
Fuente: Ballet Folclórico de la U.C.B sede La Paz.
Figura 1: La danza de los Kallawayas interpretada por el elenco del Ballet Folclórico de la U.C.B sede La Paz.
INTRODUCCIÓN
El folclore y el ballet son dos conceptos que se ensamblaron armónicamente en la creación, desarrollo y consolidación del Ballet Folclórico de la Universidad Católica Boliviana, sede La Paz, iniciativa impulsada por la directora de ese cuerpo de baile, Norah Valverde, que contó, desde sus inicios, con la efectiva colaboración de distintas autoridades de la U.C.B.
El sitio web de la biblioteca de la Universidad de Illinois, Social Sciences, Health and Educación Library (SSHEL), contiene una definición del término folclore basada en un trabajo de Alan Dundes, quien cuestiona la idea de que el término “folclore” deba identificarse automáticamente con grupos campesinos o rurales, o con personas del pasado. Sostiene que la gente urbana contemporánea también tiene folclore y sugiere que, en lugar de desaparecer, el folclore se crea y se recrea constantemente para adaptarse a nuevas situaciones (Dundes, 1965).
Lo folclórico no se limita, pues, a ser una mera “reserva cultural ancestral” que sirve como fuente de souvenirs para las élites locales o los turistas. Por el contrario, abarca un conjunto diverso de actividades vigentes que, aunque basadas en prácticas tradicionales, están en constante proceso de readecuación.
A pesar de estos cambios, todas estas expresiones culturales comparten un marco de referencia común que les otorga identidad. Si bien sus elementos fundamentales permanecen relativamente estables, también están sujetos a reinterpretaciones y recreaciones. En este sentido, el folclore1 no debe entenderse como un modelo rígido o repetitivo de manifestaciones culturales propias de las comunidades rurales. Más bien constituye una expresión artística dinámica y en constante actualización, a través de la cual grupos indígenas, campesinos, urbanos periféricos o citadinos occidentalizados responden a diversas necesidades prácticas o de expresión.
Por otra parte, suele definirse al ballet como una manifestación artística, normalmente asociada con la “danza clásica”2, pero que no es contradictoria con las manifestaciones del folclore, como el propio baile folclórico. Precisamente en este ensayo, a través del testimonio de la directora del Ballet Folclórico de la U.C.B, Norah Valverde, expondremos las características, avances, obstáculos y logros de dicho cuerpo de baile, que tiene el mérito, además, de ser el primero, y por lo tanto el más antiguo, entre los existentes en el seno de las universidades de nuestro país.
EL BALLET FOLCLÓRICO
El ballet folclórico resulta de la adecuada combinación de elementos tomados de la “danza académica” y de las manifestaciones propias de las culturas nativas o grupos suburbanos que tienen características propias. En ese entendido, es importante considerar las siguientes líneas:
El ballet folclórico es una forma escénica que combina las expresiones tradicionales de la danza folclórica con elementos estilizados de la danza académica, con el propósito de representar y preservar la identidad cultural de una comunidad o nación. Se distingue por la coreografía estructurada, vestuario estilizado y el uso de elementos teatrales que realzan la presentación de las danzas tradicionales en un formato escénico (Donoso, 2009).
Norah Valverde, en su tesis de grado con la que obtuvo la licenciatura en ciencias de la comunicación social, precisa que:
El ballet folclórico puede ser definido como la representación danzada de una historia imaginaria o real que un elenco de bailes tradicionales lleva a cabo en un espacio escénico bajo una dirección, con recurso a una codificación técnica de pasos y movimientos, un vestuario, iluminación, maquillaje, escenografía y, eventualmente, utilería, y que manifiesta los valores, las costumbres, la idiosincrasia, la geografía o la historia de un grupo social determinado (Valverde, 1995, pp. 58-59).
EL BALLET FOLCLÓRICO DE LA U.C.B
Bolivia, en la década de 1980, atravesaba una aguda crisis política y económica, ya que acababa de salir de un período de 12 años de dictaduras, y comenzaba un ciclo democrático caracterizado, en sus albores, por la hiperinflación que castigó severamente al país entre 1982 y 19853. En ese contexto, el 21 de septiembre de 1984 fue fundado el Club Universidad Católica, de carácter académico, cultural, social y deportivo, bajo cuyo paraguas nació el Ballet Folclórico de la U.C.B. Martin Hinojosa, quien por aquellos años fuera autoridad de la U.C.B (primero director administrativo financiero y luego vicerrector de la misma área)4 recuerda que lo primero que se hizo, aparte de incentivar la actividad deportiva, ámbito en el que se tuvo un intenso trabajo, fue crear el ballet folclórico.
El club, al inicio, contaba con pocos estudiantes, como reflejo de la inestabilidad económica del país y consiguientemente también de la institución: “Estábamos tratando de equilibrar la economía de la U.C.B. Eso nos tomó como diez años” (Martin Hinojosa, comunicación personal). En lo específico del ámbito cultural, Hinojosa señala que la U.C.B se proponía visitar los colegios, apoyar sus actividades culturales y, en lo posible, captar nuevos estudiantes procedentes de los aludidos establecimientos educativos. Se pretendía vincular la universidad a los colegios, para atraer estudiantes mediante el desarrollo de actividades culturales, sociales y deportivas, lo que, a la postre, ayudó enormemente a la institución.
Norah Valverde, por su parte, recuerda que, en 1986, la oficina de extensión cultural de la U.C.B, por entonces dirigida por Félix Hidalgo, convocó internamente a la creación de talleres culturales, entre ellos, uno de especial interés para el tema que nos ocupa: el “Taller de danzas folclóricas”. Y luego, Norah -quien tenía la experiencia de haber sido bailarina y formar parte por más de una década del cuerpo de baile del Ballet Folclórico Nacional- presentó al director administrativo financiero de entonces, Martín Hinojosa Campos, un proyecto en el cual propuso que, en vez de un taller, se creara un ballet folclórico, del que formarían parte los estudiantes de las diversas carreras de la U.C.B (Norah Valverde, comunicación personal, 20 de febrero de 2025). El proyecto fue aceptado, de manera que el 9 de febrero de 1986 se fundó el Ballet Folclórico de la Universidad Católica Boliviana-que actualmente depende de la sede La Paz-, con la participación de 18 alumnos regulares de las diferentes carreras.
El siguiente paso era solventar el Ballet. “Cuando fundamos el club, tuvimos el cuidado de que tenga economía propia, en el sentido de disponer de ingresos permanentes para sustentar las actividades respectivas”. Para esto era necesario que “el club reciba un aporte de los propios alumnos. Ese aporte se estableció en el valor de un crédito y fue destinado al funcionamiento del Ballet” (Martín Hinojosa, comunicación personal).
Habida cuenta del buen funcionamiento del Ballet bajo la dirección de Norah Valverde, “el directorio del Club decidió solventar económicamente sus actividades con los recursos disponibles. Entonces Norah fue contratada como directora permanente. Norah desde el comienzo desarrolló un papel muy importante en el Ballet. Era una persona muy activa, además de que tenía un profundo conocimiento del tema, por lo que llevó a cabo una muy importante gestión” (Martin Hinojosa, comunicación personal). Otro aspecto destacado sobre el trabajo de la directora del ballet folclórico es su vinculación con personalidades del medio, y el apoyo conseguido del Grupo Bolivia, un conjunto folclórico de mujeres que estuvo al lado del Ballet en varias presentaciones.
Al hacerse cargo de la conducción del Ballet Folclórico de la U.C.B, Norah Valverde se trazó los siguientes objetivos:
Desarrollar una línea de valorización de la cultura popular en la U.C.B mediante el cultivo formal de las danzas tradicionales, cimentado en la concepción y puesta en escena de obras-propuesta y en la interpretación de calidad de los bailes típicos nacionales.
Contribuir al conocimiento y la práctica de la música, la danza y el folclore de Bolivia entre los estudiantes de la Universidad.
Alentar a los estudiantes de la U.C.B para que vivan y promuevan la identidad del país desde la danza y sientan orgullo por ella.
5. Brindar un espacio complementario extracurricular de formación a los estudiantes de la U.C.B en el ámbito cultural.
Aportar a los sentimientos de identificación, pertenencia y orgullo de los estudiantes durante su ciclo de estudios en la universidad.
Hacer que la universidad cuente con un elenco permanente de danza folclórica de alta calidad, capaz de representarla institucionalmente.
Bajo esas premisas, el Ballet Folclórico de la U.C.B dio sus primeros pasos. La presentación oficial del Ballet se llevó a cabo el 28 de mayo de 1986, como parte de los festejos por el mes aniversario de la U.C.B. La muestra tuvo lugar en el Teatro Modesta Sanginés, de la Casa de la Cultura Franz Tamayo, y contó con la presencia de las autoridades, docentes, personal administrativo y estudiantes, a invitación del entonces rector, Dr. Luis Antonio Boza Fernández (1941-2016), quien ejerció el rectorado entre 1979 y 2001.
PRIMEROS PASOS
Valverde recuerda que los ensayos del Ballet en el periodo liminar se llevaban a cabo “en las aulas de la universidad, es decir, en un espacio no convencional para la danza; pero el entusiasmo de los alumnos y el mío fueron claves para afrontar el desafío” (comunicación personal, 20 de febrero de 2025). Dulfredo Retamozo Leaño (1938 -2009), por esos años vicerrector de la U.C.B (ocupó el cargo entre 1975 y 1995)5 jugó un papel importante a la hora de apoyar el trabajo del Ballet que, en ese periodo, necesitaba un fuerte respaldo institucional. Valverde recuerda que fue él quien coadyuvó eficazmente para mejorar las precarias condiciones en que se realizaban las prácticas. Luego de un incidente que tuvo lugar durante una sesión de entrenamiento, comenzaron a mejorar las condiciones:
Un día se dio la casualidad de que, mientras el cuerpo de baile de la U.C.B realizaba su sesión habitual en el aula designada para una de las materias que impartía el Dr. Retamozo, éste ingresó repentinamente con su grupo a pasar clases. Su sorpresa fue enorme, pero, gracias a esa casualidad fue testigo del amor, esfuerzo y dedicación con los que ensayaban los integrantes del Ballet, a pesar de las incomodidades debidas a la falta de un espacio adecuado para tal efecto. Al notar esta situación, la autoridad se comprometió a encontrar una solución inmediata. De esa manera, y gracias a su gestión, el Ballet pasó a ensayar en un salón acondicionado para la danza, ubicado en las instalaciones del entonces Centro Cultural y Deportivo del Club Bolívar, en la calle 17 de Obrajes, el cual fue alquilado por la Universidad para este propósito (Norah Valverde, comunicación personal, 20 de febrero de 2025).
El salón del Club Bolívar fue, entonces, el primer lugar adecuado para la práctica de la danza, con piso de madera, espejos, barras, equipo de sonido (en esos años, grabadora, cintas y discos de vinilo), con el que contó el elenco de baile folclórico de la U.C.B.
También merece un reconocimiento especial el Dr. Alejandro Blacutt. En su gestión como Rector de la sede La Paz, el Ballet Folclórico pasó a depender directamente del rectorado regional, gracias a lo cual pudo contar, entre otras cosas, con un vestuario renovado para los compromisos en el exterior.
Luego de muchos años, gracias a las gestiones de otro Rector de la sede de La Paz, el Dr. Erick Roth, se permitió al Ballet acceder a la sala de danza del coliseo de la U.C.B, espacio que cuenta con los requerimientos necesarios. “En la actualidad, continuamos ahí, ya que somos parte del Departamento de Cultura y Arte”, precisó Valverde.
En agosto de 1999, el Ballet pasó a depender de la carrera de Administración Turística, donde la directora del Ballet Folclórico, además, fue docente de las materias de Etnografía y Folclore, Métodos y Técnicas de Investigación y Organización de Eventos. Y desde el año 2019 es parte del Departamento de Cultura y Arte, constituyéndose con el paso del tiempo en un elemento fundamental de la imagen institucional de la U.C.B y, simultáneamente, en un espacio cultural y de extensión muy demandado por los estudiantes en cada semestre.
PROCESO CREATIVO
El proceso creativo que precede a cada representación artística del ballet dirigido por Norah Valverde consta de varias etapas, las mismas que la maestra resume así:
Inicio la preparación de cada baile, del repertorio en general o del tema de una obra específica conociendo sus antecedentes y sus significados sociales en libros, estudios escritos y mediante la observación directa de expresiones populares como las entradas folclóricas, por ejemplo, el Gran Poder y el Carnaval de Oruro. Luego busco la música correspondiente, verifico los pasos que se adecúan a lo que quiere representar, la danza o la historia narrada con el baile, creo la coreografía respectiva, la utilería que reforzará la idea y la escenografía, y, finalmente, diseño el vestuario adecuado a lo que se quiere representar (comunicación personal, 20 de febrero de 2025).
Todo lo anterior se ajusta a exigencias de alta calidad estética para trabajar la puesta en escena respectiva, que es estructurada con el fin de desarrollar y comunicar historias o argumentos en las obras. Es entonces cuando se hace ballet con el sentido de una representación que articula coreografía, música y elementos escénicos para expresar algo de modo codificado.
Algunas de las obras concebidas y representadas por la directora del Ballet Folclórico de la U.C.B son las siguientes:
| Año | Título |
| 1990 | “De mi pueblo” |
| 1991 | “Volvamos al campo” |
| 1992 | “Cuando el sol se hace sombra” |
| 1993 | “Romance oriental” |
| 1995 | “Tradición, pueblo y sentimiento… eso es Bolivia” |
| 2006 | “Bolivia: policromía hecha danza” |
| 2007 | “Sariri del Ande” |
| 2008 | “Bolivia de sus fiestas y patrones” |
| 2009 | “Acuarela boliviana”. Un viaje por Bolivia |
| 2013 | “Homenaje a los soldados de la guerra del Chaco” |
A continuación, a modo de ejemplo, se describe el proceso seguido en la concepción de la obra “De mi pueblo”:
El primer paso es la elección y definición de la historia a comunicar, es decir, qué tema se quiere contar a través de la obra.
La revisión bibliográfica se realiza paralelamente a la elección y definición del tema. Así, en el caso de “De mi pueblo”, se procedió a la revisión de varios libros de historia de Bolivia, desde el tiempo de los imperios precolombinos hasta nuestros días. Igualmente, se recogió información de otras fuentes bibliográficas relativas a las danzas tradicionales. Ello dio la base para recrear ciertos episodios históricos a partir de referencias concretas que dan idea de los sucesos, y luego contextualizarlos en el ámbito de los bailes folclóricos nacionales. “No se trabaja con referencias específicas, porque la obra ofrece una interpretación general de los hechos y procesos, lo que implica además un relato que los representa globalmente desde mi punto de vista de directora/coreógrafa” (Norah Valverde, comunicación personal, 20 de febrero de 2025)6.
Parte fundamental del proceso creativo es la búsqueda de temas musicales que se relacionen con lo que la directora del Ballet quiere narrar, ritmos adecuados a la idea que se pretende comunicar, al igual que la indagación sobre los intérpretes del hilo conductor de la historia y los instrumentos musicales acordes a cada época. O sea, se trata de buscar el estilo de música que guiará la historia.
En este punto es fundamental la creación de los pasos que acompañarán a cada estrofa musical, y así se estructura la coreografía con la cual se relatará la historia recreada. Ejemplo: en la cueca, que es un relato de un encuentro amoroso, se inicia con la invitación del varón a bailar a la pretendida; ella coquetea dando un paseo delante de él, mientras el galán aplaude festejando el encuentro; comienza el baile, en el cual ambos utilizan un pañuelo blanco, como prolongación de la mano. La cueca tiene tres momentos: el encuentro, la quimba, donde él declara su amor a ella, y el zapateo, donde ambos festejan la relación. Esta danza comunica esa historia que puede servir de fondo para diversas situaciones.
A partir de descripciones, ilustraciones y fotografías recuperadas durante el proceso de investigación, se procede a la elección y diseño de vestuario, utilería y escenografía, para complementar y respaldar el relato. Cada danza representa un lugar, un periodo, una actividad. Si es del Oriente, deberá utilizarse el tipoy, sombrero de saó y colores vivos. En el caso del Altiplano, se empleará aguayo, ojotas, sombrero de cuero de oveja y pollera. Cada vestuario también es un elemento fundamental para situar al espectador en el contexto de la narración.
7) Valverde destaca que todo lo anterior y su puesta en escena es posible merced a un exigente y prolijo trabajo con un cuerpo de baile que debe tener la capacidad y la experiencia suficientes para interpretar y representar la idea de la obra, con la carga dramática necesaria.
En síntesis, la directora del Ballet Folclórico de la U.C.B enfatiza que la obra “De mi pueblo” constituye una representación del desarrollo histórico boliviano desde los tiempos del Incario hasta la esperanza de la unidad latinoamericana, lapso en que se cruza por hechos definitorios, como la llegada de los conquistadores hispanos, la posterior superposición cultural, el sometimiento, la independencia republicana y el surgimiento del criollo, el nuevo dominador con sus costumbres pagano- religiosas. “De mi pueblo” comprende, asimismo, las posteriores manifestaciones de rebeldía popular, los momentos de violencia sufridos y, por último, refleja la común e irrenunciable esperanza de forjar la Gran Patria Latinoamericana soñada por el Libertador Simón Bolívar.
COMPONENTES
Durante sus 39 años de actividad, el Ballet Folclórico de la U.C.B ha tenido más de 2.000 alumnos, muchos de los cuales, luego de egresar, titularse e inclusive realizar estudios de posgrado, han permanecido por más de 10 años en el elenco. La experiencia y la práctica constantes garantizan la calidad. Una de las mayores satisfacciones que la maestra Valverde vivió en estas casi cuatro décadas, según su testimonio, fue el compartir con un considerable número de estudiantes y profesionales que pasaron por sus filas e inculcarles los valores de la cultura boliviana expresados en la música y la danza.
Consultamos, en esa línea, la opinión de 19 estudiantes de la U.C.B (mediante cuestionario escrito) que en años sucesivos formaron parte del elenco de baile; muchos de ellos aún son parte del mismo. Por motivos de espacio, nos vemos imposibilitados de transcribir las respuestas a dicho cuestionario; únicamente, sintetizaremos las líneas generales de las mismas.
En general, las respuestas hacen hincapié en que el Ballet permitió a los miembros del elenco conocer los valores culturales nacionales a través de la danza y la música, y amar la cultura nacional. Al mismo tiempo, contribuyó en su formación como seres humanos al servicio de la sociedad, mediante la asimilación de valores como la responsabilidad, la dedicación, la organización del tiempo para compartirlo adecuadamente entre el estudio y las actividades de extensión cultural (al margen de las de esparcimiento propias de la época de estudiantes universitarios). Asimismo, les permitió viajar y conocer países, tanto del continente americano como del europeo, y actuar en importantes escenarios nacionales e internacionales, ya que el Ballet representa a Bolivia en numerosos eventos culturales en el extranjero.
PRESENTACIONES Y RECONOCIMIENTOS
A lo largo de todo este tiempo, el Ballet ha realizado numerosas presentaciones en diversos escenarios y, por supuesto, al inicio, en ambientes de la propia U.C.B en La Paz. Ha recorrido diferentes departamentos del país y también ha llevado su arte a festivales internacionales en países como Argentina (2012), Chile (2011, 2012 y 2015), Colombia (2013), España (2017), Hungría (2019), Francia (2015, 2016 y 2018), Macedonia (2024), México (2014 y 2019), Italia (2016), Paraguay (2014), Perú (1997, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014), Serbia (2019 y 2024) y Venezuela (1991).
Asimismo, el Ballet se ha hecho merecedor de una serie de reconocimientos en los ámbitos nacional e internacional; entre los cuales destacamos los siguientes:
| Año | Lugar | Institución que otorga | Reconocimiento (nombre y motivo) |
|---|---|---|---|
| 1991 | Caracas, Venezuela | Fuerza Aérea Venezolana | Conmemoración de los 166 años de independencia de Bolivia |
| 2001 | La Paz, Bolivia | Ministerio de Educación y Cultura y Viceministerio de Culturas | Honor al mérito cultural |
| 2011 | La Paz, Bolivia | Gobierno autónomo de la ciudad de La Paz | Tea de la libertad |
| 2015 | Port-sur-Saône, Francia | Festival Spectacles du Monde | Copa de oro |
| 2016 | Saint-Florent, Francia | Festival de Selles sur- Cher | Medalla “Marie” |
| 2024 | Serbia | “Sogatfest” | Grupo más destacado |
Otros diplomas y muestras de gratitud provenientes de instituciones y países auspiciadores de presentaciones artísticas que se pueden citar son:

Fuente: Ballet Folclórico de la U.C.B, La Paz
Figura 4 Algunos de los reconocimientos internacionales obtenidos por el Ballet Folclórico de la U.C.B sede La Paz.
La directora del Ballet, además, es la creadora y organizadora del Festival Internacional de Danza Integradora de Culturas, que se desarrolla anualmente desde 2011 en la ciudad de Illimani. De acuerdo con una nota de prensa publicada en La Razón de La Paz, “las trece versiones realizadas hasta el presente reunieron a destacados elencos de bailes tradicionales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Francia, Italia, Kazajistán, Macedonia, México, Panamá, Paraguay, Perú, Serbia y Uruguay”7. En la última versión, que tuvo lugar del 15 al 17 de noviembre de 2024, participaron la Escuela Folklórica Municipal “Sueños de Koltrauco” de Chile, “Soy del Perú”, de Perú, la “Fundación Nuna Kallpa”, de Cali, Colombia, y la “Escuela municipal de danzas folklóricas”, de Argentina.
NO HAY CAMINO FÁCIL
Uno de los mayores obstáculos que Norah Valverde superó a lo largo de las casi cuatro décadas en la conducción del Ballet Folclórico de la U.C.B está relacionado con la incomprensión por parte de aquellas personas que consideran que únicamente quienes han sido entrenados en la técnica clásica, es decir, exclusivamente quienes practican el ballet en esa dimensión, están habilitados para encarar esta disciplina (el ballet en todas sus manifestaciones). Esta estrecha visión, a todas luces elitista, desnuda, más bien, un desconocimiento supino de cómo y dónde nace esta expresión artística.
Norah Valverde, como pionera en la conformación de un elenco de ballet folclórico en el marco del sistema universitario nacional, decidió enfrentar el desafío a sabiendas de que era necesario superar dos obstáculos:
Introducir el conocimiento y la práctica de las danzas tradicionales bolivianas en un ámbito en el que en ese momento resultaban ajenas, y 2)
sustentar el concepto de “ballet” para tal iniciativa.
En lo concreto, la directora del Ballet buscó establecer un espacio para que los estudiantes se aproximen vivencialmente y, en lo posible, se identifiquen con una de las dimensiones de la cultura nacional, expresada en el baile y la música. En este proceso, se vio inmersa en una disputa con visiones conservadoras, para las cuales el folclore no merecía incluirse en la actividad universitaria; esa posibilidad era rechazada frontalmente y, además, considerada como un atrevimiento por la pretensión de “elevarse” al “nivel” de ballet.
No debemos perder de vista que la danza folclórica recoge la memoria, el sentir y las esperanzas de la gente de cada región del país, se nutre de sus particularidades, de su cotidianidad, combina elementos heredados con otros productos de la creatividad actual y, asimismo, en su diversidad, potencia sentimientos de identidad colectiva (nacional). Y cuando esa danza es cultivada con el conocimiento de sus antecedentes y sus significados sociales, cuando se somete a exigencias de alta calidad estética, cuando es trabajada para su puesta en escena estructurada y, sobre todo, cuando tiene la capacidad de desarrollar y comunicar historias o argumentos, en la forma de obras, es que se hace ballet, en el sentido de una representación que articula coreografía y música con elementos escénicos para decir algo de modo codificado (Norah Valverde, comunicación personal, 20 de febrero de 2025).
La proliferación de grupos de baile, incluso improvisados, que hoy se dedican en el país a practicar alguna danza tradicional o neofolclórica y se autodenominan “ballets”, refleja el desconocimiento que se tiene de esos fundamentos y de las diferencias existentes entre el baile escénico y el de fiesta o calle. Aquí el testimonio de Valverde identifica a elencos con directores que pertenecieron por poco tiempo a algún cuerpo de baile y, sin mayor experiencia, abren un espacio para enseñar danza folclórica, pero sin tener las herramientas necesarias: experiencia y conocimientos teóricos: “Cuando los alumnos de esos elencos vienen al Ballet U.C.B y se les pregunta qué saben de determinada danza, suelen no tener ni la menor idea de la misma. Esa es una situación generalizada, pues desconocen los antecedentes, los fundamentos y los significados de lo que hacen” (comunicación personal, 20 de febrero de 2025). Esto quiere decir que esas personas que organizan esos “ballets” y las que participan en tales grupos carecen del conocimiento básico respecto a qué es el ballet, actividad que, aparte de una calidad prolijamente cultivada, adquiere sentido en la construcción y escenificación de narrativas, por lo que no se limita a la interpretación vistosa de cualquier danza o a la mera imitación de ciertos pasos codificados de la danza clásica.
A 39 años de su creación, la experiencia del Ballet Folclórico de la U.C.B sede La Paz muestra que superó los desafíos iniciales y que su labor contribuye al potenciamiento del patrimonio cultural nacional. En ese afán, estudiantes de 39 promociones de las distintas carreras impartidas por esta casa de estudios superiores tuvieron un acercamiento extraordinario hacia los valores del rico acervo cultural que caracteriza a Bolivia, vivencia que contribuyó también a que, en muchos casos, se identifiquen con sus raíces o inclusive acepten y tomen conciencia de la variedad cultural propia de Bolivia, como un elemento clave para vivir en armonía en el marco de las diferencias culturales existentes entre los diversos grupos étnicos que conviven en nuestro territorio.
ALGUNAS ANÉCDOTAS
“Una anécdota, que nos llevó a todos los alumnos a sentir mayor fuerza y orgullo por lo que hacíamos, fue que cuando estábamos ensayando, unos estudiantes de la propia U.C.B pasaron por el aula y al escuchar la música dijeron: “¿qué hacen estos indios en la Cato? Fue un impulso realmente bueno, teníamos un gran reto de superar prejuicios y también de hacer que la música folclórica la puedan bailar otros grupos de la población” (Norah Valverde, comunicación personal, 20 de febrero de 2025).
Una ex alumna del Ballet, Martha Oviedo, relata con mucho cariño la anécdota de cómo ingresó al cuerpo de baile: “Era el primer día de ensayo de mi amiga en el ballet folclórico. El aula estaba llena, me senté a ver el ensayo y de pronto la directora me mira y me dice con voz firme: ‘nadie se sienta en clase’, entonces yo, que fui solo acompañando a mi mejor amiga, me asusté, me levante y seguí el ensayo. Desde ese día estuve cinco años en el ballet y llegué a ser la primera bailarina” (Martha Oviedo, comunicación personal).
La tercera anécdota se resume en este relato de un exalumno: “Me gusta mucho bailar. Estaba iniciando mi vida universitaria y vi que se iba a abrir un ballet folclórico, pero yo tengo un problema de desnivel en las piernas. De todos modos, me animé a ir. Me acerqué a la directora y le comenté este mi problema. Ella me dijo que se baila con el alma, no solo con los pies. Me quedé seis años en el ballet y llegué a ser el primer bailarín” (Rudy Eguivar, comunicación personal).
Otra anécdota, que marcó a toda la delegación que estuvo tres meses en Francia el año 2015, fue que en nuestra actuación principal en Ganna, junto al embajador de Bolivia en ese país, Jean Paul Guevara Ávila, el público estaba de pie y muchos lloraban de emoción. Nos aplaudían muy fuerte y nos dieron el privilegio de actuar en el cierre del festival (Norah Valverde, comunicación personal, 20 de febrero de 2025).
En otra anécdota una ex autoridad de la U.C.B cuenta: “Un año se nos ocurrió realizar una entrada universitaria en la zona sur de La Paz. Y el Ballet era el organizador. Se conformaron grupos de las diferentes carreras con distintos bailes folclóricos. Lo hicimos desde San Miguel hasta la Universidad. Pero esto implicó paralizar totalmente la zona sur. Generamos una enorme congestión vehicular. Nadie podía subir al centro ni bajar a la zona sur. Nos hicieron un tremendo problema. Al margen de la paralización del tráfico, tuvo un enorme impacto en la población. Ese ha sido el origen de los bailes que se organizaron en otras universidades y que derivaron en la actual entrada universitaria de La Paz” (Martin Hinojosa, comunicación personal).
A MODO DE CIERRE
El Ballet Folclórico de la U.C.B sede La Paz es el primer cuerpo de baile fundado en el seno de una corporación académica en Bolivia. Además, se trata de un elenco permanente de danza folclórica de alta calidad, que representó no sólo a la U.C.B, sino al país, en muchas ocasiones.
En sus 39 años de fructífera e ininterrumpida labor, el Ballet ha contribuido eficazmente a la difusión de los valores culturales bolivianos expresados a través de la música y la danza, no sólo dentro del territorio nacional, sino, y principalmente, en países americanos y europeos que visitó y en los que representó a Bolivia en numerosos festivales.
En el seno de la U.C.B, jugó un papel importante en lo concerniente a la divulgación del folclore boliviano (particularmente música y danza) entre los estudiantes de las distintas carreras. Contribuyó, así, a que los estudiantes participantes del Ballet se identifiquen con la música y bailes típicos, y conozcan su cultura.
La directora del Ballet jugó un papel fundamental en la fundación, desarrollo y consolidación del mismo, proceso en el que contó con el desinteresado apoyo de las autoridades de la U.C.B, quienes, en diversos periodos, aportaron a su sostenimiento. En ese afán, enfrentó algunos contratiempos que fueron superados merced a la dedicación, profesionalismo y trabajo rigurosamente encarado, con una férrea disciplina.
Al cabo de casi cuatro décadas de ininterrumpida labor, Norah concluye que mantener al Ballet Folclorico de la U.C.B sede La Paz todavía es “un gran reto, un desafío y una gran satisfacción” (comunicación personal).

















