Señora editora:
La microbiota vaginal, dominada fisiológicamente por cepas de Lactobacillus, constituye un ecosistema fundamental para la salud ginecológica. Su desequilibrio, denominado disbiosis vaginal, ha sido ampliamente vinculado con la aparición de vaginosis bacteriana (VB), una condición que, además de causar sintomatología local, incrementa el riesgo de infecciones de transmisión sexual, enfermedad inflamatoria pélvica, complicaciones obstétricas y partos prematuros1.
El abordaje actual de la VB se centra en terapias antimicrobianas que, si bien alivian los síntomas, no resuelven el problema de fondo: la alteración del microbioma vaginal. Resulta imprescindible enfatizar la importancia de medidas preventivas que conserven la integridad microbiana de esta región. En este sentido, proponemos una revisión crítica de los métodos de higiene femenina actualmente promovidos por la industria, muchos de los cuales contienen agentes tensioactivos, fragancias y conservantes que alteran el pH vaginal e interfieren con el crecimiento de Lactobacillus spp.2
Recientes estudios han demostrado que prácticas como el uso regular de duchas vaginales o jabones perfumados están asociadas con una reducción significativa de los niveles de lactobacilos protectores3. Paralelamente, el empleo de productos con pH balanceado (3.5-4.5), libres de fragancias, y la educación sanitaria basada en evidencia, contribuyen a la estabilidad del ecosistema vaginal4.
Frente a estos hallazgos, consideramos urgente que la comunidad ginecológica replantee las recomendaciones en torno a la higiene íntima. Así mismo, la inclusión de estrategias dirigidas a preservar la microbiota vaginal en los protocolos de salud sexual y reproductiva puede significar una mejora sustancial en la calidad de vida de las mujeres, especialmente en contextos donde la VB tiene alta prevalencia y recurrencia5.
Instamos a la comunidad científica a seguir profundizando en este campo mediante investigaciones clínicas controladas y educación médica continua, que permitan consolidar un enfoque preventivo, ético y basado en la evidencia.














