Según Milner et al. (1990), Nyctinomops macrotis tiene una distribución amplia, extendiéndose desde el centro-sur de los Estados Unidos, este de los Andes, hasta el noreste de la Argentina. Durante una expedición en 1986 en el departamento de Santa Cruz, Ibañez y Ochoa (1989) encontraron al primer registro de N. macrotis para Bolivia. Posteriores estudios encontraron a esta especie en los departamentos del Beni y Tarija (Anderson, 1997).
El 18 de enero de 1996 se recibió una llamada telefónica desde el Banco Central de Bolivia (BCB), en la ciudad de La Paz, indicando la presencia de un murciélago. Una hembra de N. macrotis se encontraba en la comisa de la ventana sur del piso 24, su estado físico no era bueno y apenas respondía al manipuleo. Las medidas convencionales de este individuo, en milímetros, son: largo total: 132; pata trasera: 7; oreja: 22; cola: 54; largo del antebrazo: 62. El peso era de 18,5 gramos. N. macrotis se caracteriza por tener cuatro incisivos inferiores, orejas largas y unidas en la parte frontal de la cabeza. Cuando las orejas se doblan hacia adelante alcanzan la punta de la nariz.
Este nuevo hallazgo de N. macrotis para el departamento, es también una contribución al conocimiento de la fauna de mamíferos del Valle de La Paz. Mercado y Miralles (1991) citan la presencia de cuatro especies de murciélagos, Desmodus rotundus (Phyllostomidae), Histiotus montanus, Lasiurus cinereus y Myotis albescens (Vespertilionidae), pero ningún representante de la familia Molossidae había sido reportado antes para el valle. La presencia de este individuo en el BCB da para muchas conjeturas, sin embargo esto podría deberse a patrones migratorios, mientras que el hecho de que se haya encontrado sólo un individuo podría deberse a que ésta no es una especie muy gregaria (Milner et al., 1990).
Esta pequeña nota quiere mostrar también la importancia que tiene la población en general al proporcionar información valiosa al medio científico. Esto es posible únicamente cuando dicha población está consciente de ello luego de un apropiado interrelacionamiento con los científicos. Deseamos agradecer al Dr. Fernando Aguirre quien hizo esa llamada telefónica, contribuyendo así a conocer mejor la fauna de nuestro medio.











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