre la competencia digital y el desarrollo profesional (Cavalcanti, 2021; Vargas, 2021; Portilla, 2022; Rivera, 2021) no debe interpretarse únicamente como una correlación mecánica, sino como el resultado de múltiples factores contextuales, institucionales y pedagógicos que aún no han sido plenamente abordados. Si bien la literatura destaca el papel transformador de las competencias digitales en la práctica docente, la falta de formación continua y la ausencia de estrategias estructuradas limitan su verdadero impacto.
Uno de los principales problemas detectados es la implementación fragmentada de los contenidos digitales en la enseñanza superior (Berrocal et al., 2022). Esto sugiere que la integración de tecnologías en la educación no responde a un modelo sistemático, sino más bien a iniciativas aisladas que dependen de la iniciativa individual de los docentes o de políticas institucionales poco estructuradas. De hecho, Gutiérrez et al., (2022) advierten sobre la necesidad de un cambio de paradigma en la formación docente, argumentando que la simple adopción de herramientas tecnológicas no garantiza una enseñanza más efectiva si no se acompaña de un enfoque pedagógico sólido. Este hallazgo pone en entredicho la visión tecnocentrista que asume que la digitalización por sí sola es sinónimo de innovación educativa.
Por otro lado, si bien estudios como los de De la Torre et al., (2022) y Ysar et al., (2022) destacan el potencial de la gestión del conocimiento y las narrativas digitales en la práctica reflexiva y la inclusión educativa, aún persiste una brecha entre la teoría y la práctica. La existencia de plataformas como Smart Ecosystem for Learning and Inclusion (SELI) demuestra que hay iniciativas valiosas en marcha, pero su impacto real dependerá de factores como la infraestructura tecnológica, la capacitación docente y la resistencia al cambio dentro de las instituciones educativas. La pregunta clave aquí es: ¿hasta qué punto los docentes están preparados y dispuestos a transformar su metodología a partir de estas herramientas?
Desde una perspectiva más aplicada, Estrada et al., (2022) y Rodríguez et al., (2021) encontraron que el rediseño de cursos virtuales y la integración de herramientas digitales potencian las habilidades docentes en planificación e instrucción. No obstante, estos estudios no abordan en profundidad las barreras estructurales que enfrentan los docentes para implementar estos cambios. La falta de recursos, la sobrecarga laboral y la resistencia al cambio son factores que, si bien no siempre aparecen reflejados en los estudios, son determinantes en la efectividad de las estrategias digitales.
El papel de la formación docente también resulta fundamental en este debate. Benavente et al., (2021) demostraron que los programas de inducción y capacitación digital pueden ser efectivos en el desarrollo de competencias digitales, pero la pregunta crítica es: ¿estos programas responden realmente a las necesidades y realidades de los docentes? Si bien la formación es un punto clave, también lo es la adaptación de los contenidos digitales a los contextos específicos de enseñanza. De lo contrario, se corre el riesgo de replicar modelos genéricos que no responden a las particularidades de cada institución educativa.
Por lo tanto, la revisión de la literatura establece que la competencia digital es un eje central en el desarrollo profesional docente, pero su implementación efectiva depende de múltiples factores que trascienden la simple adquisición de herramientas tecnológicas. La fragmentación en la adopción de tecnologías, la falta de políticas claras de formación y la resistencia al cambio siguen siendo barreras importantes. Para que la digitalización tenga un impacto real en la educación, es necesario un enfoque integral que considere no solo la capacitación técnica, sino también los aspectos pedagógicos, institucionales y socioculturales que influyen en la práctica docente.
CONCLUSIÓN
El estudio confirmó que las competencias digitales tienen una relación significativa con el desarrollo profesional docente, evidenciando su papel fundamental en la actualización pedagógica y en la mejora de las prácticas educativas. La integración de herramientas tecnológicas en la enseñanza sincrónica y presencial no solo facilita los procesos de enseñanza-aprendizaje, sino que también fomenta la motivación, participación e interacción de los estudiantes. No obstante, su implementación efectiva requiere un enfoque estratégico que trascienda la mera adopción de tecnología y promueva un uso crítico y reflexivo por parte de los docentes.
En términos generales, la competencia digital fortalece el desarrollo profesional docente al dinamizar los escenarios académicos y favorecer la adopción de buenas prácticas pedagógicas. Los estudios analizados destacaron la necesidad de una formación continua que no solo capacite a los docentes en el manejo de herramientas digitales, sino que también los sensibilice sobre su impacto en el aprendizaje y la interacción con los estudiantes. Este proceso demanda un cambio de paradigma en la educación, donde el uso de la tecnología no sea un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar la calidad educativa y la formación integral del estudiante.
El desarrollo profesional docente implica una actualización constante que responda a las necesidades emergentes del contexto digital. En este sentido, la competencia digital no solo favorece la optimización del diseño didáctico, sino que también permite a los docentes anticiparse a los desafíos de la enseñanza a distancia y presencial. Su impacto en el compromiso profesional es evidente en la medida en que facilita la implementación de estrategias innovadoras, la adaptación a entornos virtuales y la incorporación de nuevas metodologías que potencian el aprendizaje. Para maximizar su efectividad, es fundamental que los docentes presten atención a las interacciones de los estudiantes, considerando aspectos emocionales y contextuales que influyen en su desempeño académico y en el ambiente institucional.
CONFLICTO DE INTERESES. Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.



















