La inteligencia artificial (IA) es una tecnología que simula procesos cognitivos mediante algoritmos y sistemas informáticos1. Pero esta tecnología existe desde hace décadas y en los últimos años recién ha tomado importancia en diversos campos de la ciencia por el aporte que brinda su uso. Los científicos están aprovechando los avances de la IA para mejorar la calidad y la atención sanitaria de manera innovadora y que sean de gran alcance.
La aplicación de la IA en el campo de investigación científica es mediante el análisis de datos, diagnóstico y detección de enfermedades, el desarrollo de medicamentos y la vigilancia de la Salud Publica1. Todo ello puede aportar en el mejoramiento de la calidad y la eficiencia en la ciencia.
Las cinco IAs más utilizadas en investigación científica son: Rayyan (IA más Machine learning) para agilizar procesos sistemáticos; Consensus es un motor de búsqueda con IA para encontrar información en los artículos de investigación; Research Rabbit es un motor de descubrimiento de artículos similares; SciSpace es capaz de explicar y responder preguntas sobre trabajos de investigación; Scite para realizar revisiones sistemáticas2.
Sin embargo, el uso de IAs implica riesgos éticos y en cierto modo legales; las IAs pueden generar resultados que parezcan fidedignos pero que pueden ser incorrectos, incompletos o tendenciosos3.
Por ello en la presentación de un artículo científico, la revista receptora debe exigir a los autores que mencionen si han utilizado tecnologías asistidas por IAs en la producción del trabajo presentado y deben implementar detectores de IAs. Todo ello porque las revistas basan su estructura de acuerdo a los formatos establecidos por el Comité Internacional de Editores de Revistas Medicas (ICMJE)3, el cual tiene el objetivo de promover la transparencia y la conducta ética en la investigación y publicación científica.














