INTRODUCCIÓN
Las actividades lúdicas y los ejercicios físicos son estímulos clave para el desarrollo integral del niño. Según Serrano y Luque (2019), es esencial que los niños tengan oportunidades para moverse e interactuar con su entorno, lo que facilita un crecimiento adecuado y los prepara para satisfacer sus necesidades y las de su entorno en el futuro. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2018) destaca que las actividades lúdicas en las primeras etapas de vida son cruciales para establecer las bases de la personalidad y los hábitos necesarios para una adecuada interacción social. Además, las actividades físicas como juegos, deportes, desplazamientos y la educación física no solo fomentan un sentido de pertenencia y responsabilidad en los niños, sino que también mejoran su salud física, incluidas las funciones cardiorrespiratorias y musculares (Organización Mundial de la Salud, 2022).
La niñez, que incluye la primera infancia, la preescolaridad y la etapa escolar, es el periodo en el que se produce un mayor desarrollo físico, biológico y psicológico. Durante esta etapa, los niños adquieren conocimientos, destrezas y hábitos, además de formar capacidades y cualidades como la voluntad (Gutiérrez y Ruiz, 2018). Limachi (2020) subraya la importancia de la niñez, destacando que es en esta etapa cuando se da un mayor desarrollo del sistema nervioso.
Es fundamental que la educación escolar no solo prepare a los niños en habilidades cognitivas, sociales y emocionales, sino que también incluya una preparación física que enfatice el desarrollo de la coordinación, velocidad, destreza, fuerza y orientación (Zakharova et al., 2020). Los docentes de educación inicial, profesores de educación física y otros actores clave tienen la responsabilidad de implementar estrategias que promuevan el desarrollo integral del niño. Aunque este desarrollo está contemplado en los currículos preescolares y escolares, aún queda mucho por hacer para garantizar una calidad educativa que prepare integralmente a los niños (Santi-León, 2019).
El control y dominio del movimiento son factores decisivos en el desarrollo cognitivo y la coordinación óculo-manual en la niñez (Cabrera y Dupeyrón, 2019). El aprendizaje en los niños se da a través del movimiento, mediante la manipulación, participación, percepción y exploración consciente de materiales, lo que les permite adquirir información utilizando los sentidos (Salvador y Oseda, 2021). Estos aprendizajes se convierten en herramientas para la relación, socialización y supervivencia en su entorno social.
La motricidad fina, que involucra los movimientos de los músculos y articulaciones de la boca, lengua, manos, pies y dedos, es esencial para realizar acciones coordinadas donde intervienen la vista y el tacto (Briones y Jalil, 2022). Cedeño (2022) explica que las actividades de motricidad fina, cuidadosamente diseñadas, pueden tener un impacto significativo en el desarrollo equilibrado de las áreas cognoscitiva, motriz, oral y socioemocional en los niños. Asimismo, Alghadir et al., (2020) destacan que las habilidades motoras son necesarias para la realización de muchas tareas escolares y domésticas, como la manipulación manual, la integración bilateral y la planificación motora.
Considerando lo anterior, la motricidad fina es una parte fundamental en la formación integral del individuo, afectando su desarrollo en múltiples dimensiones. Este desarrollo puede ser fortalecido mediante actividades motrices planificadas de acuerdo a la edad y objetivos específicos.
Por lo tanto, el objetivo de esta revisión de literatura es analizar las actividades grafoplásticas utilizadas para el desarrollo de la motricidad fina. Se busca proporcionar información actualizada que sea útil para que los docentes innoven en sus estrategias, evitando la monotonía que puede generar desinterés en los niños. En este contexto, este documento se presenta como una herramienta para orientar a los docentes en la búsqueda de nuevas y motivadoras actividades que promuevan la participación activa de los niños.
METODOLOGÍA
Este estudio se enmarcó en el tipo de investigación documental. Según Bernal (2016), la investigación documental consistió en el análisis de información escrita sobre un fenómeno específico, recopilada de diversas fuentes. En este caso, se priorizó la información disponible en medios virtuales. El alcance de la investigación fue exploratorio, ya que su propósito fue analizar las estrategias grafoplásticas utilizadas para el desarrollo de la motricidad fina en infantes (Hernández et al., 2017). El diseño del estudio se basó en un enfoque bibliográfico, el cual, de acuerdo con Palella y Martins (2012), implicó la revisión sistemática de documentos, recolectando, seleccionando y analizando información relevante sobre las variables del estudio.
Procedimiento
El procedimiento consistió en una revisión bibliográfica de artículos relacionados con el tema de interés en las bases de datos Redalyc, Dialnet, Scielo, Scopus y Web of Science. Se seleccionaron investigaciones disponibles en texto completo en español e inglés. Para la búsqueda, se utilizaron las siguientes palabras clave: “activities, exercises, didactic games, psychomotor games, stimulation, fine motor skills games y fine motor skills”. En la Tabla 1 se presentan las tres ecuaciones de búsqueda empleadas. Solo se consideraron publicaciones comprendidas en el rango temporal de 2017 a 2022, dado que reflejaban los avances más recientes y las teorías con mayor solidez y validez.
Criterios de selección
Se establecieron criterios específicos para la selección de fuentes como se evidencia en la Tabla 1, considerando la relevancia, los diseños experimentales y el contenido expuesto sobre actividades aplicables en escuelas con recursos limitados para la estimulación de la motricidad fina en niños. Se optó exclusivamente por fuentes primarias y secundarias. Los criterios de inclusión fueron los siguientes: se incluyeron artículos originales, ponencias o congresos publicados e indexados en las bases de datos durante los últimos cinco años, y estudios cuya población de interés fueron niños sin discapacidad o con discapacidad leve. Se excluyeron investigaciones publicadas antes de 2017. Este enfoque buscó identificar actividades comunes y novedosas que pudieran ser aplicadas por docentes en el aula, mientras que las discapacidades más complejas podrían haber requerido la intervención de profesionales de otras áreas, como médicos, fisioterapeutas y traumatólogos.
El procedimiento general de búsqueda (Figura 1) comprendió las siguientes etapas: planificación, búsqueda, aplicación de criterios, segregación, selección y organización de resultados. En la Figura 2, 3, 4 y 5 se presentan los resultados de búsqueda en las diversas bases de datos
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
El análisis de los estudios revisados en la Tabla 2 proporciona una visión integral sobre el desarrollo de la motricidad fina en niños y sus implicaciones para la práctica educativa. A continuación, se presenta una narrativa crítica y continua de cada uno de los planteamientos:
Tabla 2 Artículos de la base de datos Redalyc que consideran la variable actividades para la motricidad fina.
Los estudios presentados en la Tabla 2, enfatizan que la edad debe guiar las estrategias para el desarrollo motor, sugiriendo que las actividades de manipulación son esenciales en la infancia temprana y que la motricidad gruesa se vuelve más importante con la edad (Rebelo et al., 2020). Aunque su estudio es útil, carece de detalles sobre cómo adaptar estas estrategias a diferentes contextos educativos. En tanto, Barrios y Gómez (2019) destacan la falta de uso pedagógico de la música en el desarrollo de la motricidad fina, sugiriendo que podría ser un recurso valioso. Sin embargo, la falta de evidencia directa limita la aplicabilidad de sus recomendaciones.
En Fernández-Valero y Soto (2022) se encuentran que la mayoría de los niños en preescolar tienen un desarrollo normal de habilidades motoras finas, pero aquellos con dificultades se benefician de más tiempo en actividades físicas. El estudio carece de detalles sobre los tipos específicos de actividades más efectivas. Para Sabongi et al., (2020) identifican que niños con trastornos del desarrollo y prematuros enfrentan mayores dificultades motoras. Aunque destacan la importancia de adaptar las intervenciones, no ofrecen detalles sobre cómo personalizar estas actividades para cada trastorno. Y, Vieira et al., (2018) muestran que un protocolo de intervención motora mejora las habilidades finas y el aprendizaje en niños con problemas de motricidad. Sin embargo, el estudio no detalla el diseño del protocolo ni su aplicabilidad en diferentes contextos educativos.
En conjunto, los estudios revisados en la Tabla 3 ofrecen perspectivas valiosas sobre las actividades para la motricidad fina, con énfasis en la aplicación práctica y la necesidad de capacitación docente. Sin embargo, cada estudio podría beneficiarse de una mayor contextualización y análisis detallado para optimizar la implementación en diversos entornos educativos.
Tabla 3 Artículos de la base de datos Dialnet que consideran la variable actividades para la motricidad fina.
En los estudios presentes en la Tabla 3 se destacan el de Delgado et al., (2020) quienes resaltan la importancia de actividades prácticas como rasgado y punzado para el desarrollo de la motricidad fina, destacando cómo estas actividades estimulan los músculos pequeños de las manos y la coordinación viso-motora. Aunque la propuesta es concreta y práctica, se podría mejorar con una evaluación de la efectividad de estas actividades en diferentes contextos educativos. García y Lazo (2022) presentan una propuesta que incluye actividades cotidianas y estructuradas para mejorar las habilidades motoras finas en niños con dificultades, validada para el uso en el hogar. La propuesta es valiosa por su aplicabilidad en entornos reales, pero carece de un análisis profundo de la adaptación de estas actividades para distintos niveles de dificultad. Cabrera y Dupeyron (2019) utilizan métodos empíricos para validar un sistema de actividades pedagógicas, mostrando resultados positivos en actividades como el trazado y recorte. Aunque el enfoque es práctico y ofrece una gama de actividades, se podría enriquecer con un análisis de cómo estas actividades pueden integrarse de manera efectiva en currículos educativos variados. Ochoa et al., (2021) identifican actividades motoras como rasgar y doblar, demostrando que su implementación, combinada con el juego, mejora la motricidad fina y la motivación de los niños. La combinación de juego y aprendizaje es prometedora, pero el estudio se beneficiaría de una exploración más detallada sobre cómo el juego afecta el desarrollo motor en contextos educativos específicos.
Para finalizar, Arias y Calle-García (2022) encuentran que las actividades grafo plásticas son beneficiosas para el desarrollo motor fino, pero señalan la necesidad de capacitación docente para una implementación efectiva. La percepción de los docentes es crucial, y su reconocimiento de la necesidad de capacitación subraya la importancia de preparar adecuadamente a los educadores para maximizar el impacto de estas actividades.
Los estudios revisados en la Tabla 4, aportan perspectivas valiosas sobre la importancia de la motricidad fina y su relación con diversas actividades educativas, subrayando la necesidad de formación docente y un enfoque integral.
Tabla 4 Artículos de la base de datos Scopus que consideran la variable actividades para la motricidad fina.
De la Tabla 4, se rescata que Shunta y Chasi (2022) subrayan la importancia de combinar actividades con materiales y experiencias vividas para el desarrollo de la motricidad fina. Resaltan que el desarrollo de habilidades motrices fomenta la creatividad y el pensamiento, y abogan por la formación de maestros en el uso de estos recursos en el aula. Este enfoque es integral, pero la implementación práctica en diferentes contextos educativos podría ser detallada más explícitamente. En tanto que, Bernate (2021) enfatiza el papel crucial del juego en las primeras etapas educativas para el desarrollo motriz y el crecimiento biológico, y destaca la necesidad de una formación adecuada de los maestros. Aunque el enfoque en el juego es valioso, se podría ampliar con un análisis de cómo el juego específico impacta diferentes aspectos del desarrollo motriz.
Por otra parte, Bernate (2021) argumenta que la educación física es fundamental para el desarrollo motriz infantil, sugiriendo que debe incluir diversos métodos y estrategias. La conexión entre desarrollo emocional, motricidad y cognición es relevante, pero el estudio podría beneficiarse de ejemplos específicos de métodos y estrategias que han demostrado ser efectivos en la práctica. Para Ochavano-Alviz y Pezo-Llerena (2020) encuentran una correlación entre la motricidad fina y la iniciación en la caligrafía en niños de nivel inicial, sugiriendo que el desarrollo de coordinaciones viso-manual, facial y gestual es crucial. Este hallazgo destaca la importancia de priorizar el desarrollo motor, pero el estudio podría profundizar en cómo se pueden implementar estrategias específicas para mejorar estas coordinaciones en el aula. En Basto et al., (2021) afirman que el desarrollo progresivo de habilidades motrices finas es esencial en las primeras etapas educativas y debe reflejarse en las producciones artísticas de los niños. Este enfoque progresivo es importante, pero el estudio podría proporcionar más detalles sobre cómo medir y evaluar este desarrollo de manera efectiva en contextos educativos.
Los artículos presentados en la Tabla 5, aportan perspectivas valiosas sobre la importancia del desarrollo motriz y las limitaciones actuales en su implementación. Sin embargo, cada estudio podría beneficiarse de una mayor profundización en estrategias prácticas y recomendaciones específicas para mejorar la aplicación de las actividades motrices en distintos contextos educativos.
Tabla 5 Artículos de la base de datos Web Of Science que consideran la variable actividades para la motricidad fina.
En tanto que, Alonso y Pazos (2020) destacan la importancia de iniciar el desarrollo de la motricidad desde edades tempranas. Sin embargo, señalan que el tiempo asignado para estas actividades es insuficiente y que la falta de planificación adecuada limita la atención eficiente en el desarrollo motriz. Este estudio resalta la necesidad de mejorar la formación y planificación docente para abordar estas deficiencias, pero no profundiza en estrategias específicas para superar estas limitaciones.
Por su parte, Sánchez et al., (2022), sostienen que las técnicas grafoplásticas son beneficiosas para el desarrollo motriz, ya que facilitan la coordinación óculo-manual y fomentan la creatividad e imaginación en los niños. Este aporte es valioso para promover el uso de técnicas artísticas en el desarrollo motriz, aunque el estudio podría incluir ejemplos prácticos de técnicas y su aplicación en el aula. Para Pérez (2017), desde un paradigma crítico positivista, concluye que factores como la cultura, la lengua materna y el entorno familiar afectan el desarrollo motriz. A pesar de estas barreras, sugiere que un tratamiento adecuado con actividades motivadoras y diversos recursos puede revertir el bajo desarrollo motriz. El enfoque es pertinente, pero el estudio podría beneficiarse de una discusión más detallada sobre cómo implementar estas actividades motivadoras de manera efectiva en diferentes contextos.
En Ochoa et al., (2020), con un diseño transversal comparativo, proponen el uso del inventario Battelle para diagnosticar la coordinación motora. Observan deficiencias en el desarrollo motriz en escuelas públicas en comparación con las privadas y en el ámbito rural en comparación con el urbano. Este estudio proporciona información útil sobre la variabilidad en el desarrollo motriz según el contexto, pero podría ampliar sus recomendaciones para mejorar el desarrollo motriz en diferentes contextos.
Para finalizar, Zumba et al., (2020) abordan la importancia de la tecnología en el desarrollo integral de los estudiantes. Sin embargo, señalan que su uso en las escuelas es limitado debido al desconocimiento de los docentes. Este hallazgo subraya la necesidad de capacitación docente en el uso de herramientas tecnológicas para el desarrollo de habilidades motrices finas, aunque el estudio podría ofrecer soluciones prácticas para superar esta limitación.
Discusión
La motricidad fina, esencial desde las primeras etapas de la infancia, se vincula estrechamente con el desarrollo de habilidades sociales, afectivas y cognitivas. El desarrollo equilibrado de la motricidad fina facilita la integración del sistema visomotor, crucial para la escritura a mano. La escritura, en particular, requiere una coordinación precisa entre los movimientos de los dedos, la mano y el brazo para controlar la fuerza y la sincronización (Akin, 2019). Además, la motricidad fina es fundamental no solo en el entorno escolar sino también en actividades físicas que exigen ajustes precisos en los movimientos musculares (Dapp et al., 2021).
En el ámbito escolar, los niños realizan diversas actividades que demandan el uso de las manos, como escribir, dibujar y recortar. Estas tareas requieren una coordinación precisa de los músculos pequeños de la mano, muñeca y dedos. La motricidad fina también influye en la interacción entre sistemas neurológicos y musculares, crucial para interpretar estímulos y emociones cuando los niños manipulan objetos (Cabrera y Dupeyrón, 2019).
Las actividades grafoplásticas, que incluyen técnicas para el desarrollo de la motricidad y la lectoescritura, son especialmente recomendables. Estas actividades permiten el trazado de líneas, figuras y modelamiento con materiales diversos, facilitando así el aprendizaje motor (González et al., 2022). La grafoplástica, además de su valor estético y artístico, se presenta como una herramienta efectiva para el desarrollo motriz infantil (Fernández-Sánchez et al., 2020).
Las técnicas grafoplásticas no solo mejoran el movimiento de las extremidades superiores, sino que también influyen en aspectos sensoriales, afectivos y cognitivos. Estas actividades fomentan la comprensión del entorno, la gestión de emociones, y la realización de representaciones simbólicas y lingüísticas (Cárdena-Lliguisaca y Castro-Salazar, 2021). Al facilitar el agarre y el movimiento adecuado de útiles escolares como lápices y crayolas, las técnicas grafoplásticas permiten trazos más naturales y precisos (Copo y Llamuca, 2020).
Para estimular el desarrollo de la motricidad fina, se pueden emplear diversas técnicas grafoplásticas como el coloreado, el arte con burbujas, la pintura sobre papel aluminio, y el sellado (Calderón y Fernández, 2022). Actividades adicionales como el dibujo, la pintura, el recorte y el modelado también son efectivas. Estas técnicas están relacionadas con el desarrollo motor fino y el control de la postura, la destreza visual-manual y el uso adecuado de útiles escolares (Fernández-Sánchez et al., 2020; Arias-Llumipanta y Calle, 2022).
Investigaciones han demostrado que actividades grafoplásticas como el dibujo, el trazado y juegos de lanzamiento mejoran el rendimiento en destreza manual, coordinación de las extremidades superiores y habilidades grafomotoras en niños de 6 a 8 años (Bondi et al., 2022). La planificación de actividades grafoplásticas debe ajustarse a la edad del niño y a sus necesidades específicas, comenzando con tareas menos complejas y avanzando hacia actividades que exigen un mayor control motor (Briones y Jalil, 2022).
En la revisión de la literatura se identificaron diversas técnicas grafoplásticas, como la pintura, el dibujo y el trozado, que son fundamentales para el desarrollo de las habilidades motoras finas. La práctica temprana de estas habilidades es crucial, ya que la estimulación a través de estas actividades facilita la adquisición y el control de movimientos precisos, promoviendo nuevas experiencias y habilidades complementarias, como la escritura (Delgado et al., 2022). Escolano-Pérez et al., (2021) destacan que la estimulación temprana de las habilidades motoras ofrece ventajas significativas, permitiendo a los niños dominar y sostener movimientos complejos y especializados necesarios en su vida cotidiana con mayor facilidad y rapidez.
Las actividades que combinan entretenimiento y recreación tienen efectos positivos destacados en el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo. Según Katzkowicz y Quejereata (2019), las actividades orientadas al juego, además de proporcionar placer y diversión, contribuyen al fortalecimiento de las habilidades motoras y cognitivas. En este sentido, las actividades grafoplásticas, al promover la psicomotricidad, están estrechamente relacionadas con la escritura, facilitando la ejecución de trazos, gráficos, y el control de la postura y los movimientos precisos del brazo, manos y dedos necesarios para sostener el lápiz (Maquera, 2021).
Por lo tanto, las actividades grafoplásticas no solo son esenciales para el desarrollo físico y mental, sino que también se relacionan con el rendimiento motor y cognitivo, influyendo positivamente en la salud general del niño (Knatauskaitė et al., 2021). Estas actividades no solo ayudan a mejorar las habilidades motoras finas, sino que también promueven un desarrollo integral, contribuyendo al bienestar y éxito académico y personal de los niños.
CONCLUSIÓN
Al analizar las actividades grafoplásticas utilizadas para el desarrollo de la motricidad fina, se concluye que estas técnicas son fundamentales en la estimulación temprana de habilidades motoras en los niños. Las actividades como la pintura, el dibujo, el trozado, y otras técnicas grafoplásticas, no solo facilitan el control de los movimientos precisos necesarios para tareas como la escritura, sino que también potencian el desarrollo cognitivo, emocional y social. La incorporación sistemática de estas actividades en la educación infantil es esencial para lograr un desarrollo integral, contribuyendo a la mejora de la psicomotricidad, la coordinación visomotora, y la preparación de los niños para habilidades más complejas. Así, se destaca la importancia de una planificación adecuada y la implementación de estrategias que permitan a los docentes utilizar estas herramientas de manera efectiva, garantizando un impacto positivo en el aprendizaje y desarrollo global de los estudiantes.
CONFLICTO DE INTERESES. El estudio responde a una búsqueda exhaustiva de información respecto de las variables y los propósitos establecidos en la investigación, la información es verídica y sujeto a evaluación, se encuentran en las bases de datos de las cuales se ha extraído con fines investigativos respetando la autoría y otros datos que se sugieren. El estudio realizado no tiene interés más que de brindar información y coadyuvar a investigadores que pretendan realizar futuros estudios respecto del tema en cuestión.




















