INTRODUCCIÓN
La contaminación ambiental es un problema mundial y social cada vez más intenso debido a la irresponsabilidad de la industria, el crecimiento del parque automotor, el mayor uso de la tecnología, el aumento del consumismo irresponsable, la ineficiente gestión de los residuos sólidos, el uso de aerosoles, la quema de basura, entre otros factores. Este problema psicosocial requiere que las personas sean conscientes de la necesidad de cuidar, proteger y conservar el planeta a través de la biodiversidad y la sostenibilidad (Díaz y Ledesma, 2021).
En un estudio realizado en 17 universidades de Latinoamérica, se evidenció que el 34% de las instituciones asociaban el concepto de responsabilidad social universitaria (RSU) con políticas de desarrollo, el 22% con la gestión por impactos, el 20% con la participación de grupos de interés, el 17% con la excelencia en clasificación y el 5% con la solidaridad con grupos vulnerables. Asimismo, la Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana (URSULA) indicó que, de sus 159 instituciones adscritas, solo el 36% incluye en su declaración de misión y visión el término RS (Vallaeys y Álvarez, 2019). Esto sugiere una ausencia de comportamiento socialmente responsable en la filosofía estratégica de muchas instituciones (Gaete y Álvarez, 2019).
En Perú, las universidades desempeñan un papel crucial en la formación de la conciencia ambiental, la producción de conocimientos, la ejecución de acciones de extensión y su práctica institucional para abordar la problemática ambiental. Además, las universidades tienen la tarea primordial de formar y educar a las personas, convirtiéndolas en grandes profesionales, transmitiendo conocimientos y ejerciendo una influencia significativa en el desarrollo personal de los individuos, generando un impacto positivo e implementando una visión amplia de los requerimientos de la comunidad y cómo mejorarlos (Espinoza y Guachamín, 2015).
Para enfrentar la crisis ambiental ocasionada por el ser humano, es necesario generar conciencia y formar estilos de vida relacionados con la conciencia ambiental. Es decir, ser conscientes de nuestras acciones hacia el medio ambiente y cómo estas influyen positiva o negativamente, sabiendo que el futuro de nuestro entorno depende de ello. Desde esta perspectiva, la educación desempeña un rol fundamental como instrumento de transformación social, permitiendo enfrentar los conflictos ambientales y desarrollando en los estudiantes una conciencia para proteger y amar la naturaleza, con el objetivo de solucionar esta problemática (Moreno et al., 2019).
Por lo tanto, el objetivo de este estudio es determinar la relación entre la conciencia ambiental y la responsabilidad social universitaria. Este enfoque permitirá identificar cómo las acciones y actitudes de los estudiantes en relación con el medio ambiente influyen en su capacidad para actuar de manera responsable socialmente dentro de sus comunidades universitarias y más allá. Se espera que los hallazgos de este estudio contribuyan a fortalecer las estrategias educativas y las políticas institucionales orientadas a promover una mayor conciencia y responsabilidad ambiental entre los estudiantes universitarios.
Revisión literaria
Las teorías sobre la conciencia ambiental buscan comprender el conocimiento ambiental; una de ellas plantea que el ambiente es el medio donde los individuos coexisten, destacando que también puede considerarse un sistema con un pensamiento estructurado sobre la naturaleza (Quintero y Solarte, 2019). Por otro lado, las teorías sobre la responsabilidad social universitaria (RSU) establecen que una comprensión adecuada por parte de la universidad amplifica el impacto de la responsabilidad social en su entorno humano, ambiental y social. La organización debe facilitar que todo se realice de la mejor manera y debe existir una gestión responsable para desarrollar una verdadera RSU (Rubio, 2020). Además, es obligatorio establecer formas de interacción que consideren la problemática social y las condiciones de sostenibilidad. La RSU es una política de mejora continua que va de la mano con la calidad, ética y el rendimiento de la comunidad universitaria, enfocándose en formar estudiantes solidarios y sociales (Castañeda et al., 2007).
Las dimensiones de la conciencia ambiental, según Muñoz Van den Eynde (2011), incluyen la dimensión afectiva, que gira en torno a los sentimientos de preocupación por lo que acontece en el medio ambiente; la dimensión cognitiva, que recoge información y establece criterios para agrupar y definir diversos problemas ecológicos, buscando su entendimiento; la dimensión conativa, que agrupa actitudes predispuestas a mejorar prácticas proambientales y aplicar criterios ecológicos, desencadenando intervenciones gubernamentales en materia de conciencia ambiental; y la dimensión activa, que se divide en activa individual, relacionada con comportamientos y actitudes privadas, y activa colectiva, enfocada en conductas simbólicas o públicas dirigidas hacia la preservación y protección del medio ambiente.
La responsabilidad social universitaria implica que las universidades deben tener conciencia social y abordar problemas que afectan a la sociedad, generando ideas y recursos en beneficio de la población (Sanje y Senol, 2012). Según Valle y Pérez (2016), existen cuatro tipos de impactos: el impacto organizacional, donde la universidad impacta a su personal administrativo, de servicios y docentes; el impacto educativo, que forma a los estudiantes y profesionales para transmitir valores y éticas profesionales; el impacto social, donde la universidad debe fomentar la solidaridad como modo de vida; y el impacto ambiental, donde la universidad tiene la responsabilidad de dejar una huella ecológica, cuidando el medio ambiente como parte de la solidaridad (Rubio, 2020). Montesi y Villaseñor (2018) también destacan que la universidad debe tener la capacidad de fomentar la solidaridad, no como un hobby, sino como un modo de vida, para que esto genere beneficios futuros a la sociedad.
Las dimensiones de la responsabilidad social universitaria, según Vallaeys et al. (2009), incluyen la dimensión de formación profesional y ciudadana, responsable del desarrollo académico, la organización curricular, la metodología y la didáctica, fomentando la enseñanza basada en proyectos sociales y planes de estudios; la dimensión de campus responsable, que involucra el desarrollo responsable de la organización y procedimientos institucionales, clima laboral, manejo de recursos humanos, procesos democráticos internos y cuidado del medio ambiente; la dimensión de gestión social del conocimiento, responsable de la utilidad y difusión del saber, investigación y guías epistemológicas desde el aula, guiando la tarea científica en base a líneas de investigación universitaria con interlocutores externos; y la dimensión de participación social, que es responsable de la intervención de la universidad en la comunidad, planificando proyectos sociales en conjunto con actores universitarios y no universitarios para lograr un aprendizaje recíproco y desarrollo social. Garbizo et al. (2020) complementan que la universidad debe fomentar el aprendizaje mutuo y el desarrollo social, promoviendo comunidades de aprendizaje que contribuyan a la solución de problemas concretos mediante acciones colectivas.
MÉTODO
El estudio se enmarcó metodológicamente en un paradigma positivista, con un enfoque cuantitativo y un diseño no experimental, correlacional causal, empleando el método hipotético-deductivo. La población estuvo constituida por 235 estudiantes de la facultad de educación, con un rango de edad de 17 a 26 años. Se establecieron criterios de inclusión y exclusión, considerando únicamente a los estudiantes de la facultad de educación y excluyendo a aquellos de otras especialidades, estudiantes de estudios generales y quienes no firmaron el consentimiento informado. Finalmente, la muestra quedó conformada por 101 estudiantes de ambos géneros.
Se utilizaron instrumentos validados con validez de constructo. Para medir la conciencia ambiental, se utilizó un instrumento compuesto por cuatro dimensiones (conativa, cognitiva, afectiva y activa) y 17 ítems (Gomera, 2008). Para la responsabilidad social universitaria, se empleó un instrumento que también consta de cuatro dimensiones (campus responsables, formación profesional y ciudadana, participación social y gestión social del conocimiento) con 25 ítems (Vallaeys et al., 2009). La confiabilidad de las variables, medida mediante el coeficiente Alfa de Cronbach, arrojó resultados de 0.889 para la conciencia ambiental y 0.91 para la responsabilidad social universitaria, interpretándose como altamente confiables.
Para el análisis descriptivo de los resultados, se utilizó el software SPSS versión 26, considerando los baremos de las variables con sus niveles y rangos. El estadístico empleado para la prueba de hipótesis fue la prueba no paramétrica de regresión logística ordinal para establecer la causalidad.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
A continuación, se presentan los resultados descriptivos de las variables y sus dimensiones, en primer lugar, la variable conciencia ambiental y en segundo lugar la variable responsabilidad social y sus dimensiones.
En la Tabla 1, se muestra que se halló que el 38.6% presentó nivel inadecuado, el 30.7% de nivel promedio y el 30.7% de nivel adecuado. La conciencia cognitiva se halló que el 41.6% presentó nivel inadecuado, el 36.6% de nivel promedio y el 21.8% de nivel adecuado. En la dimensión afectiva se halló que el 39.6% presentó nivel inadecuado, el 39.6% de nivel promedio y el 20.8% de nivel adecuado. En la dimensión conativa se halló que el 37.6% presentó nivel inadecuado, el 41.6% de nivel promedio y el 20.8% de nivel adecuado. En la dimensión activa se halló que el 39.6% presentó nivel inadecuado, el 32.7% de nivel promedio y el 27.7% de nivel adecuado.
En la Tabla 2, se presenta la responsabilidad social se halló que el 33.7% presentó nivel inaceptable, el 22.7% de nivel medio y el 43.6% de nivel aceptable. La dimensión formación profesional y ciudadana se halló que el 39.6% presentó nivel inaceptable, el 41.6% de nivel medio y el 18.8% de nivel aceptable. En la dimensión campus responsable se halló que el 38.6% presentó nivel inaceptable, el 32.7% de nivel medio y el 28.7% de nivel aceptable. En la dimensión participación social se halló que el 37.6% presentó nivel inaceptable, el 38.6% de nivel medio y el 23.8% de nivel aceptable y en la gestión social del conocimiento se halló que el 48.5% presentó nivel inaceptable, el 45.5% de nivel medio y el 6% de nivel aceptable.
En la Tabla 3, se evidencia la contrastación de la verosimilitud que el modelo de regresión logística resultó significativo (x2= 155,929; p<0,05). Significando que la conciencia ambiental incidió en la responsabilidad social universitaria. Es así que el Pseudo R2 de Nagelkerke (0,892), explica en 89.2% a la variable dependiente responsabilidad social universitaria.
Tabla 3. Ajuste del modelo y pseudo R2 de la conciencia ambiental en la responsabilidad social universitaria.
En la Tabla 4, la Desviación (x2 = 5,519) se encontró p>0,05; indicando que la regresión estableció que la conciencia ambiental influye en la responsabilidad social universitaria. Se demostró que al tener el universitario el conocimiento, valores y actitudes responsables con el medio ambiente participando en actividades ambientales estará cumpliendo con la RSU atendiendo problemas de la sociedad como es el cuidado y protección del ambiente.
En la Tabla 5, se destaca que la conciencia conativa (Wald= 271,277; p=0,000<0,05) influye más en la responsabilidad social universitaria.
Discusión
Los resultados demostraron que existe una influencia significativa de la conciencia ambiental en la responsabilidad social universitaria con un Nagelkerke ,892 definitivamente la conciencia ambiental es una nueva filosofía de vida quien busca que los estudiantes tengan actitudes responsables con el medio ambiente. Al respecto, Recalde et al., (2012) manifestaron la necesidad de formar profesionales líderes en las aulas universitarias, que posean una orientación social activa; con capacidad de trabajar en pro del bienestar de la sociedad, tomando en cuenta según (Vallaeys y Álvarez, 2019). El enfoque ético de la RSU que propicia que el discente desarrolle valores de multiculturalidad, mediante el trabajo colaborativo e inclusivo, manejando temas de sensibilización pro- ambientales.
Del mismo modo es coincidente con Romero et al., (2020) encontraron como resultado que el 85,11% autoevalúa su comportamiento como socialmente responsable, asimismo hallaron que el compromiso con otros y el entorno se relaciona significativamente con la formación de responsabilidad social (p=0,000 y r= 0,70); concluyendo al respecto que resulta necesario promover la generación de proyectos estudiantiles con la guía del docente para realizar trabajos colaborativos, buscando que los estudiantes se vinculen con otros para que los resultados contengan impacto social, buscando trabajar en los problemas de la sociedad. La influencia de la conciencia conativa en la RSU fue la más significativa del estudio dicha dimensión está formada de los sentimientos, actitudes, juicios favorables o desfavores hacia el medio ambiente siendo la conciencia ambiental la herramienta de educación ambiental para la protección del medio ambiente desde una actitud responsable.
El presente estudio encontró que el 33.7% presentó nivel inaceptable, el 22.7% de nivel medio y el 43.6% de nivel aceptable. Siendo coincidente con Tobón et al., (2019) plantearon directrices para el desarrollo de prácticas académicas integradoras con base en la investigación formativa y la responsabilidad social universitaria, como resultado encontraron que el 71% no muestran preferencia por realizar proyectos comunitarios, el 61% no desea realizar proyectos de investigación, asimismo el 43% muestra preferencia por promocionar la salud y el 24% en realizar educación comunitaria; concluyendo que los estudiantes ameritan ser formados de manera integral, con la finalidad de participar activamente en buscar soluciones para la problemáticas sociales en pro del bienestar de las comunidades, la universidad debe hacer actividades que ayuden a los estudiantes a reconocer la importancia de su participación en la solución de los problemas de la sociedad.
El estudio de Saavedra et al., (2021) encontraron que la responsabilidad social universitaria es el nivel bajo y los estudiantes manifiestan no trabajar en actividades de la sociedad existiendo la necesidad de sensibilizar a los universitarios sobre la importancia de desarrollar una conciencia ambiental que ayude a proteger, cuidar, preservar el ambiente, hábitos y actitudes de respeto al medio ambiente generando una conciencia ecológica, es necesario que dentro de las mallas curriculares de todo estudiantes de la universidad lleven cursos sobre el cuidado de los recursos, se desarrollen valores ambientales asegurando la existencia de la biodiversidad. Para Palacios et al., (2021) dieron a conocer que los estudiantes no trabajan en proyectos de responsabilidad (ambiente, docencia, investigación y gestión), los docentes no se involucran en los problemas ambientales que existen en la sociedad siendo la universidad la que debe apoyar en la detección de dichos problemas y trabajarlos de forma conjunta por beneficio de la sociedad.
Por consiguiente Cabrejos (2017) indicó que la educación es un pilar en el desarrollo de las personas, aunque no cumple como derecho sino como privilegio; ya que en muchos países las universidades son pagadas y suelen tener un precio alto, de igual manera ocurre en la investigación; debido a que los institutos públicos no cuentan con las herramientas necesarias ni con la inversión mínima para generar y fomentar la investigación a los alumnos, esto genera una gran diferencia académica con otros alumnos de mayor nivel económico. Es así que la responsabilidad social por parte de las organizaciones educativas debería ser más ético para minimizar el impacto negativo a las posibilidades y maximizar los positivos para generar igualdad.
CONCLUSIONES
De acuerdo al objetivo se establece que, la conciencia ambiental influye en la responsabilidad social universitaria. Por lo que, el universitario al tener conciencia ambiental, con el conocimiento, valores y actitudes responsables con el medio ambiente, participando en actividades ambientales estará cumpliendo con la responsabilidad social universitaria; atendiendo problemas de la sociedad como es el cuidado y protección del ambiente.
CONFLICTO DE INTERESES. Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.


















