1. INTRODUCCIÓN
Las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) enfrentan a un gran número de desafíos para mantenerse competitivas en un mercado cada vez más exigente y globalizado. Este escenario es especialmente crítico en el sector agroindustrial, donde la conservación adecuada de productos perecederos es un factor clave para garantizar la calidad, reducir el desperdicio y asegurar la rentabilidad. Sin embargo, muchas de estas empresas no cuentan con acceso a tecnologías de conservación, como las cámaras de frío, debido a limitaciones económicas, falta de infraestructura o desconocimiento técnico. Esta carencia provoca pérdidas significativas a lo largo de la cadena de valor agroindustrial, afectando la disponibilidad de alimentos y debilitando la estabilidad financiera de los productores.
En Bolivia, este problema se agrava durante los denominados "picos de cosecha", donde la sobreproducción temporal de alimentos no puede ser almacenada eficientemente, resultando en desperdicio y pérdida de ingresos. La ausencia de tecnologías de conservación impide a los productores almacenar sus productos para venderlos en épocas de mayor escasez y precios más altos, generando una dependencia estacional de la demanda y reduciendo la rentabilidad del sector.
Contar con sistemas adecuados de refrigeración permitiría a los productores prolongar la vida útil de sus productos, preservar su calidad y planificar su comercialización de forma más estratégica. Esto no solo reduciría la merma, sino que también incrementaría el valor económico de la producción al desacoplarla de los ciclos estacionales del mercado.
La refrigeración se entiende como un proceso en el cual se transporta calor de un lugar a otro, extrayendo calor del lugar a ser refrigerado y desechando ese calor al medio ambiente[1]. El ciclo de refrigeración más común es el ciclo de refrigeración por compresión a vapor, el cual consta de cuatro componentes: compresor, condensador, válvula de expansión y evaporador [2]. Al inicio el refrigerante ingresa como vapor al compresor, el cual lo comprime a una presión determinada, posteriormente, el refrigerante entra al condensador, lugar donde es condensado mientras recorre los serpentines del dispositivo, a continuación, el fluido ingresa a la válvula de expansión, donde tanto presión y temperatura reducen drásticamente su valor debido al efecto de estrangulamiento, y finalmente llega al evaporador donde se evapora debido a la absorción del calor del espacio refrigerado. En la Figura 1 se puede apreciar el ciclo de refrigeración.
En este contexto, el presente trabajo plantea la necesidad de una herramienta sencilla y accesible que permita estimar de forma preliminar el consumo energético de una cámara frigorífica a partir de datos básicos. Esta herramienta está orientada a usuarios con conocimientos limitados en ingeniería térmica, y busca brindarles una aproximación rápida y útil sobre la potencia eléctrica necesaria para operar un sistema de refrigeración eficiente, facilitando así el pre-diseño técnico y la toma de decisiones informadas en etapas tempranas del estudio.
2. METODOLOGIA DE LA HERRAMIENTA
Con el fin de simplificar y agilizar el proceso de cálculo, se desarrolló una aplicación para dispositivos móviles, dado que combina facilidad de manejo con amplia disponibilidad entre los usuarios destinatarios. La aplicación posibilita la automatización de los cálculos mediante una base de datos integrada, de la cual se extraen automáticamente los parámetros requeridos en función de las opciones seleccionadas por el usuario. A continuación, en la Figura 2 se muestra el diagrama de flujo del proceso:
2.1 Cálculo de la carga térmica
Para hallar la carga térmica que va a aportar un producto se consideran distintos calores, entre los que destacan:
2.1.1 Calor sensible
El calor sensible es el calor requerido para bajar la temperatura de un cuerpo a otra temperatura:
Donde:
\(\dot{Q}_{Sensible}\) : Calor sensible (kW)
\(\dot{m}\) : Flujo masico del producto (kg/s)
\(cp\) : Calor especifico del alimento a refrigerar (kJ/kg °C)
\(T_f\) : Temperatura final del producto (°C)
\(T_0\) : Temperatura de entrada del producto (°C)
El calor específico para productos alimenticios comunes se muestra en la Tabla 1:
TABLA 1 - PROPIEDADES DE LOS ALIMENTOS [3],[4],[5]
| Producto a refrigerar | Densidad [kg/m3] | Cp | Fracción de Humedad [-] |
|---|---|---|---|
| Açaí | 1270 | 3,47 | 0,4367 |
| Agua | 1000 | 4,18 | 1 |
| Apio | 697 | 3,92 | 0,8 |
| Bacalao | 1180 | 3,71 | 0,65 |
| Carne magra de cerdo | 1030 | 3,49 | 0,4 |
| Carne magra de res | 1090 | 3,54 | 0,4 |
| Cordero | 1030 | 3,49 | 0,4 |
| Durazno | 960 | 3,91 | 0,8 |
| Fresas | 666 | 3,86 | 0,8 |
| Lechuga | 289 | 4,02 | 0,8 |
| Limones | 1040 | 3,82 | 0,8 |
| Mandarinas | 925 | 3,75 | 0,8 |
| Manzana | 840 | 3,81 | 0,84 |
| Mora | 1050 | 3,99 | 0,8 |
| Naranjas | 1021 | 3,75 | 0,8 |
| Pechuga de pavo | 1050 | 3,54 | 0,4 |
| Pechuga de pollo | 1050 | 3,56 | 0,4 |
| Pepinos | 955 | 4,06 | 0,8 |
| Pera | 803 | 3,62 | 0,8 |
| Sandias | 810 | 3,96 | 0,8 |
| Ternera | 1060 | 3,56 | 0,4 |
| Tomate | 774 | 3,99 | 0,8 |
| Uva | 1119 | 3,59 | 0,8 |
| Zanahorias | 1100 | 3,79 | 0,9 |
2.1.2 Calor latente
En el caso de existir congelamiento se debe realizar el cálculo del calor latente, el cual se calculó mediante la ecuación (2):
Donde:
\(\dot{m}\) : flujo masico del alimento (kg/s)
\(h_f\) : Calor latente de fusión (kJ/kg)
\(\%H\) : Porcentaje de humedad del producto
Además, si la temperatura de almacenamiento es inferior a 0°C, se debe usar de nuevo la ecuación del calor sensible hasta llegar a la temperatura objetivo de conservación.
2.1.3 Calor latente
Se deben considerar las pérdidas por transmisión, es decir la ganancia de calor que ocurre a través de las paredes, el techo y el suelo de una cámara frigorífica. Este fenómeno depende en gran medida de las características de construcción del recinto, como sus dimensiones, los materiales utilizados y los espesores de las capas de los cerramientos que componen el recinto, es por eso que se usó el método de resistencias.
Es importante mencionar que se desprecian las resistencias por convección tanto dentro como fuera de la cámara ya que representan un valor mínimo comparado con las resistencias de conducción.
Para el cálculo de las resistencias de conducción, se determinó la conductividad térmica de los cerramientos de la cámara de frio utilizando la Tabla 2:
TABLA 2 - MATERIALES DE LOS CERRAMIENTOS [6]
| Materiales | K (W/m K) |
|---|---|
| Acero | 50 |
| Acero inoxidable | 16,2 |
| Ladrillo | 0,15 |
| Poliestireno | 0,033 |
| Poliuretano | 0,023 |
El siguiente paso fue calcular las resistencias térmicas teniendo en cuenta 3 capas en los cerramientos de las cámaras, a continuación, se muestran las ecuaciones (3), (4) y (5):
Donde:
\(A\) : Área transversal en la cual se está haciendo el análisis (m2)
\(k_y\) : Conductividad térmica del material de la capa correspondiente (W/m K)
\(x_y\) : Espesor de la capa correspondiente (m)
\(h_{interna}\) : Coeficiente de convección interna (W/m2 k)
\(h_{externa}\) : Coeficiente de convección externa (W/m2 k)
Se calcularon todas las resistencias para las cuatro paredes y el techo, sin contar el piso, al tener dichas resistencias se procedió a calcular el calor total en kW, mediante la ecuación (6):
Donde:
\(\dot{Q}_{Transmisión}\) : Calor de perdidas por transmisión (W)
\(T_{interior}\) : Temperatura al interior de la cámara (°C)
\(T_{\infty}\) : Temperatura ambiente del exterior de la cámara (°C)
2.1.4 Calor por infiltración
El siguiente calor considerado en la carga térmica es el calor por infiltración, el cual consiste en el calor que ingresa a la cámara por medio de aperturas de puertas, ya que el aire caliente ingresa a la cámara y el aire frio sale de ella, debido a este cambio de aire se genera un calor sensible y uno latente debido a que el aire exterior tiene una humedad absoluta mayor a la del interior [7]. Sin embargo, para simplificar el cálculo, se decidió omitir el componente de calor latente, dado que generalmente no se dispone de datos sobre la humedad especifica exterior ni interior.
Para el cálculo, primero se determinó las densidades del aire al interior y exterior de la cámara, para esto se consideró al aire como un gas ideal para poder utilizar una variante de la ecuación de estado del gas ideal mostrada en la ecuación (7):
Donde:
\(P\) : Presión atmosférica de la ciudad donde se ubica la cámara (KPa)
\(T\) : Temperatura (K)
\(R\) : Constante del gas para aire (KJ/kg K)
Seguidamente, se calculó el caudal de aire que ingresa por las aperturas de puertas con la ecuación (8):
Donde:
\(\dot{V}\) : Caudal (m3/s)
\(C_{inf}\) : Coeficiente de infiltración, \(0.692\sqrt{m}/s\)
\(A\) : Área de las puertas (m2)
\(H\) : Altura de las puertas (m)
\(\rho_i\) : Densidad del aire frio (kg/m3)
\(\rho_o\) : Densidad del aire caliente (kg/m3)
Ya teniendo el caudal se puede calcular el flujo másico del aire, para esto se utilizó la ecuación (9):
Ya conociendo estos datos es posible calcular el calor por infiltración en kW, para esto se utilizó la siguiente ecuación:
Donde:
\(\dot{Q}_{infiltración}\) : Calor de perdidas por infiltración (kW)
\(T_{interior}\) : Temperatura al interior de la cámara (°C)
\(T_{\infty}\) : Temperatura ambiente del exterior de la cámara (°C)
2.1.5 Calor por motores
Finalmente, el ultimo calor considerado para la carga térmica es el calor que aporta la maquinaria, debido a que la potencia de los motores y las horas de funcionamiento de los equipos no es muy conocido por los usuarios/propietarios de cámaras de refrigeración se calculó como porcentaje del total, según la ecuación (11), considerando un rango del 5% al 8% [8].
2.1.6 Carga total
Ahora para sacar la potencia frigorífica que se requiere se sumó todas las cargas calculadas, se muestra en la ecuación (12):
2.2 Cálculo de la energía eléctrica
Una vez que se ha calculado con precisión la carga térmica de la cámara, se procede a utilizar un factor de seguridad del 10% para asegurar un margen extra ante posibles cambios en las condiciones reales de funcionamiento (tales como cambios en la temperatura ambiente, variaciones en la calidad del aislamiento, modificaciones en la frecuencia de apertura de puertas o inexactitudes en los datos de carga térmica). Y seguidamente se empleó el coeficiente de desempeño (COP) del equipo frigorífico para determinar la potencia eléctrica que demandará el compresor, según la ecuación (13):
Donde:
\(\dot{W}_{entrada}\) : Potencia eléctrica de entrada (kW)
\(COP\) : Coeficiente de desempeño del sistema de refrigeración
\(\dot{Q}_L\) : Potencia de enfriamiento
\(FS\) : Factor de seguridad (10%)
Cabe mencionar que el COP es obtenido mediante la Tabla 3, la cual segmenta valores dependiendo de la práctica que se quiere realizar
TABLA 3 - COP SEGÚN ACTIVIDAD [2]
| Actividad | Características | COP |
|---|---|---|
| Refrigeradores | Rango de temperatura entre 0 a 10 °C | 2,6 - 3 |
| Áreas de edición y preparación | Zonas donde se manipula el alimento | 2,3 - 2,6 |
| Carne, embutidos, lácteos, frutas | Cámaras refrigeradas especializadas para productos perecederos que requieren temperaturas cercanas a 0 °C. | 1,2 - 1,5 |
| Alimentos congelados | Rango de temperaturas -18 a 0 °C | 1 - 1,2 |
Posteriormente, para calcular el consumo mensual en kWh, se estima un tiempo de operación y se procede a usar la ecuación (14):
Donde:
\(E\) : Energía eléctrica (kWh)
\(\dot{W}_{entrada}\) : Potencia eléctrica de entrada (kW)
\(t\) : Tiempo de uso mensual (h)
3. CASO DE ESTUDIO: VALIDACIÓN DE LA APLICACIÓN
Con el objetivo de verificar la funcionalidad y precisión de la herramienta desarrollada, se llevó a cabo un caso de estudio aplicado a una situación real de conservación en frío. Esta sección describe el proceso de validación a través del ingreso de datos específicos en la aplicación, el cálculo automatizado de la carga térmica y la demanda energética, y la comparación de los resultados obtenidos con una cotización comercial para una instalación en la ciudad de Santa Cruz. Asimismo, se analizan los principales aportes térmicos considerados por la herramienta y se discuten los criterios adoptados para simplificar su uso sin comprometer la exactitud del cálculo.
3.1 Datos de entrada
Para validar la herramienta desarrollada, se utilizó un caso real correspondiente a una instalación de refrigeración en la ciudad de Santa Cruz. El requerimiento consiste en conservar 3000 kg diarios de açaí a una temperatura de -5 °C. Las características principales del sistema se resumen en la Tabla 4.
TABLA 4 - DATOS DEL CASO DE ESTUDIO[9]
| Variable | Requerimiento |
|---|---|
| Temperatura de conservación | -5 °C |
| Temperatura de entrada | 20 °C |
| Temperatura exterior | 35 °C |
| Flujo de producto diario | 3000 kg |
| Material del aislante | Poliuretano |
| Espesor del aislante | 100 mm |
La herramienta consta de tres secciones principales (pestañas). En la primera, el usuario introduce datos relacionados con las dimensiones y características constructivas de la cámara frigorífica, incluyendo los materiales de cerramiento. Esta interfaz combina campos de entrada manual y listas desplegables para facilitar el ingreso de información (ver Figura 3a). Además, se incorporaron botones de navegación (“Siguiente” y “Anterior”) entre las secciones para mejorar la usabilidad. El botón “Siguiente” solo se habilita cuando todos los campos requeridos contienen valores válidos.

Figura 3: Datos de entrada en la aplicación: a) características de la cámara frigorífica b) parámetros térmicos, c) información del producto, ubicación y COP.
La segunda sección permite ingresar los parámetros térmicos necesarios para el cálculo, como las temperaturas internas y externas (Figura 3b). Finalmente, en la tercera sección se selecciona el departamento geográfico, el producto a refrigerar, el flujo másico y el coeficiente de desempeño (COP) del sistema. Para este caso, se seleccionó un COP de 2.6, adecuado para una conservación a -5 °C, considerando que el açaí no requiere congelación profunda (como ocurre con productos que deben almacenarse a -18 °C o menos). Además, el producto ingresa a la cámara a una temperatura de 20 °C, lo que implica una carga térmica moderada. La Figura 3c muestra esta sección final de la herramienta.
3.2 Cálculo de la carga térmica de refrigeración y potencia eléctrica
Una vez ingresados todos los datos y activado el botón “Calcular”, la herramienta estima la carga térmica total considerando los diferentes aportes de calor previamente descritos. A partir de esta carga, se determina la potencia frigorífica necesaria y la potencia eléctrica requerida por el compresor. Asimismo, la herramienta calcula el consumo energético del sistema de refrigeración, expresado en kWh, tanto en términos diarios como mensuales. La Figura 4 muestra los resultados obtenidos para el caso de estudio.
3.3 Comparación entre los resultados de la herramienta y una cotización comercial
Según la cotización obtenida para el caso de estudio, la potencia frigorífica recomendada es de 10.5 kW. Asumiendo un coeficiente de desempeño (COP) de 2.53, se propone una potencia eléctrica de 4.15 kW. Estos resultados se presentan en la Figura 5.
Al comparar estos valores con los obtenidos mediante la herramienta desarrollada, se observa una alta concordancia. La herramienta estima una potencia frigorífica de 11.5 kW al considerar un factor de seguridad; sin dicho factor, el valor calculado es de 10.45 kW. En cuanto a la potencia eléctrica, se obtuvo 4.42 kW con factor de seguridad y 4.02 kW sin él. Esta similitud valida la precisión y confiabilidad del modelo de cálculo implementado.
Para estimar el consumo energético diario y mensual, se consideró un tiempo de operación de 12 horas por día. Sin embargo, según la referencia [10], este tipo de sistema puede operar hasta 16 horas diarias, lo que elevaría la demanda energética hasta aproximadamente 65.93 kWh por día. Si bien este valor puede parecer elevado, debe considerarse que el proceso involucra un salto térmico considerable. Además, al tratarse de refrigeración con cambio de fase, el calor latente representa una fracción significativa de la carga térmica total: en este caso, un 48 %. Adicionalmente, el sistema fue diseñado con un margen de sobredimensionamiento deliberado, con el objetivo de ofrecer mayor flexibilidad operativa, prevenir sobrecargas, extender la vida útil del equipo y permitir una eventual expansión de la capacidad instalada.
En cuanto a las pérdidas por transmisión térmica, las correspondientes a cerramientos exteriores fueron consideradas despreciables debido a su bajo impacto en la carga global. En relación al calor por infiltración, no se incorporó el componente de calor latente, dado que la humedad relativa del ambiente suele ser un dato poco accesible para usuarios sin formación técnica. Además, la humedad ambiental varía considerablemente a lo largo del día, introduciendo incertidumbre en la estimación del calor latente. Por estas razones, se optó por una simplificación metodológica que mejora la usabilidad de la herramienta sin comprometer significativamente la precisión del cálculo energético.
4. CONCLUSIONES
El desarrollo de una aplicación para celular para el cálculo automatizado del consumo energético en cámaras frigoríficas ha demostrado ser una solución confiable para estimar tanto la potencia frigorífica como la potencia eléctrica requeridas en aplicaciones de almacenamiento en frío. Su diseño accesible y orientado al usuario facilita su uso incluso por personas sin formación especializada en ingeniería.
La validación frente a cotizaciones reales evidenció una desviación mínima respecto a propuestas profesionales, lo que respalda la precisión del modelo y su utilidad como herramienta de apoyo en las etapas iniciales de diseño. Además de permitir estimaciones energéticas preliminares, la herramienta proporciona información clave sobre los factores que más inciden en la carga térmica, lo que posibilita la identificación de oportunidades para optimizar el sistema y mejorar su eficiencia energética.
Asimismo, contar con una estimación confiable de la demanda energética diaria permite evaluar la viabilidad de integrar fuentes de energía renovable, como sistemas fotovoltaicos. Esto facilitaría el dimensionamiento adecuado de un sistema solar que cubra una parte significativa del consumo eléctrico diurno, promoviendo una operación más sostenible y económicamente eficiente.
Finalmente, se sugiere fomentar el uso de esta herramienta entre productores, cooperativas agroindustriales y pequeñas empresas del sector alimentario, particularmente en regiones donde las pérdidas post-cosecha son elevadas debido a la ausencia de sistemas de refrigeración. Para favorecer su adopción, se sugiere complementar su implementación con capacitaciones breves sobre su funcionamiento y principios básicos de refrigeración.

















