INTRODUCCIÓN
Las infecciones parasitarias intestinales representan significativos problemas sanitarios y socioeconómicos. Afectan negativamente la calidad de vida y salud de millones de personas, sobre todo en los países en desarrollo1. De acuerdo a estimaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 870 millones de niños viven en zonas endémicas de helmintos parásitos, siendo África, el Sur de Asia y Latinoamérica las regiones más afectadas2.
La prevalencia de las infestaciones parasitarias intestinales varia considerando factores como el nivel económico, baja tasa de alfabetización, malas condiciones higiénicas, falta de agua potable y el clima3. Su mecanismo de trasmisión se realiza principalmente a través del agua y suelo. Los casos no tratados incrementan la susceptibilidad a otras infecciones o enfermedades, ya que afectan el sistema inmunológico. Asimismo, disminuyen el rendimiento físico y académico de los niños y, la productividad laboral en los adultos4.
En países como el Perú, los parásitos intestinales son recurrentes, debido al saneamiento deficiente, la falta de conciencia sobre las formas de transmisión y el tratamiento de la enfermedad5,6. Los protozoarios y helmintos se distribuyen ampliamente en la costa, sierra y selva del país7,8. Además, se ha reportado mayor porcentaje de infecciones parasitarias en zonas marginales, respecto a las zonas urbanas9. Un trabajo realizado en el distrito de Chontalí (Jaén) evidenció que el 57,8% niños entre 4 y 10 años presentaron parásitos intestinales (principalmente giardia lamblia y Enterobius vermicularis). Sumado a ello, cerca del 50% de menores no se lavaban las manos antes ingerir los alimentos debido a que no contaban con servicio de agua potable y por desconocimiento de la importancia de esta práctica básica para minimizar la transmisión de enfermedades infecciosas10.
De modo que, determinantes como el conocimiento, actitudes y prácticas frente a las parasitosis son significativos en el nivel sanitario de una sociedad4,11,12. Además, características como el grado de instrucción y los ingresos económicos de los padres están involucrados en el riesgo de los niños para contraer parasitosis11,13. Por lo que, las características, el conocimiento, actitudes y prácticas de las madres juega un rol sumamente importante para su prevención y control hacia una determinada patología.
Para realizar estrategias sanitarias adecuadas y sostenibles a lo largo del tiempo, es necesario poseer conocimientos generales de las infecciones parasitarias y sus medidas de prevención. Sobre todo, si se considera que la concientización y participación de la comunidad es indispensable para llevar a cabo intervenciones eficaces. Ante ello se formuló la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál es nivel de nivel de conocimiento sobre las medidas preventivas y control de las parasitosis intestinales en madres de niños que residen en el distrito de Jaén, durante los meses de julio a diciembre del 2021? Para lo cual se planteó como objetivo determinar el nivel de conocimiento sobre las medidas preventivas y control de infecciones parasitarias en madres de infantes de Jaén, Perú 2021.
MATERIALES Y MÉTODOS
Investigación descriptiva de corte transversal. La población fue de 100 920 habitantes del distrito de Jaén, provincia de Jaén, departamento de Cajamarca, Perú a 730 m.s.n.m. La muestra estuvo conformada por 383 madres de familia que habitaban en la provincia de Jaén. Para determinar el tamaño de la muestra se realizó cálculo probabilístico utilizando la para poblaciones finitas14. El valor de "p" fue de 0,05 extraído del estudio de Sánchez et al.13, asumiendo un error absoluto del 5%.
Se incluyeron mujeres de 18 a 56 años, con uno o más hijos menores de 6 años y que residían en áreas urbanas y rurales de Jaén como mínimo seis meses antes de realizar el estudio, siendo un total de 314 madres las cumplieron los criterios de inclusión. No se consideraron madres analfabetas y cuestionarios con información incompleta o ilegible. La información requerida se obtuvo durante los meses de julio a diciembre del año 2021. Los datos se recopilaron por única vez, previa explicación sobre el objetivo del estudio y métodos a emplear, aplicándose estrictas condiciones de bioseguridad para minimizar la exposición al SARS-CoV-2.
La información del nivel de conocimientos sobre medidas preventivas y de control de las parasitosis intestinales se recopiló empleando como técnica de recolección una encuesta validada por Sánchez et al.13, mediante juicio de ocho expertos. El instrumento estuvo constituido por 20 preguntas de opción múltiple dirigidas a evidenciar los conocimientos generales sobre los parásitos, higiene corporal, de cavidades y ambiental. Se determinó la confiabilidad del cuestionario, mediante una prueba piloto con 30 participantes que no formaron parte de la muestra (utilizando Alfa de Cronbach). El nivel de conocimiento de las madres se clasificó como deficiente (0-6 puntos), regular (7-12 puntos) o alto (13-20 puntos) mediante la escala de Staninos, asignándose un punto por respuesta correcta. Para ello, se empleó la formula descrita a continuación: media ± 0,75 por la desviación estándar.
Las participantes firmaron un consentimiento informado para confirmar su participación voluntaria en la investigación. Además, los datos obtenidos se emplearon únicamente con fines de investigación, considerando la Declaración de Helsinki. Para el análisis descriptivo de los datos se utilizó Minitab® 19 para Windows® versión 8. Se calcularon frecuencias absolutas y relativas para las variables cualitativas. Mediante la prueba de chi cuadrado (X2) se determinó la asociación del nivel de conocimiento de las madres con su grado de instrucción y ocupación (p<0,05).
RESULTADOS
En la Figura 1, se evidencia que el conocimiento sobre las medidas de prevención y control de las infestaciones parasitarias fue regular en el 54,1% de las mujeres encuestadas.

Figura 1. Nivel de conocimiento sobre prevención y control de infestaciones parasitarias en madres de la provincia de Jaén, Perú.
El 70,1% de las madres procedía de zonas urbanas de la provincia de Jaén, con edades comprendidas principalmente entre los 26 y 35 años de edad (29,0%). Además, el 38,2% de madres manifestaron tener tres o más hijos (Tabla 1).
Tabla 1. Características generales de las madres procedentes de una zona endémica de parasitosis.

Fuente. Elaboración propia
Respecto al grado de instrucción de las madres y su nivel de conocimiento sobre las infestaciones parasitarias. El 33,9% y 58,2% de madres con conocimiento deficiente y regular solo culminaron sus estudios primarios y secundarios, respectivamente. Mientras que el 40,9% de mujeres que demostró un conocimiento alto realizó estudios universitarios. Las variables evaluadas presentaron relación significativa estadísticamente (p<0,05) (Tabla 2).
Tabla 2. Asociación entre el grado de instrucción de las madres y su nivel de conocimiento sobre las infestaciones parasitarias.

Fuente. Elaboración propia
La Tabla 3, evidencia la relación entre la ocupación de las madres y su conocimiento sobre las infestaciones parasitarias. El 55,6% y 27,8% de las madres que se desempeñaban como amas de casa presentaron un conocimiento regular y deficiente de las parasitosis, respectivamente. Además, las madres profesionales demostraron tener un nivel de conocimiento regular (63,6%) y alto (32,2%). Al analizar las variables se encontró relación significativa entre las mismas (p<0,05).
DISCUSIÓN
La frecuencia e intensidad de las infecciones parasitarias intestinales alrededor del mundo varían considerablemente de acuerdo a factores geográficos, climáticos y la actividad del
hombre15. Esto se presenta de manera constante en países como el Perú, encontrándose que por lo menos un peruano de cada tres que son evaluados se encuentra infestado con uno o incluso más parásitos intestinales15,16.
El estudio evaluó a 314 madres cuyo nivel de conocimiento sobre la prevención y control de infestaciones parasitarias fue prioritariamente regular (54,1%). El 70,1% de las madres procedía de zonas urbanas de la provincia de Jaén y presentaban edades comprendidas principalmente entre los 26 y 35 años de edad (Tabla 1). Similares resultados se obtuvieron en la Habana (Cuba) y Lima (Perú) donde más del 50% de madres de zonas urbanas tenían conocimientos regulares en relación contaminaciones parasitarias intestinales16,17.
Al respecto, Kassaw et al.4 reportaron que el 45,2% de madres en Sekota (Etiopía) con edad media de 29,2 años, conocía acerca de los métodos de prevención y control de las parasitosis. Esto podría deberse de que en dicho estudio se clasificó el conocimiento de las madres en solo dos categorías (con conocimiento y sin conocimiento). De modo que, se incluyó a las mujeres con regular y alto conocimiento en la misma categoría a diferencia de lo considerado en la presente investigación.
Los resultados no coinciden con lo encontrado por Sánchez-Jiménez et al.18 donde nivel de conocimiento predominante en padres y cuidadores de niños pertenecientes a tres comunidades de Cotopaxi en Ecuador fue inadecuado. Esta diferencia puede explicarse porque en dicho estudio se empleó una muestra de 96 personas pertenecientes a comunidades rurales, donde generalmente no se cuentan con programas y profesionales de salud que promuevan el conocimiento y prácticas preventivas de enfermedades infecciosas.
Cabe señalar que, la falta de educación en salud y deficientes condiciones económicas de las familias, contribuyen a la aparición e incremento de enfermedades, entre ellas las parasitosis intestinales, sobre todo en los niños18,19. Un estudio realizado con 350 niños un Jardín estatal del Distrito de la Perla-Callao, demostró el impacto positivo que tuvo la participación de madres de familia en la mejora de educación sanitaria y prevención de las parasitosis intestinales de los preescolares11. Asimismo, un bajo nivel socioeconómico condicionaría que las personas no puedan acceder a una educación adecuada. De modo que, serían más susceptibles de infección por parásitos al no poseer los conocimientos preventivos para aplicarlos en la práctica cotidiana20.
La educación para la salud tiene por finalidad lograr que cada persona mejore su actitud frente a las enfermedades y desarrolle conductas promotoras de una buena salud21. Sin embargo, el entorno cultural de los padres de familia influye en su participación en la educación de los hijos. Es decir, en algunas familias se considera la educación como responsabilidad única de las instituciones educativas, mientras que otras la catalogan como una responsabilidad colaborativa entre las escuelas y el entorno familiar11.
Respecto al grado de instrucción de las madres y su nivel de conocimiento, se evidenció que el nivel educativo estuvo asociado significativamente al conocimiento en las madres evaluadas (Tabla 2). Al respecto, Abd El-Aal et al.19 demostraron que la educación de la madre es un factor que afecta las prácticas preventivas sobre las infestaciones parasitarias intestinales en Egipto. Sumado a ello, otro estudio realizado en La Habana determinó que el bajo nivel de educación influye en una alta incidencia de enfermedades, ya las acciones de salud no son asumidas de forma correcta y oportuna por la población con esta característica21.
El 55,6% y 27,8% de las madres que se desempeñaban como amas de casa presentaron un conocimiento regular y deficiente de las parasitosis, respectivamente (Tabla 3). Un estudio realizado en barrios marginales urbanos superpoblados en Accra (Ghana) concluyó que la ocupación de los padres no es significativa en el incremento de la prevalencia de parasitosis intestinales de niños. Sin embargo, el tamaño de las familias si se considera un factor predisponente22. El 38,2% de las madres evaluadas en este estudio tenía tres o más hijos, dato a considerar para determinar el tamaño de las familias y el nivel económico, ya que mientras mayor sea el número de hijos incrementa el dinero destinado a sus necesidades básicas para el desarrollo y crecimiento adecuado.
Estudios como el Zuta et al4, Batista21 y Wang et al.23 demostraron que a través de charlas educativas de promoción sanitaria dirigidas a los estudiantes, familiares, maestros y trabajadores de Instituciones Educativas fomentan a las practicas higiénicas y sanitarias adecuadas. Por lo que, estas capacitaciones influyen de forma significativa en la disminución del número de casos de parasitosis intestinal en los niños. Lo que resulta de gran importancia considerando que son los niños los más expuestos a estas infecciones, teniendo en cuenta su rápida y fácil transmisión.
El conocimiento resulta ser subjetivo y las prácticas de prevención en el ser humano pueden variar de acuerdo a la situación que se presente. Por lo que, una encuesta no permite la comprensión detallada de esta temática de gran complejidad, lo que se considera como limitación para este estudio. Además, la recolección de los datos se realizó durante el año 2021 en plena pandemia por Covid-19, lo que dificultó el llenado de los cuestionarios y la participación de madres que residían en zonas alejadas a las áreas urbanas.
CONCLUSIÓN
El estudio determinó que el nivel de conocimiento sobre las medidas preventivas y control de las parasitosis intestinales en madres de infantes jaenos fue regular. Dicho nivel de conocimiento de las madres estuvo relacionado con su ocupación y grado de instrucción. Ante ello, se considera necesario diseñar un plan estratégico de educación sanitaria a partir de la atención primaria en salud (que involucre a los padres de familia) como acción prioritaria preventiva de infecciones parasitarias. Sobre todo, porque la educación sanitaria en escolares puede contribuir significativamente a la prevención y control de estas infecciones que afectan gravemente la salud, calidad de vida y economía de niños y adultos alrededor de mundo.















