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Ecología en Bolivia

versión impresa ISSN 1605-2528versión On-line ISSN 2075-5023

Ecología en Bolivia  no.29 La Paz feb. 1997  Epub 31-Feb-1997

 

ARTÍCULOS

Vida y Medicina Tradicional de los Mosetenes de Muchanes

Life and Tradicional Medicine of the Mosetenes from Muchanes

Lourdes Vargas R.1  * 

1Museo Nacional de Historia Natural Casilla 8706, Correo Central E-mail: botanica@mnhn.rds.org.bo La Paz, Bolivia


Resumen

El trabajo presenta información antropológica y características de la medicina tradicional, como parte del contexto, estructura e identidad existente en la comunidad mosetén que habita la localidad de Muchanes, ubicada en la región de Alto Beni, provincia Larecaja del Departamento de La Paz, Bolivia. Los problemas de salud son resueltos a través del uso de plantas medicinales. Se evidencia una creciente agudización de las enfermedades y la falta de transmisión organizada de los conocimientos mosetenes respecto a su medicina ancestral.

La metodología de la presente investigación fue realizada mediante entrevistas semi-estructuradas y por convivencia directa con los pobladores mosetenes de Muchanes. Se obtuvo información del uso medicinal de 88 especies de plantas, encontradas en el bosque primario, bosque secundario y jardines domésticos de la comunidad, las que fueron categorizadas en 50 usos específicos tradicionales.

Revisten significativa importancia los parámetros - edad y género -para establecer el grado de conocimiento y uso de las plantas medicinales. El reporte total de 95 plantas con uso medicinal pertenecientes al bosque primario, contabilizó 54 especies conocidas por el género masculino, cifra que expresa el 57% de la totalidad. De la misma forma, las 41 especies reportadas por el género femenino implican un 43%. Del total de 80 plantas pertenecientes al bosque secundario, contabilizó 38 especies conocidas por el género masculino, con el 47% de la totalidad. Mientras que los 42 reportes del género femenino implican un 53%.

Abstract

The present work refers to both anthropological and traditional medicine’s features as part of the context, structure, and identity of the Moseten community based in Muchanes (region of Alto Beni, province Larecaja, Deparment La Paz, Bolivia). Health problems are still solved by the Moseten group through the use of medicinal plants. But there is a tendence of expanding local illnesses and also a lack of knowledge transmission between generations about the goodness of the Moseten ancestral medicine.

Methods include semi-structured interviews and living together among members of the Moseten group in Muchanes. Information was gathered on 88 plant species used for their medicinal properties and found in primary forests, secondary forests, and domestic gardens. These species were clasified in 50 different specific traditional uses.

Among other parameters chosen for defining the knowledge degree and use of medicinal plants, age and genre were the most significative. Fifty four plant species with medicinal use known by males (which means 57% of the total knowledge) were reported by 95 plants which were found in primary forests. While females reach about 41 species, which implies 43% of the total. In secondary forests, from 80 medicinal plant species thirty eight were known by males (47% of total) and 42 species were recorded by females (53% of total).

Introducción

El establecimiento de una relación permanente, entre los conocimientos científicos y los tradicionales, compone una visión completa de las culturas. Este es el objeto de la investigación etnobiológica, que resalta la importancia del diálogo con los indígenas, respecto a aspectos sobre conservación de los recursos naturales del bosque, a los que podrán seguir acudiendo, si se encuentra la vía accesible de entendimiento, para que ellos, como inmejorables guardianes de sus riquezas, sean los que practiquen la mejor forma de uso de los mismos (Albo et al., 1990;Ruiz, 1993).

La etnobotánica es una disciplina muy dinámica, que debe ser considerada desde el conocimiento tradicional ancestral, hasta las formas recientes de conceptualización del uso de las plantas por las etnias. No se pueden mantener al margen de este estudio, los procesos de transculturación a los que están sujetos los grupos indígenas, como tampoco podemos dejar de considerar los posibles cambios culturales que han tenido en los procesos históricos de sus culturas.

El campo de la medicina tradicional no sólo contempla curaciones de enfermedades comunes o aquellas adquiridas a través de vectores tropicales. También están presentes aquellas que se enmarcan en el contexto mágico y que reciben un trato especial por los curanderos, que en base a rituales específicos y tratamientos, procuran y/o logran la curación de las personas afectadas.

La importancia de los elementos utilizados para estos efectos radica especialmente en la biodiversidad representada en sus zonas de vida. Diferentes partes de animales y plantas son de uso cotidiano en la cura de varias enfermedades, que acosan a los pobladores indígenas. De la misma forma, en los rituales de curaciones, siempre están presentes plantas y animales, que de acuerdo a la cultura, tienen la fuerza necesaria para poder “limpiar” de todo mal a los enfermos (Argüello, 1991;Descola, 1989;Girault, 1988). La aplicación de los conocimientos que los indígenas poseen en este campo, es un componente importante de su cultura y refleja la interacción permanente entre la naturaleza y los seres humanos.

Historia de la etnia Mosetén

La etnia Mosetén vivió a lo largo del río Bopi llegando hasta Espía, en los ríos Quiquibey y la parte norte del Beni cerca de la población de Reyes (Metraux, 1942, cit. enHinojosa, 1991).

La primera reducción que sufrieron los mosetenes se produjo a fines del siglo XVIII a través de las Misiones Jesuíticas, que concentraron a algunas familias de la etnia en la llamada Misión (Aguilar, s.f.a,b). Según Mendizabal (1952, cit. enHinojosa, 1991), la relación de los misioneros con los mosetenes comenzó en 1750. La primera misión fundada fue San Miguel de Muchanes en 1804, luego se fundó Santa Ana del Beni en 1815 y finalmente Concepción de Covendo entre 1842 y 1862 (Cardus, 1886, cit. enHinojosa, 1991).

Siendo Muchanes la primera misión en formarse, luego de unos años fue abandonada debido a que comenzaron a expandirse epidemias que diezmaban a los indígenas; los misioneros trataban de persuadirlos para que no escapen de la misión, pero ellos asustados por las muertes escapaban aprovechando la noche (I. Merena, com. pers.). Los pobladores que escaparon de la misión de Muchanes, más tarde dieron origen a la etnia Chimán dispersa entre el río Bopi y los llanos del río Madera, viviendo a orillas de los ríos Maniqui y Apere (Ibarra, 1985).

Los pobladores de Muchanes abandonaron completamente la misión para concentrarse en Santa Ana, donde vivieron por largos años y más tarde fueron bajando el río Alto Beni, primero a vivir en Inicua, luego en Cuevani y en 1984 volvieron a Muchanes, a sugerencia del párroco de la zona (I. Merena, com. pers.).

El presente trabajo es una síntesis de la tesis de Licenciatura realizada en la Carrera de Biología, UMSA, La Paz-Bolivia (Vargas, 1996). Los conocimientos sobre la medicina tradicional mosetén son analizados bajo los parámetros de edad y género de los comunarios, las plantas medicinales coleccionadas corresponden a dos tipos de vegetación: bosque primario y bosque secundario de la comunidad Muchanes.

Area de estudio

La localidad de Muchanes se encuentra ubicada en la segunda sección de la provincia Larecaja del Departamento de La Paz, entre los 67 15' de longitud oeste y 15° 12' de latitud sud, aproximadamente a 250 m, en la ladera de la serranía Muchanes, extendiéndose hasta la playa del río Alto Beni. La comunidad está rodeada por dos arroyos, el primero y más cercano es el arroyo Chinendo ubicado al oeste, virtiendo sus aguas al segundo que es el arroyo Muchanes ubicado al sud, el cual desemboca en el río Alto Beni (Figura 1).

La localidad de estudio corresponde a la región geográfica de la faja subandina. Fisiográficamente está caracterizada por dos grandes unidades: serranías con valles profundos, paralelas al rumbo mayor de la cordillera; crestas pronunciadas; laderas abruptas y un extenso grupo de colinas con relieve ondulado a escarpado, mayormente de origen terciario. A medida que el curso de los ríos subandinos de mayor extensión y volumen se aproximan al pie de monte, los valles se hacen más amplios y las terrazas aluviales antiguas muestran mayor altura (Ribera, 1992).

La vegetación en esta ecoregión corresponde a un bosque pluvial subandino (perhúmedo siempre verde), denso y poliestratificado, alcanzando una altura de dosel entre 25-30 m en promedio, con emergentes que pueden superar los 40 m. El epifitismo es alto, son frecuentes las especies con raíces tabulares y la riqueza de palmas es elevada (Ribera, 1992).

Según la clasificación climática realizada por Köppen (Elbers, 1995;Padilla, 1994), la cuenca del río Alto Beni se ubica en un clima tropical, cálido y húmedo durante todo el año, especialmente en los bordes de los ríos Beni, Tuichi y Quiquibey, con un mes de estación seca compensada por la precipitación que cae el resto del año. En las zonas con altitud menor a 500 m, donde existen ríos o cursos de agua, estos contribuyen para tener clima cálido y húmedo durante la mayor parte del año (Figura 1).

Fig. 1: Mapa de ubicación de la comunidad Muchanes. Climadiagrama de Sapecho, recopilado por Elbers (1995)

Metodología

Básicamente la metodología empleada en el presente estudio corresponde a entrevistas semi- estructuradas y convivencia directa con los pobladores mosetenes de Muchanes, logrando datos integrados en las labores rutinarias de la comunidad. Esto consiste en el registro de información en el idioma castellano (cuestionarios, relevamientos e inventarios) relacionada a las especies conocidas de plantas medicinales y sus aplicaciones, así como a la edad y el género de los informantes, comprendidos entre los 15 y los 76 años de edad (rango que presentó un interesante conocimiento integrado), mediante tres permanencias en campo en diferentes épocas del año entre 1994 - 1995, para conocer la estacionalidad de las plantas medicinales y la aplicación de su medicina tradicional. Las palabras en lengua Mosetén fueron transcritas de acuerdo a su fonética.

El tamaño de la muestra corresponde a individuos que son estables en su permanencia en la comunidad, por tanto deben resolver el estado de salud en su sitio de vida. Se realizaron observaciones sobre las curaciones que se efectúan, ya sea por los integrantes del núcleo doméstico o por el curandero y cacique de la comunidad. También se efectuaron conversaciones respecto a las formas y causas que merecen curaciones especiales, llevadas a cabo en el interior de la comunidad o en áreas cercanas a Muchanes, con la finalidad de colaborar a pobladores amigos.

Se definieron las unidades vegetacionales a ser estudiadas, localizando su distancia respecto a la ubicación de la comunidad, las mismas correspondieron a un bosque primario denominado por ellos como monte medio alto y en otro lugar con una zona denominada como pampa o planura, y a un bosque secundario, más cercano a la comunidad, representado por un bosque ribereño, plantas de los senderos y jardines domésticos. Se efectuaron salidas para realizar colecciones botánicas, en compañía de un adulto por vez, las mismas que fueron trasladadas a la comunidad para ser prensadas y preservadas en alcohol al 70%, hasta su incorporación al Herbario Nacional de Bolivia, lugar donde fueron secadas y determinadas taxonómicamente. Posteriormente, el material fue montado y etiquetado, para luego ser parte de la colección científica.

Resultados

A continuación se detallan los puntos que permiten conocer aspectos de la vida de los mosetenes que habitan la comunidad de Muchanes y analizar la situación actual de su medicina tradicional.

Organización espacial de la comunidad Mosetén - Muchanes

Un núcleo doméstico está conformado por la pareja de padres y los hijos. Las construcciones están dispuestas alrededor de un espacio amplio denominado “plaza”, que es utilizado como una cancha de recreación para los pobladores y visitantes. La delimitación del terreno que le corresponde a cada núcleo doméstico está a cargo del cacique, quien otorga una superficie de aproximadamente 300 m2, para que cada pareja pueda organizar la casa que habitará.

La ubicación y superficie del terreno destinado al cultivo, denominado “chaco” de cada núcleo doméstico, es elegido por cada pareja y no está restringido en el tamaño del área que ocupará. La localización del mismo no es muy lejana a su vivienda, debido a que la población de la comunidad no es muy numerosa.

Organización social y parentesco

Muchanes cuenta actualmente con una población de 48 habitantes, distribuidos en 11 núcleos domésticos.

La población de Muchanes está dirigida por un cacique, el cual es elegido de común acuerdo por los pobladores adultos, quien mantiene la designación hasta que decide renunciar y entonces los pobladores se ponen de acuerdo para elegir a otra persona. No existe la legación generacional familiar del mandato. También se eligen en común acuerdo a los colaboradores del cacique o encargados de funciones específicas.

En relación al parentesco dominan en la comunidad dos apellidos, que a la vez conforman los 11 núcleos domésticos existentes, estos apellidos son Merena y Josecito que corresponde a las dos familias pioneras en el establecimiento de Muchanes y quienes anteriormente vivieron juntos en la localidad denominada Cuevani.

En la conformación de los núcleos domésticos de Muchanes existe la exogamia comunal, los individuos jóvenes forman pareja con mosetenes que viven en otros asentamientos (Santa Ana y Covendo), o bien que pertenecen a familias mosetenes dispersas en la región. Es clara la tendencia a formar núcleos entre mosetenes y no a casarse con indígenas pertenecientes a otras etnias.

Ciclo de vida

Nacimiento y lactancia

La llegada de un niño es motivo de preocupación de toda la comunidad femenina de Muchanes, en especial de los familiares más cercanos. Por lo general quien atiende el parto, es la madre o “ñoñó” de la mujer o “peiñ” que da a luz, siempre acompañada del padre o “tatá” del niño que nacerá. Si la pareja se encuentra fuera de la comunidad, el parto es atendido por el esposo, quien solicita la ayuda de alguna persona adulta del lugar; en caso de estar alejados y solos, se hará cargo solo el marido.

Los primeros meses de vida de la guagua o “ahuá” son de responsabilidad casi exclusiva de la madre o “ñoñó”. La lactancia tiene un tiempo bastante prolongado, llegando a durar incluso hasta algo más de dos años. Todas las mujeres dan a sus hijos la leche materna en su primera etapa de vida.

Infancia y niñez

En los primeros años, los hijos son cuidados durante el día por la madre, siendo trasladados a los lugares de cultivo, a pescar o al monte, siempre cargados en la espalda de la madre, en un lienzo al que denominan “quepiña”, el cual a su vez utilizan para hacerlos dormir durante el día, colgados de algún tronco.

Posteriormente comienzan a aprender algunas de las labores de la casa, recolectan frutos de los alrededores de la comunidad, “bolsean” o “mojarrean” peces pequeños denominados “mojarras”, con una red en forma de saco al cual denominan “saqueador”.

Los momentos de gran regocijo para los niños, consisten en las horas en las cuales se trasladan al arroyo en compañía de sus padres o hermanos mayores a bañarse, momento en el que ejercitan una serie de juegos en el agua y aprenden a nadar.

Pubertad y juventud

En esta etapa la “jovencita” o “ñañas” participa en las labores de casa; ayuda en la agricultura, dedicándose junto a sus hermanos al “basureo” de los chacos que consiste en la limpieza del terreno que será sembrado; también puede sembrar y cosechar. Tiene un rol muy importante en el cuidado de los hermanos menores, a quienes dedica la mayor parte de su tiempo. El aprendizaje de las manualidades es más intenso, como el tejido de cesterías; algunas se interesan en aprender a hilar y teñir el algodón o “bahñá”.

En la primera etapa de la pubertad, al iniciarse en ellas la menarquía, aminoran los dolores con infusiones de plantas como hongos poliporales u “oreja de palo” y de la “paja cedrón” (Cymbopogon citratus). El tiempo que las mujeres permanecen solteras es corto, ya que los padres entregan a sus hijas al futuro esposo a temprana edad: 14 años es la edad aproximada para efectuar conversaciones sobre la pareja que tendrá.

Los varones, experimentan sus primeras salidas a pescar y a cazar junto a su padre, el joven o “ñañat” tiene responsabilidades casi definidas, contribuyendo así a alimentar a su familia; también se inicia seriamente en la agricultura.

Aproximadamente a partir de los 16 años de edad, el muchacho comienza a inspeccionar la posibilidad de realizar su servicio militar; esta obligación civil tiene mucha significación para su futura consideración, como miembro responsable y valiente en la comunidad. Aquél que efectúe la deserción del servicio, es duramente criticado y considerado como un varón incompleto en el proceso de su formación. Luego de cumplir con este requisito, el joven busca la pareja que lo acompañará en la organización de un nuevo núcleo familiar. Para ello debe antes ahorrar dinero con el cual comprará utensilios y muebles para su casa, extraerá la madera necesaria para construirla y cortará los “charos” (tallos de Gynerium sagittatum) para completar su construcción.

La joven que convive con una pareja ya no es vista como “ñañas” sino como “peiñ”, por lo general ya es madre y una de sus labores principales es el cuidado de los hijos. La labor de la agricultura es otra de sus ocupaciones, por lo general ella decide los vegetales que se sembrarán en su chaco.

Participa en la recolección de frutos con los hijos, cuando éstos alimentos están cerca de la comunidad y entra al monte, junto al esposo. Es también la encargada de reunir las plantas medicinales de los alrededores, para efectuar curaciones a sus hijos; en caso de necesitar plantas que se encuentran en el bosque primario, encarga al esposo lo necesitado para que él las obtenga cuando va a cazar o a extraer madera.

Madurez

Los mosetenes forman núcleos familiares que presentan por término medio un número de seis hijos. El padre considera que la permanencia de las hijas en el hogar no debe ser muy larga, debido a que no colaboran en actividades de caza, pesca ni extracción de madera, por tanto se constituyen en una carga familiar. En cambio, los hijos varones, que realizan las actividades antes mencionadas, son considerados como ayuda eficiente y se permite su permanencia hasta que ellos lo decidan.

La madre por el contrario, desea que las hijas no formen un hogar muy temprano, ya que la colaboran en el cuidado de sus hijos menores, sin embargo la decisión paterna es muy respetada (D. Silva, com. pers.).

Cuando existe una hija en edad de tener pareja, el futuro esposo se dirige a hablar con el padre para explicar su intención y acordar una fecha probable en la que se unan. No se realizan noviazgos largos y la opinión de la futura esposa casi no cuenta para nada, ya que la decisión significará para ella la orden del padre a formar un nuevo núcleo familiar con quien lo merezca. Luego de un tiempo de convivencia y probable existencia de uno o más hijos, se realiza el matrimonio.

Ancianidad

Los varones más viejos no intervienen en labores de extracción de madera y chaqueo, sin la colaboración de sus hijos. S in embargo, tienen habilidades en la siembra, cosecha, caza y pesca.

Las ancianas colaboran mucho a sus hijos en el cuidado de los nietos, en la preparación de los alimentos y en la cosecha de los productos de la siembra.

Generalmente la pareja de ancianos se acopla a los núcleos domésticos de sus hijos en la alimentación y son ayuda eficiente en la dirección de actividades que realizarán, como la construcción de “cascos”, “chapapas”, “trapiches”, arreglos en las casas, así como en el tejido de artesanías, teñido e hilado.

Cuando la edad es muy avanzada, esperan la voluntad de colaboración de sus hijos, pues las labores que cumplen son muy limitadas y los problemas de salud que presentan se acentúan.

Muerte

El deceso de un miembro de la comunidad, reúne a los pobladores para rezar y acompañar a la familia doliente hasta el momento de realizar el entierro del cuerpo, que se efectúa en un cementerio en el que la tumba corresponde a una fosa subterránea, en la que se deposita el ataúd, para luego ser cubierto con tierra y flores silvestres.

En la confección del ataúd, colaboran los familiares y los varones de la comunidad, que procuran la madera del bosque.

Religión

Los mosetenes practican la religión católica. Por la historia de la etnia, fueron las Misiones Jesuíticas y los sacerdotes franciscanos, quienes les transmitieron las bases del catolicismo.

Uso de la lengua Mosetén

Los mosetenes son en su mayoría bilingües activos. Su lengua materna es el Mosetén, perteneciente a la familia lingüistica Mosetén. De la relación entre las lenguas Mosetén y Chimán se indica que existen muchas palabras afines, pero que existen otras que son muy diferentes. Sin embargo pueden entablar una conversación fluida entre personas de ambas etnias.

El idioma castellano es hablado por casi todos los indígenas, excepto por algunas personas de generaciones muy antiguas, en especial las mujeres ancianas, que son bilingües pasivas las cuales si bien entienden este idioma no lo hablan y a algunas no les gusta practicarlo. En algunos casos, mientras los hijos les hablan en castellano ellas les responden en Mosetén.

Cabe notar que en Muchanes en todos los núcleos domésticos los padres hablan a sus hijos en la lengua Mosetén. Como una forma de enseñarles y hacerles practicar, los niños entienden las conversaciones y entrenan las oraciones, que más tarde podrán expresarlas en diálogos continuos.

En lo referente a la escritura, en Muchanes no existe persona que sepa escribir la lengua Mosetén. Se reportan algunos mosetenes de las comunidades de Santa Ana y Covendo, que se encuentran capacitándose para ser profesores bilingües.

Medicina tradicional

La salud de los pobladores de Muchanes

Tomando en cuenta la ubicación de la comunidad Muchanes, es notable la carencia de servicios en salud para satisfacer los requerimientos de los habitantes. Los males que aquejan a los pobladores son cada vez más agudos.

Como efecto de cambios ecológicos (por ejemplo deforestación, contaminación y otros), los vectores de las enfermedades tropicales van en incremento y el conocimiento de los usos medicinales de sus plantas es insuficiente para contrarestar el problema. Enfermedades como la diarrea, la leishmania, el paludismo y otros problemas de salud acosan constantemente a la comunidad de Muchanes, atacando especialmente a la población infantil. Cada pareja tiene como promedio dos hijos muertos, dato que sugiere la existencia de un porcentaje de mortalidad del 250/1000 (si tienen 6 hijos vivos).

No hay una posta sanitaria para la atención de casos de emergencia; los promotores de salud asentados en poblaciones cercanas no llegan hasta la comunidad para realizar los controles, que están programados en el Sistema de Salud Nacional.

Curandero y otras personas que realizan las curaciones

En la actualidad no existe en Muchanes un curandero dedicado expresamente a esa labor. La persona que posee el mayor conocimiento sobre esta práctica es el cacique de la localidad, quien es responsable de la comunidad y ha aprendido sobre el uso de las plantas medicinales encontradas en el bosque y los alrededores de Muchanes.

El acelerado proceso de transculturación ocasiona que las personas deseen acudir cada vez más a centros de salud para la atención de sus enfermedades. De esta forma relegan a situación secundaria el conocimiento ancestral y utilizan menos plantas medicinales. Sin embargo, existe la necesidad de realizar atenciones inmediatas a problemas de salud en la comunidad. Muchanes se encuentra aislada de los centros más poblados, especialmente en la época más húmeda del año (diciembre a febrero). Sus pobladores se encuentran incomunicados y las enfermedades más comunes son tratadas en principio en el interior del núcleo doméstico, donde la madre es quien prepara y aplica la dosificación del remedio.

Cuando existen casos de enfermedades graves y desconocidas para los miembros del núcleo familiar, el cacique es consultado para tratar de dar solución al problema. Si el tratamiento aplicado no da resultado, tratan de acudir a personas que pertenecen a la etnia Mosetén, pero que viven en lugares cercanos a la comunidad de Muchanes.

Usos y unidades vegetacionales de las plantas medicinales

Se han registrado 88 plantas con uso medicinal (ver en Anexo), discriminadas en 50 usos específicos. Respecto al número de usos medicinales, hay especies que ofrecen de uno hasta tres fines curativos; la mayor parte de las especies están reportadas para ser utilizadas como específicas para una sola enfermedad.

Las plantas medicinales se encuentran distribuidas en las áreas que comprenden el bosque primario, el bosque secundario y, de alguna forma, como cultivos a muy reducida escala, en los jardines domésticos.

Recurso vegetal medicinal en el bosque primario

El bosque primario en la localidad de Muchanes se presenta en estado bien conservado, debido mayormente al difícil acceso y por el reducido impacto que causan los pocos habitantes asentados en sus alrededores.

La edad mínima para la definición de los rangos con los que se trabajó fue de 15 años, en razón de ser la edad en la cual especialmente las mujeres comienzan la etapa de la maternidad y se interesan en el conocimiento de su medicina ancestral.

En cuanto al recurso vegetal medicinal (listado en Anexo), el análisis y la interpretación de la figura 2 nos permite conocer los siguientes aspectos:

  • 1- El mayor conocimiento de uso del recurso vegetal medicinal que se encuentra en el bosque primario, lo poseen individuos del género masculino. Esta aseveración queda demostrada en el número de especies reportadas por miembros de este género, que llegan a un número de 54 en relación al género femenino, cuyo reporte del número total de plantas conocidas fue de 41 especies diferentes.

  • 2- Si bien la diferencia no es notablemente grande, durante el trabajo de campo se pudo evidenciar que los reportes de uso de las plantas del bosque primario, eran adecuadamente informados por los varones y el conocimiento que las mujeres poseen sobre las mismas, es a través de comunicaciones efectuadas especialmente por los esposos, en momentos en los que se presenta la necesidad de realizar alguna curación en el núcleo doméstico.

  • 3- El menor conocimiento que tienen las mujeres sobre las plantas de esta unidad vegetacional, se debe a la poca frecuencia con la que visitan el bosque primario, ya que sus deberes domésticos, el desconocimiento sobre el uso de armas de fuego para protegerse contra ataques de animales felinos y las labores de agricultura que cumplen, ocupan gran parte del tiempo del que disponen.

  • 4- En relación a la combinación entre edad y género, que son factores importantes para el conocimiento de la medicina ancestral, se observa que el rango comprendido entre los 15 a 24 años de edad es favorable para el género femenino. Esto se explica, porque es la etapa de la vida en la que las mujeres comienzan a criar sus hijos y la necesidad de curar las dolencias familiares, hace que las jóvenes madres se informen sobre los diversos usos medicinales de las plantas. En cambio los hombres, se integran al núcleo doméstico un poco más tarde y es entonces cuando se interesan por la obtención de esta información, como se demuestra en la gráfica.

  • 5- Las mujeres comprendidas en los siguientes rangos de edad 25-34 y 35-44 no utilizan tanto las plantas del bosque primario, ya que hasta ese tiempo obtienen mayor conocimiento de las plantas del bosque secundario, a las cuales acuden con mayor frecuencia.

  • 6- No se reportaron conocimientos de personas comprendidas en el rango de 45 a 54 años, por no existir en la comunidad habitantes entre esas edades.

  • 7- Los hombres que cuentan con 55 o más años de edad poseen un conocimiento notable de las plantas del bosque primario, aunque no todos están dispuestos a participar en las entrevistas. La única mujer de la comunidad que cuenta con más de 55 años de edad, no habla castellano pero es bilingüe pasiva. Sin embargo, la difícil comunicación con ella ocasionó que no desee participar en los reportes requeridos por el presente estudio, razón por la cual la gráfica no presenta datos para el género femenino.

  • 8- En cuanto al número de especies reportadas por el género masculino y de manera individual, la persona que más conocimiento demostró, realizó el reporte de 26 especies medicinales de la unidad bosque primario. La misma actividad realizada con el género femenino reportó 27 especies medicinales.

  • 9- La diferencia entre ambos reportes consiste en que las del género masculino fueron efectuadas en el campo e individualizando cada especie. En cambio las del género femenino fueron efectuadas en la comunidad y no contaban con la precisión de la ubicación de las especies en el interior del monte, lo cual comprueba que es un conocimiento transmitido de la manera señalada en párrafos anteriores.

  • 10- Los reportes mínimos individuales realizados fueron: para el género masculino una especie con uso medicinal conocido y en el género femenino cinco especies con uso medicinal. En el caso del género masculino, el desconocimiento del uso de especies medicinales es preocupante y merece atención en el proceso de transmisión de los conocimientos ancestrales en la comunidad.

Fig. 2: Relación del rango/edad y género de los mosetenes en Muchanes con el número de especies de plantas conocidas de bosque primario. Basado en Vargas (1996)

En la representación de los datos de la gráfica, se consideró como dato final para su demostración en barra, el promedio de la sumatoria de las especies reportadas por todas las personas comprendidas en cada uno de los diferentes rangos de edad.

Recurso vegetal medicinal en el bosque secundario

El bosque secundario que rodea la comunidad Muchanes, es una unidad que permanentemente se renueva, ya que está sujeta a la estacionalidad de varias especies vegetales que la conforman y a las constantes modificaciones (por ejemplo limpiezas) que los pobladores efectúan en el área, con la finalidad de abrir nuevas sendas de acceso a la comunidad o bien de habilitar nuevas superficies de cultivo en las mismas.

Fig. 3: Relación del rango/edad y género de los mosetenes en Muchanes con el número de especies de plantas conocidas de bosque secundario. Basado en Vargas (1996)

El bosque secundario es importante en el uso que le dan los pobladores, desde el punto de vista no sólo medicinal y fácil acceso, sino en la siembra de especies alimenticias; en especial aquellas cuyos frutos son apetecidos y disfrutados por los niños de la comunidad.

En cuanto al recurso vegetal medicinal (listado en anexo), el análisis y la interpretación de la Figura 3 nos permite conocer los siguientes aspectos:

  • 1- El conocimiento del mayor número de especies con uso medicinal lo posee el género femenino con un total de 42 reportes de especies diferentes, en comparación con las 38 especies reportadas por el género masculino.

  • 2- De la misma forma que en la unidad del bosque primario, la diferencia numérica no es grande, pero el conocimiento completo del uso, localización de las especies y estacionalidad de las mismas, corresponden al género femenino demostrado en la realización del trabajo de campo. Los hombres, por ejemplo, no conocen los meses en los cuales están disponibles las hierbas estacionales, ni los sitios exactos donde crecen; muchos de ellos tampoco conocen la forma de preparación ni dosificación de las mismas.

  • 3- El desconocimiento de todo lo señalado anteriormente, se debe al tiempo de permanencia que tienen los hombres en la comunidad en razón del tipo de trabajo que realizan. Ellos están mayor tiempo en el bosque primario en actividades de caza, elaborando utensilios de madera o pescando en el río. En épocas de siembra y cosecha permanecen mucho tiempo en sus “chacos”. Por el contrario, las mujeres conocen todos los lugares cercanos a la comunidad, donde asisten con sus hijos a recolectar frutos y leña o a lavar ropa y bañarse.

  • 4- En el análisis del conocimiento por rangos de edad y género, entre los 15 y los 24 años el saber es mayor en las mujeres, impulsadas por tener el recurso para realizar las curaciones que se requieren en su núcleo doméstico. Los hombres no se interesan por el tema en ese tiempo, ya que sus actividades se desarrollan generalmente fuera de la comunidad.

  • 5- En el rango de los 25 a 34 años se produce un incremento en el conocimiento del género masculino por su mayor participación en el núcleo doméstico; en este rango solo se recibió el reporte de una persona del género femenino lo cual no demuestra un claro conocimiento de las plantas medicinales relacionadas con ese rango de edad y género.

  • 6- El siguiente rango - 35 a 44 años - muestra nuevamente incremento en el conocimiento del género masculino, mientras que los conocimientos del género femenino se mantienen en los observados en el primer rango.

  • 7- No se recibieron reportes de personas comprendidas en el rango de los 45 a los 54 años de edad, razón por la cual la casilla correspondiente no presenta baña alguna.

  • 8- El rango más alto de personas mayores a los 55 años de edad presenta el reporte de menor conocimiento en la gráfica. Este resultado se debe a que las personas del género masculino con las que se trabajó no deseaban informar sobre esos usos, ya que les parecía poco interesante y constantemente derivaban las encuestas al género femenino. Para ellos era mucho más interesante responder a las entrevistas sobre recursos vegetales medicinales del bosque primario.

  • 9- En los reportes individuales, el mayor número de plantas reportadas por el género masculino fue de 15 especies y en el género femenino, de 25 especies.

  • 10- Los reportes mínimos de especies medicinales conocidas fueron de tres, tanto en el género femenino como en el género masculino.

En la representación de los datos de la gráfica, se consideró como dato final para su demostración en barra, el promedio de la sumatoria de las especies reportadas por todas las personas comprendidas en cada uno de los diferentes rangos de edad.

Recurso vegetal medicinal en los jardines domésticos

El terreno que es otorgado a cada núcleo doméstico, presenta espacios en los cuales se cultivan las plantas medicinales que presentan la mayor frecuencia de uso, entre estas podemos citar: Nicotiana tabacum, Brugmansia arborea, Momordica charantia, Porophyllum ruderale, Carica papaya, Persea americana, Kalanchoë pinnata y otras especies, a las cuales los comunarios recurren procurando aliviar las afecciones más comunes que los acosan.

Condiciones importantes en el conocimiento de las plantas medicinales

En el transcurso de la ejecución del trabajo de campo, se puede asimilar la importancia de las condiciones que son determinantes para el conocimiento de las plantas medicinales y los usos que las mismas presentan. Estas condicionantes son: la edad, el género de los individuos y el mecanismo de transmisión del saber tradicional entre generaciones.

Edad

Los individuos con mayor número de años (mayores a 55) son aquellos que tienen la mayor cantidad de conocimientos, sobre los usos de las plantas medicinales. Pero a la vez, son las personas más reacias a otorgar la información que poseen.

Los individuos en edad madura (mayores a 35 años) tienen una cantidad considerable de información al respecto, pero debido a que su actividad está centrada en otro campo, por ejemplo la agricultura, la extracción de madera y otras, no desean prestar atención al trabajo que se les propone en el campo de las plantas medicinales.

Los individuos jóvenes (15-34 años) son los más interesados en realizar el trabajo de información sobre las plantas medicinales, con la esperanza de recibir algún tipo de recompensa, pero carecen de una información completa.

Género

Los individuos del género masculino poseen un apreciable conocimiento sobre las plantas medicinales, a partir del tiempo en el que les corresponde formar un núcleo doméstico y comienzan la etapa de la crianza de sus hijos. Los jóvenes en estado civil soltero preguntan de manera muy esporádica por los usos medicinales de alguna planta, con el objetivo de procurarse alguna curación rápida durante sus caminatas por el monte.

Los individuos del género femenino por el intercambio frecuente en conversaciones domésticas, van adquiriendo progresivamente los conocimientos sobre las plantas medicinales. Sin embargo, la etapa de crianza de sus hijos las incentiva a adquirir un conocimiento mayor, incluso compartiendo la información con su pareja para optimizar las curaciones que efectúa a los miembros de su núcleo doméstico.

Por lo anteriormente expuesto y para la verificación del conocimiento tradicional de las plantas medicinales, es relevante la conexión inseparable de las dos condicionantes anteriormente descritas - edad y género que encuentran puntos de convergencia en etapas cronológicas especiales en la vida de los comunarios de la localidad de Muchanes.

Transmisión del saber tradicional medicinal entre generaciones

En Muchanes no existe un sistema de comunicación establecido, para la transmisión de los conocimientos sobre las plantas medicinales.

El mismo hecho de que en la comunidad no existe un curandero, afecta en la ausencia de un proceso para formar discípulos con quienes compartir conocimientos y de esa forma el saber pueda mantenerse entre generaciones, formando parte importante de la cultura en la que están inmersos todos los comunarios. Esto ocasiona que el conocimiento esté disperso e incompleto en cada uno de los miembros que habitan la comunidad. El peligro de este hecho es la pérdida de los conocimientos, cuando los pobladores por causas generalmente económicas o sociales migran de su comunidad y se establecen en localidades, que no precisamente corresponden a los asentamientos mosetenes.

Algunos tratamientos observados en la comunidad Muchanes

Siendo la diarrea una de las afecciones más comunes especialmente en la población infantil de la comunidad, son muy frecuentes las preparaciones de infusiones de las plantas curativas para esa enfermedad, debido a que este cuadro clínico va generalmente acompañado de una elevación en la temperatura corporal. También son muy utilizadas las plantas que bajan la fiebre en forma de cocimiento con el cual el enfermo es bañado. Este es por ejemplo el caso del uso que presenta la especie Salix humboldtiana, cuyo reporte de uso está dirigido a curar la diarrea y a bajar la fiebre.

Es relevante el haber observado, que las preparaciones de las sustancias con las que se curan las diferentes enfermedades, contienen generalmente una mezcla de dos o más especies de plantas medicinales; incluso existiendo casos en los que el preparado contiene, tanto partes vegetales como animales. Ejemplos de la descripción anterior tenemos en la curación del puchichi (infección subcutánea causada por el crecimiento del parásito denominado “boro”). Para curar la infección, es necesario que el “puchichi” madure y una mezcla de las especies Pothomorphe peltata y Talinum triangulare preparada en forma de masa es colocada diariamente sobre la erupción hasta que el grano reviente y pueda salir toda la materia contenida en él.

En la curación del paludismo por las especies Tessaria integrifolia e Hymenachne donacifolia, las hojas de estas plantas son hervidas junto a los huevos del insecto denominado “tujo” y el preparado es dado a beber al enfermo.

Las molestias generales derivadas por varias causas (decaimiento, parasitosis y otros) de los niños son aplacadas con un extracto de la especie Nicotiana tabacum. Las hojas de esta planta son introducidas en la boca de la madre y junto a la saliva de la misma es extraído el jugo del vegetal, mezcla con la cual el niño es frotado por todo el cuerpo y luego puesto a dormir para que pueda calmar el malestar que siente.

La época más húmeda en la zona es muy propicia para que los pobladores contraigan sabañones (hongos cutáneos que recubren partes del pie) debido aque caminan descalzos por los barriales. Trozos de la corteza de una especie del género Hyeronima son machucados y colocados en forma de cataplasma sobre los lugares afectados. La planta no debe permanecer mucho tiempo sobre estas regiones, ya que puede ocasionar serias quemaduras en la piel. Se realizan aplicaciones diarias hasta que disminuye el ardor y escozor característico de la afección.

Otros recursos utilizados como elementos curativos

Animales

En Muchanes son utilizadas partes animales que tienen efecto curativo sobre algunas dolencias. Las observaciones efectuadas al respecto fueron:

  • - El uso de la grasa de “tortuga” (Geochelone denticulata) como curativo de dolores de huesos y articulaciones, entibiada y aplicada sobre el área afectada realizando masajes por la superficie a ser curada.

  • - El aceite de “raya” (una especie de Potamotrygon) como curativo de problemas pulmonares, es ingerida durante un tiempo hasta sentir alivio de la dolencia.

  • - La parte de la molleja a la cual denominan churiqui (capa externa que recubre las paredes musculares) del ave “mutún” (Mito tuberosa) es tostada y mezclada con arroz negro, pan quemado y trozos de “matico” (una especie de Piper). Toda la preparación es molida, realizando un cocimiento de ella. La decocción es bebida para calmar los vómitos en las personas enfermas.

  • - Los huevos del insecto “tujo” (una especie de Nasutitermes) son cocidos junto a las hojas de las especies Tessaria integrifolia e Hymenachne donacifolia pitra que la persona afectada de paludismo pueda beber el cocimiento y curar su enfermedad.

Minerales

Un mineral muy utilizado en casos de enfermedades graves y desconocidas es el “alumbre” (sulfato de aluminio y potasio, hidratado), denominado por los mosetenes como kkollpa (voz quechua) o millu (voz aymara).

Este mineral es muy importante en los casos en que alguna enfermedad es asociada con conceptos mágicos, se utiliza en trozos para envolverlos en prendas de vestir, que son colocadas cerca del enfermo. También es molido y soplado por el cuerpo de la persona que es tratada. En ambos casos realizando conjuros especiales con el mismo, el enfermo es tratado en repetidas oportunidades, hasta que el mal desaparezca.

Kerosene

Este derivado del petróleo es utilizado en casos de afecciones bronquiales, como curativo de la tos, el mismo que es ingerido diariamente hasta que la afección sea aliviada. También es utilizado como curativo del “mal de rabia” que es común en los perros de la comunidad, a los cuales les dan a beber el líquido en repetidas oportunidades.

Orina humana

Este producto es utilizado para realizar curaciones de afecciones epidérmicas como el caso de las carachas. También lo utilizan para detener la caída del cabello; en ambos casos el líquido es usado para realizar fricciones por las partes afectadas y el cuero cabelludo.

Discusión

La organización espacial que presenta la comunidad de Muchanes denota la clara tendencia a mantener agrupadas a las familias y reunir a los pobladores en un área que pueda ser compartida por ellos. Esta forma de organización guarda una interesante relación con la descrita en el trabajo de Hugh-Jones (1979), para la región del noroeste amazónico donde las familias se agrupan en “malocas” para constituir una sola zona de actividades en sus núcleos domésticos.

El difícil acceso a la comunidad Mosetén deriva en aspectos que son de delicado análisis. El no existir una vía rápida de ingreso a Muchanes, es un factor que de alguna forma frena la ejecución de un proceso acelerado de transculturación. Si bien es un aspecto favorable para mantener las costumbres ancestrales y el uso de sus recursos, las necesidades por las que atraviesan los habitantes de la localidad son estacionalmente dificultadas, por ejemplo en momentos de requerir atención especializada en problemas de salud.

Durante la realización del trabajo de campo, se pudo comprobar la importancia de establecer una relación de mutua confianza entre el investigador y los informantes, por lo que los resultados en el presente estudio son generados como un producto del proceso de interacción planteado a los comunarios mosetenes de Muchanes, desde la primera permanencia al lugar.

La visión y la manera como clasifican y consideran al bosque los habitantes de un determinado lugar tiene mucha importancia, como lo enfatiza Descola (1989) en su obra “La Selva Culta” en Ecuador. En la comunidad de Muchanes se pudo comprobar que los términos ecológicos no coinciden estrictamente con aquellos utilizados por los comunarios. Ellos poseen su propia visión del entorno que les rodea y lo definen de un modo particular.

El conocimiento sobre las plantas medicinales presenta diversos enfoques en aquellos trabajos en los cuales se incluye como una parte del estudio etnobotánico de algunos grupos indígenas Sudamericanos. Arenas (1981) en el estudio efectuado sobre la etnia Lengua-Maskoy del Paraguay, describe la actividad del chamanismo, aspecto que no ha sido incorporado al presente estudio, debido a la ausencia de una persona dedicada a estas prácticas.

En la ejecución del presente trabajo merecieron especial atención la estructura de la comunidad junto a los parámetros de la edad y el género de los informantes, para poder conocer la vida y la medicina tradicional de los mosetenes de Muchanes.

Un punto muy importante de análisis en los trabajos etnobotánicos es el de indagar respecto a la forma de transmisión de los conocimientos tradicionales en los grupos indígenas. Vickers (1989) en la investigación que realizó con las etnias Siona y Secoya del Ecuador, refiere características sobresalientes al respecto unidas a las concepciones de familia y linaje. La organización social actual de los mosetenes de Muchanes por cierto muy diferente a los anteriores, no contempla una sistematización de la transmisión de su saber, que permitiría predecir el modo de conservar los rasgos culturales tradicionales. Sin embargo, en el campo de la medicina tradicional la necesidad de utilizar sus recursos impone una forma aunque desordenada de tal transferencia, que crea el requerimiento de incentivarlos a organizar una estrategia de comunicación generacional al respecto.

Girault (1988) en su acápite sobre las “mesas”, como ofrendas complejas, hace referencia al uso de partes animales y minerales en ritos de curaciones. De manera similar, se describen en este trabajo recursos no vegetales utilizados por los mosetenes de Muchanes, como elementos curativos basados en las observaciones realizadas durante la convivencia con los núcleos domésticos a los cuales se pudo acceder.

En el caso del uso del “alumbre”, en cuyo reporte de los nombres con los cuales lo conocen los comunarios (millu o kkollpa), se pudo verificar en la obra de Girault (1987), que ambos términos corresponden a las voces idiomáticas Aymara y Quechua respectivamente.

No se cuenta con un estudio lingüístico del Mosetén para poder conocer si tiene alguna relación con ambos idiomas y si el uso tan importante para ellos de este mineral es ancestral, como el caso de otras etnias o es un uso adquirido en tiempos recientes, por influencia del contacto de los mosetenes con gente que trabaja en lugares cercanos a la comunidad especialmente en la actividad minera como es la región del Guanay, Tipuani y Teoponte.

Conclusiones

El carácter étnico de los mosetenes de Muchanes está dado actualmente por varios rasgos: La lengua materna es el Mosetén, en el uso existe bilingüidad dada por el castellano. La religión pública es enteramente católica. La autoridad máxima reconocida por los mosetenes es el “cacique”. El parentesco y matrimonio de carácter endogámico queda establecido, al darse la conformación de parejas estrictamente mosetenes, aún existiendo la posibilidad de formarlas con individuos no mosetenes que viven cerca de Muchanes.

Se coleccionaron 88 especies de plantas con uso medicinal. Se reportaron 50 enfermedades conocidas por los informantes. Las enfermedades más frecuentes presentadas en la población son: diarrea, leishmania, paludismo.

En el establecimiento del grado y selección de uso del recurso vegetal medicinal del bosque primario, en el género femenino el rango de edad en el que se reporta mayor número de especies conocidas es entre 15 a 24 años, en razón de ser la etapa en que las mujeres comienzan a criar sus hijos. Mientras que en los hombres este rango corresponde a las personas mayores a 55 años de edad, por la sabiduría acumulada.

El grado de conocimiento y uso del recurso de bosque secundario, es mayor en el género femenino en los rangos entre 15 a 24 años y de los 35 a 44 años, en razón de ser la etapa en la que las mujeres comienzan a criar sus hijos y/o ayudan a sus hijos a criarlos. En el género masculino este rango corresponde a individuos comprendidos entre 35 a 44 años de edad, posiblemente por el intercambio de información con mujeres sobre los usos medicinales de las plantas.

El menor conocimiento (43%) del recurso medicinal del bosque primario en las mujeres se debe a la transmisión indirecta efectuada por el género masculino. Mientras que en el bosque secundario, el menor conocimiento (47%) por los hombres, se debe a la transmisión indirecta efectuada por el género femenino.

La transmisión del saber tradicional medicinal está sujeta a las necesidades de conocimiento que presentan las diferentes etapas del ciclo vital de los pobladores. No hay una sistematización de transmisión entre generaciones. Se denota la importancia y utilidad de la intervención de la medicina académica, para diagnosticar las enfermedades más apremiantes de los pobladores y poder conjuncionar estos conocimientos con los ancestrales, en procura de soluciones regionales a los problemas de salud.

Agradecimientos

Expreso mi profundo agradecimiento a todos los pobladores de la comunidad de Muchanes, que noblemente me incorporaron a compartir el desenvolvimiento de los acontecimientos en su vida diaria, sin restricción alguna. Para ellos, mi admiración imperecedera.

Al comité científico del proyecto “Conservación Ambiental a través de la Valoración Etnobotánica y Etnofarmacológica en Bolivia”, por permitir el planteamiento del presente estudio, en el marco de su ejecución. A la Tutora Académica de la investigación Dra. Mónica Moraes y a la Asesora Científica Dra. Alison Spedding, por los valiosos conocimientos impartidos en el transcurso de la docencia universitaria y con mayor profundidad en la realización del presente estudio. A los miembros del Herbario Nacional de Bolivia y del Museo Nacional de Historia Natural, entidades que posibilitaron los trabajos de campo y gabinete necesarios para llevar a cabo la investigación. A los miembros de la Colección Boliviana de Fauna, por proporcionar los nombres científicos de los animales que se citaron en el texto. A todas aquellas personas que, de una u otra forma incentivaron la realización del trabajo presentado.

Referencias

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ANEXO

Tabla 1. Lista de Plantas Medicinales del Bosque Primario 

NOMBRE CIENTIFICO NOMBRE VERNACULAR NOMBRE COMUN LUGAR DE COLECCION
ACANTHACEAE
Chaetothylax boliviensis Ifuharé deré kanthy lurifundo del monte Borde del arroyo Chinendo
ANACARDIACEAE
Spondias venosa Mocó cedrillo Chinendo
Spondias venulosa Piná cuchi Pampa o planura
ARACEAE
Philodendron cf. megalophyllum Coyoj wenbé Borde del arroyo Chinendo
Philodendron scandens Miéh-miéh Chinendo
Xanthosoma sp. Endo hualusa de monte Borde del arroyo Chinendo
BIGNONIACEAE
Arrabidaea sp. 1 Camitzáh mentisan Monte alto
Arrabidaea sp. 2 Idijtze Monte alto
Macfadyena unguis-cati Pahchí-pahchí uña de gato Monte alto
Tynanthus schumannianus Waje Monte alto
Indet. 4 mora Isla entre río Alto Beni y arroyo Muchanes
CARICACEAE
Jacaratia digitata Ashambá deré kanthy papaya de monte Monte alto
COMMELINACEAE
Campelia zanonia Iwiñuh Monte alto
COMPOSITAE
Liabum acuminatum Opitó Borde del arroyo Muchanes
Tessaria integrifolia Sihtá o Sinhthá cahuara Borde del arroyo Muchanes
Indet. 5 Oh-ohjuí Isla entre no Alto Beni y arroyo Muchanes
CUCURBITACEAE
Indet. 1 Waishit barbasco Chinendo
EUPHORBIACEAE
Hyeronima sp. Apainiqui apainiqui Monte alto
GRAMINEAE
Gynerium sagittatum Shrú charo Borde del río Alto Beni
Hymenachne donacifolia Thocoy Isla entre río Alto Beni y arroyo Muchanes
LEG.MIMOSACEAE
Anadenanthera macrocarpa Btín vilca Chinendo
Calliandra stricta Iopoh yupura Monte alto
LEG. PAPILIONACEAE
Amburana cearensis Pishiishi roble o tumé Pampa o planura
Canavalia beniensis Waje Monte alto
Erythrina sp. Kaypá coso royó Monte alto
Machaerium sp. 1 Meisin-Joishin Monte alto
Machaerium sp. 2 Weisin-Weisin Monte alto
LORANTHACEAE
Phoradendron aff. ernstianum Quij-Qui solda-solda Chinendo
MELIACEAE
Cedrela sp. Siyamo cedro Chinendo
Guarea kunthiana Joroson wapi Isla entre río Alto Beni y arroyo Muchanes
MORACEAE
Ficus insipida Bhkj ojé Isla entre río Alto Beni y arroyo Muchanes
Ficus aff. pertusa o yoponensis Bimyhá matapalo Monte alto
Ficus cf. tripona Bimyhá matapalo Chinendo
PALMAE
Bactris gasipaes Weij chima Monte alto
Chamaedorea angustisecta Ijtapahshi siyaya Chinendo
Euterpe precatoria Mañeré jasaí Chinendo
PHYTOLACCACEAE
Gallesia integrifolia Sheepí ajo-ajo Monte alto
Petiveria alliacea Eré jaca-jaca Pampa o planura
Phytolacca cf. rivinoides Muñiua Monte alto
POLYGONACEAE
Triplaris americana Chijh palo diablo Pampa o planura
POLYPODIACEAE
Phlebodium decumanum Bekes-conhdis o Urú-urú cola de ardilla Monte alto
RUBIACEAE
Genipa americana Chyii manzana Isla entre río Alto Beni y arroyo Muchanes
Guettarda acreana Cotosi Chinendo
RUTACEAE
Erythrochiton fallax Cuh-cuhsh Pampa o planura
SALICACEAE
Salix humboldtiana Jihuiñ sauce Borde del arroyo Muchanes
SAPINDACEAE
Sapindus saponaria Sheweriqui jabón del monte Pampa o planura
SAPOTACEAE
Chrysophyllum gonocarpum Tiribú chuchuhuasi Monte alto
SELAGINELLACEAE
Selaginella haematodes Imeh-imeh Monte alto
SOLANACEAE
Brunfelsia sp. Tiniré Chinendo
Cestrum sp. Cob-cobs Monte alto
ZINGIBERACEAE
Costus arabicus Jino-jino Monte alto
Costus scaber Oh-thotho caña-caña o caña brava Isla entre río Alto Beni y arroyo Muchanes

Lista de Plantas Medicinales del Bosque Secundario 

NOMBRE CIENTIFICO NOMBRE VERNACULAR NOMBRE COMUN LUGAR DE COLECCION
ACANTHACEAE
Aphelandra glabrata Iwat loro Borde del arroyo Chinendo
ANACARDIACEAE
Mangifera indica Mangó mango Borde de la "Plaza”
COMPOSITAE
Liabum acuminatum Sañh del opitó Senda hacia el arroyo Chinendo
Porophyllum ruderale Tamis-tamis quilquiña Jardín de I. Jocesito
Heliantheae (tribu) Indet. 2 Sañh Senda hacia el arroyo Muchanes
CRASSULACEAE
Kalanchoë pinnata fortuna Borde del "chaco" de D. Silva
CRUCIFERAE
Brassica nigra mostaza Borde de la "Plaza"
CUCURBITACEAE
Momordica charantia Shojbedes balsamina Borde de la "Plaza"
CYPERACEAE
Cyperus sp. Wuñaré cahuasha Jardín de C. Cuata
EUPHORBIACEAE
Chamaesyce hirta Tyuj-tyuj Jardín de M. Merena
Ricinus communis Mapuri Jardín de C. Cuata
GUTTIFERAE
Rheedia gardneriana Bwey achachairú o simayo Senda hacia el arroyo Muchanes
IRIDACEAE
Eleutherine citriodora Yuya Jardín de C. Cuata
LABIATAE
Ocimum basilicum Irepí albahaca o malva Senda hacia el "platanal" de S. Topepe
Ocimum gratissimum Marauá albahaca Senda hacia el arroyo Chinendo
MALVACEAE
Pavonia fruticosa Patchine colomuni Alrededores del "platanal" de S. Topepe
Sida rhombifolia Biehky malva Alrededores del "chaco" de D. Silva
MORACEAE
Cecropia sp. Thé ambaibo Senda hacia el arroyo Muchanes
ONAGRACEAE
Indet. 3 Coh-cohñ Alrededores del "platanal" de I. Merena
PIPERACEAE
Piper callosum Mabirit marico Senda hacia el "platanal" de S. Topepe
Piper glabratum Upuñut chiñiri Senda hacia el "platanal" de S. Topepe
Pothomorphe peltata Timurhmuré sipu-sipu Senda hacia el "chaco" de T. Cunai
PORTULACACEAE
Talinum triangulare ñu-ñuy sipu-sipu Senda hacia el arroyo Muchanes
SCROPHULARIACEAE
Scoparia dulcis Simih-simih Senda hacia el "platanal" de S. Topepe
SMILACACEAE
Smilax sp. Modheh-modheh corona de cristo Alrededores del "chaco" de D. Silva
SOLANACEAE
Brugmansia arborea Eifujaré lurifundo Senda hacia el monte alto
Lycianthes fasciculata Tá-yejti ají de venado Barbecho antiguo al NE de la comunidad
Nicotiana tabacum Cos tabaco Borde de la "plaza"
Solanum cf. americanum Chichipa chinchi-chinchi Jardín de C. Cuata
TILIACEAE
Heliocarpus americanus Pahatsiirá muni-muni Jardín de C. Cuata
VERBENACEAE
Pantana camara Curu’j toronjil Barbecho antiguo al NE de la comunidad
ZINGIBERACEAE
Zingiber officinalis Inquihuiri jenjibre Senda hacia el "platanal" de S. Topepe
Indet. 6 Bitátu oreja de palo Borde del "chaco" de P. Jocesito
Indet. 7 Bitátu oreja de palo Borde del "chaco" de P. Josecito

*Herbario Nacional de Bolivia Casilla 10077, Correo Central Fax: (591-2) 797511 La Paz, Bolivia Casilla Particular 3-12121, San Miguel

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