Pensar en el pasado es el trabajo de todos, pero escribir e hilar pasado con presente es solo labor de unos cuantos, y entre ellos los historiadores tienen un rol fundamental. En nuestro medio, uno de ellos -de gran calado y renombre- fue Josep M. Barnadas, quien colocó todos los cimientos para que la historia colonial fuera lo que es hoy: un lugar desde el cual se puede pensar tanto el territorio como la estructura social, la relación entre mercado y caminos, y la historia larga engarzada con la relación cotidiana de las personas con el poder.
Estos elementos conforman el grueso de Charcas: orígenes históricos de una sociedad colonial 1535-1565, obra concebida como tesis doctoral, publicada por CIPCA hace casi 50 años y reeditada en 2022 por la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, con un estudio introductorio a cargo de Ana María Presta. Este estudio ofrece herramientas para pensar la biografía intelectual como un género más de la historia y permite conocer y profundizar en la trayectoria vital y profesional de Barnadas.
Sin embargo, el libro es llamativo por otras características. La primera de ellas es la escritura. Barnadas parece nutrido de una combinación ejemplar de ficción, realidad e historiografía. Aunque casi no utiliza metáforas, posee una capacidad descriptiva ejemplar y, como sabemos, toda descripción es también una explicación. Y en ese sentido, la obra logra un notable impacto por el rigor de los datos, el uso de las fuentes correctas en el momento apropiado, y la capacidad que tiene Barnadas para llevar al lector al pasado, en un viaje en el tiempo donde experimenta las circunstancias descritas como si se tratara de una narrativa novelística.
Esta escritura ayuda a centrar los datos, relacionarlos entre sí y dotar a Charcas de una vitalidad que resalta en el documento histórico. Porque de ese modo aparece la segunda condición de importancia de este libro: el hecho de pensar Charcas como una articulación de territorios, sociedades y estructuras de dominación y organizaciones económicas. El autor presenta a Charcas no como algo aislado ni sobredeterminado por otras administraciones. Charcas es autosuficiente y construye por sí sola toda una red de relaciones de poder que perduran hasta hoy. Pensar Charcas -parece sustentar Barnadas- es pensar el subsuelo político y cultural de la futura Bolivia. Charcas es el centro de todos los mitos, de todo el poder y de toda la religión.
Sin Charcas es imposible hacer visible la administración territorial y, por ello, este libro es capaz de moverse entre las aguas de la historia y la sociología, entre la antropología y el estudio del derecho, pero sin olvidar mitos, tradiciones y leyendas que han formateado nuestro imaginario sobre la colonia. Y es en esa arena que Barnadas establece la tercera condición de este libro: romper con toda una serie de fabulaciones y mitologías que se han elaborado sobre Charcas. Él no deja piedra sobre piedra al momento de señalar entuertos, olvidos y desaciertos.
Su objetivo, sin embargo, no es dar la contra a los que escribieron historia colonial antes que él. Al contrario, lo que hace es fundar un elemental criterio de honestidad intelectual para señalar los alcances y méritos de anteriores investigaciones para, desde el lugar en que quedaron, comenzar nuevas vías analíticas y de rescate de fuentes que sustenten otras posibles explicaciones.
Y eso nos coloca ante el aspecto metodológico del libro porque Barnadas demuestra cómo tratar fuentes y debatir con ellas, reconociendo las limitaciones temporales y de contexto. La historia avanza con métodos y archivos; las teorías, por su parte, se alimentan de ellos. El autor ofrece una lección de humildad: ningún trabajo intelectual está completo. Toda investigación depende de la comunidad científica, y el avance de uno constituye la base para el siguiente. La investigación no sirve para enaltecer a una persona, sino para generar conocimiento social previamente inexistente.
Con esta obra, Barnadas nos coloca frente a varios debates intelectuales y metodológicos que se resolverán en el tiempo, mientras Charcas y las ciencias sociales iluminen el pensamiento social boliviano. Celebrando el bicentenario de Bolivia, visitar Charcas. Orígenes históricos de una sociedad colonial 1535-1565 da al menos otros tres motivos para situarnos en el presente.
Primero nos ponemos en el lugar de los ciudadanos y pobladores del antiguo territorio y somos testigos del progreso institucional, del surgimiento de patrones de acumulación y de la organización espacial del territorio conforme
a estas variables. Luego, tenemos a una sociedad que se va estratificando, y mientras lo hace va encontrando su lugar en el mundo y en Charcas. Con ello encuentra el modo de relacionarse a través de símbolos, ritos, rituales y toda una arquitectura del trato y la escritura que era impensable no sólo cuestionar sino flexibilizar. Con lo cual, finalmente, Charcas nos permite pensar, las raíces coloniales de nuestra historia, coloniales no sólo en nuestra relación con España y Europa, sino también con el sistema de castas, mitos y manejo del tiempo. El tiempo en Charcas parece estar latente en el fondo de todas las relaciones, porque el tiempo en ciertos momentos, retratados y analizados por Barnadas parece ir muy lento, y en otros, se acelera, incluso para desmontar lo que se tardó decenas de años en edificar.
Así, este libro crea un estilo de escribir la historia, es un tratado sobre el uso de fuentes y cómo hacer para que las fuentes digan, incluso aquello que son reticentes a decir, y cómo hacer para que el pasado y el presente converjan en un punto que no parezca ni arbitrario ni ilusorio, sino altamente sugestivo. Porque lo que hay al término de su lectura, más que respuestas, son preguntas -cientos de ellas- y cada una es una futura línea de investigación que, al mismo tiempo, desafía argumentos dentro del mismo estudio. No se trata es un acto de insensatez por parte del autor, sino un énfasis de ese rasgo de honestidad intelectual al que me referí antes.
Y es que de eso se trata cuando se analiza un Bicentenario, la historia y Charcas: de pensar en conjunto la comunidad de origen y la comunidad de destino y todo lo que se encuentre en el camino para articular ambas dimensiones es útil. Lo que no se desecha, se fija en el tiempo como antecedente. No se le puede pedir más a una investigación, tampoco se le puede demandar mucho más a un libro.
Charcas. orígenes históricos de una sociedad colonial 1535-1565 merece ser lectura obligatoria en todas las áreas de las ciencias sociales y humanas del país; pero, sobre todo, debe ser lectura de cabecera para aquellos que desean pensar Bolivia desde el poder político. El libro aún guarda lecciones pendientes, y en muchos aspectos, seguimos viviendo y moviéndonos dentro de las estructuras e instituciones que describe.
Christian Jiménez Kanahuaty
Politólogo y escritor













