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Temas Sociales

versión impresa ISSN 0040-2915versión On-line ISSN 2413-5720

Temas Sociales  no.57 La Paz nov. 2025  Epub 30-Nov-2025

https://doi.org/10.53287/yybh8975jm14j 

RESEÑAS

LAS CLASES DOMINANTES AL DESNUDO: UNA HISTORIA DE ENRIQUECIMIENTO Y DESPOJO

1Carrera de Sociología, CIDES, Universidad Mayor de San Andrés. e-mail: rrsgruesgas@umsa.bo

Hastie, Nathanael. 2025. Dueños de Bolivia. La historia (no oficial) del saqueo. ., Librería Editorial Subterránea,


El libro de Nathanael Hastie es un libro necesario y justo a tiempo. Para todos quienes queremos conocer esa historia “no oficial” que expone cómo las clases dominantes recrean, se acomodan y, por métodos diversos, se perpetúan. Nos ofrece una economía política del saqueo y del despojo. Tal vez, para algunos, un libro que incomoda, ya que no hay muchos estudios sobre las élites económicas y políticas del país. Hastie toma como “objeto” de estudio a estas élites y lo hace de manera rigurosamente documentada, lo que se constituye en un primer mérito del texto al haber logrado vencer los obstáculos para el acceso a la información, que estas élites buscan mantener en un estado reservado y en las sombras.

Reconozco que me ha resultado desafiante organizar esta breve reseña, ya que se trata de un trabajo que además de extenso es muy rico en información, datos y procesos tanto históricos como actuales. Procesos polémicos que exponen, sobre la base de un trabajo riguroso de recopilación de diversas fuentes, los mecanismos de formación de la oligarquía financiera dependiente en Bolivia y cómo esta, en su trayectoria, ha dispuesto una serie de mecanismos para organizar y ser protagonistas de esta historia del saqueo que tan bien describe y documenta en su libro.

Hastie ha dedicado años de investigación. Su estudio, que empezó como tesis de licenciatura en la carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), terminó transformándose en un libro que, como se ha venido señalando desde su publicación, ya ocupa un lugar destacado en la producción intelectual del país. Esta obra, publicada por la Librería Editorial Subterránea en 546 páginas y distribuida en 22 capítulos, construye una genealogía de un sector destacado de las clases dominantes en el país como es la oligarquía financiera. Presenta una historia crítica del poder económico y político en Bolivia, centrada en la formación, continuidad y reconfiguración de la oligarquía financiera dependiente, para lo cual combina un enfoque histórico-estructural y empírico, utilizando datos financieros, registros empresariales y análisis político para demostrar cómo el saqueo del país ha sido un proceso sostenido por el Estado, las élites locales y el capital transnacional.

Entre la periodización que el texto desarrolla podemos señalar que aborda los orígenes de la oligarquía boliviana desde la colonia hasta la Revolución de 1952, la transición del poder “minero-feudal” a la burguesía empresarial, formada con apoyo estatal y extranjero, la reconfiguración de las clases dominantes tras 1952, con la nacionalización de las minas, la Reforma Agraria y el papel del Estado como generador de una burguesía dependiente, para finalizar con el periodo del ciclo neoliberal y parte del denominado “proceso de cambio”, hegemonizado por el MAS.

Clases sociales, geopolítica y estudio militante

En esta oportunidad voy a detenerme a comentar tres aspectos que considero valiosos para destacar de la obra que Hastie nos ofrece.

El primero es el referido a la dimensión de las clases sociales, cuestión que en las últimas décadas ha tendido a ser “olvidada” por la academia al privilegiarse los análisis y estudios culturales, lingüísticos y/o identitarios. El segundo aspecto tiene que ver con la dimensión geopolítica. Si durante todo el siglo XX Bolivia se caracterizó por su papel subordinado a las políticas e intereses norteamericanos, esa situación geopolítica con respecto a Estados Unidos se ha ido modificando, obteniendo el país grados mayores de autonomía, pero sin superar de manera significativa ese rol dependiente en la geopolítica regional y mundial. Un tercer punto que quiero señalar es que el trabajo de Hastie no se contenta con hacer una descripción y análisis riguroso de los métodos del saqueo, sino que avanza en proponer una estrategia y un programa para que los y las trabajadoras del campo y la ciudad puedan terminar con esta tara histórica de dependencia y saqueo al servicio de las clases dominantes y no de las necesidades sociales.

I

Sobre el primero quiero plantear que el libro de Hastie puede verse como un intento por construir una genealogía de un sector destacado de las clases dominantes en el país como es la oligarquía financiera. Es asimismo un aporte en establecer una economía política del saqueo y del despojo dando cuenta de cómo las clases dominantes utilizaron y utilizan el Estado como el mecanismo privilegiado de acumulación y concentración de capital. En este sentido, problematiza algunos sentidos comunes como es esa mentada idea de “alcanzar” un Estado neutro o imparcial. Hastie complejiza estas ideas, lo hace de manera fundamentada y para ello recupera la concepción clásica del marxismo con respecto a la relación entre el Estado y las clases sociales para demostrar que el Estado es una herramienta de las clases dominantes o fracciones de estas clases, problematizando también con quiénes consideran que para el marxismo solo existiría una burguesía monolítica y sin contradicciones. Lejos de esa visión reduccionista y de manual, Hastie, al concentrarse en la oligarquía financiera, nos está indicando tácitamente la existencia de otras fracciones de la burguesía o de las clases dominantes que escapan a este estudio.

En este sentido, el autor problematiza las concepciones que, en los últimos 20 años, siguiendo a Poulantzas, entre otros, establecieron una reformulación “relacional” de la teoría marxista del Estado en la que el Estado era/es un campo en disputa, condicionado por relaciones de fuerzas, y, por lo tanto, susceptible de convertirse en una herramienta de las clases populares y trabajadoras. Hastie demuestra en su libro que esto no es así y lo hace no solo cuando aborda cómo se cerró el ciclo constituyente durante los años 2008-2009, garantizando los intereses y derechos propietarios de las clases dominantes, sino también cuando nos muestra cómo está terminando de conjunto todo el ciclo del MAS.

Hastie definirá puertas giratorias como “el flujo de personas que ocupan altos cargos en el sector público y en el sector privado en diversos momentos de sus trayectorias laborales” (Sanchez, “La puerta giratoria del estado”, 2019, p. 3 citado por Hastie, p. 101). Es decir, la alternancia en las funciones de administración de negocios privados para luego administrar los asuntos estatales y viceversa.

Es un concepto que describe el tránsito constante de empresarios, banqueros y funcionarios entre el sector público y el privado - muestra muy bien cómo negocian y gestionan estos espacios. Este mecanismo es el que aseguró la continuidad del poder de las élites al interior del Estado y convirtió la administración pública en una extensión del aparato financiero. Ministros de Hacienda, presidentes del Banco Central y altos ejecutivos de la banca formaron una red de poder que articuló la política económica con los intereses del capital transnacional. En esta lógica, la democracia representativa funcionó como un dispositivo de legitimación, pero las decisiones estructurales se tomaban fuera de la esfera pública.

Así el libro de Hastie nos lleva realmente a visualizar esas puertas giratorias. Vemos, con nombres y apellidos, cómo los diversos representantes políticos y económicos de las clases dominantes se van alternando de funciones entre la gran empresa privada y los despachos ministeriales en el Estado. Nos muestra de manera muy detallada cómo en esta alternancia se van produciendo los mecanismos políticos y legales que permiten y facilitan la acumulación de capital de los sectores adinerados. Sobre la base de esta visión el texto ofrece argumentos sólidos que permiten rechazar el discurso ideológico-político, muy de moda hoy, de emprendedurismo o de “capitalismo para todos”, que ha venido resonando con tanta fuerza en el momento electoral que hemos atravesado.

Hastie desarrolla una diversidad de mecanismos que dan forma al concepto de puertas giratorias, desde los procesos de privatización y capitalización, créditos internacionales, es decir, el uso de la deuda externa que ha sido muy bien aprovechada para la creación de bancos o fondos financieros privados. También documenta la circulación en gabinetes, las AFP, superintendencias, bancos, empresas privadas, desde la dictadura de Banzer hasta la actualidad. Incidencia mediante comisiones, asesorías, lobbying de alto nivel, golpes de Estado.

De todos estos mecanismos, uno privilegiado es el de la apropiación de las tierras fiscales. Ilustremos esto con una cita del texto “Las vastas extensiones de ‘tierras fiscales’ entregadas a las emergentes empresas agroindustriales cruceñas no eran terra nullius sino que se trataba de tierra-territorio y ecosistemas que desde tiempos inmemorables se encontraban bajo el cuidado de los pueblos indígenas de tierras bajas. Con el aval de la intermediación estatal se consolidaron grandes latifundios en el oriente del país” (p. 389). Pensemos en el caso más resonado de los últimos años, durante la administración del Estado por parte de Áñez, Branco Marinković, elegido recientemente senador por Santa Cruz; él aprovechaba muy bien las puertas giratorias para garantizar a su familia la dotación de más de 30 mil hectáreas.

Esto expone muy bien cómo la estrecha relación entre poder económico y poder político se “confunde” o mejor dicho “se mezcla” y donde el poder político es fundamental para garantizar la acumulación capitalista.

Este mecanismo rompe las barreras del tiempo; si no, podríamos preguntarnos, con tanta historia y tantos ciclos bajo el puente, por qué todavía hoy tenemos latifundios y por qué sigue siendo el problema de la tierra un factor explosivo y tendente a (re)abrir ciclos de luchas agudos.

Otro mecanismo muy bien documentado en el libro es el de los paraísos fiscales que garantizan la fuga de capitales en el país. Un caso resonado y que pasó a los titulares de la prensa nacional e internacional fueron los llamados Papeles de Panamá.

Con una revisión minuciosa, Hastie se apoya en fuentes documentadas como, por ejemplo, los datos proporcionados por la Comisión Especial Mixta de Investigación Papeles de Panamá. Se trata de una “investigación parlamentaria que duró del 2016 a 2017 e identificó a algunos de los principales representantes de empresas bolivianas con empresas offshore, y sus intermediarios nacionales”. El autor explica que se realizó con análisis de redes sociales, priorizando a los actores con mayor centralidad y que, si bien identificó la vinculación de 360 empresas registradas en Bolivia y 198 personas naturales en estas listas de Panamá, fueron solo 74 casos los que se estudiaron. Destacan aquí nombres bastante escuchados últimamente como la familia Marinković, grupo Kriedler-Guillaux, Akapana (Doria Medina) y Luis Fernando Camacho Vaca; pero también entre los más destacados de estos casos se encuentra ENTEL. La fuga de capitales que revela este estudio indica que en 2016 se transfirieron 989 millones de dólares estadounidenses a paraísos fiscales, suma que equivale al 2,9% del PIB de ese año (p. 312).

Nuevamente estas formas de fuga de capitales no son nuevas, también tienen una trayectoria de larga data y, como en el anterior punto, vemos cómo estos mecanismos de enriquecimiento o capitalización requieren del poder político estatal para garantizarse.

Esto también lo explica muy bien en el libro. Para ello, por ejemplo, recuerda cuando se presentó el Proyecto de Ley de Lucha Contra el Uso de Paraísos Fiscales, y que fue presentado por la misma comisión investigadora. Sin embargo, este proyecto fue desestimado por la Asamblea Legislativa Plurinacional en la que el MAS-IPSP tenía mayoría de dos tercios:

Por lo que, aun presentándose denuncias en el Ministerio Público, no existía un marco legal que prohíba la fuga de capitales de forma explícita. La decisión política de desestimar el proyecto de ley contra la fuga de capitales, es la decisión de garantizar la impunidad de 198 personas por encima de los intereses de todo un país (p. 312).

Es decir, estamos hablando de que Bolivia ha producido miles de millones de dólares en concepto de exportación que no se quedan en el país y continúan capitalizándose en las financieras de los paraísos fiscales. Cuando hoy todos se preguntan ¿dónde están los dólares?, el libro de Hastie nos ofrece algunas pistas para ver por dónde encontrarlos.

Aunque Hastie pone énfasis en la formación de la clase dominante, no abandona, o no rechaza, la comprensión de la estrecha relación entre la etnicidad y la formación de clase. Si bien el objetivo del texto no es ese, indudablemente podemos afirmar que su trabajo es un estudio particularmente centrado en las clases-etnias blanco/mestizas, ya que se centra en lo más concentrado del capital y no tanto -aunque sí se encuentra en su estudio- en los procesos de acumulación de capital de los sectores que en los ciclos de administración del Estado por parte de Gobiernos “nacional-populares” han empezado a desarrollar procesos incipientes de acumulación y que son objeto de estudio de la “economía popular”.

Sobre la dimensión de clase no se trata únicamente de reconstruir una cronología de hechos, sino de revelar la lógica interna de la dominación de clase en Bolivia: la articulación entre poder económico, Estado y coerción militar, sostenida históricamente por una alianza entre las oligarquías locales y el capital extranjero.

Como una idea fuerza para cerrar este punto, el libro de Hastie trabaja la hipótesis general de que Bolivia ha estado dominada históricamente por una oligarquía financiera dependiente, una fracción de clase que concentra los medios de producción y el poder económico, articulada a intereses extranjeros y sostenida por estructuras políticas y militares nacionales. A lo largo del libro, desarrolla esta tesis siguiendo una lectura dialéctica de la historia, entendiendo los procesos económicos y políticos como resultado de contradicciones internas y externas que dan forma a cada etapa del desarrollo capitalista en el país. Su enfoque combina la teoría marxista de las clases sociales, la economía política del despojo y la crítica del capitalismo “periférico”, situando el caso boliviano en ese contexto.

II

Un segundo punto que vamos a destacar es que el libro nos ofrece elementos para comprender la ubicación de Bolivia en el contexto regional e internacional, cruzado por profundas disputas geopolíticas. Si bien los mecanismos de concentración y acumulación de capital se mantienen a lo largo del tiempo, lo cierto es que la ubicación del país con respecto al capital norteamericano ha ido cambiando.

Recordemos cómo en los años 90 los candidatos presidenciales se peleaban por ver quiénes tenían la green card y quiénes no, y hoy en cambio hemos visto cómo en el reciente proceso electoral los candidatos se cuidaron de hablar mal de China y de los negocios con China. Muestra cómo estos personeros de las clases dominantes, sin perder su rol subordinado y dependiente, están dispuestos a cambiar de “patrón” si fuera necesario. Evidentemente en las últimas décadas el retroceso de la hegemonía norteamericana a nivel mundial se ha traducido para nuestro país en tener una posición con una autonomía relativa mayor pasando de ser un Estado semicolonial, según las categorías marxistas, a un Estado dependiente con rasgos semicoloniales. Esta transformación de la ubicación de Bolivia en el mapa geopolítico es de suma importancia para pensar las políticas públicas y los procesos económicos a futuro. Citando a Hastie, este cambio geopolítico es de fundamental importancia, pues en las últimas dos décadas pasamos de una economía dependiente del capital estadounidense y en menor medida del capital europeo, a una relación de dependencias cruzadas en la que los países del bloque BRICS tienen mayor presencia en la economía nacional … En ese sentido la emergencia y el desarrollo de las fracciones de la burguesía durante los Gobiernos del MAS-IPSP responde a las pugnas entre los distintos países y bloques capitalistas e imperialistas con intereses en el país (p. 379).

Aunque el autor no desarrolla en profundidad estos cambios geopolíticos, al señalarlos abre una puerta a la investigación sociológica, económica y política de enorme importancia no solo para la academia universitaria sino también para pensar los vaivenes nacionales e internacionales que se le plantearán al país en un futuro próximo. Relevo además este punto porque sitúa muy bien las contradicciones de la “oligarquía dependiente boliviana” para dar cuenta de que, lejos de ser un vestigio del pasado, es la expresión dinámica de la clase y del poder capitalista dependiente.

III

Finalmente, quiero destacar que el trabajo de Hastie no solo es riguroso académicamente, sino que es también un texto militante.

El autor en su obra refuta una historia oficial que presenta como “desarrollo”, una historia de saqueo sistemático de los bienes comunes naturales, una historia en la que las clases dominantes presentan su riqueza como esfuerzo propio, cuando en realidad se basó en el reparto de las tierras fiscales y la tierra-territorio de los pueblos y comunidades originarias y una en la que la venta de bienes públicos a precio de gallina muerta de alguna forma equivale al emprendedurismo.

Resumiendo, podríamos afirmar que el libro busca demostrar las condiciones objetivas que dieron lugar a los procesos de acumulación, concentración y centralización de capital, con el objetivo de terminar esa historia de saqueo, como lo expresa en su último capítulo en el que desafía con la pregunta ¿expropiar a los expropiadores?

Este espíritu militante del libro no solo está en el último capítulo, sino que podemos encontrar diversos elementos a lo largo de sus páginas. Un ejemplo es referido a la enorme lucha del pueblo palestino actualmente y al movimiento internacional de solidaridad contra el genocidio que, en muchos países, incluyendo el nuestro, ha llevado a la exigencia de la ruptura de relaciones económicas con las empresas vinculadas al genocidio. Es por eso que Hastie no deja de mencionar a los grupos empresariales agroindustriales como Landicorp, socio comercial de la empresa ADAMA Agricultural Solutions Ltd. en Bolivia. ADAMA es una empresa israelí proveedora de agentes agroquímicos utilizados para la destrucción masiva de cultivos y el envenenamiento de agua potable en Gaza, como parte de los operativos militares del Estado de Israel. De esta manera, queda explícita la estrecha relación de la agroindustria y la oligarquía boliviana con los capitales e intereses sionistas internacionales.

Aunque el énfasis del libro está puesto en el saqueo también nos habla de las resistencias, y cómo estas son reprimidas cuando se trata de preservar los intereses de las clases dominantes. A lo largo del texto quedan señalados acontecimientos y masacres como Jesús de Machaca (1921), Uncía (1923), Catavi, los campos de María Barzola (1942), Potosí, Siglo XX (1949), San Juan (1967), Tolata y Epizana (1974), Todos Santos (1979), Amayapampa y Capasirca (1996), los levantamientos que siguieron a la Guerra del Agua (2000-2005), enero negro en Cochabamba (2007), el Río Tahuamanu-Porvenir (2008), el Pedregal, Senkata, y Huayllani-Sacaba (2019) y tantos otros lugares de nuestro país que han sido testigos y víctimas de la imposición sangrienta de la “paz y el orden” de los dueños del país.

Hastie nos plantea a lo largo de su libro y fundamentalmente en el capítulo final la necesidad de romper con estos mecanismos de puertas giratorias que permiten el enriquecimiento de pequeños grupos a costa de las necesidades de las grandes mayorías, volviendo a la pregunta ¿expropiar a los expropiadores? Si hemos entendido la historia no-oficial del saqueo que nos presenta Hastie, la respuesta es afirmativa.

Este, como otros temas del libro, lo hacen desde mi punto de vista doblemente valioso, porque el pensar cómo avanzar es la discusión que muchos seguramente hoy están empezando a tomar. Para ello un libro así nos deja lecciones necesarias para pensar hacia dónde podemos ir. Les invito a leerlo.

Gabriela Ruesgas

E-mail: rrsgruesgas@umsa.bo

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8305-8483

REFERENCIAS

Poulantzas, N. (2005). Estado, poder y socialismo (9ª ed.; F. Claudín, Trad.) Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1978) [ Links ]

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