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Punto Cero

versión impresa ISSN 1815-0276

Punto Cero v.14 n.18 Cochabamba  2009

 

Acercamiento a la visión cósmica del mundo Andino

An approach to the cosmic vision of the andean world

Hugo Zenteno Brun

Boliviano, Licenciado en Estadística Aplicada y Magíster en Educación Superior, docente de la Universidad Católica Boliviana San Pablo, Cochabamba, Bolivia.

hugezent@hotmail.com


Resumen

La visión cósmica del mundo andino, es un proceso de vida, que implica un despertar de los conocimientos, sentimientos y saberes ancestrales, basado en el respeto, la complementariedad y la reciprocidad con toda la naturaleza y el cosmos, tomando conciencia de que todo lo que sucede en nuestro entorno material y físico, es un reflejo de la esencia invisible de nuestro ser y sentir.

Palabras clave: saberes ancestrales, cultura primigenia, pacha, ayni, ayllu

Resumo

A cosmovisão andina do mundo é um processo de vida que envolve um despertar de conhecimentos, sentimentos e conhecimentos ancestrais, baseado no respeito, complementariedade e a reciprocidade com a natureza e o cosmos, para perceber que todo acontecer no nosso material e físico, é reflexo da essência invisível de nosso ser e sentir.

Palavras chave: conhecimentos tradicionais, cultura primigenia, pacha, ayni, ayllu

Abstract

The cosmic vision of the andean world, is a life process that implies an awakening of ancestral knowledge, feeling and know how, based upon respect, complementarity and reciprocity with nature and cosmos, in order to become aware that everything that happens in our material and physical environment, is a reflection of our invisible essence of our being and our feeling.

Keywords: ancestral know how, primigenous culture, pacha, ayni, ayllu.


Durante los últimos años, se ha venido utilizando el concepto de la visión cósmica del mundo andino, sin conocer a plenitud su amplio y cabal significado, a pesar de existir innumerables trabajos de investigación sobre este tema.

La falta de difusión y el poco apoyo a las investigaciones realizadas, son causas principales para que aún persistan deficiencias en su correcta comprensión. Sin embargo, este concepto se ha convertido en uno de los principales paradigmas del siglo XXI para todos y cada uno de los bolivianos, especialmente en estos tiempos de cambios fundamentales en las estructuras político-administrativas del país.

Con el fin de comprender,  entender, sentir, vivir y redescubrir esta forma de ver el universo a través de la sabiduría de nuestros ancestros, se compartirá el real significado de este profundo concepto, analizando definiciones de reconocidos investigadores, amautas (sabios andinos) y de grupos académicos andinos que ayuden, aclaren y permitan comprender a plenitud esta visión.

1. Vision cósmica

En el libro “Metodología Propia, educación diferente”, editado por el Centro de Culturas Originarias Kawsay, se define este saber como:

“La cosmovisión es la elaboración humana que recupera las maneras de ver, sentir y percibir la totalidad de la realidad, esto es los seres humanos, el conjunto de la naturaleza y el cosmos. Todas las culturas del mundo tienen su particular cosmovisión, por lo tanto las nuestras ubicadas en esta parte del planeta y en este continente también las tienen.” (2005: 14)

Este concepto holístico de la visión cósmica, puntualiza y aclara el valor de todos los componentes de este complejo universo, expresando la relevancia de este sentir desde el punto geográfico en el que se encuentra el hombre.

Es importante resaltar, que todo pueblo y comunidad construye sus sociedades e instituciones en base a la interpretación de sus propias visiones cósmicas. En consecuencia, son seres humanos los que están recuperando y redescubriendo las relaciones energéticas entre los hombres, la naturaleza y el cosmos a través de su singular existencia generacional histórica, basada en las particularidades de su diario vivir

Asimismo, Carlos Milla Villena en su libro: “Génesis de la Cultura Andina”, dice: “Toda obra de creación Cultural está inmersa en un espacio físico acondicionado por el Hombre para convertirlo en un espacio social” (1992: 16). Por consiguiente, las diferentes culturas del hemisferio sur tienen saberes, percepciones y formas de ver, bastante similares entre si, pues tienen una misma bóveda celestial, que los guía y dirige. Lo mismo, sucede con las culturas del hemisferio norte, es por ello que se tiene que respetar la identidad propia de cada región y bajo ningún argumento, se puede obligar o imponer una percepción o visión de una cultura a otra.

2.  Andes

Una de las cordilleras más extensas del planeta es la cordillera de los Andes, pues abarca desde el Caribe por el norte, hasta el estrecho de Magallanes hacia el sur, en consecuencia, su influencia es y ha sido fundamental para todos los habitantes del continente sudamericano.

El hemisferio sur del planeta tierra, se encuentra bajo la guía permanente de la constelación denominada “La Cruz del Sur” o “Chakana”. “Esta constelación, que con su eje mayor señala al polo sur, es rectora del hemisferio austral, al igual como sucede con la estrella polar en el hemisferio boreal.” (MILLA 1992: 17). Es por esta razón, que respetando el ciclo agrícola del hemisferio sur, el año nuevo andino se celebra el 21 de junio, mientras que en el hemisferio norte el año nuevo debiera celebrarse el 21 de diciembre.

La palabra en sí, es una leve modificación del vocablo aymará Antis, que significa natural de los Andes o perteneciente a lo andino. En el aymará antiguo este término representa la pertenencia a una forma de vida de un lugar sagrado.

Otro amauta, Fernando Diez de Medina en su magistral libro “Nayjama”  indica que:

“América está llena de Dios.”

Pero en ella lo más interior es también lo más eminente: la Cordillera. Y quién busque su más honda interioridad debe subir a la meseta, porque la meseta es la cúpula de América. Cupular, brujular ancestralía. Promontorio impetuoso que lo domina y lo define todo. Unas brújulas que dicen: “¡sube!” Otras brújulas que dicen: “¡baja!” Porque sólo el que entienda el movimiento del paisaje, comprenderá su propio andar.

El Ande es esa esfinge que si fuera mirada, mira también en el interior del que miró.” (DIEZ DE MEDINA 1974: 19)

El propósito del andino, es decir de “los Antis, del Anta o cobre: y de allí, por la tez sonrosada o rojiza, propia del local Edénico, [...]” (VILLAMIL DE RADA 1888: 220) es redescubrir la sabiduría ancestral, para implementar el principio de la solidaridad en la comunidad a través de la integración, la cooperación, la reciprocidad, la hermandad y la unión.

3. Cosmovisión Andina

En el año 1933, un investigador andino, Alfredo Sanjinés, envió una carta al Presidente del Consejo Nacional de Educación, en la cual incluye el primer capítulo de su libro: “Más Fuerte que la Tierra” para que se autorice la impresión del mismo, con el fin de convertirlo en una obra de cultura escolar.

El Consejo conformó una comisión especial para revisar y analizar el contenido del mismo,  cuyo informe final indica de manera textual: “Que conforme a estudios y observaciones científicas, el autor ha hecho derivar de nuestra altiplanicie andina la primera cultura de la humanidad, [...]”. Posteriormente,  el Consejo Nacional de Educación sustentado en el informe evacuado, recomendó como libro de estudio para los Colegios de la República el libro: “Más Fuerte que la Tierra”.

Por diversos motivos, este libro no llegó a incluirse en los programas oficiales vigentes y obviamente no se usó como libro de texto en los colegios nacionales, pero el autor nos dejó un legado científico invalorable y  reiteró en su carta que:

“Los pueblos deben modelar su espíritu con las enseñanzas del pasado, en todo lo que tienen de grandioso, a fin de exaltar el concepto de la propia cultura.  El día que los gobernantes de nuestro país se inspiren en los ejemplos de los que forjan hoy las nuevas nacionalidades, y busquen en las trayectorias originales, las fuerzas que formen el alma colectiva, veremos recién erigirse en nuestro país, un núcleo racial con caracteres propios. Entonces se perfilará la iniciación de una nueva era capaz por su espíritu de elevar nuestros destinos.” (SANJINES l933: 10)

El tiempo no ha pasado en vano y finalmente los investigadores andinos están recuperando poco a poco, conocimientos en todos los campos científicos, que permiten razonablemente confirmar el postulado de Emetério Villamil de Rada en su libro: “ La Lengua de Adán”, que desde hace más de un siglo indica  que: la lengua primigenia de la humanidad fue el aymará, aspecto que es sustentado científicamente a lo largo de su magistral obra.

Este reconocido erudito y políglota boliviano sustenta sus descubrimientos en la primitividad geológica del continente americano, así como también de su flora y fauna, y por sobre todo, se basa en varias consideraciones científicas y linguísticas que ratifican que esta lengua, es la lengua madre del planeta.

Dicho en términos de nuestro amauta:

“[...] el asentimiento tácito de la ciencia equivaldrá a la sanción de mi derecho y aserción de colocar el Aymará, como lo dejo colocado, cual el Antico y Primitivo, o más antiguo, noble fecundo idioma en la cúspide de la pirámide lingüística, y al país de su origen y conservación, en el puesto y dignidad del teatro de la divina acción é idea creadora del hombre” (VILLAMIL DE RADA 1888: 219).

Esta recuperación de los conocimientos andinos, ha empezado a fluir de manera incontenible, prueba de ello es la aseveración de Carlos Milla Villena que indica:

“La función astronómica fue observada en los fenómenos celestes y analizada por el Hombre Andino, quién llegó a entender las leyes cósmicas rectoras del planeta y tuvo entonces que estructurar formas de pensamiento para poder religarse a ellas ritualmente, creando Ciencia y Religión en una sola unidad indivisible” (1992: 21).

El Centro de Cosmovisión Andina-Bolivia, en su boletín No. 0, del viernes 10 de octubre de 2003, indica que: “La cosmovisión andina es una forma de ver el mundo, cómo interpretamos la vida, cómo entendemos el universo, ¿cuales son nuestros parámetros?”

Este concepto trata principalmente del hombre andino y su entorno etno-cultural particular y propio a su cotidianidad, reflejando su condición humana de ser pensante, creativo y comunicador de su propio mundo terrenal y cósmico, en el imponente espacio concreto de los Andes.

En esta relación del hombre con su propio mundo, se forja una integralidad total y absoluta con plantas, bosques, animales, territorios, minerales, ríos, lagos, montañas, espacios celestiales y entornos estelares, que origina una integridad comunitaria holística interactiva y única. El amauta de Tiwanaku, Policarpio Flores Apaza en su libro: “El hombre que volvió a nacer” indica que:

“El ayllu es la reunión de mucha gente con sentimiento de hermandad; el ayllu incluso es una unión con la Pacha Mama, con las plantas y los animales, y para eso no se necesita ni política ni religión, sólo un corazón grande. Nuestros abuelos tenían un gran corazón y andaban con paso seguro porque hablaban con la Pacha Mama, con las estrellas, con las flores: es por eso que no se equivocaban.” (FLORES 2005: 17)

Es en este contexto que el amauta Fernando Huanacuni en su libro: “Visión cósmica de los Andes” menciona que:

“Nuestros ancestros comprenden que existen dos fuerzas, la cósmica que viene del universo, del cielo (pachakama o pachatata); y la fuerza telúrica, de la tierra (pachamama). Las dos energías generan toda forma de existencia, estas dos fuerzas convergentes están expresadas en todo proceso de la vida. Y las diferentes formas de existencia se relacionan a través del Ayni (la complementariedad y la reciprocidad).” (HUANACUNI 2005: 3)

Este profundo concepto confirma la existencia de la interrelación energética entre la tierra y el cosmos, donde pachamama, lo visible, es la esencia que alimenta, nutre y da cobijo al hombre andino, y  pachakama, lo invisible, es la matriz cósmica tutelar que protege, guía y dirige.

El término pacha, es la unión de ambas energías, ya que pa proviene de la expresión paya que significa dos y cha que viene de chama que es fuerza. Es esencia del cosmos y de la naturaleza, representa lo sagrado y ratifica que todo en la naturaleza está estructurado de opuestos complementarios.

Otra definición de pacha es la presentada por el Centro de Culturas Originarias Kawsay, que indica:

“Pacha, es el Cosmos integral, la realidad cósmica integral: comprende tiempo, espacio situación y ser, simultáneamente. Pacha es el concepto articulador y ordenador de la vida que no es lineal, sino más bien cíclica  y en diversas dimensiones, por tanto en constante movimiento vivo de renovación espacial –temporal– situacional. En la Pacha se interarticula lo femenino con lo masculino: Khari: hombre y warmi: mujer. Pachamama, es la energía negativa que es femenina, y pachakamak la energía positiva que es masculina, así como la relación entre la luna y el sol.” (2005: 16)

Esta cosmovisión andina, basada en la esencia del pacha es la que permite crear estructuras económicas, sociales, religiosas, educativas y políticas. Además, forja la relación de igualdad y de diferencia entre el ser humano y los demás seres vivos, donde cada uno tiene su propia identidad.

Este concepto, instruye y recomienda mantener un razonable equilibrio entre:

•   Los seres vivos

•   Las diferentes energías

•   Las fuerzas

•   Las fisiologías

•   Las diferentes identidades

Pacha para el hombre andino no solo implica tiempo y espacio, sino también lo que trasciende el tiempo y el espacio, es en síntesis una forma de vida y una forma de entender el entorno dual cósmico terrestre. Este concepto se divide en cuatro energías:

•   Manqha-pacha.- Es el mundo interior, el mundo subterráneo que yace en las entrañas de la tierra.

•   Kawki-pacha.- Es lo desconocido, lo invisible.

•   Aka-pacha.- Es el mundo en que vivimos

•   Alax-pacha.- La energía superior conocida

En el mundo andino, todos los elementos son opuestos, pero complementarios, esta concepción y los conocimientos sobre el principio vital, que es la dualidad, son parte de la vida cotidiana.

Es por eso que en los Andes, no se habla de derechos, sino de responsabilidades, especialmente para el Mallku (Jefe), el Jilakata (Jefe comunitario) y el Apu Mallku, por lo que, para ser partícipe de una comunidad, la persona debe tener pareja e ingresar a la misma, previa presentación por algún familiar, en calidad de garantía.

Otro aspecto que revela la madurez política alcanzada en el mundo andino, es que ningún Jilakata, es reelegido en la comunidad, y solo puede ejercer el cargo por el período de un año, por más que su gestión haya sido exitosa, eficiente y efectiva, asi todos los miembros de una comunidad que no hayan sido elegidos anteriormente, tienen la posibilidad y la responsabilidad de ejercer el mismo.

Cada comunidad tiene su propio sistema de normas y reglas, pero por lo general el Mallku es el único que tiene la potestad de aplicar los castigos en las mismas. Asimismo, las imillas (muchachas) y los lloqhallas (muchachos) no tienen poder de decisión porque son muy jóvenes.

La dualidad existente en el mundo andino se hace visible a través del concepto de la unión entre el hombre y la mujer, esencia de las comunidades andinas. El hombre andino nace de una familia que forma parte de la comunidad, abriéndose de manera transparente, amplia y abierta a todos los miembros de la misma.

Es por esta razón, que a los varones mayores se les llama tíos y a las mujeres mayores se les llama tías, este sentir familiar, tan peculiar inicia un proceso afectivo y fraternal, donde todos los cónyuges son padres y todos los niños se convierten en hijos de la gran familia comunitaria.

Esta reciprocidad y complementariedad solidaria, junto al servicio a la comunidad, se conjunciona a través del ejercicio de los diferentes cargos comunitarios de duración anual, responsabilidades que se convierten en un ascenso constante y llevan a todo comunario, mayor y casado a ocupar el cargo de jilakata. Esta autoridad o potestad dignataria, corresponde de manera conjunta al varón y a su cónyuge

El Ing. Enrique Rocha Franz, amauta e investigador andino, durante el Curso de  Pedagogía Intercultural en diciembre del 2004, mencionó que:

“Nuestras culturas conocieron perfectamente la estructura viva y vital del cosmos, es decir de la visión andina, donde todo vive: el hombre, los animales, plantas y elementos como el agua, los astros, y las variedades pétreas; todo lo que vemos en el lugar que vivimos, por lo tanto nuestra comunidad está relacionada con el cosmos.”  

El universo permanentemente emite señales y signos a los habitantes andinos, quienes para entender a cabalidad estos mensajes deben, con frecuencia,  recurrir a los amautas y a los abuelos. Un mensaje cotidiano que tiene la naturaleza para comunicarse con los habitantes de una determinada región es el lenguaje cósmico para determinar el ciclo agrícola, pues a través de él, claramente se indica las fechas más adecuadas para roturar la tierra, prepararla, proceder con la siembra, acompañar su desarrollo y crecimiento, para finalmente efectuar la cosecha, que determinará la situación económica de la comunidad mediante la abundancia o escasez de los productos agrícolas cosechados.

También existe una comunicación continua entre el universo y los seres humanos, a través de los animales, un claro ejemplo de este tipo de comunicación es la choka, ave lacustre que anida en las totoras a orillas del Lago Titicaca. Cuando esta ave anida en las partes altas de los totorales, se sabe a ciencia cierta que existirá un período de mucha lluvia, que elevará el nivel del lago inundando las zonas bajas de las orillas lacustres. Si la choka anida en las partes bajas de los totorales, existirá un período de poca lluvia y los niveles del lago no subirán mucho, permitiendo el cultivo agrícola en las zonas bajas.

Asimismo, todas las comunidades lacustres, saben interpretar la ofrenda cósmica de la noche de la luna llena, pues durante esta señal, los comunarios preparan sus redes para confirmar una vez más la pesca abundante.

Otro ejemplo muy frecuente, es el canto de los pájaros en las mañanas, que nos comunica la inminente presencia de una visita o la recepción de noticias de personas allegadas a la familia.

Lamentablemente, el ser humano ha dejado de comunicarse con la madre naturaleza debido a su frenético y agitado andar, pues ya no se ve, ni se escucha, ni se comprende las constantes señales de alerta que el universo envía y en consecuencia, los desastres naturales afloran a lo largo y ancho del cosmos, sin que el ser humano tome sus previsiones.

4. Proceso para redescubrir la visión cósmica del mundo Andino

Es preciso iniciar, a la brevedad posible, un proceso de redescubrimiento de la visión cósmica del mundo andino. El deseo es, de que cada quién, despierte y entre al mundo mágico de la vida, que ese algo especial que existe en cada uno de los seres humanos, salga y se manifieste.

El paso inicial para ser parte de este proceso de cambio, es el de abrirse al saber y al sentir andino. Este paradigma, que tiene su origen en los albores de la humanidad, simplemente significa la forma de vivir, ver, percibir y sentir el universo, desde los Andes, tomando conciencia de que todo lo que sucede en nuestro entorno material y físico, es un reflejo de la esencia invisible de nuestro ser y sentir.

El siguiente paso, es reconocer los entes tutelares cósmicos que orientan y dirigen la vida y dan sentido a la esencia andina de los habitantes del hemisferio sur, respetando su ciclo de vida.

Finalmente, ha llegado el tiempo de tener, sentir, vivir, expresar e irradiar la visión cósmica del mundo andino,  escuchando nuevamente al universo, para vivir bien, pensar bien, hablar bien, hacer bien y sentir bien.

Bibliografía

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2. Diez de Medina, Fernando (1974). Nayjama, Introducción a la mitología andina. 2ª edición. Madrid, Editorial Paraninfo.        [ Links ]

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4. Huanacuni, Fernando (2005). Visión cósmica de los Andes. 3ª edición. La Paz, Editorial-Librería Armonía.        [ Links ]

5. Milla Villena, Carlos (1992). Génesis de la cultura andina.  Lima, Editorial Amaútica.        [ Links ]

6. Rocha Franz, Enrique (2004). Curso de Pedagogía Intercultural. Cochabamba.        [ Links ]

7. Sanjinés ,Alfredo (1933). Mas fuerte que la tierra, La Paz, Bolivia, Editorial “Renacimiento”.         [ Links ]

8. SARIRI: CAMINANTE DE LOS ANDES (2003). Boletín No. 0, La Paz.        [ Links ]

9. Villamil de Rada, Emeterio (1888). La Lengua de Adán y el Hombre de Tiahuanaco. La Paz, Imprenta de La Razón.        [ Links ]

 

 

Recibido: 23/01/2009


Aceptado: 19/05/2009