La motivación se define como un ensayo mental preparativo de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés o diligencia. 1 La expresión motivación se usa como el elemento clave que impulsa al ser humano a tomar una acción para dirigirse a un determinado lugar o a asumir una posición con respecto a una situación nueva.
En el ámbito de la enseñanza- aprendizaje, la motivación hace referencia, fundamentalmente, a aquellas fuerzas, determinantes o factores que incitan al alumnado a escuchar las explicaciones del/la profesor/a, tener interés en preguntar y aclarar las dudas que se le presenten en el proceso escolar, participar de forma activa en la dinámica de la clase, realizar las actividades propuestas, estudiar con las técnicas adecuadas, investigar, experimentar, y aprender por descubrimiento, así como de manera constructiva y significativa. 2 En definitiva, presentar una conducta motivada para aprender, acorde con sus capacidades, inquietudes, limitaciones y posibilidades, pues cada alumno y alumna tiene unas características individuales.
La enseñanza de la medicina implica no sólo tener los conocimientos del área, sino también ser un docente que se sienta comprometido con su actividad y conciencia de la importancia que tiene su desempeño. 3 Los docentes tienen la responsabilidad de formar profesionales en cuyas manos quedará la salud de nuestra población. Lograr la formación de un profesional capaz de resolver con calidad los problemas que de él demanda la sociedad, sólo es posible a partir del desarrollo óptimo de sus intereses y habilidades profesionales.4
Tipos de Motivación
Entre los principales tipos de motivación que son importantes de tener en cuenta se encuentran la motivación intrínseca y extrínseca (Figura 1):
a) Motivación intrínseca: La motivación intrínseca se puede definir como aquella que procede del propio sujeto, que está bajo su control y tiene capacidad para auto-reforzarse.2 Se supone que cuando se disfruta ejecutando una tarea se induce una motivación intrínseca positiva. Las emociones positivas que no están directamente relacionadas con el contenido de la tarea también pueden ejercer una influencia positiva en la motivación intrínseca como por ejemplo la satisfacción de realizar con éxito una redacción.
En cambio, las emociones negativas pueden repercutir en la motivación intrínseca de dos formas.5 La primera consiste de las emociones negativas como la ansiedad, la ira, la tristeza, etc., que pueden reducir el disfrute en la tarea. En segundo lugar, puede aparecer una motivación intrínseca negativa opuesta a la positiva que conduce a la no ejecución de la tarea (conducta de evitación) porque está vinculada con experiencias pasadas negativas. Por lo tanto, además de impedir la motivación intrínseca positiva, las emociones negativas también producen motivación intrínseca negativa. Una de las emociones negativas que conlleva a la no ejecución o evitación de los estudiantes es el “aburrimiento”.
b) Motivación extrínseca: Se define como aquella que procede de fuera y que conduce a la ejecución de la tarea. 6 Todas las clases de emociones relacionadas con resultados se supone que influyen en la motivación extrínseca de tareas. Dentro de estas emociones ligadas a los resultados, distingue las prospectivas de las retrospectivas. 4 Se considera que las emociones prospectivas son aquellas que están ligadas de forma inmediata y directa con los resultados de las tareas (notas, calificaciones, alabanzas de los padres, la esperanza, las expectativas de disfrute, la ansiedad, etc.). Así, las expectativas de disfrute anticipatorio producirían motivación extrínseca positiva, es decir, motivación para ejecutar la tarea con la finalidad de obtener resultados positivos. En cambio, la desesperanza puede inducir a un estado de indefensión que conlleva la reducción o total anulación de la motivación extrínseca para no poder alcanzar resultados positivos o lograr evitar los negativos.6
De este modo, la motivación intrínseca sería aquella que parte del propio sujeto, de su interés y disposición hacia el disfrute de algo. Por otro lado la motivación extrínseca es aquella que tiene como finalidad conseguir una recompensa externa o eludir un castigo.
La motivación intrínseca y la extrínseca están relacionadas y son dependientes ya que entre ellas se da el “efecto de sobre justificación”. 7 Este efecto hace referencia al hecho comprobado de que cuando una persona inicia una actividad motivada intrínsecamente y se le recompensa por ella, esta persona pierde interés por dicha tarea si se le retira la recompensa otorgada. Esto es debido a que cuando a una persona motivada intrínsecamente hacia la realización de una tarea, se le interpone un control externo, dicha persona cambia las causas intrínsecas que la llevaron a realizar dicha tarea a causas extrínsecas motivadas por la obtención de recompensas.

Fuente: Carrillo et al6.
Figura 1: Características y divisiones de la motivación intrínseca y extrínseca.
Estrategias para Fomentar la Motivación
Según algunos autores 8-10, las intervenciones que pueden realizar los docentes para motivar a los estudiantes deben enfocarse en cinco puntos: crear un proyecto personal, despertar interés por el tema de trabajo, fomentar el sentimiento de competencia, mostrar apoyo docente y sentir el apoyo de los compañeros.
Hay muchas estrategias para para fomentar la motivación en los estudiantes, algunas de estas se describen a continuación11-14:
Mejorar la credibilidad docente: Definida como la percepción del estudiante acerca de si el/la docente es creíble o no. La credibilidad docente está compuesta por tres dimensiones: a) competencia, que hace referencia a la percepción de su conocimiento o dominio de la asignatura que imparte; b) buena voluntad, que consiste en el nivel en el que el alumnado percibe que muestra interés por su bienestar; y c) confianza, que se refiere a la percepción de su fiabilidad y bondad.
Presentar información nueva o sorprendente: Los alumnos parten con un prejuicio: las clases van a ser aburridas. La sorpresa se puede conseguir a través del uso de un material poco común, de una actividad que protagonicen los alumnos, de un debate, una reflexión que no esperaban escuchar, una noticia, etc.
Plantear problemas e interrogantes: Además de enseñar los contenidos que prevé el currículo, el docente debe también lanzar preguntas y cuestionar la información con los alumnos. Abrir debates siempre es positivo, pero tampoco es necesaria mucha complejidad.
Emplear situaciones que permitan visualizar la relevancia de la tarea: Es más fácil abordar un trabajo cuando se sabe que tiene sentido hacerlo.
Variar y diversificar las actividades: La clase es muy larga y el docente debe ir variando las actividades que los estudiantes realizan.
Activar los conocimientos previos: Todos los estudiantes saben algo. Poner en valor eso que saben no sólo aumenta la autoestima, sino que también puede ser un recurso muy interesante que explotar en clase para el conjunto del grupo y para completar la enseñanza.
Usar un discurso jerarquizado y cohesionado: Los alumnos perciben la cohesión de la narrativa en un profesor. Aunque las clases sean divertidas e inclusivas no se tiene que improvisar, hay que mantener a lo largo del curso una lógica clara y constante.
Usar ilustraciones y ejemplos: Acompañar las explicaciones con material gráfico siempre llama la atención, así como apoyarse en ejemplos que faciliten la comprensión de los contenidos.
Sugerir metas parciales: Es importante no obsesionarse con abordar objetivos generales muy amplios desde el principio de la clase. Se debe proponer metas u objetivos parciales, que se puedan lograr escalonadamente hasta alcanzar así el objetivo final.
Ceder el protagonismo a los estudiantes y permitir que los alumnos intervengan espontáneamente: La hora de clase no puede ser un monólogo o una exposición del docente. De las intervenciones de los estudiantes se pueden extraer ideas nuevas, conocimientos y hacer la clase más amena.
Señalar lo positivo de las respuestas, aunque sean incompletas: Es importante que el estudiante no reciba mensajes que puedan afectar a su autoestima o confianza. Cuando un alumno de una respuesta no acertada, el profesor siempre deberá buscar un aspecto positivo.
No comparar a los estudiantes: Comparar a los estudiantes entre ellos, puede generar odio hacia el docente y rechazo entre los propios compañeros.
Dedicar tiempo a cualquier alumno que demande ayuda: Ayuda a mejorar la relación interpersonal, lo cual revierte positivamente en la motivación del estudiante.
Orientar hacia el proceso, más que hacia el resultado: Es muy interesante recordar que el estudio realizado para conseguir resultados no es tan duradero como el aprendizaje adquirido durante el proceso. Los procesos permanecen siempre en la memoria.
Plantear proyectos para desarrollar durante la clase: Esta práctica es motivadora y ayuda en varias dimensiones emocionales: la responsabilidad, el compromiso, el trabajo, la cooperación, etc.
Promover la práctica independiente: Cuando los estudiantes sienten que tienen independencia pueden motivarse para superar los objetivos planteados por sí mismos.
Señalar los progresos del estudiante: Hacer lo que se denomina un “refuerzo emocional”, tratando de resaltar los progresos de los estudiantes para que ganen confianza.
Señalar las posibilidades de éxito: El éxito anima, el fracaso desanima. Es necesario que tengan claro que pueden aprobar la asignatura y disfrutar aprendiendo.
Utilizar recompensas si el interés inicial es muy bajo: Hay que recordar que la motivación es algo que nace del interior de cada estudiante, y que varía tanto en intensidad como en continuidad. No siempre se está igual de motivado. Para ello las recompensas pueden ser interesantes.
Proponer tareas que impliquen el trabajo en grupo y la cooperación: Esto potenciará el trabajo en equipo, la responsabilidad, la autonomía como grupo y el compromiso.
Plantear los errores y fallos como algo de lo que se puede aprender: El docente debe transmitir que los errores son solamente otro camino hacia el aprendizaje.
Reconocer el trabajo bien hecho: El reconocimiento generoso y sincero es la recompensa más preciada del esfuerzo.
Usar materiales y recursos novedosos: Aprovechar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) para el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Utilizar juegos y actividades (on-line y físicas) para hacer las clases más divertidas, amables y cercanas a los estudiantes.
Introducir variedad en la organización y estructura de las clases: La continuidad y la monotonía no son buenas en el proceso de enseñanza.
Evitar dar demasiada importancia a las evaluaciones: Los estudiantes que sólo estudian con el objetivo de sacar buenas notas pueden incurrir en las siguientes prácticas negativas: no disfrutan del proceso de aprendizaje, se cargan de ansiedad, viven en constante y excesiva competencia, y llegado el momento la pérdida de motivación puede ser letal. Por ello hay que derivar el objetivo principal de la evaluación al conocimiento y diversión.













